{"id":1545,"date":"2012-12-24T14:07:36","date_gmt":"2012-12-24T12:07:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=1545"},"modified":"2012-12-24T14:07:36","modified_gmt":"2012-12-24T12:07:36","slug":"un-libro-cada-semana-tiempo-de-mandarinas-de-j-m-fernandez-urbina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2012\/12\/24\/un-libro-cada-semana-tiempo-de-mandarinas-de-j-m-fernandez-urbina\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;Tiempo de mandarinas&#039; de J.M. Fern\u00e1ndez Urbina"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2012\/12\/mandarinas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1546\" title=\"mandarinas\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2012\/12\/mandarinas.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2012\/12\/mandarinas.jpg 1500w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2012\/12\/mandarinas-150x150.jpg 150w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2012\/12\/mandarinas-300x300.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2012\/12\/mandarinas-768x768.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2012\/12\/mandarinas-1024x1024.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Manu, un comercial de una empresa que instala carpas para festejos de todo tipo, <strong>recibe el diagn\u00f3stico de una enfermedad neurol\u00f3gica degenerativa<\/strong>. Varios d\u00edas despu\u00e9s, se traslada desde Bilbao a Vitoria para prestar el coche a su \u00fanica hija -que quiere ir a pasar la Semana Santa a un balneario con su novio- y cuidar de su gato durante el puente. En las pocas horas que dura la historia relatada, Manu recupera escenas de su vida, de sus contactos en el Partido (no har\u00e1 falta explicar cu\u00e1l) y los chanchullos de los que se ha valido \u00e9l, como tantos otros, para medrar; de la corrupci\u00f3n que lo ha salpicado en sus efectos negativos sin poder disfrutar apenas del reguero de dinero que deja a su paso, y de tantas biograf\u00edas rotas por el cansancio y las oleadas de banalidad que nos invaden.<br \/>\n<strong>La novela es, aparentemente, un relato humor\u00edstico<\/strong>. Est\u00e1n todos los ingredientes: el tono par\u00f3dico, los personajes chuscos, las referencias a la actualidad, los nombres de la pol\u00edtica conocidos (Ibarretxe, Anasagasti, De Miguel y tantos otros), la cr\u00edtica descacharrante. Pero <strong>el fondo es de una amargura enorme<\/strong>, y no solo porque el protagonista se enfrente a una enfermedad a sabiendas de que su mayor \u00e9xito ser\u00e1 frenar su avance.<br \/>\nFern\u00e1ndez Urbina es fiel a su estilo. Y <strong>sus lectores sonreir\u00e1n con sus bromas<\/strong>, con esos personajes del \u00e1mbito acad\u00e9mico que retrata con finura (y que sus colegas de la Universidad reconocer\u00e1n a la primera, porque es evidente de qui\u00e9nes se trata, como en <strong>ese caso del viejo militante de la Liga Comunista que ahora se ha hecho del PNV y trabaja en infraestructuras culturales<\/strong>), con los excesos en que incurre voluntariamente. Pero tambi\u00e9n hay escenas en las que, bajo la broma o la caricatura, subyace una tristeza l\u00edquida que impregna de dolor las p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manu, un comercial de una empresa que instala carpas para festejos de todo tipo, recibe el diagn\u00f3stico de una enfermedad neurol\u00f3gica degenerativa. 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