{"id":2126,"date":"2014-09-22T12:55:36","date_gmt":"2014-09-22T10:55:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=2126"},"modified":"2014-09-22T12:55:36","modified_gmt":"2014-09-22T10:55:36","slug":"un-libro-cada-semana-el-balcon-en-invierno-de-luis-landero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2014\/09\/22\/un-libro-cada-semana-el-balcon-en-invierno-de-luis-landero\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;El balc\u00f3n en invierno&#039; de Luis Landero"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/09\/landero.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2127\" title=\"landero\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/09\/landero.jpg\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" \/><\/a>Luis Landero es uno de los pocos autores espa\u00f1oles que consiguen que cada uno de sus libros sea <strong>recibido con grandes expectativas<\/strong>. Ha pasado ya un cuarto de siglo desde su deslumbrante debut con <em>Juegos de la edad tard\u00eda<\/em> y esta es la octava novela. <strong>La m\u00e1s autobiogr\u00e1fica<\/strong>, conviene adelantar, aunque algunos de los temas tratados, como su trabajo como guitarrista en espect\u00e1culos de flamenco ya hab\u00eda aparecido con anterioridad.<\/p>\n<p><em>El balc\u00f3n en invierno<\/em> se detiene de manera muy especial en los <strong>a\u00f1os de formaci\u00f3n del escritor<\/strong>: en el tiempo de la adolescencia y la primera juventud, cuando tras la muerte temprana de su padre estudi\u00f3 de manera intermitente, desempe\u00f1\u00f3 varios oficios sin encontrar acomodo en ninguno y descubri\u00f3 que la poes\u00eda y la escritura en general eran lo que m\u00e1s le atra\u00eda.<\/p>\n<p>Por su libro desfilan padres, abuelos, t\u00edos, primos y una larga lista de personajes reales, cada uno con su historia. <strong>En sus p\u00e1ginas est\u00e1 tambi\u00e9n un retrato de la vida en el campo y en la periferia de las grandes ciudades<\/strong> (Madrid, en este caso). Una manera de vivir que ya ha desaparecido y de la que apenas si queda un rastro en la memoria de una generaci\u00f3n que se extingue.<\/p>\n<p>Landero no oculta su nostalgia ni su lamento por no haber preguntado a padres y abuelos por historias que ya nunca recuperar\u00e1. Hay en sus p\u00e1ginas <strong>un lenguaje terso y una narraci\u00f3n directa<\/strong> que emociona por su sinceridad, por la falta de artificio con la que narra, aunque una y otra vez advierta de que su familia se divert\u00eda a cuenta de su man\u00eda de exagerar e inventar historias.<\/p>\n<p>Un detalle significativo: la portada del libro muestra una fotograf\u00eda en la que aparece el autor con su abuela. Una maravillosa narradora oral, seg\u00fan cuenta en el texto. Un homenaje a <strong>la persona que le ense\u00f1\u00f3 los primeros trucos para captar la atenci\u00f3n<\/strong> de los oyentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Landero es uno de los pocos autores espa\u00f1oles que consiguen que cada uno de sus libros sea recibido con grandes expectativas. Ha pasado ya un cuarto de siglo desde su deslumbrante debut con Juegos de la edad tard\u00eda y esta es la octava novela. 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