{"id":66,"date":"2008-05-15T11:59:00","date_gmt":"2008-05-15T10:59:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ehu.es\/ehusfera\/cineliteraturaymedioambiente\/2008\/05\/15\/biocombustibles\/"},"modified":"2008-05-15T11:59:00","modified_gmt":"2008-05-15T10:59:00","slug":"biocombustibles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cine-literatura-y-medio-ambiente\/2008\/05\/15\/biocombustibles\/","title":{"rendered":"Biocombustibles"},"content":{"rendered":"<p>En <em>El Pa\u00eds de los Negocios<\/em> del 11 de mayo de 2008 apareci\u00f3 el siguiente art\u00edculo que me parece muy interesante y merecedor de aparecer en este blog y alcanzar la mayor difusi\u00f3n posible.<br \/><strong><\/strong><br \/><strong><\/strong><br \/><strong><a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/semana\/biocombustible\/quema\/elpepueconeg\/20080511elpneglse_2\/Tes\" rel=\"external nofollow\">El biocombustible se quema <\/a><br \/><\/strong>La crisis alimentaria siembra dudas sobre el papel del biocarburante en la seguridad energ\u00e9tica y ambiental<br \/>C. P\u00c9REZ \/ C. DELGADO 11\/05\/2008<br \/><a class=\"popup_299x644\" title=\"Enviar\" href=\"http:\/\/www.elpais.com\/envios\/enviar_noticia\/index.html?xref=20080511elpneglse_2.Tes&#038;type=&#038;anchor=elpepueconeg&#038;d_date=&#038;aP=modulo%3DEnviar%26params%3Dxref%253D20080511elpneglse_2.Tes%2526type%253D%2526d_date%253D%2526anchor%253D\" rel=\"external nofollow\"><\/a><br \/>&#8220;Un crimen contra la humanidad&#8221;. Palabras gruesas que parecen destinadas a los nazis, el Gulag, la Camboya de Pol Pot o Srebrenica. Pero que las Naciones Unidas y el Gobierno de India -el segundo pa\u00eds m\u00e1s poblado del mundo- asocian ahora a los biocombustibles por su incidencia sobre la crisis alimentaria, los precios de los cereales y el hambre que acecha a millones de personas en todo el mundo. La demostraci\u00f3n palpable de que el debate ha calado est\u00e1 en los autobuses madrile\u00f1os: unos 400 autocares de la Comunidad de Madrid circulan ya con carburantes que utilizan en su fabricaci\u00f3n cereales o aceites vegetales. Al lado de la flamante pegatina -&#8220;funciona con biodi\u00e9sel&#8221;-, en algunos de esos veh\u00edculos pod\u00eda leerse esta semana una pintada siniestra: &#8220;Asesinos&#8221;.<br \/>Mimados por los subsidios y la legislaci\u00f3n en Europa y en Estados Unidos, los biocarburantes han crecido en los \u00faltimos a\u00f1os a la misma velocidad que ahora pierden lustre y apoyos por todos lados. Han dejado de ser la quintaesencia de lo pol\u00edticamente correcto. La ONU los ha puesto en el disparadero y las cr\u00edticas arrecian desde el Fondo Monetario Internacional y la OCDE -foros donde dominan los pa\u00edses ricos- hasta el Banco Mundial y la FAO, las instituciones multilaterales centradas en el mundo en desarrollo.<br \/>&#8220;Sin los biocarburantes, la gasolina ser\u00eda a\u00fan un 15% m\u00e1s cara. Pero el impacto sobre el incremento de los precios de los alimentos va mucho m\u00e1s all\u00e1. Probablemente hay que desandar una parte del camino y reducir los apoyos que han recibido; la crisis es grave y la escasez de alimentos es un argumento dif\u00edcil, muy dif\u00edcil de combatir&#8221;, asegura Francisco Blanch, responsable mundial de materias primas del banco de inversi\u00f3n Merrill Lynch y una autoridad en la materia. &#8220;El problema es que no hay muchas alternativas: el crecimiento econ\u00f3mico exige energ\u00eda en grandes dosis. Y ante la pujanza de China e India, \u00bfde d\u00f3nde va a venir la energ\u00eda necesaria si no sale de ah\u00ed? \u00bfVamos a decirles a los pa\u00edses en desarrollo que no crezcan?&#8221;, se pregunta desde Londres.<br \/>Los productores de biocombustibles eran hace nada el s\u00fammum de lo verde: una bendici\u00f3n para el medio ambiente y a su vez una alternativa al petr\u00f3leo, cada vez m\u00e1s caro y escaso, y por lo tanto una apuesta de futuro para apuntalar la seguridad energ\u00e9tica internacional. Entre ese halo de bondad -ahora en entredicho- y las alusiones a las trompetas del Apocalipsis de la ONU hay un buen pu\u00f1ado de causas, que van desde las oscuras presiones de los poderosos lobbies petroleros y alimentarios a la alta pol\u00edtica, e incluso a la especulaci\u00f3n en los mercados internacionales. Pero ante todo destaca el papel indiscutible -y a su vez contaminado con grandes dosis de demagogia- del biofuel en el fenomenal encarecimiento de los alimentos y su incidencia en el lado m\u00e1s tenebroso de la reciente crisis alimentaria: las hambrunas que afectan ya a casi 40 pa\u00edses.<br \/>Europa destina poco m\u00e1s del 4,5% de todos los cereales cultivados a la producci\u00f3n energ\u00e9tica, unos 21,5 millones de toneladas. Pero las cifras globales son m\u00e1s importantes, y sobre todo la tendencia de crecimiento es abrumadora. Casi un tercio del ma\u00edz que creci\u00f3 el a\u00f1o pasado en los campos estadounidenses (cerca de 80 millones de toneladas) alimentan hoy coches, y no personas. Los fuertes subsidios y el apoyo regulatorio que ofrecen la Uni\u00f3n Europea y el Gobierno de EE UU al cultivo de materias primas para biofuel hacen cada vez m\u00e1s atractivo destinar las cosechas a llenar los dep\u00f3sitos y no los est\u00f3magos. Eso influye directamente en las cotizaciones. El aumento de la producci\u00f3n de ma\u00edz se ha obtenido a expensas de cosechas de otros cereales, con efectos sobre los precios por sus consecuencias en toda la cadena alimentaria.<br \/>Los expertos se cuestionan si el biocarburante, llamado a reducir la tiran\u00eda del petr\u00f3leo, es tan rentable como parec\u00eda. Al margen de los subsidios, s\u00f3lo salen a cuenta si se combinan altos precios para el crudo y bajos precios para el cereal (tal vez con la excepci\u00f3n del etanol de Brasil). Lo primero est\u00e1 servido: tanto el crudo brent europeo como el West Texas estadounidense han superado ya los 120 d\u00f3lares por barril, y van camino de los 150 e incluso de los 200 d\u00f3lares. Lo segundo es cada vez m\u00e1s complicado. El ma\u00edz vale ahora cerca de ocho d\u00f3lares por bushel (24,5 kilos) en la Bolsa de Chicago, un 60% m\u00e1s que el a\u00f1o pasado. El trigo ha subido el 53% en un a\u00f1o. Y la soja un 40%.<br \/>El grado de responsabilidad de los biocarburantes en esta subida de las materias primas es casi un misterio. Seg\u00fan qui\u00e9n lo analice, la horquilla de impacto va del 5% al 60%. Lo que ya nadie discute es que alguna incidencia han tenido. Y lo que est\u00e1 por venir es m\u00e1s y m\u00e1s de lo mismo: un estudio de Naciones Unidas y la OCDE asegura que los precios de los alimentos aumentar\u00e1n un 50% adicional en la pr\u00f3xima d\u00e9cada por los biocombustibles. &#8220;En el contexto de muy bajas reservas de los \u00faltimos a\u00f1os, la demanda adicional procedente del biofuel dispara los precios&#8221;, asegura \u00c1lvaro Mazarrasa, de la Asociaci\u00f3n de Operadores Petroleros. &#8220;Ha habido precipitaci\u00f3n a la hora de fijar objetivos de utilizaci\u00f3n de biofuel en Europa y EE UU. El impacto sobre los precios de los alimentos obliga a repensar esa pol\u00edtica y establecer objetivos m\u00e1s prudentes&#8221;, a\u00f1ade.<br \/>&#8220;El problema es que pr\u00e1cticamente no hay otra alternativa al crudo en el carburante para el transporte&#8221;, asegura el catedr\u00e1tico de la Universidad de Barcelona Mariano Marzo. Las prisas asociadas a la necesidad de apuntalar la seguridad energ\u00e9tica, combinadas con el estratosf\u00e9rico precio del petr\u00f3leo, han alimentado la sed de biocarburantes. Pero la hambruna actual en decenas de pa\u00edses introduce un cambio radical de perspectiva. Ante esas distorsiones en el mercado alimentario, Marzo reclama &#8220;una moratoria en Europa&#8221; para retrasar los ambiciosos planes de utilizaci\u00f3n de biocarburantes, que seg\u00fan la normativa actual deben suponer al menos el 10% de las gasolinas en 2020.<br \/>Hasta en Estados Unidos un grupo de senadores republicanos ha apostado esta misma semana por replantear los apoyos al etanol procedente del ma\u00edz, por su impacto en los alimentos. Pero no parece que la Administraci\u00f3n de Bush sea favorable a demasiados cambios al respecto.<br \/>El presidente George W. Bush declar\u00f3 hace unos d\u00edas que los biocombustibles &#8220;s\u00f3lo son responsables del 15% de la inflaci\u00f3n en los alimentos&#8221;. Bush contin\u00faa defendiendo a capa y espada este combustible, al que considera indispensable para reducir la dependencia energ\u00e9tica estadounidense, una de sus obsesiones. De ah\u00ed el gran volumen de subvenciones -hasta dos centenares de l\u00edneas de ayudas diferentes- que se conceden para la plantaci\u00f3n de ma\u00edz y de las leyes que apoyan su transformaci\u00f3n en carburante.<br \/>En la Uni\u00f3n Europea la situaci\u00f3n es similar. Bruselas mantiene sus apoyos al biocarburante, pese a que ya han surgido las primeras voces discordantes. Ante la tormenta, la mayor parte de asociaciones agrarias se quejan de la demonizaci\u00f3n de los biofueles. El apoyo a cultivos para gasolina y las subvenciones est\u00e1n suponiendo un nuevo uso para las tierras y la revitalizaci\u00f3n de un sector de capa ca\u00edda. La mayor\u00eda de asociaciones reivindica que la incidencia de este nuevo uso sobre los alimentos es limitada.<br \/>La comisaria de Agricultura, Mariann Fischer Boel, cerr\u00f3 filas el pasado mi\u00e9rcoles en Bruselas en un duro discurso contra las cr\u00edticas que se ciernen sobre el biofuel. &#8220;A pesar de la espiral que se ha desatado, el efecto es verdaderamente limitado sobre los precios de los alimentos. No necesitamos que los biocarburantes se conviertan en un chivo expiatorio: usados correctamente, son un arma ante los problemas derivados de la falta de oferta energ\u00e9tica y en la lucha contra el cambio clim\u00e1tico&#8221;.<br \/>Todo eso est\u00e1 por ver. En plena redefinici\u00f3n. La conveniencia econ\u00f3mica de los biocombustibles se pone en duda desde hace a\u00f1os. En Espa\u00f1a la mayor parte de las f\u00e1bricas de este combustible est\u00e1n cerradas, porque esta campa\u00f1a los cereales cuestan demasiado. Aun as\u00ed los precios, a decir de algunos expertos, no deber\u00edan frenar la producci\u00f3n de una gasolina que frene el cambio clim\u00e1tico. Sin embargo, este punto tambi\u00e9n levanta ampollas. La primera la pinch\u00f3 Hartmut Michel, premio Nobel de Qu\u00edmica en 1988.<br \/>Este gran aficionado a los combustibles de origen vegetal asegur\u00f3 ya en 2007 que los biocarburantes no ahorran emisiones de CO2. Michel explicaba que para conseguir el combustible es necesario el uso de fertilizantes, maquinaria y una destilaci\u00f3n que provocan que se acabe emitiendo m\u00e1s CO2 del que produce cualquier motor de gasolina en un coche. Los ecologistas apuntan otros factores. &#8220;Hay que a\u00f1adir la deforestaci\u00f3n que causan las plantaciones. Hay pa\u00edses donde se sustituyen cultivos, se destrozan bosques o se planta en zonas sumamente f\u00e9rtiles que podr\u00edan destinarse al autoabastecimiento&#8221;, matizan los investigadores de Interm\u00f3n.<br \/>Sara Pizzinato, de Greenpeace, explica que no est\u00e1 claro que se ahorren emisiones, &#8220;en especial con la tecnolog\u00eda actual&#8221;. &#8220;Puede que en el futuro mejoren las prestaciones del biofuel, pero la crisis es aqu\u00ed y ahora&#8221;, abunda antes de afirmar que no debe incentivarse su uso &#8220;mientras no se demuestre fehacientemente que no van a causar la degradaci\u00f3n de grandes forestas, como la Amazonia, y mientras no garanticen una reducci\u00f3n de emisiones que ahora no est\u00e1 asegurada&#8221;.<br \/>No es una opini\u00f3n aislada. El mexicano \u00c1ngel Gurr\u00eda, secretario general de la OCDE -que agrupa a los 30 pa\u00edses m\u00e1s industrializados del mundo-, asegura que el biofuel actual &#8220;no proporciona ni la seguridad energ\u00e9tica, ni la medioambiental ni los beneficios econ\u00f3micos que se hab\u00edan pronosticado&#8221;. &#8220;Tal vez m\u00e1s adelante se obtengan mejores resultados sin ese gran impacto sobre los precios alimentarios&#8221;, aventura.<br \/>La patronal espa\u00f1ola rebate todas las cr\u00edticas. Manuel Bustos, de la Asociaci\u00f3n de Productores de Energ\u00edas Renovables (APPA), denuncia la &#8220;campa\u00f1a de criminalizaci\u00f3n, con declaraciones para la galer\u00eda cuando la propia FAO limita el impacto sobre el encarecimiento de los alimentos a un m\u00e1ximo del 10%&#8221;. &#8220;Lo f\u00e1cil es criticar&#8221;, a\u00f1ade. &#8220;La realidad es que los biocarburantes son la \u00fanica alternativa disponible para empezar a sustituir al petr\u00f3leo en el transporte, que produce el 25% de los gases de efecto invernadero. Y sobre su incidencia medioambiental no hay m\u00e1s que consultar los estudios de la Agencia Internacional de la Energ\u00eda, la Comisi\u00f3n Europea o The White House National Economic Council, por citar s\u00f3lo tres organismos&#8221;.<br \/>En el fondo \u00e9sta es todav\u00eda una guerra de cifras. &#8220;Es complicado conseguir datos exactos porque los estudios econ\u00f3micos necesarios para valorar un impacto concreto incluyen par\u00e1metros muy diversos y complejos. Por eso, cuando no se conocen los detalles sobre un pa\u00eds o no se tiene suficiente perspectiva, muchos se tiran a la piscina y barren para casa, seg\u00fan lo que convenga&#8221;, explica Teresa Cavero, investigadora de Interm\u00f3n Oxfam. Esta ONG asegura tener datos fiables. Ha elaborado estad\u00edsticas cruzando el crecimiento de demanda de cereal para diferentes usos (alimentaci\u00f3n humana, animal y uso industrial) en todos los pa\u00edses con sus incrementos de precios seg\u00fan el FMI. El resultado: el aceite de palma se ha encarecido un 37% por culpa del biocombustible. El ma\u00edz, un 60%. La soja, un 30%.<br \/>\u00bfQu\u00e9 pasa con el trigo o el arroz? &#8220;Tambi\u00e9n hay un efecto sobre la cotizaci\u00f3n, pero aqu\u00ed hay factores mucho m\u00e1s potentes como los climatol\u00f3gicos o de poblaci\u00f3n. Pero influye por efecto contagio&#8221;, remacha Cavero.<br \/>En ninguna pol\u00e9mica que se precie falta la teor\u00eda conspirativa. Aqu\u00ed tampoco. Hay quien ve tras el alud de cr\u00edticas una conspiraci\u00f3n en toda regla que conjuga los intereses de los productores de petr\u00f3leo y las multinacionales alimentarias con los de las grandes potencias. &#8220;La econom\u00eda estadounidense es una de las grandes exportadoras de granos, y se beneficia de las cotizaciones actuales. No es raro que los lobbies presionen en Washington a favor de mantener los subsidios. Como tampoco es extra\u00f1o que Alemania lo haga en Europa para que sigan construy\u00e9ndose plantas de biocarburantes con su tecnolog\u00eda&#8221;, apunta Jes\u00fas Ruiz, especialista en energ\u00eda de la consultora Arthur D. Little.<br \/>Ruiz ve dif\u00edcil una vuelta atr\u00e1s en el desarrollo del sector. &#8220;Las empresas que han invertido lo han hecho pensando en la seguridad jur\u00eddica de \u00e1reas econ\u00f3micas tan poco sospechosas como EE UU y la UE, y en unas subvenciones que no son reversibles por el mismo motivo&#8221;, apunta. La soluci\u00f3n no parece sencilla: &#8220;Que el petr\u00f3leo empiece a bajar; entonces empezar\u00e1n a hacerlo tambi\u00e9n los alimentos&#8221;.<br \/>El futuro de los biocarburantes se ha ensombrecido. Pero hace un a\u00f1o nadie o casi nadie alertaba de los problemas que pod\u00eda acarrear la idea. Desde luego, las voces discordantes no surg\u00edan del FMI o del Banco Mundial. La primera andanada contundente sali\u00f3 de donde probablemente nadie se esperaba. En marzo del a\u00f1o pasado, un Fidel Castro a\u00fan convaleciente tras ocho meses de enfermedad se estrenaba como columnista del diario Granma con un art\u00edculo titulado &#8216;Condenados a muerte por hambre y sed m\u00e1s de 3.000 millones de personas en el mundo&#8217;, por la &#8220;idea siniestra&#8221; de &#8220;convertir alimentos en combustible&#8221;. Pese a su habitual querencia por la desmesura, a la vista de los acontecimientos habr\u00e1 que esperar nuevas entregas. &#8211;<br \/><a name=\"despiece1\"><\/a><br \/><strong>A favor y, sobre todo, en contra<br \/><\/strong><br \/>&#8211; Jean Ziegler, relator de la ONU, soci\u00f3logo y escritor. &#8220;Los biocarburantes son un crimen contra la humanidad&#8221;, fruto de las &#8220;pol\u00edticas aberrantes del Fondo Monetario Internacional&#8221;.<br \/>&#8211; Paul Krugman, economista. &#8220;Es necesario tomar medidas contra el biofuel, que ha demostrado ser un terrible error&#8221;.<br \/>&#8211; Jeffrey Sachs, economista y consejero especial del secretario general de Naciones Unidas. &#8220;No son la \u00fanica causa, pero tienen parte de la culpa de la hambruna actual. La reducci\u00f3n significativa de los programas en la UE y en Estados Unidos ser\u00eda una manera eficaz&#8221; de solucionar esta situaci\u00f3n.<br \/>&#8211; Hartmut Michel, premio Nobel de Qu\u00edmica. &#8220;Con los biocombustibles no se ahorran emisiones de CO2&#8221;.<br \/>&#8211; Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial. &#8220;EE UU tiene que evaluar el efecto que causa en los asuntos humanitarios relacionados con el precio de los alimentos&#8221;.<br \/>&#8211; Luiz In\u00e1cio Lula da Silva, presidente de Brasil. &#8220;Desarrollados con criterio, de acuerdo con las realidades de cada pa\u00eds, pueden generar ingresos e inclusi\u00f3n social&#8221;.<br \/>&#8211; Jacques Diouf, director de la FAO. &#8220;Necesitamos desarrollar con urgencia una estrategia internacional para que la bioenerg\u00eda beneficie a los pobres&#8221;.<br \/>&#8211; Mariann Fischer Boel, comisaria europea de Agricultura. &#8220;El biofuel es m\u00e1s valioso como carburante que como chivo expiatorio&#8221;.<br \/>&#8211; George W. Bush, presidente de EE UU. &#8220;Si dependes del petr\u00f3leo extranjero, tienes un grave problema de seguridad nacional&#8221;. &#8220;La nueva tecnolog\u00eda como el etanol nos ayudar\u00e1 a ser mejores custodios del medio ambiente&#8221;.<br \/>&#8211; Fidel Castro, l\u00edder cubano, en marzo de 2007. La &#8220;idea siniestra&#8221; de &#8220;convertir alimentos en combustible&#8221; condena a muerte &#8220;por hambre y sed a m\u00e1s de 3.000 millones de personas&#8221;. &#8220;Pr\u00e9steseles financiamiento a los pa\u00edses pobres para producir etanol del ma\u00edz o cualquier otro alimento y no quedar\u00e1 un \u00e1rbol para defender a la humanidad del cambio clim\u00e1tico&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El man\u00e1 brasile\u00f1o de la ca\u00f1a de az\u00facar<\/strong><\/p>\n<p>Cuando alguien plantea dudas sobre la viabilidad y rentabilidad de los biocombustibles, est\u00e1 obligado a a\u00f1adir un pero a continuaci\u00f3n: Brasil. En Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea, la producci\u00f3n es costosa y, pese a las subvenciones, es complicada la viabilidad del biocarburante. Sin embargo, en Brasil los costes de elaboraci\u00f3n son m\u00ednimos en comparaci\u00f3n con el resto de productores. Seg\u00fan datos de la OCDE, obtener una tonelada de biodi\u00e9sel cuesta en la Uni\u00f3n Europea m\u00e1s de 500 d\u00f3lares (320 euros). Producirla en Brasil vale menos de 300 (193 euros).<br \/><a name=\"despiece3\"><\/a><br \/><strong>Algas para el dep\u00f3sito<\/strong><\/p>\n<p>Paja en vez de grano. En ese axioma se reduce el objetivo de las nuevas generaciones de biocarburantes. Se trata de alimentar coches sin dejar de alimentar personas, lo que pasar\u00eda por usar materiales no comestibles para la elaboraci\u00f3n de gasolina. Una utop\u00eda que, seg\u00fan expertos y ecologistas, podr\u00eda alcanzarse con los biocombustibles de segunda generaci\u00f3n (2G), que necesitan m\u00e1s inversi\u00f3n y un tiempo prudencial para su desarrollo.<br \/>Los biocarburantes actuales se producen b\u00e1sicamente a partir de ma\u00edz o ca\u00f1a de az\u00facar (etanol) y de semillas, aceite de palma o cereales como el trigo (biodi\u00e9sel). Para los 2G, todav\u00eda en desarrollo, se utiliza celulosa (material por el que m\u00e1s se apuesta), hierba, paja o incluso algas. El problema es que aunque el producto resultante es incluso mejor que el actual, su proceso de elaboraci\u00f3n es qu\u00edmicamente m\u00e1s complejo y, de momento, necesita una gran cantidad de energ\u00eda, por lo que a\u00fan no compensa. &#8220;Una de las mayores esperanzas est\u00e1 depositada en las algas&#8221;, comenta Heikki Willstedt, experto en energ\u00eda de WWF\/Adena. Estas plantas producen mucha biomasa. Se plantan en estanques y se alimentan con gases como el CO2 o el azufre. Permiten recoger hasta una cosecha semanal. El problema: &#8220;Hay que investigar m\u00e1s. En Jap\u00f3n ya hacen pruebas con agua salada. Puede ser la soluci\u00f3n, pero hay que desarrollarla, porque en lugares como Espa\u00f1a no se puede obviar que el agua dulce no sobra&#8221;, matiza Willstedt. &#8211;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En El Pa\u00eds de los Negocios del 11 de mayo de 2008 apareci\u00f3 el siguiente art\u00edculo que me parece muy interesante y merecedor de aparecer en este blog y alcanzar la mayor difusi\u00f3n posible.El biocombustible se quema La crisis alimentaria siembra dudas sobre el papel del biocarburante en la seguridad energ\u00e9tica y ambientalC. 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