{"id":1925,"date":"2014-04-02T20:15:09","date_gmt":"2014-04-02T18:15:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=1925"},"modified":"2014-04-02T20:15:09","modified_gmt":"2014-04-02T18:15:09","slug":"las-novelas-vuelven-a-llevarse-largas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2014\/04\/02\/las-novelas-vuelven-a-llevarse-largas\/","title":{"rendered":"Las novelas vuelven a llevarse largas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Todo parec\u00eda conspirar para que las novelas fueran cada vez m\u00e1s breves<\/strong>. El tiempo para la lectura escasea y nos estamos acostumbrando al lenguaje fragmentado, a las frases incompletas, a las palabras que en s\u00ed mismas encierran ideas o descripciones que antes expres\u00e1bamos de manera m\u00e1s detallada.<\/p>\n<p>Algunos<strong> cr\u00edticos y escritores lo anunciaron hace veinte o treinta a\u00f1os<\/strong>:  en el futuro, dijeron, las novelas ser\u00e1n m\u00e1s cortas. Se acabaron los textos tipo <em>Guerra y paz<\/em> o <em>En busca del tiempo perdido<\/em>. Cuando esas novelas se escribieron, la \u00fanica posibilidad de pasar el tiempo que ten\u00eda la gente era coger un novel\u00f3n y devorarlo a la luz de las velas. No hab\u00eda TV, ni cine, ni tantos espect\u00e1culos como ahora, explicaban. Habr\u00eda que a\u00f1adir internet, los m\u00f3viles, las redes sociales, el whatsapp, etc.<br \/>\nPues bien, <strong>pron\u00f3stico errado.<\/strong> Desde hace tiempo <strong>se publican libros de dimensiones gigantescas<\/strong>, y encima tienen mucho \u00e9xito, tanto de cr\u00edtica como de p\u00fablico. Por citar solo algunos ejemplos de los \u00faltimos meses, han llegado a las librer\u00edas <em>Las tres bodas de Manolita<\/em> (750 p\u00e1ginas), <em>Bloody Miami<\/em> (625 p\u00e1ginas), <em>Dispara, yo ya estoy muerto<\/em> (912),<em> La buena reputaci\u00f3n<\/em> (640), <em>La verdad sobre el caso Harry Quebert<\/em> (675), <em>Legado en los huesos<\/em> (560), <em>Doctor Sue\u00f1o<\/em> (610) y, en lo m\u00e1s alto de la tabla, <em>Circo M\u00e1ximo<\/em> (1.200) y <em>El jilguero<\/em> (1.145). Libros voluminosos, que pesan mucho (en la edici\u00f3n en papel, claro) y que sin embargo los lectores llevan en el bolso o de la mano para leer en el metro, en un caf\u00e9 o en cualquier rinc\u00f3n que permita aprovechar hasta el \u00faltimo minuto libre.<br \/>\nEsto parece contradictorio con el aire de los tiempos. Y no encuentro una explicaci\u00f3n muy convincente, salvo aquella vieja m\u00e1xima de que hay gente para todo. Pero eso no es, en s\u00ed mismo, un argumento para nada. \u00a0Parafraseando a Alonso Mill\u00e1n, las novelas vuelven a llevarse largas.\u00a0<strong>\u00bfSer\u00e1 solo una moda pasajera?<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo parec\u00eda conspirar para que las novelas fueran cada vez m\u00e1s breves. El tiempo para la lectura escasea y nos estamos acostumbrando al lenguaje fragmentado, a las frases incompletas, a las palabras que en s\u00ed mismas encierran ideas o descripciones que antes expres\u00e1bamos de manera m\u00e1s detallada. Algunos cr\u00edticos y escritores lo anunciaron hace veinte [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[1390,1646,1776],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1925"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1925"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1925\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1925"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1925"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1925"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}