{"id":2252,"date":"2015-03-09T10:00:22","date_gmt":"2015-03-09T08:00:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=2252"},"modified":"2015-03-09T10:00:22","modified_gmt":"2015-03-09T08:00:22","slug":"un-libro-cada-semana-el-ano-que-duro-dos-segundos-de-rachel-joyce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2015\/03\/09\/un-libro-cada-semana-el-ano-que-duro-dos-segundos-de-rachel-joyce\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;El a\u00f1o que dur\u00f3 dos segundos&#039; de Rachel Joyce"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/03\/el-a\u00f1o-que-dur\u00f3-dos-segundos.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2253\" title=\"An\u00cc\u0083o que duro dos segundos, El_150x230\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/03\/el-a\u00f1o-que-dur\u00f3-dos-segundos.jpg\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/03\/el-a\u00f1o-que-dur\u00f3-dos-segundos.jpg 1792w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/03\/el-a\u00f1o-que-dur\u00f3-dos-segundos-198x300.jpg 198w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/03\/el-a\u00f1o-que-dur\u00f3-dos-segundos-768x1162.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/03\/el-a\u00f1o-que-dur\u00f3-dos-segundos-677x1024.jpg 677w\" sizes=\"(max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><\/a>Algunas novelas destacan por la sencillez de su estilo, por la capacidad para contar una historia sin hacer grandes alardes ni en el uso del lenguaje ni en estructuras complejas que requieren de mucho esfuerzo del lector. En el fondo, <strong>no hay nada m\u00e1s dif\u00edcil que la sencillez<\/strong>, porque detr\u00e1s de ella, por debajo de ese lenguaje tan transparente que parece de cristal, siempre se encuentra un trabajo enorme. El que hay en esta novela titulada en castellano <em>El a\u00f1o que dur\u00f3 dos segundos<\/em> y en ingl\u00e9s <em>Perfect<\/em>. Y cabe decir que, en este caso, el t\u00edtulo de la traducci\u00f3n es mejor que el original.<\/p>\n<p>Esos dos segundos son los que se a\u00f1adieron al a\u00f1o 1972 por uno de esos ajustes en la hora que es preciso hacer cada cierto tiempo. Y  justo en esos dos segundos, o en el instante en el que el muchachito protagonista de la novela cree que se han a\u00f1adido esos dos segundos, <strong>su madre arrolla con su coche a una ni\u00f1a<\/strong>. Byron, que as\u00ed se llama el chico, va en el autom\u00f3vil, un lujoso <em>jaguar<\/em>, junto a su hermana peque\u00f1a. La madre los lleva al colegio y como han salido tarde de casa han tomado un atajo poco recomendable.<br \/>\nLo que sucede es que la madre no se entera de que ha golpeado a una ni\u00f1a que iba en bicicleta y sigue su camino. Byron tampoco le dice nada y se limita a comentarlo a su mejor amigo, James. Durante semanas, los dos leen los peri\u00f3dicos en busca de la noticia de un accidente, sin hallar referencia alguna. Hasta que un d\u00eda Byron habla con su madre, le cuenta lo sucedido y, entonces, ella decide visitar a la familia de la ni\u00f1a e identificarse como la autora del atropello. Sucede que la ni\u00f1a est\u00e1 bien y en su casa no sab\u00edan nada del incidente. Sin embargo, en ese preciso instante, <strong>la vida de Byron, sus padres y su hermana empieza a deslizarse por una peligrosa pendiente<\/strong>.<br \/>\nJoyce construye el relato en <strong>dos planos temporales<\/strong>:  el primero es el situado en los meses de verano de 1972, justo tras el atropello; el segundo est\u00e1 m\u00e1s o menos en la actualidad, y el protagonista absoluto es Jim, un hombre con una grave discapacidad intelectual que, ya en la cincuentena, se gana la vida limpiando las mesas en una cafeter\u00eda. Las dos historias se unen en las \u00faltimas p\u00e1ginas de la novela para dar pie a un desenlace sorprendente y amargo.<br \/>\n<em>El a\u00f1o que dur\u00f3 dos segundos<\/em> es una novela sobre la infancia y sus temores y la edad adulta y sus fantasmas. Sobre c\u00f3mo hay personas que abusan de otras sin el menor remordimiento y personas incapaces de hacer frente a su propio desvar\u00edo. Un relato suave en su arranque, que se recrea en los detalles de la vida cotidiana de una familia burguesa y se va endureciendo a medida que pasan las p\u00e1ginas. Como la vida misma.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunas novelas destacan por la sencillez de su estilo, por la capacidad para contar una historia sin hacer grandes alardes ni en el uso del lenguaje ni en estructuras complejas que requieren de mucho esfuerzo del lector. 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