{"id":2264,"date":"2015-03-27T12:00:51","date_gmt":"2015-03-27T10:00:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=2264"},"modified":"2015-03-27T12:00:51","modified_gmt":"2015-03-27T10:00:51","slug":"ningun-fin-de-semana-sin-musica-concierto-para-piano-no-4-de-rubinstein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2015\/03\/27\/ningun-fin-de-semana-sin-musica-concierto-para-piano-no-4-de-rubinstein\/","title":{"rendered":"Ning\u00fan fin de semana sin m\u00fasica: Concierto para piano N\u00ba 4 de Rubinstein"},"content":{"rendered":"<p>Muchos pa\u00edses tienen un <em>siglo de oro<\/em> en lo que a cultura se refiere. No siempre coincide con una etapa de pujanza econ\u00f3mica y pol\u00edtica, pero se da as\u00ed con frecuencia y tiene sentido: <strong>una sociedad desarrollada cuida de sus artistas y de su producci\u00f3n<\/strong>, y eso genera resultados. El siglo XX, por ejemplo, vio un dominio casi absoluto de EE UU  en cualquier \u00e1mbito art\u00edstico: hubo grandes pintores, escritores, arquitectos, m\u00fasicos&#8230; El XIX fue extraordinario para la literatura en Francia, para la \u00f3pera en Italia y para el sinfonismo centroeuropeo. Y <strong>en el caso de Rusia, fue fant\u00e1stico para la literatura y la m\u00fasica<\/strong>. El enorme impulso que dieron al pa\u00eds los zares en el XVIII \u2013empezando por construir una nueva capital en San Petersburgo con la ambici\u00f3n de superar a cualquier otra ciudad del mundo\u2013 se plasm\u00f3 en una cultura propia singular, con una personalidad muy acusada.<\/p>\n<p>Uno de los compositores m\u00e1s relevantes por su influencia en la segunda parte del siglo XIX, aunque hoy sea muy poco interpretado en la Europa occidental, es Anton Rubinstein. \u00c9l y su hermano Nikolai fueron extraordinarios int\u00e9rpretes y pedagogos. Ambos <strong>crearon conservatorios<\/strong> y formaron a los mejores m\u00fasicos de su tiempo. Anton, adem\u00e1s, desarroll\u00f3 una notable carrera como compositor, en la que destacan <strong>cinco conciertos para piano<\/strong>. Para este fin de semana he elegido el N\u00ba 4, que <strong>tiene todas las caracter\u00edsticas de la m\u00fasica rusa de ese tiempo<\/strong>: pasi\u00f3n, melod\u00edas muy marcadas, exigencia de un virtuosismo al l\u00edmite de las posibilidades del int\u00e9rprete, combinaci\u00f3n de la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica con elementos del folclore local, etc.<br \/>\nEste concierto no est\u00e1 al nivel del primero de Chaikovski, ni del segundo o el tercero de Rachmaninov. No se trata de eso. Pero es <strong>una pieza muy atractiva<\/strong> que estoy seguro que les va a gustar.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/l3tS05YROlY?rel=0\" frameborder=\"0\" width=\"640\" height=\"360\"><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchos pa\u00edses tienen un siglo de oro en lo que a cultura se refiere. No siempre coincide con una etapa de pujanza econ\u00f3mica y pol\u00edtica, pero se da as\u00ed con frecuencia y tiene sentido: una sociedad desarrollada cuida de sus artistas y de su producci\u00f3n, y eso genera resultados. El siglo XX, por ejemplo, vio [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7,8],"tags":[144,939,955,1229,1747,2153,2172],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2264"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2264"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2264\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2264"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2264"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2264"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}