{"id":97,"date":"2009-04-20T12:33:00","date_gmt":"2009-04-20T11:33:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ehu.es\/ehusfera\/cineliteraturaymedioambiente\/2009\/04\/20\/centrales-nucleares\/"},"modified":"2009-04-20T12:33:00","modified_gmt":"2009-04-20T11:33:00","slug":"centrales-nucleares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cine-literatura-y-medio-ambiente\/2009\/04\/20\/centrales-nucleares\/","title":{"rendered":"Centrales nucleares"},"content":{"rendered":"<p>Por lo visto y le\u00eddo \u00faltimamente, este es un debate que no podemos obviar: centrales nucleares s\u00ed o no. Hay que cuestionar su rendimiento, el precio de la energ\u00eda producida, el coste brutal de su construcci\u00f3n, los problemas de medio ambiente y, en consecuencia, psicol\u00f3gicos y sanitarios en su entorno y, a riesgo de olvidar alg\u00fan apartado m\u00e1s, el peliagudo asunto de los residuos y qu\u00e9 hacer con ellos. Para empezar, aqu\u00ed ten\u00e9is un art\u00edculo de Arturo Rojas y Pablo Ma\u00f1ueco en el Laboratorio de Ideas de <em>El Pa\u00eds de los Negocios<\/em> de ayer, 19 de abril.<\/p>\n<p><strong>La larga vida de las centrales nucleares<\/strong><\/p>\n<p>ARTURO ROJAS Y PABLO MA\u00d1UECO <em>El Pa\u00eds de los Negocios<\/em> 19\/04\/2009<\/p>\n<p>En 2011 se cumplen 40 a\u00f1os de funcionamiento de la Central Nuclear de Garo\u00f1a, y en los pr\u00f3ximos meses el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dictaminar\u00e1 si la central est\u00e1 en condiciones t\u00e9cnicas para seguir funcionando. En caso de dictamen favorable, el Gobierno puede optar por prorrogar su licencia de explotaci\u00f3n o decretar su cierre.<br \/>Una caracter\u00edstica de las centrales nucleares actualmente en explotaci\u00f3n es que son capaces de prolongar su vida \u00fatil m\u00e1s all\u00e1 de los 40 a\u00f1os inicialmente previstos, sin que la extensi\u00f3n de vida \u00fatil comprometa la seguridad de la instalaci\u00f3n. De hecho, unas 50 centrales nucleares en Estados Unidos ya han obtenido una licencia de explotaci\u00f3n hasta los 60 a\u00f1os de vida. Adem\u00e1s, el aprovechamiento de la extensi\u00f3n de la vida \u00fatil de las centrales nucleares tiene efectos econ\u00f3micos que no son despreciables. El punto de partida, que queda fuera de la argumentaci\u00f3n, es que nuestras centrales nucleares operan de forma segura, tal y como dictamina el ente p\u00fablico responsable de supervisar y garantizar su seguridad, el CSN. Con esta premisa, nos parece pertinente la discusi\u00f3n sobre la prolongaci\u00f3n del periodo de explotaci\u00f3n de las centrales nucleares en t\u00e9rminos puramente econ\u00f3micos, con independencia del amplio debate sobre la energ\u00eda nuclear en su conjunto.<br \/>La segunda cuesti\u00f3n relevante para el an\u00e1lisis econ\u00f3mico es identificar qu\u00e9 tipo de energ\u00eda sustituir\u00eda a la central nuclear en el supuesto de que el Gobierno decidiera no prolongar su vida \u00fatil. Sobre este aspecto no cabe discusi\u00f3n: debido a la naturaleza de energ\u00eda en base que proporcionan las centrales nucleares, el cierre de una de ellas obligar\u00eda a sustituir su producci\u00f3n por electricidad procedente b\u00e1sicamente de centrales de ciclo combinado de gas natural. Las centrales nucleares espa\u00f1olas alcanzan niveles de utilizaci\u00f3n elevados, superiores al 85%, por lo que aportan electricidad para atender el nivel de demanda estable, que en la Espa\u00f1a peninsular se sit\u00faa en unos 20.000 MW. Este nivel m\u00ednimo de potencia es requerido de manera constante las 8.760 horas del a\u00f1o, y las centrales nucleares actuales atienden en torno a un tercio de dicho nivel. Los dos tercios restantes son cubiertos por centrales de carb\u00f3n y gas natural, y por las energ\u00edas renovables cuando est\u00e1n disponibles. La energ\u00eda e\u00f3lica no es capaz de sustituir a la energ\u00eda nuclear ni en los momentos de mayor disponibilidad de viento. La producci\u00f3n e\u00f3lica m\u00e1xima instant\u00e1nea actual se sit\u00faa en unos 11.200 MW, por lo que los 7.716 MW nucleares y las centrales e\u00f3licas no compiten entre s\u00ed ni en el supuesto de que la producci\u00f3n e\u00f3lica m\u00e1xima se produjera en momentos de baja demanda.<br \/>El ritmo de inversi\u00f3n en energ\u00edas renovables est\u00e1 determinado por lo atractiva que resulte su retribuci\u00f3n y por la disponibilidad de emplazamientos econ\u00f3micamente rentables. En otras palabras, la continuidad de la central nuclear de Garo\u00f1a no afectar\u00eda ni a la inversi\u00f3n ni a la producci\u00f3n de las energ\u00edas renovables. Las centrales nucleares actuales no compiten con las energ\u00edas renovables, ni \u00e9stas est\u00e1n en condiciones de sustituir la producci\u00f3n nuclear. Precisamente, la irregularidad en la producci\u00f3n e\u00f3lica e hidr\u00e1ulica determina su complementariedad con las centrales de ciclo combinado, capaces de arrancar o desconectarse de la red de modo muy flexible.<br \/>Advi\u00e9rtase que otra cuesti\u00f3n es la apuesta de Estado por una energ\u00eda u otra. Por ejemplo, en Francia la elecci\u00f3n de la energ\u00eda nuclear es pr\u00e1cticamente excluyente, mientras que en Espa\u00f1a la respuesta al aumento de la demanda de electricidad ha sido el gas natural, como energ\u00eda de base, y las energ\u00edas renovables.<br \/>Desde esta perspectiva, \u00bfqu\u00e9 ventajas e inconvenientes cabe considerar de prolongar la utilizaci\u00f3n de las centrales nucleares actuales? Empecemos por el \u00fanico inconveniente: los residuos adicionales que generar\u00eda la prolongaci\u00f3n de la vida \u00fatil. Sin embargo, estos residuos no alterar\u00edan ni agravar\u00edan el problema de localizar y construir un emplazamiento estable para los residuos ya generados durante la explotaci\u00f3n est\u00e1ndar. En t\u00e9rminos econ\u00f3micos, el incremento del coste de gestionar los residuos derivados de la prolongaci\u00f3n no ser\u00eda significativo en relaci\u00f3n con el coste ya existente. Para valorar la decisi\u00f3n de prolongar la vida \u00fatil s\u00f3lo es relevante el coste adicional (o marginal), porque no estamos analizando la energ\u00eda nuclear en su conjunto, sino exclusivamente las consecuencias de prolongar la vida \u00fatil de las centrales ya existentes. Es evidente que, en gen\u00e9rico, la utilizaci\u00f3n de la energ\u00eda nuclear para la producci\u00f3n el\u00e9ctrica requiere solucionar de manera global el destino de los residuos. Pero el relativamente bajo volumen de residuos adicionales que supone la prolongaci\u00f3n de la vida \u00fatil no dificulta el problema de los residuos ya existentes. Por el contrario, la prolongaci\u00f3n de la vida \u00fatil abaratar\u00eda relativamente el coste de desmantelamiento de la central, al repartirse este coste fijo entre un mayor volumen de energ\u00eda producida.<br \/>Igualmente tiene relevancia el coste del residuo de la energ\u00eda primaria que deber\u00eda sustituir la producci\u00f3n de la central nuclear a cuya utilizaci\u00f3n renunciamos, y cuyo origen ser\u00eda mayoritariamente gas natural. Con un coste por tonelada de CO2 entre 25 y 75 euros, la sustituci\u00f3n de la producci\u00f3n de Garo\u00f1a durante diez a\u00f1os supondr\u00eda un importe nada despreciable en derechos de emisi\u00f3n, entre 380 y 1.140 millones de euros sin considerar inflaci\u00f3n.<br \/>El efecto econ\u00f3mico m\u00e1s relevante es el derivado del coste variable del combustible en una u otra alternativa. En t\u00e9rminos estrictos de coste adicional, la sustituci\u00f3n de la producci\u00f3n de Garo\u00f1a por electricidad de ciclos combinados, con un precio medio del gas equivalente al observado en el mercado spot en 2008, supondr\u00eda un incremento del coste del combustible de unos 1.600 millones de euros durante los pr\u00f3ximos 10 a\u00f1os.<br \/>Adicionalmente, la sustituci\u00f3n de producci\u00f3n el\u00e9ctrica nuclear por gas natural tiene dos consecuencias macroecon\u00f3micas no deseables, puesto que aumenta nuestro d\u00e9ficit comercial y nuestra dependencia energ\u00e9tica.<br \/>Una de las caracter\u00edsticas singulares del perfil macroecon\u00f3mico de Espa\u00f1a es su abultado d\u00e9ficit exterior por cuenta corriente, el segundo mayor del mundo en t\u00e9rminos absolutos despu\u00e9s de Estados Unidos, y que supone para nuestro pa\u00eds un importante drenaje de recursos. Adem\u00e1s, el 40% del d\u00e9ficit por cuenta corriente est\u00e1 provocado por las importaciones de energ\u00eda. A modo de ejemplo, con el precio del gas de 2008, el cierre repentino del parque nuclear espa\u00f1ol supondr\u00eda un aumento del 6% en nuestro d\u00e9ficit comercial energ\u00e9tico, siendo la contribuci\u00f3n de Garo\u00f1a del 0,4%.<br \/>En cuanto a la dependencia energ\u00e9tica, Espa\u00f1a importa el 85% de la energ\u00eda que consume, frente al promedio del 50% de la Uni\u00f3n Europea. La contenci\u00f3n de nuestra vulnerabilidad energ\u00e9tica supone un reto estrat\u00e9gico de primera magnitud. La apuesta por las energ\u00edas renovables es un paso en dicha direcci\u00f3n, pero su dependencia de las condiciones meteorol\u00f3gicas obliga a complementar la energ\u00eda e\u00f3lica, hidr\u00e1ulica o solar con centrales de gas natural, que aumenta nuestra dependencia del exterior. Por el contrario, en la producci\u00f3n nuclear, si bien se importa la materia prima, el combustible nuclear incorpora valor a\u00f1adido en nuestro pa\u00eds, por lo que tiene la consideraci\u00f3n de recurso nacional, contribuyendo al 15% de energ\u00eda aut\u00f3ctona. Puede anticiparse que el cierre de Garo\u00f1a aumentar\u00eda nuestra dependencia energ\u00e9tica en torno al 1%.<br \/>En el \u00e1mbito microecon\u00f3mico es interesante analizar el efecto de las centrales nucleares en la fijaci\u00f3n de precios del mercado el\u00e9ctrico. La potencia nuclear realiza sus ofertas al mercado a un precio inferior a cualquier otra tecnolog\u00eda (incluso precio cero en muchos casos), para garantizarse entrar en la casaci\u00f3n de oferta y demanda. Esto es debido a que la complejidad de su puesta en marcha determina que las centrales nucleares funcionen sin m\u00e1s paradas que las imprescindibles para la recarga de combustible cada 12 o 18 meses, o como en el caso de Garo\u00f1a, cada 24 meses. Las centrales nucleares aceptan cualquier precio, y por tanto, presionan a la baja el precio de equilibrio. La energ\u00eda e\u00f3lica ejerce el mismo efecto a la baja en los precios del mercado el\u00e9ctrico, pero con la salvedad de que, en media, los parques e\u00f3licos s\u00f3lo producen cuando la velocidad del viento es la adecuada y que viene a ser un 25% del tiempo, frente a la disponibilidad media del 87% del parque nuclear en 2008. Por el desplazamiento de la oferta, nuestra estimaci\u00f3n es que el hipot\u00e9tico cierre del parque nuclear espa\u00f1ol incrementar\u00eda el coste de la electricidad en unos 7 euros\/MWh, equivalente a unos 1.900 millones de euros al a\u00f1o. La contribuci\u00f3n de Garo\u00f1a a este sobrecoste ser\u00eda de aproximadamente 0,4 euros\/MWh<br \/>El debate nuclear en nuestro pa\u00eds relevante a corto plazo no es si deben construirse nuevas centrales, decisi\u00f3n que requerir\u00eda de un pacto de Estado y tiene sin duda elementos inciertos, sino si se debe prorrogar la explotaci\u00f3n de las centrales existentes. Podemos concluir que en tiempos de crisis como los actuales adquieren un valor especial los ahorros que se derivan de seguir aprovechando instalaciones que funcionan.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por lo visto y le\u00eddo \u00faltimamente, este es un debate que no podemos obviar: centrales nucleares s\u00ed o no. 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