{"id":1453,"date":"2012-09-04T17:44:24","date_gmt":"2012-09-04T15:44:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=1453"},"modified":"2012-09-04T17:44:24","modified_gmt":"2012-09-04T15:44:24","slug":"a-la-sombra-de-los-pelotas-en-flor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2012\/09\/04\/a-la-sombra-de-los-pelotas-en-flor\/","title":{"rendered":"A la sombra de los pelotas en flor"},"content":{"rendered":"<p>Los pelotas son <strong>una especie que no est\u00e1 en v\u00edas de extinci\u00f3n<\/strong>. Se suceden generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n y florecen en determinados momentos. Las campa\u00f1as y precampa\u00f1as electorales son uno de ellos. En esas semanas, se despliegan en todo su esplendor. Es justo lo que est\u00e1 pasando ahora.<\/p>\n<p><strong>Hablo sobre todo del pelota que quiere extender sus halagos al jefe a la humanidad entera<\/strong>. Porque hay un pelota t\u00edmido que se limita a re\u00edr todas las gracias del l\u00edder, adularlo a la menor ocasi\u00f3n y mostrar su disposici\u00f3n a estar ah\u00ed para lo que se le necesite, sobre todo si ello supone un buen puesto o un ascenso, pero en privado. Y luego est\u00e1 <strong>el pelota a lo grande, la estrella de los pelotas<\/strong>. El que narra al mundo a trav\u00e9s de todos los medios a su alcance, redes sociales incluidas, su admiraci\u00f3n por ese l\u00edder carism\u00e1tico que nos sacar\u00e1 de todos nuestros agobios.<\/p>\n<p>El pelota por tierra, mar y aire <strong>se distingue por su falta absoluta de pudor en el elogio<\/strong>, capaz de convertir en virtud cualquier carencia del l\u00edder.<strong> Y por la dureza, en general te\u00f1ida de zafiedad, en las cr\u00edticas a los rivales<\/strong>. Enfrascado en la pelea con otros cong\u00e9neres por situarse en el mejor puesto de salida hacia <strong>ese cargo al que aspira, esa subvenci\u00f3n con la que sue\u00f1a, ese contrato a su medida o ese premio al que se considera con todo derecho<\/strong>, con frecuencia no mide la magnitud de halagos ni cr\u00edticas. As\u00ed que no es extra\u00f1o que se precipite en el denuesto al contrario o que se exceda en el elogio de algo con lo que ni siquiera su amado l\u00edder est\u00e1 muy de acuerdo.<\/p>\n<p><strong>El pelota no tiene miedo nunca a caer en el rid\u00edculo. Para \u00e9l siempre es peor quedarse corto que pasarse<\/strong>. Y jam\u00e1s pierde la oportunidad de demostrar, incluso aunque nadie se lo pida, que fue el primero en los elogios, que crey\u00f3 en su l\u00edder antes que esos otros arribistas de \u00faltimo minuto que se creen llamados tambi\u00e9n al reparto de prebendas.<\/p>\n<p>Estamos a punto de empezar el oto\u00f1o y aqu\u00ed andamos: parafraseando a Proust y sin que haga falta magdalena alguna, <strong>estamos a la sombra de los pelotas en flor<\/strong>.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los pelotas son una especie que no est\u00e1 en v\u00edas de extinci\u00f3n. Se suceden generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n y florecen en determinados momentos. Las campa\u00f1as y precampa\u00f1as electorales son uno de ellos. En esas semanas, se despliegan en todo su esplendor. Es justo lo que est\u00e1 pasando ahora. Hablo sobre todo del pelota que quiere extender [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4,11],"tags":[375,540,1882,1943,2087],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1453"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1453"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1453\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1453"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1453"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1453"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}