{"id":2405,"date":"2015-09-21T10:00:45","date_gmt":"2015-09-21T08:00:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=2405"},"modified":"2015-09-21T10:00:45","modified_gmt":"2015-09-21T08:00:45","slug":"un-libro-cada-semana-una-pasion-rusa-de-reyes-monforte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2015\/09\/21\/un-libro-cada-semana-una-pasion-rusa-de-reyes-monforte\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;Una pasi\u00f3n rusa&#039; de Reyes Monforte"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/09\/una-pasion-rusa.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2406\" title=\"una pasion rusa\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/09\/una-pasion-rusa.jpg\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/09\/una-pasion-rusa.jpg 2000w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/09\/una-pasion-rusa-198x300.jpg 198w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/09\/una-pasion-rusa-768x1162.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/09\/una-pasion-rusa-677x1024.jpg 677w\" sizes=\"(max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><\/a>Algunos personajes tienen biograf\u00edas tan apasionantes que se encuentran en ellas m\u00e1s aventuras, m\u00e1s escenarios hist\u00f3ricos irrepetibles y por supuesto muchas m\u00e1s vivencias que las que ofrecen otros de car\u00e1cter puramente ficticio. La dificultad para el autor, en esos casos, es dar con el tono, el ritmo y la dimensi\u00f3n del relato, porque no es preciso inventar nada o apenas nada. Uno de esos personajes es <strong>la cantante Lina Codina, la esposa del compositor <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Sergu%C3%A9i_Prok%C3%B3fiev\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">Sergei Prokofiev<\/a><\/strong>, que es la protagonista de <em>Una pasi\u00f3n rusa<\/em>, la novela de Reyes Monforte que gan\u00f3 el premio de novela hist\u00f3rica Alfonso X el Sabio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lina Codina era <strong>hija de espa\u00f1ol y rusa<\/strong>, pudo haber desarrollado una carrera de <strong>cantante<\/strong> de no haber sucumbido varias veces a una inseguridad casi paralizante, <strong>hablaba media docena de idiomas<\/strong> y cautivaba a todos con su <strong>belleza y suprema elegancia<\/strong>. Fue la musa de Prokofiev, la mujer que lo gui\u00f3 en lo personal y lo creativo durante un par de d\u00e9cadas, su acompa\u00f1ante imprescindible en los salones y la escena de Par\u00eds y Nueva York&#8230; y quien lo protegi\u00f3 en Mosc\u00fa cuando el compositor escuch\u00f3 los cantos de sirena del Gobierno comunista y tom\u00f3 la err\u00f3nea decisi\u00f3n de volver a su pa\u00eds de nacimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>All\u00ed vivi\u00f3 junto a Prokofiev \u00e9xitos inenarrables y la llegada de las primeras noticias sobre artistas y creadores desaparecidos en el agujero negro de la Lubianka, la siniestra c\u00e1rcel del centro de la capital sovi\u00e9tica. Entonces, ella le pidi\u00f3 que se fueran, que regresaran a Nueva York o que se instalaran en Par\u00eds&#8230; No lo hicieron. A\u00fan m\u00e1s: Lina se qued\u00f3 sola porque entonces <strong>irrumpi\u00f3 en escena una joven sin atractivo alguno, muy bien relacionada con el comit\u00e9 central del PCUS<\/strong> y admiradora irreductible del compositor. Su nombre: Mira Mendelson. Y el m\u00fasico se march\u00f3 con ella. La historia es conocida: Prokofiev se fue con la joven y luego se cas\u00f3 pese a que no se hab\u00eda divorciado de Lina \u2013\u00bflo empujaron a hacerlo o fue decisi\u00f3n propia?\u2013 y la esposa rechazada termin\u00f3 donde tantos otros inocentes: en el gulag.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Reyes Monforte cuenta con detalle <strong>la historia de amor eterno de Lina<\/strong> a partir del momento en que conoci\u00f3 al compositor. Luego se detiene en los a\u00f1os felices, aquella etapa de \u00e9xito y glamour, de fiestas y aplausos, para terminar con <strong>el desgarro del abandono primero y la detenci\u00f3n y el castigo, despu\u00e9<\/strong>s. Por las p\u00e1ginas del libro desfilan centenares de personajes c\u00e9lebres \u2013de Coco Chanel a Artur Rubinstein pasando por Stravinski, Meyerhold, Pasternak, Shostakovich, De Gaulle, Stalin y Di\u00e1guilev\u2013 y no hay episodio hist\u00f3rico que no tenga su referencia, de las hambrunas a los bombardeos de Mosc\u00fa y la batalla de Stalingrado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Una pasi\u00f3n rusa<\/em> es el relato de una historia de amor que, si no fuera porque est\u00e1 documentada punto por punto, <strong>parecer\u00eda imposible por excesiva<\/strong>. Tambi\u00e9n la novela cae en el exceso en algunos momentos: es entretenida aunque en ciertos cap\u00edtulos bordea la saturaci\u00f3n de datos y personajes, de la misma manera que incurre en peque\u00f1as inexactitudes respecto de las fechas en que ocurrieron cosas que se cuentan. Problemas menores para un texto que gustar\u00e1, y mucho, a los aficionados a las novelas hist\u00f3ricas y a la lectura de historias de amor tan arrebatadoras que resultan casi incre\u00edbles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunos personajes tienen biograf\u00edas tan apasionantes que se encuentran en ellas m\u00e1s aventuras, m\u00e1s escenarios hist\u00f3ricos irrepetibles y por supuesto muchas m\u00e1s vivencias que las que ofrecen otros de car\u00e1cter puramente ficticio. 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