{"id":327,"date":"2013-05-23T19:20:34","date_gmt":"2013-05-23T17:20:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.grada360.com\/davidblay\/?p=327"},"modified":"2013-05-23T19:20:34","modified_gmt":"2013-05-23T17:20:34","slug":"yo-estuve-en-las-500-millas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/davidblay\/2013\/05\/23\/yo-estuve-en-las-500-millas\/","title":{"rendered":"Yo estuve en las 500 millas"},"content":{"rendered":"<p><!--:es--><a href=\"\/davidblay\/wp-content\/uploads\/sites\/134\/2013\/05\/blog-blay.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-328\" src=\"\/davidblay\/wp-content\/uploads\/sites\/134\/2013\/05\/blog-blay.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/davidblay\/wp-content\/uploads\/sites\/134\/2013\/05\/blog-blay.jpg 4256w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/davidblay\/wp-content\/uploads\/sites\/134\/2013\/05\/blog-blay-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/davidblay\/wp-content\/uploads\/sites\/134\/2013\/05\/blog-blay-768x511.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/davidblay\/wp-content\/uploads\/sites\/134\/2013\/05\/blog-blay-1024x681.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><strong>En el mes de mayo del a\u00f1o 2010 tuve la fortuna de poder viajar por trabajo a Indianapolis<\/strong>. La fortuna por el evento que iba a disfrutar, ya que la ciudad es Am\u00e9rica profunda: grandes carreteras, talleres con coches colgados en las fachadas, tiendas de armas, burgers a cada paso y se\u00f1ores con sobrepeso.<\/p>\n<p><!--:--><!--:en--><br \/>\n<!--:--><!--more--><!--:es--><\/p>\n<p>Sin embargo, toda la urbe estaba empapelada del gran acontecimiento deportivo anual del motor en Estados Unidos. <strong>Las 500 millas vienen a ser como la Superbowl o como la final de la Champions en Europa<\/strong>. Miles de personas viajan a Indy para asistir al evento. Y tiene una explicaci\u00f3n clara.<\/p>\n<p><strong>La F\u00f3rmula 1, lo m\u00e1s parecido que conocemos por aqu\u00ed, es absolutamente elitista<\/strong>. Las entradas son caras. Las actividades paralelas pobres, escasas y poco atractivas. El contacto de pilotos y aficionados, escas\u00edsimo. Y no tiene visos de cambiar. M\u00e1s bien al contrario.<\/p>\n<p>Lo que yo me encontr\u00e9 en USA era totalmente opuesto. <strong>200.000 personas pasaban el d\u00eda entero (o el fin de semana, yendo en las t\u00edpicas caravanas) en el circuito<\/strong>. Pod\u00edan acceder libremente a la zona de boxes, que no estaban junto a la pista sino en su tr\u00e1nsito habitual. Se fotografiaban con cualquiera que apareciera por all\u00ed, sin tener que perseguirle corriendo. Y hasta cinco minutos antes cualquiera, hubiera pagado 30 o 3.000 d\u00f3lares, pod\u00eda estar en el asfalta viendo c\u00f3mo pon\u00edan a punto los coches.<\/p>\n<p><strong>Luego, en honor a la verdad, aunque ves todo el circuito la carrera es un pe\u00f1azo<\/strong>. Casi como la comparaci\u00f3n entre un partido de f\u00fatbol y uno de b\u00e9isbol: larga, aburrida (dan vueltas a un \u00f3valo) y dif\u00edcil de seguir para los ne\u00f3fitos. Tanto es as\u00ed que muchos se acababan dando una cabezadita en sus asientos.<\/p>\n<p><strong>Pero es el concepto lo que me gan\u00f3: accesibilidad, precios para cualquier capacidad adquisitiva, cercan\u00eda&#8230;<\/strong> En definitiva, normalidad. \u00bfQu\u00e9 le pasar\u00eda a la F1 si aplicara estos par\u00e1metros? Solo una cosa: crecer. Pero son demasiado se\u00f1oritos para eso.<!--:--><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el mes de mayo del a\u00f1o 2010 tuve la fortuna de poder viajar por trabajo a Indianapolis. 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