{"id":1884,"date":"2014-02-03T12:00:22","date_gmt":"2014-02-03T10:00:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=1884"},"modified":"2014-02-03T12:00:22","modified_gmt":"2014-02-03T10:00:22","slug":"un-libro-cada-semana-tierra-violenta-de-luciano-g-egido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2014\/02\/03\/un-libro-cada-semana-tierra-violenta-de-luciano-g-egido\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;Tierra violenta&#039; de Luciano G. Egido"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/02\/tierra-violenta.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1885\" title=\"tierra violenta\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/02\/tierra-violenta.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/02\/tierra-violenta.jpg 1334w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/02\/tierra-violenta-200x300.jpg 200w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/02\/tierra-violenta-768x1151.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/02\/tierra-violenta-683x1024.jpg 683w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>Luciano G. Egido es un novelista tard\u00edo que no public\u00f3 su primer relato de ficci\u00f3n hasta los sesenta a\u00f1os, despu\u00e9s de haber desarrollado una carrera con muchas trayectorias: profesor universitario, columnista en la Espa\u00f1a del tardofranquismo y la Transici\u00f3n, guionista y cineasta. La suya no ha sido nunca una literatura de consumo. Antes al contrario, <strong>se ha destacado siempre por el rigor de sus propuestas y por exigir de sus lectores atenci\u00f3n e inteligencia.<\/strong><\/p>\n<p>En <em>Tierra violenta<\/em> regresa a Salamanca, su ciudad -aunque desde hace d\u00e9cadas vive en Madrid-, para contar la peripecia de un pu\u00f1ado de personas unidas por su propia frustraci\u00f3n: una pareja siempre al borde la violencia, unos neonazis, un m\u00fasico callejero, unos modestos ciclistas, un labrador que se ha convertido en sicario, una mujer que ha visto fracasar dos matrimonios, un cura incapaz de aceptar la realidad de sus pasiones&#8230; Todos ellos <strong>recorren la ciudad dorada al comienzo del oto\u00f1o<\/strong>, de un oto\u00f1o m\u00e1s en el que algunos recuerdan su pasado poco edificante durante el franquismo y otros proyectan sus sue\u00f1os modestos en un futuro tan mon\u00f3tono como el presente.<\/p>\n<p>Hasta que un d\u00eda, <strong>una lluvia b\u00edblica arrasa la ciudad<\/strong> anegando calles y barrios, inundando la bell\u00edsima plaza Mayor y obligando a sus habitantes a escapar sin rumbo ni orden alguno, mientras <strong>algunos cr\u00edmenes quedan ocultos entre el fango y se materializan viejas venganzas latentes.<\/strong> Egido lo cuenta con un <strong>lenguaje de una riqueza y precisi\u00f3n<\/strong> como probablemente no existe igual en la literatura espa\u00f1ola de hoy.<\/p>\n<p>No hay en la novela un argumento, o al menos no en un sentido convencional. <strong>Hay peque\u00f1as historias que se entrelazan y recorren las calles y plazas<\/strong> de Salamanca. Cada rinc\u00f3n es retratado con amor (no siempre sucede lo mismo con las personas que los habitan) y solo la ciudad emerge majestuosa en el relato.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luciano G. Egido es un novelista tard\u00edo que no public\u00f3 su primer relato de ficci\u00f3n hasta los sesenta a\u00f1os, despu\u00e9s de haber desarrollado una carrera con muchas trayectorias: profesor universitario, columnista en la Espa\u00f1a del tardofranquismo y la Transici\u00f3n, guionista y cineasta. La suya no ha sido nunca una literatura de consumo. 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