{"id":58,"date":"2008-04-12T13:56:00","date_gmt":"2008-04-12T12:56:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ehu.es\/ehusfera\/cineliteraturaymedioambiente\/2008\/04\/12\/puntos-calientes\/"},"modified":"2008-04-12T13:56:00","modified_gmt":"2008-04-12T12:56:00","slug":"puntos-calientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cine-literatura-y-medio-ambiente\/2008\/04\/12\/puntos-calientes\/","title":{"rendered":"Puntos calientes"},"content":{"rendered":"<p>En una <a href=\"http:\/\/cineliteraturaymedioambiente.blogspot.com\/2007\/12\/el-hombre-y-la-conservacin.html\" rel=\"external nofollow\">entrada anterior <\/a>de este blog escrib\u00eda sobre los <em>puntos calientes<\/em> (<em>Hotspots<\/em>) como m\u00e9todo para conservar la biodiversidad. Los <em>puntos calientes<\/em> fueron propuestos por vez primera por <a href=\"http:\/\/www.af-info.or.jp\/eng\/honor\/hot\/enr-myers.html\" rel=\"external nofollow\">Norman Myers<\/a>, ahora en la Universidad de Oxford, en 1988, y se hicieron muy populares tras la publicaci\u00f3n de un art\u00edculo, cofirmado con otros investigadores de Oxford y de la organizaci\u00f3n Conservaci\u00f3n Internacional, de Washington DF, en <em>Nature<\/em> en febrero de 2000. Los que leen este blog saben que no soy muy partidario de copiar textos completos pero, en este caso, M\u00f3nica Salomone public\u00f3 un muy bien documentado y estructurado art\u00edculo sobre los <em>puntos calientes<\/em> en <em>El Pa\u00eds<\/em>, el 8 de marzo de 2000, a ra\u00edz del trabajo de Myers en <em>Nature<\/em>. El texto completo, que reproduzco a continuaci\u00f3n, lo he tomado del blog <a href=\"http:\/\/turcon.blogia.com\/2004\/111104-los-25-puntos-calientes-de-la-biodiversidad.php\" rel=\"external nofollow\">Turc\u00f3n<\/a>:<\/p>\n<p><strong>Los 25 &#8220;puntos calientes&#8221; de la biodiversidad<\/strong><\/p>\n<p>M\u00f3nica Salomone. <em>El Pa\u00eds<\/em>, 8-3-2000.<br \/>La mayor extinci\u00f3n masiva de especies desde la desaparaci\u00f3n de los dinosaurios hace 65 millones de a\u00f1os est\u00e1 seguramente ocurriendo ahora, y por culpa del hombre. Es muy probable adem\u00e1s que lo que se ve hoy sea s\u00f3lo la punta del iceberg que emerger\u00e1 del todo, seg\u00fan los modelos que simulan el fen\u00f3meno, a mediados del pr\u00f3ximo siglo. Y para entonces ser\u00e1 demasiado tarde. El tiempo que necesitar\u00eda el planeta para recuperarse ser\u00eda mucho m\u00e1s del mill\u00f3n y pico de a\u00f1os que hace que el hombre existe como especie. \u00bfC\u00f3mo abordar el problema? Entre los expertos cunde el realismo, y se asume la imposibilidad de atender por igual a todas las especies amenazadas. Un grupo de cient\u00edficos ha localizado 25 puntos calientes de la biodiversidad en el mundo.<\/p>\n<p>Un equipo de investigadores brit\u00e1nicos y estadounidenses ha enfocado la cuesti\u00f3n como un estudio de mercado, y se ha preguntado: &#8220;\u00bfC\u00f3mo podemos proteger el mayor n\u00famero de especies por d\u00f3lar invertido?&#8221;. La respuesta, publicada en la revista <em>Nature<\/em> (24 de febrero), es una propuesta para concentrar los esfuerzos de protecci\u00f3n en 25 puntos calientes de la biodiversidad del planeta seleccionados por ellos. Son \u00e1reas que cubren apenas el 1,4% de la superficie total del planeta, pero que albergan el 44% de las especies vegetales terrestres y el 35% de los vertebrados (sin contar los peces).<br \/>&#8220;Se dice a menudo que, si la extinci\u00f3n masiva de especies sigue al ritmo actual, entre uno y dos tercios de las especies corren grave riesgo de desaparecer en un futuro pr\u00f3ximo&#8221;, dicen los investigadores Norman Myers, Russel y Cristina Mittermeier, Gustavo da Fonseca y Jennifer Kent, de la Universidad de Oxford y de la organizaci\u00f3n Conservaci\u00f3n Internacional. &#8220;Nuestro an\u00e1lisis indica que parte de este problema se puede paliar protegiendo los 25 puntos calientes seleccionados&#8221;.<br \/>Es una estrategia que llaman de &#8220;bala de plata&#8221;: esfuerzo de m\u00e1xima eficacia frente a actuaciones en \u00e1reas dispersas y a menudo delimitadas por las fronteras. Y se justifica precisamente por la propia existencia de los <em>puntos calientes<\/em> : los bi\u00f3logos saben que las especies cuyo h\u00e1bitat est\u00e1 limitado a regiones peque\u00f1as son tambi\u00e9n las m\u00e1s sensibles; la p\u00e9rdida de la cubierta vegetal de un punto caliente de biodiversidad es mucho m\u00e1s grave que la urbanizaci\u00f3n de un \u00e1rea de superficie mucho mayor pero m\u00e1s uniforme.<br \/>Los investigadores recurrieron a m\u00e1s de un centenar de expertos en las \u00e1reas implicadas, as\u00ed como a 800 fuentes bibliogr\u00e1ficas, para seleccionar los <em>puntos calientes<\/em> . El problema de la desigualdad de datos disponibles por \u00e1reas no les ha impedido llegar a conclusiones. Los <em>puntos calientes<\/em> seleccionados est\u00e1n repartidos por todo el planeta y cubren diferentes \u00e1reas clim\u00e1ticas: las monta\u00f1as del C\u00e1ucaso, partes de California, la cuenca mediterr\u00e1nea -que incluye toda la mitad sur de Espa\u00f1a- y los tr\u00f3picos.<\/p>\n<p>Especies end\u00e9micas<br \/>En la selecci\u00f3n se han seguido dos criterios: los <em>puntos calientes<\/em> deben contener como end\u00e9micas al menos un 0,5% de las 300.000 especies vegetales en el mundo. De hecho, 15 de las 25 \u00e1reas elegidas contienen al menos 2.500 especies vegetales end\u00e9micas, y el resto, unas 5.000 especies. Otra condici\u00f3n para ser <em>punto caliente<\/em> es que debe haber perdido ya m\u00e1s del 70% de su vegetaci\u00f3n primaria.<br \/>Trece de los <em>puntos calientes<\/em> finalmente seleccionados han perdido ya entre el 90% y el 95% de su cubierta vegetal original. Los autores advierten de que estos criterios dejan fuera a zonas de gran biodiversidad como la Amazonia, Nueva Guinea o la cuenca del Congo, porque retienen todav\u00eda al menos el 75% de su cubierta vegetal primaria.<br \/>En cuanto a los vertebrados -no escogidos como criterio-, en los <em>puntos calientes<\/em> seleccionados hay 27.298 especies de mam\u00edferos, p\u00e1jaros, reptiles y anfibios. Los peces se excluyen por escasez de datos -se estima que quedan unas 5.000 especies por ser descubiertas-.<br \/>Tampoco se cuentan los invertebrados, que probablemente suponen el 95% de todas las especies, en su mayor\u00eda insectos. Se asume que la p\u00e9rdida de plantas supone tambi\u00e9n la de insectos (el g\u00e9nero <em>ficus<\/em>, por ejemplo, el m\u00e1s extendido en los tr\u00f3picos, incluye m\u00e1s de novecientas especies, cada una de las cuales es polinizada por una especie determinada de abejas).<br \/>El equipo ha podido identificar los puntos m\u00e1s calientes entre los 25, los que figuraban a la cabeza seg\u00fan los todos los criterios: Madagascar, Filipinas y Sundaland, seguidos por la selva atl\u00e1ntica brasile\u00f1a y el Caribe. Madagascar, Filipinas y el Caribe son especialmente importantes porque su extensi\u00f3n es peque\u00f1a. La cuenca mediterr\u00e1nea y los Andes tropicales son valorados como &#8220;candidatos hipercalientes para pol\u00edticas conservacionistas&#8221;, dada su &#8220;excepcional riqueza en plantas end\u00e9micas: 13.000 y 20.000, respectivamente&#8221;, dicen los investigadores.<br \/>La p\u00e9rdida de superficie sufrida por los <em>puntos calientes<\/em> da un indicio de su grado de amenaza: hoy cubren un \u00e1rea de 2,1 millones de kil\u00f3metros cuadrados, pero antes cubr\u00edan 17,4 millones de kil\u00f3metros cuadrados, o el 11,8% del planeta.<br \/>En el estudio se incluye tambi\u00e9n lo que a juicio de los investigadores costar\u00eda una protecci\u00f3n efectiva de los <em>puntos calientes<\/em> : creen que se podr\u00eda avanzar bastante dedicando 20 millones de d\u00f3lares por <em>punto caliente<\/em> y a\u00f1o durante los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os. Aunque esto es m\u00e1s de los 400 millones de d\u00f3lares gastados en estas zonas por distintas organizaciones no gubernamentales durante la pasada d\u00e9cada, sigue siendo &#8220;s\u00f3lo el doble de lo que cuesta una \u00fanica misi\u00f3n <em>Pathfinder<\/em> a Marte, justificada en gran parte por su importancia para la biodiversidad: la b\u00fasqueda de vida extraterrestre&#8221;, escriben con un toque ir\u00f3nico los investigadores.<br \/>Con todo, advierten, no debe esperarse que &#8220;la protecci\u00f3n de los <em>puntos calientes<\/em> salvaguarde todas sus especies indefinidamente&#8221;. Cuando un \u00e1rea pierde gran parte de su h\u00e1bitat original, y especialmente cuando el que queda est\u00e1 muy fragmentado, seguir\u00e1 perdiendo especies incluso despu\u00e9s de que la p\u00e9rdida de h\u00e1bitat haya parado.<\/p>\n<p>Acciones inmediatas<br \/>En un comentario en la misma revista, los estadounidenses Stuart Primm y Peter Raven, de la Universidad de Columbia y el Jard\u00edn Bot\u00e1nico de Misuri, respectivamente, advierten: &#8220;A menos que haya acciones inmediatas para proteger los <em>puntos calientes<\/em> que no lo est\u00e1n, la p\u00e9rdida de especies crecer\u00e1 m\u00e1s del doble&#8221;. Pero creen que es tambi\u00e9n necesario extender la protecci\u00f3n a las selvas tropicales en general o, de lo contrario, &#8220;dentro de unas d\u00e9cadas, la extinci\u00f3n de las especies a\u00fan no tan amenazadas superar\u00e1 a la de los <em>puntos calientes<\/em> &#8220;. Primm y Raven recuerdan que las selvas tropicales cubr\u00edan originariamente entre 14 y 18 millones de kil\u00f3metros cuadrados, de los que hoy queda alrededor de la mitad; cada d\u00e9cada se gana a la selva cerca de un mill\u00f3n de kil\u00f3metros cuadrados, y un \u00e1rea mucho mayor se ve afectada por incendios.<br \/>Santiago Castroviejo, investigador del CSIC y coordinador general de la obra <em>Flora Ib\u00e9rica<\/em> , considera el estudio de <em>Nature<\/em> como &#8220;\u00fatil y claro&#8221;, y desprende de \u00e9l dos conclusiones adem\u00e1s de las resaltadas por los autores: que siguen haciendo falta m\u00e1s datos y que &#8220;las estrategias de conservaci\u00f3n deben llevarse a cabo sin tener en cuenta divisiones pol\u00edticas: las plantas no entienden de fronteras&#8221;. <em>Flora Ib\u00e9rica<\/em> ha publicado ya ocho tomos y cubre aproximadamente el 40% del total de la obra prevista, comenta Castroviejo, del Real Jard\u00edn Bot\u00e1nico de Madrid (CSIC).<br \/>Varios expertos espa\u00f1oles consideran que es necesario poner en marcha un plan nacional de investigaci\u00f3n de la biodiversidad para tener m\u00e1s datos sobre la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la actualidad, a\u00f1os despu\u00e9s de la propuesta de Myers, sigue la pol\u00e9mica sobre los <em>puntos calientes<\/em>: desde su sustituci\u00f3n por otros m\u00e9todos, tal como comentaba en la entrada mencionada de este blog, hasta su dificultad para definirlos, como plantean N. Krishnankutty y S. Chandrasekaran, del Colegio Thiagarajar, de Madurai, en la India; o el estudio y ampliaci\u00f3n de los <em>puntos calientes<\/em>, siempre seg\u00fan los criterios de Myers, estudiando la biodiversidad y sus cambios a largo plazo, como propone el mismo Myers, o entender la biodiversidad actual estudiando el pasado a trav\u00e9s de la paleontolog\u00eda, seg\u00fan Katherine Willis y su grupo, tambi\u00e9n de Oxford.<br \/>La biodiversidad est\u00e1 en peligro, los m\u00e9todos para mantenerla son varios y en discusi\u00f3n pero, como siempre pasa en ciencia, la propia discusi\u00f3n es el camino para resolver el problema o, por lo menos, para mitigarlo.<\/p>\n<p>*Krishnankutty, N. &#038; S. Chandrasekaran. 2007. <a href=\"http:\/\/www.ias.ac.in\/currsci\/may252007\/1344.pdf\" rel=\"external nofollow\">Biodiversity hotspots: Defining the indefinable<\/a>? <em>Current Science<\/em> 92: 1344-1345.<br \/>*Myers, N. 1988. <a href=\"http:\/\/www.springerlink.com\/content\/y66976j1n1201251\/fulltext.pdf\" rel=\"external nofollow\">Threatened biotas: &#8220;Hot Spots&#8221; in tropical forests<\/a>. <em>The Environmentalist<\/em> 8: 187-208.<br \/>*Myers, N., R.A. Mittermeier, C.G. Mittermeier, G.A.B. Fonseca &#038; J. Kent. 2000. <a href=\"http:\/\/www.ithaca.edu\/faculty\/rborgella\/environment\/biodiversity_hotspot.pdf\" rel=\"external nofollow\">Biodiversity hotspots for conservation priorities.<\/a> <em>Nature<\/em> 403: 853-858.<br \/>*Salomone, M. 2000. <a href=\"http:\/\/turcon.blogia.com\/2004\/111104-los-25-puntos-calientes-de-la-biodiversidad.php\" rel=\"external nofollow\">Los 25 &#8220;puntos calientes&#8221; de la biodiversidad<\/a>. <em>El Pa\u00eds<\/em> 8 marzo<br \/>*Willis, K.J., M.B. Ara\u00fajo, K.D. Bennett, Blanca Figueroa-Rangel, C.A. Froyd &#038; N. Myers. <a href=\"http:\/\/www.mncn.csic.es\/pdf_web\/maraujo\/Willis_et_al_PTRS2007.pdf\" rel=\"external nofollow\">How can a knowledge of the past help to conserve the future<\/a>? Biodiversity conservation and the relevance of long-term ecological studies. <em>Philosophical Transactions of the Royal Society B<\/em> 362: 175-186.<br \/>*Willis, K.J., L. Gillson &#038; S. Knapp. 2007. <a href=\"http:\/\/www.pubmedcentral.nih.gov\/picrender.fcgi?artid=2042519&#038;blobtype=pdf\" rel=\"external nofollow\">Biodiversity hotspots through time: an introduction<\/a>. <em>Philosophical Transactions of the Royal Society B<\/em> 362: 169-174.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una entrada anterior de este blog escrib\u00eda sobre los puntos calientes (Hotspots) como m\u00e9todo para conservar la biodiversidad. 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