{"id":2097,"date":"2014-08-25T08:00:19","date_gmt":"2014-08-25T06:00:19","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=2097"},"modified":"2014-08-25T08:00:19","modified_gmt":"2014-08-25T06:00:19","slug":"un-libro-cada-semana-todo-lo-que-hay-de-james-salter","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2014\/08\/25\/un-libro-cada-semana-todo-lo-que-hay-de-james-salter\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;Todo lo que hay&#039; de James Salter"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/08\/todo_lo_que_hay.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2098\" title=\"Todo lo que hay_300_CMYK\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/08\/todo_lo_que_hay.jpg\" alt=\"\" width=\"186\" height=\"300\" \/><\/a>A los 87 a\u00f1os y tras m\u00e1s de tres d\u00e9cadas alejado de la novela, James Salter public\u00f3 esta novela que lleg\u00f3 a las librer\u00edas espa\u00f1olas la pasada primavera. Para muchos, ser\u00e1 un descubrimiento porque Salter no fue nunca, ni siquiera en su pa\u00eds, un autor de grandes ventas ni muchedumbres de lectores. Pues bien, este libro demuestra que<strong> quedan grandes autores por salir a la luz<\/strong>, descubrimientos pendientes por muy al d\u00eda que el aficionado est\u00e9 o crea estar.<\/p>\n<p>La novela comienza con la experiencia de Philip Bowman, el protagonista, en la Segunda Guerra Mundial. El relato b\u00e9lico termina muy pocas p\u00e1ginas despu\u00e9s para dar paso a una serie de escenas, a veces con cierto aspecto fragmentario, en las que<strong> el narrador va contando c\u00f3mo Bowman encuentra trabajo como editor en un sello de tama\u00f1o medio pero con gran prestigio<\/strong> por el valor de sus publicaciones. El protagonista se convierte pronto en un profesional respetado, que viaja a reuniones y encuentros literarios en Estados Unidos y Europa mientras <strong>enlaza episodios sentimentales que siempre comienzan con un deslumbramiento y tienden a terminar<\/strong> con dolor o al menos con extra\u00f1eza.<\/p>\n<p>Hay <strong>un aire a lo Scott Fitgerald<\/strong> en no pocas escenas, en esos di\u00e1logos entre gente brillante que a veces juega a la frivolidad como forma de protegerse, de tapar sus propias carencias o sus debilidades. Y mientras Bowman envejece, es <strong>el propio mundo del libro el que va perdiendo importancia, el que deja de ser el Olimpo que fue en los a\u00f1os cincuenta para convertirse en algo m\u00e1s mundano y menos exquisito.<\/strong><\/p>\n<p>Salter <strong>escribe con un vigor ins\u00f3lito en un autor de su edad<\/strong> y un estilo llamativo por su desnudez. Hay un pu\u00f1ado de homenajes en el texto \u2013como una referencia a Philip Roth y su ciudad de nacimiento\u2013 y unas cuantas referencias literarias que har\u00e1n las delicias de los aficionados. <em>Todo lo que hay<\/em> es m\u00e1s que una magn\u00edfica v\u00eda de entrada a un autor que merece ser le\u00eddo. Es, sobre todo, una estupenda novela.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los 87 a\u00f1os y tras m\u00e1s de tres d\u00e9cadas alejado de la novela, James Salter public\u00f3 esta novela que lleg\u00f3 a las librer\u00edas espa\u00f1olas la pasada primavera. Para muchos, ser\u00e1 un descubrimiento porque Salter no fue nunca, ni siquiera en su pa\u00eds, un autor de grandes ventas ni muchedumbres de lectores. Pues bien, este [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[1450,1682,1766],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2097"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2097"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2097\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2097"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2097"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2097"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}