{"id":1704,"date":"2013-06-17T12:28:31","date_gmt":"2013-06-17T10:28:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=1704"},"modified":"2013-06-17T12:28:31","modified_gmt":"2013-06-17T10:28:31","slug":"un-libro-cada-semana-la-invencion-del-amor-de-jose-ovejero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2013\/06\/17\/un-libro-cada-semana-la-invencion-del-amor-de-jose-ovejero\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;La invenci\u00f3n del amor&#039; de Jos\u00e9 Ovejero"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/06\/portada-la-invencion-del-amor.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1705\" title=\"portada-la-invencion-del-amor\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/06\/portada-la-invencion-del-amor.jpg\" alt=\"\" width=\"189\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/06\/portada-la-invencion-del-amor.jpg 538w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/06\/portada-la-invencion-del-amor-189x300.jpg 189w\" sizes=\"(max-width: 189px) 100vw, 189px\" \/><\/a>Samuel es uno de esos cuarentones que tienen a\u00fan una faceta adolescente y que est\u00e1n afectados por una especie de aburrimiento vital de dudoso origen. Un d\u00eda recibe una llamada extra\u00f1a: <strong>alguien a quien no conoce le comunica la muerte en un accidente de Clara, su amante<\/strong>. Un golpe doloroso si no fuera porque \u00e9l nunca ha conocido a ninguna Clara. Por curiosidad, Samuel va al tanatorio y all\u00ed se ve enredado en una historia de la que no puede o no quiere salir: el marido de la muerta lo mira con despecho y la hermana de la chica quiere que le aclare c\u00f3mo fue su relaci\u00f3n. Entonces, el protagonista, quiz\u00e1 por el inter\u00e9s que siente por la hermana, empieza a inventar y el embrollo crece y crece.<\/p>\n<p><em>La invenci\u00f3n del amor<\/em> ha ganado el premio Alfaguara y tiene la virtud de colocarnos ante <strong>una frontera muy d\u00e9bil: la que separa la realidad y la ficci\u00f3n.<\/strong> Porque a medida que Samuel inventa sus momentos con Clara, las vivencias que nunca se produjeron, est\u00e1 cambiando la percepci\u00f3n que sus pr\u00f3ximos tuvieron de ella y al tiempo est\u00e1 acerc\u00e1ndose a la intimidad de una mujer a la que no conoci\u00f3.<\/p>\n<p>Ovejero escribe con un estilo muy f\u00e1cil una historia que tiene su punto de complejidad, porque se entremezclan los relatos de la <em>verdad<\/em> de Clara con la ficci\u00f3n, hasta llegar a un momento en que ya no puede separarse una de otra. Pero es que eso sucede en la vida cotidiana: <strong>creamos recuerdos de manera involuntaria, modificamos im\u00e1genes del pasado, estamos convencidos de que vivimos escenas que no se han producido<\/strong>. Samuel empieza a fabular a conciencia pero enseguida estar\u00e1 preocupado por la verosimilitud de su relato y m\u00e1s tarde por su veracidad. La vida imaginada termina por ser m\u00e1s aut\u00e9ntica que la propia vida.<\/p>\n<p>Una historia curiosa, que hace sonre\u00edr en ocasiones pese al dramatismo del punto de partida, pero que tiene <strong>una segunda lectura inquietante<\/strong>.<\/p>\n<p>\u00a0<em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Samuel es uno de esos cuarentones que tienen a\u00fan una faceta adolescente y que est\u00e1n afectados por una especie de aburrimiento vital de dudoso origen. Un d\u00eda recibe una llamada extra\u00f1a: alguien a quien no conoce le comunica la muerte en un accidente de Clara, su amante. Un golpe doloroso si no fuera porque \u00e9l [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[1766,1976],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1704"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1704"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1704\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1704"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}