{"id":2209,"date":"2015-01-12T10:00:22","date_gmt":"2015-01-12T08:00:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=2209"},"modified":"2015-01-12T10:00:22","modified_gmt":"2015-01-12T08:00:22","slug":"un-libro-cada-semana-un-sabado-con-los-amigos-de-andrea-camilleri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2015\/01\/12\/un-libro-cada-semana-un-sabado-con-los-amigos-de-andrea-camilleri\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;Un s\u00e1bado con los amigos&#039; de Andrea Camilleri"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/12\/un-sabado-con-los-amigos.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2210\" title=\"Un sabado con los amigos_135X220\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/12\/un-sabado-con-los-amigos.jpg\" alt=\"\" width=\"187\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/12\/un-sabado-con-los-amigos.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/12\/un-sabado-con-los-amigos-187x300.jpg 187w\" sizes=\"(max-width: 187px) 100vw, 187px\" \/><\/a>El comisario Montalbano no aparece y estrictamente ni siquiera hay una trama policial. As\u00ed que <em>Un s\u00e1bado con los amigos<\/em> es un <strong>Camilleri no ins\u00f3lito<\/strong> (en el cat\u00e1logo de su obra hay un pu\u00f1ado de novelas que no protagoniza el comisario de Vigata) pero s\u00ed menos conocido. Lo que no significa, ni mucho menos, que resulte menos interesante.<\/p>\n<p>El punto de gravedad de la novela es una reuni\u00f3n de tres parejas de viejos amigos y un s\u00e9ptimo invitado, excepcional porque desapareci\u00f3 del grupo hace unos a\u00f1os y acaba de regresar. Antes de que ese encuentro en la casa de una de las parejas se produzca, la novela ha recorrido un buen trecho en el que se habla del pasado, de <strong>una infancia repleta de episodios oscuros <\/strong>protagonizados por ni\u00f1os que no son precisamente inocentes<strong>, <\/strong>y de una juventud en la que no han faltado la<strong> promiscuidad, <\/strong>las<strong> pr\u00e1cticas sexuales m\u00e1s all\u00e1 de lo socialmente permitido y las frustraciones profesionales<\/strong>.<\/p>\n<p>Cuando se produce la reuni\u00f3n que da t\u00edtulo a la novela, hay tres parejas establecidas, pero con <strong>numerosos puntos ciegos<\/strong>, \u00e1mbitos en los que nadie quiere entrar porque se refieren a relaciones cruzadas o a amantes desenfrenados que desean mantener oculta su relaci\u00f3n. Hay tambi\u00e9n un intento de chantaje, una homosexualidad disimulada y unos odios que solo eso que se llama buenas maneras y civilizaci\u00f3n permiten neutralizar a duras penas. <strong>Todo salta por los aires<\/strong> cuando el alcohol desata lenguas y apetitos. Entonces, el pasado emerge arrollando amistades y convivencias de inter\u00e9s, dej\u00e1ndolo todo patas arriba.<\/p>\n<p>Camilleri escribe con pulso firme y con una encomiable econom\u00eda de medios. En un tiempo literario en el que es com\u00fan que a las novelas les sobren cien o doscientas p\u00e1ginas, a <em>Un s\u00e1bado con los amigos<\/em> no le sobra ni una. Con solo 160 consigue dejar en el lector una sensaci\u00f3n de desasosiego.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El comisario Montalbano no aparece y estrictamente ni siquiera hay una trama policial. As\u00ed que Un s\u00e1bado con los amigos es un Camilleri no ins\u00f3lito (en el cat\u00e1logo de su obra hay un pu\u00f1ado de novelas que no protagoniza el comisario de Vigata) pero s\u00ed menos conocido. Lo que no significa, ni mucho menos, que [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[1658,2269],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2209"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2209"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2209\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2209"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2209"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2209"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}