{"id":2400,"date":"2015-09-14T10:00:57","date_gmt":"2015-09-14T08:00:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=2400"},"modified":"2015-09-14T10:00:57","modified_gmt":"2015-09-14T08:00:57","slug":"un-libro-cada-semana-saludos-cordiales-de-andrea-bajani","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2015\/09\/14\/un-libro-cada-semana-saludos-cordiales-de-andrea-bajani\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;Saludos cordiales&#039; de Andrea Bajani"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/09\/saludos-cordiales.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2401\" title=\"saludos cordiales\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/09\/saludos-cordiales.jpg\" alt=\"\" width=\"202\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/09\/saludos-cordiales.jpg 990w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/09\/saludos-cordiales-202x300.jpg 202w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/09\/saludos-cordiales-768x1139.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/09\/saludos-cordiales-691x1024.jpg 691w\" sizes=\"(max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/><\/a>La <strong>crisis econ\u00f3mica actual<\/strong>, la m\u00e1s larga de los \u00faltimos cien a\u00f1os despu\u00e9s de la del 29 (y no va lejos de igualar su duraci\u00f3n, confiemos en que el final no tenga forma de guerra mundial), tiene ya su reflejo en las artes, por supuesto. Hay canciones de la crisis, representaciones pict\u00f3ricas de la misma, cine y literatura.<\/p>\n<p>El libro de Andrea Bajani entra de lleno en materia. El protagonista es un empleado de nivel medio de una empresa de un lugar que no se cita en ning\u00fan momento. El jefe de ventas es despedido y a uno de sus subalternos <strong>se le encarga una delicada tarea que habitualmente no entrar\u00eda en sus competencias: escribir las cartas de despido.<\/strong> La encomienda tiene adem\u00e1s una especificidad: que no parezca que lo son.<\/p>\n<p>Y a ello se pone, con tanto entusiasmo y tal habilidad que no deja de merecer felicitaciones. No es para menos, <strong>sus cartas se dirigen con toda familiaridad a los empleados<\/strong>, les hablan de sus sue\u00f1os, de las grandes aportaciones que han hecho a la empresa, de los retos que todos deben afrontar. El final se compone de apenas un par de l\u00edneas en las que se les dice que deben dejar su puesto y recoger sus cosas en 24 horas. Pero est\u00e1 contado de tal forma que <strong>parecer\u00eda que el despedido deber\u00eda de estar agradecido<\/strong> a la firma porque, por fin, podr\u00e1 cumplir todas sus aspiraciones en la vida. No importa que a quien manden a la calle sea una trabajadora que ha sufrido un accidente, una joven que se ha dejado la piel por la compa\u00f1\u00eda o un veterano cuyo conocimiento del sector es enciclop\u00e9dico.<\/p>\n<p>Bajani elabora <strong>una novela amarga<\/strong>, <strong>desigual por momentos, pero l\u00facida y con un toque de humor negro<\/strong> que alivia la narraci\u00f3n sin desdramatizar el gran drama del desempleo y la deshumanizaci\u00f3n de tantas organizaciones.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La crisis econ\u00f3mica actual, la m\u00e1s larga de los \u00faltimos cien a\u00f1os despu\u00e9s de la del 29 (y no va lejos de igualar su duraci\u00f3n, confiemos en que el final no tenga forma de guerra mundial), tiene ya su reflejo en las artes, por supuesto. 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