{"id":1531,"date":"2012-12-03T14:00:01","date_gmt":"2012-12-03T12:00:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=1531"},"modified":"2012-12-03T14:00:01","modified_gmt":"2012-12-03T12:00:01","slug":"un-libro-cada-semana-dandole-pena-a-la-tristeza-de-alfredo-bryce-echenique","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2012\/12\/03\/un-libro-cada-semana-dandole-pena-a-la-tristeza-de-alfredo-bryce-echenique\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;D\u00e1ndole pena a la tristeza&#039; de Alfredo Bryce Echenique"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2012\/12\/bryce.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1532\" title=\"bryce\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2012\/12\/bryce.jpg\" alt=\"\" width=\"183\" height=\"276\" \/><\/a>Hay quien ha comparado este libro con <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em> de Garc\u00eda M\u00e1rquez, y no parece descabellado establecer un paralelismo. Bryce Echenique <strong>narra la peripecia de varias generaciones<\/strong> de una saga familiar y no faltan violencias, cr\u00edmenes, envidias, relaciones al borde mismo del incesto, alg\u00fan que otro episodio de pedofilia, brillo y declive. La diferencia es el \u00e1mbito, que aqu\u00ed es el muy urbano de la alta sociedad lime\u00f1a, y la dosis de humor que pone el autor en todo ello, frente al car\u00e1cter m\u00e1s bien m\u00edtico de Macondo y los Buend\u00eda.<br \/>\nBryce Echenique ha tomado elementos de su propia familia, pero sobre todo de algunos de los grandes apellidos de la alta sociedad de su pa\u00eds, para construir esta novela que tiene una carga dram\u00e1tica mayor que la habitual en t\u00edtulos anteriores. Porque aunque la gran mayor\u00eda de los textos del autor de <em>Un mundo para Julius<\/em> est\u00e1 marcada por una profunda melancol\u00eda, nunca hab\u00eda llegado a <strong>contar cosas como las que acontecen en la familia De Onta\u00f1eta Trist\u00e1n<\/strong>. Y que empiezan cuando el patriarca se dispone a celebrar su 104 cumplea\u00f1os en el invernadero de su casa y unido a su bombona de ox\u00edgeno y terminan con la decadencia de un descendiente cuya ocupaci\u00f3n m\u00e1s relevante es pasarse el d\u00eda en la cama.<br \/>\nEl escritor peruano construye aqu\u00ed un texto m\u00e1s barroco -a veces no demasiado f\u00e1cil de seguir- que en libros anteriores. Hay una profundidad superior a la que se hallaba en vol\u00famenes de esta misma etapa creativa, como <em>Reo de nocturnidad<\/em>, una mayor cr\u00edtica a una sociedad que es la suya pero que no le gusta en muchos aspectos. No se asusten por el t\u00edtulo. <em>D\u00e1ndole pena a la tristeza<\/em> <strong>es un libro que se lee con una sonrisa en los labios, aunque en algunos momentos el lector tuerza el gesto<\/strong>.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay quien ha comparado este libro con Cien a\u00f1os de soledad de Garc\u00eda M\u00e1rquez, y no parece descabellado establecer un paralelismo. Bryce Echenique narra la peripecia de varias generaciones de una saga familiar y no faltan violencias, cr\u00edmenes, envidias, relaciones al borde mismo del incesto, alg\u00fan que otro episodio de pedofilia, brillo y declive. La [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[331,997],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1531"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1531"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1531\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1531"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1531"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1531"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}