{"id":479,"date":"2012-09-20T11:31:26","date_gmt":"2012-09-20T10:31:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/?p=479"},"modified":"2012-09-20T11:31:26","modified_gmt":"2012-09-20T10:31:26","slug":"la-fundadora-de-la-liga-de-la-falda-corta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/2012\/09\/20\/la-fundadora-de-la-liga-de-la-falda-corta\/","title":{"rendered":"La fundadora de la Liga de la Falda Corta"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/colomba\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2012\/09\/falda-de-metal.gif\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-480\" title=\"falda-de-metal\" src=\"\/colomba\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2012\/09\/falda-de-metal.gif\" alt=\"\" width=\"329\" height=\"477\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>En la Inglaterra victoriana, la ropa de la mujer pesaba entre 5 y 15 kilos.<\/strong> Adem\u00e1s, deb\u00eda exhibirse una cintura diminuta y para ello se usaban r\u00edgidos <a title=\"post anterior sobre este tema\" href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/2011\/10\/03\/el-corse-esa-prenda-que-deformaba-el-torax-e-impedia-respirar\/\" target=\"_blank\">cors\u00e9s<\/a>.<\/p>\n<p>A finales del siglo XIX hubo en Inglaterra un movimiento para racionalizar la forma de vestir, especialmente de las mujeres. La Asociaci\u00f3n para la Racionalidad en el Vestir (Rational Dress Society) fue creada en 1881 en Londres por Florence Wallace Pomeroy (1843-1911), conocida como Lady Harberton, con la finalidad de liberar a la mujer de los condicionamientos de los vestidos tradicionales de su \u00e9poca, que consideraba humillantes, y fomentar el uso de prendas adaptadas a los tiempos modernos.<\/p>\n<p>Esta era su declaraci\u00f3n de principios: &#8220;La Asociaci\u00f3n para la Racionalidad en el Vestir protesta contra la introducci\u00f3n de cualquier moda en el vestir que deforme la figura, impida los movimientos del cuerpo o de alguna manera tienda a perjudicar la salud. Protesta contra el uso de cors\u00e9s extremadamente ajustados; de zapatos de tac\u00f3n alto, faldas demasiado pesadas, que hacen casi imposible la pr\u00e1ctica de cualquier ejercicio, y de todos los mantos que sujetan las prendas de vestir u otros que obstaculicen el movimiento de los brazos. Protesta contra miri\u00f1aques y polisones de cualquier tipo, por deformantes y feos. Pide que todos se vistan de forma sana, c\u00f3moda y bella, buscar lo que permita crear la comodidad y la belleza de nuestra vestimenta como un deber para con nosotros mismos y para los dem\u00e1s&#8221;.<\/p>\n<p>Lady Harberton establec\u00eda <span style=\"text-decoration: underline;\">cinco pautas<\/span> para que las mujeres pudieran ir vestidas con comodidad y sin apreturas:<\/p>\n<p>1. Libertad de movimientos.<\/p>\n<p>2. Ausencia de presi\u00f3n sobre cualquier parte del cuerpo.<\/p>\n<p>3. No m\u00e1s peso del necesario para abrigarse. Tanto el peso como el calor, uniformemente repartidos.<\/p>\n<p>4. Gracia y belleza combinadas con comodidad y conveniencia.<\/p>\n<p>5. No apartarse demasiado de lo com\u00fan para la vestimenta de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>La propia Lady Harberton vest\u00eda pantalones y faldas-pantal\u00f3n, as\u00ed como zapatos planos, muchos a\u00f1os antes deque se extendiera su uso entre las se\u00f1oras. Esto le vali\u00f3 fama de exc\u00e9ntrica. <strong>Una de las razones por las que deseaba cambiar la moda era su afici\u00f3n a montar en bicicleta, lo que naturalmente era dif\u00edcil con los estilos de ropa imperantes en la era victoriana.<\/strong><\/p>\n<p>Un d\u00eda de 1898 se present\u00f3 con sus compa\u00f1eros del Cyclists&#8217; Touring Club en el hotel Hautboy vestida con una chaqueta de corte masculino y unos pantalones bombachos. Trat\u00f3 de que la sirvieran en el restaurante, pero la due\u00f1a, una tal se\u00f1ora Sprague, se neg\u00f3 a atenderla. Lady Harberton la llev\u00f3 a los tribunales, pero perdi\u00f3 el juicio.<\/p>\n<p>Cre\u00f3 tambi\u00e9n la Liga de la Falda Corta, cuyas componentes se compromet\u00edan a vestir faldas cuya longitud quedase al menos a cinco cent\u00edmetros del suelo. Afirmaba que <strong>&#8220;nadie es libre si no est\u00e1 en condiciones de usar libremente sus extremidades&#8221;.<\/strong><\/p>\n<p>Lady Harberton no lleg\u00f3 a ver triunfar sus ideas, pero su lucha no fue en vano y su influencia en el posterior devenir de la moda femenina es indiscutible.<\/p>\n<p>(Fuente: Libro \u2018Mujeres singulares\u2019, de <a title=\"qui\u00e9n es \u00e9l y qu\u00e9 ha escrito\" href=\"http:\/\/ccalvarez.bubok.es\/\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">Carlos C\u00e9sar \u00c1lvarez<\/a>. En la foto, de EFE, una maniqu\u00ed luce un vestido corto de metal que\u00a0 Paco Rabanne dise\u00f1\u00f3 en 1967). <strong><\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Inglaterra victoriana, la ropa de la mujer pesaba entre 5 y 15 kilos. Adem\u00e1s, deb\u00eda exhibirse una cintura diminuta y para ello se usaban r\u00edgidos cors\u00e9s. A finales del siglo XIX hubo en Inglaterra un movimiento para racionalizar la forma de vestir, especialmente de las mujeres. La Asociaci\u00f3n para la Racionalidad en el [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":30,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[352,685,887],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/479"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=479"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/479\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=479"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=479"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=479"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}