{"id":435,"date":"2012-06-19T11:00:41","date_gmt":"2012-06-19T10:00:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/?p=435"},"modified":"2012-06-19T11:00:41","modified_gmt":"2012-06-19T10:00:41","slug":"caperucita-roja-version-politicamente-correcta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/2012\/06\/19\/caperucita-roja-version-politicamente-correcta\/","title":{"rendered":"Caperucita Roja (versi\u00f3n pol\u00edticamente correcta)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/colomba\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2012\/06\/cuento-de-caperucita.gif\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-438\" title=\"cuento-de-caperucita\" src=\"\/colomba\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2012\/06\/cuento-de-caperucita.gif\" alt=\"\" width=\"544\" height=\"392\" \/><\/a><\/p>\n<p><a title=\"web de James Finn Garner\" href=\"http:\/\/www.jamesfinngarner.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">James Finn Garner<\/a> escribi\u00f3 en 1994 un libro titulado &#8216;Cuentos infantiles pol\u00edticamente correctos&#8217; donde rescata algunos relatos de siempre (&#8216;Blancanieves&#8217;, &#8216;La Cenicienta&#8217;, &#8216;Los tres cerditos&#8217; y, por supuesto, &#8216;Caperucita Roja&#8217;) adapt\u00e1ndolos a nuestros d\u00edas y estableciendo con sentido del humor valores de respeto al pr\u00f3jimo -tolerancia, defensa de los derechos laborales y dem\u00e1s causas que hoy tanto se cuidan en la escuela y en la edici\u00f3n de libros infantiles-.<\/p>\n<p>Tras el \u00e9xito de esta recopilaci\u00f3n en 1996 public\u00f3 &#8216;M\u00e1s cuentos infantiles pol\u00edticamente correctos&#8217;. Un a\u00f1o despu\u00e9s, en 1997, se editar\u00eda &#8216;Cuentos navide\u00f1os pol\u00edticamente correctos&#8217;.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 la versi\u00f3n de &#8216;Caperucita Roja&#8217; en la que <strong>la abuela no es vieja, sino que posee una &#8220;buena salud mental y es perfectamente capaz de cuidar de s\u00ed misma en su condici\u00f3n de adulto maduro&#8221;.<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;\u00c9rase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que viv\u00eda con su madre en la linde de un bosque.<br \/>\nUn d\u00eda, su madre le pidi\u00f3 que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atenci\u00f3n, sino porque ello representa un acto generoso que contribu\u00eda a afianzar la sensaci\u00f3n de comunidad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud f\u00edsica y mental y era perfectamente capaz de cuidar de s\u00ed misma como persona adulta y madura que era.<\/p>\n<p>As\u00ed, Caperucita Roja cogi\u00f3 su cesta y emprendi\u00f3 el camino a trav\u00e9s del bosque. Muchas personas cre\u00edan que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jam\u00e1s se aventuraban en \u00e9l. Caperucita Roja, por el contrario, pose\u00eda la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginer\u00eda tan obviamente freudiana. De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le pregunt\u00f3 qu\u00e9 llevaba en la cesta.<\/p>\n<p>&#8211; Un saludable tentempi\u00e9 para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de s\u00ed misma como persona adulta y madura que es -respondi\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211; No s\u00e9 si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una ni\u00f1a peque\u00f1a recorrer sola estos bosques.<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 Caperucita:<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Encuentro esa observaci\u00f3n sexista y en extremo insultante<\/strong>, pero har\u00e9 caso omiso de ella debido a tu tradicional condici\u00f3n de proscrito social y a la perspectiva existencial (en tu caso propia y globalmente v\u00e1lida) que la angustia que tal condici\u00f3n te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.<\/p>\n<p>Caperucita Roja enfil\u00f3 nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condici\u00f3n de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conoc\u00eda una ruta m\u00e1s r\u00e1pida para llegar a casa de la abuela.<\/p>\n<p>Tras irrumpir bruscamente en ella, devor\u00f3 a la anciana, adoptando con ello una l\u00ednea de conducta completamente v\u00e1lida para cualquier carn\u00edvoro. <strong>A continuaci\u00f3n, inmune a las r\u00edgidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camis\u00f3n de la abuela y se acurruc\u00f3 en el lecho.<\/strong><\/p>\n<p>Caperucita Roja entr\u00f3 en la caba\u00f1a y dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Abuela, te he tra\u00eddo algunas chucher\u00edas bajas en calor\u00edas y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.<\/p>\n<p>&#8211; Ac\u00e9rcate m\u00e1s, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Oh! -repuso Caperucita. Hab\u00eda olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo.<\/p>\n<p>&#8211; Pero, abuela, \u00a1qu\u00e9 ojos tan grandes tienes!<\/p>\n<p>&#8211; Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.<\/p>\n<p>&#8211; Y, abuela, \u00a1qu\u00e9 nariz tan grande tienes! (relativamente hablando, claro est\u00e1, y, a su modo, indudablemente atractiva).<\/p>\n<p>&#8211; Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.<\/p>\n<p>&#8211; Y\u2026 \u00a1abuela, qu\u00e9 dientes tan grandes tienes!<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 el lobo:<\/p>\n<p>&#8211; Soy feliz de ser quien soy y lo que soy\u2026<\/p>\n<p>Y, saltando de la cama, aferr\u00f3 a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla. Caperucita grit\u00f3; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasi\u00f3n que hab\u00eda realizado de su espacio personal. Sus gritos llegaron a o\u00eddos de un operario de la industria maderera (o t\u00e9cnicos en combustibles vegetales, como \u00e9l mismo prefer\u00eda considerarse) que pasaba por all\u00ed. Al entrar en la caba\u00f1a, advirti\u00f3 el revuelo y trat\u00f3 de intervenir. Pero apenas hab\u00eda alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simult\u00e1neamente\u2026<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfPuede saberse con exactitud qu\u00e9 cree usted que est\u00e1 haciendo? -inquiri\u00f3 Caperucita.<\/p>\n<p>El operario maderero parpade\u00f3 e intent\u00f3 responder, pero las palabras no acud\u00edan a sus labios.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Se cree acaso que puede irrumpir aqu\u00ed como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexi\u00f3n en el arma que lleva consigo! -prosigui\u00f3 Caperucita. <strong>\u00a1Sexista! \u00a1Racista! \u00bfC\u00f3mo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre?<\/strong><\/p>\n<p>Al o\u00edr el apasionado discurso de Caperucita, la abuela salt\u00f3 de la panza del lobo, arrebat\u00f3 el hacha al operario maderero y le cort\u00f3 la cabeza.<\/p>\n<p>Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperaci\u00f3n y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre&#8221;.<\/p>\n<p>(En la foto, de AP, dos ni\u00f1os contemplan un cuento infantil de grandes dimensiones expuesto en Alemania en 2002).\u00a0<strong><\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>James Finn Garner escribi\u00f3 en 1994 un libro titulado &#8216;Cuentos infantiles pol\u00edticamente correctos&#8217; donde rescata algunos relatos de siempre (&#8216;Blancanieves&#8217;, &#8216;La Cenicienta&#8217;, &#8216;Los tres cerditos&#8217; y, por supuesto, &#8216;Caperucita Roja&#8217;) adapt\u00e1ndolos a nuestros d\u00edas y estableciendo con sentido del humor valores de respeto al pr\u00f3jimo -tolerancia, defensa de los derechos laborales y dem\u00e1s causas que [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":30,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[19,149,239,524,817],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/435"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=435"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/435\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=435"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=435"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/colomba\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=435"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}