{"id":357,"date":"2015-05-31T15:13:20","date_gmt":"2015-05-31T15:13:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/cine-literatura-y-medio-ambiente\/?p=357"},"modified":"2015-05-31T15:13:20","modified_gmt":"2015-05-31T15:13:20","slug":"respuestas-al-cambio-climatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cine-literatura-y-medio-ambiente\/2015\/05\/31\/respuestas-al-cambio-climatico\/","title":{"rendered":"Respuestas al cambio clim\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p>El presidente Barack Obama ha hecho p\u00fablico el tercer informe sobre el seguimiento del clima en Estados Unidos. Elaborado por m\u00e1s de 300 expertos en el clima, este informe da a conocer no solo el impacto que el cambio clim\u00e1tico\u00a0 tendr\u00e1 en Estados Unidos en los pr\u00f3ximos 100 a\u00f1os, sino los cambios que son evidentes ya en nuestros d\u00edas. S\u00edntomas del cambio clim\u00e1tico y tendencias para el futuro son el aumento de la temperatura, la subida del nivel del mar, los veranos m\u00e1s largos y c\u00e1lidos, las lluvias torrenciales y las tempestades, los per\u00edodos de sequ\u00eda, los incendios forestales, las olas de calor, los inviernos m\u00e1s cortos o las plagas de insectos.<\/p>\n<p>Algunos de estos cambios o tendencias se dan o se dar\u00e1n en todo el pa\u00eds o solo en determinadas regiones, pero todos ellos cambiar\u00e1n la vida de los ciudadanos y deben provocar medidas en\u00e9rgicas y sin demora para prevenir y mitigar sus consecuencias. Nancy Grimm y sus colegas, de la Universidad Estatal de Arizona en Tempe, resumen algunos de estos impactos y sus consecuencias desde un an\u00e1lisis ecol\u00f3gico. Por ejemplo, debido a la subida del nivel del mar se inundar\u00e1n zonas de la costa lo que supone la p\u00e9rdida de las especies que viven en las marismas, los cambios en los efectos que producen las tormentas marinas o la reubicaci\u00f3n de los habitantes de las costas. O, debido al aumento de los incendios forestales en el oeste de Estados Unidos, desaparecer\u00e1n los pinos en algunas \u00e1reas muy castigadas, aumentar\u00e1n las plagas de insectos y extender\u00e1n su zona de distribuci\u00f3n las especies invasoras. O, en pesquer\u00edas tradicionales, desaparecer\u00e1n o cambiar\u00e1n su distribuci\u00f3n algunas especies y aumentar\u00e1 la sobrepesca y la contaminaci\u00f3n en otras zonas.<\/p>\n<p>Veamos algunos ejemplos de investigaciones centradas en asuntos m\u00e1s concretos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Pesquer\u00edas<\/strong><\/p>\n<p>Las pesquer\u00edas marinas proveen 80 millones de toneladas por a\u00f1o de alimentos ricos en prote\u00ednas y micronutrientes para la alimentaci\u00f3n de nuestra especie y contribuyen con 230.000.000.000 de d\u00f3lares a la econom\u00eda global, a la vez que suponen el medio de vida del 8% de la poblaci\u00f3n mundial. Adem\u00e1s, por el aumento de la poblaci\u00f3n mundial y las recomendaciones de cambiar a una dieta m\u00e1s sana, la presi\u00f3n para la captura de m\u00e1s pescado aumenta cada a\u00f1o. Y, por si fuera poco, el cambio clim\u00e1tico, con el aumento de la temperatura del agua y la subida del nivel del mar, tambi\u00e9n influye en el rendimiento y conservaci\u00f3n de las pesquer\u00edas. Manuel Barange y sus colegas, del Laboratorio Marino de Plymouth, en Inglaterra, han analizado las respuestas f\u00edsicas, biol\u00f3gicas y humanas al cambio clim\u00e1tico en relaci\u00f3n con las pesquer\u00edas (tambi\u00e9n firma este trabajo Gorka Merino, de AZTI-Tecnalia en Pasaia).<\/p>\n<p>Utilizan los datos de las zonas marinas econ\u00f3micas exclusivas de 67 pa\u00edses que suponen, aproximadamente, el 60% de las capturas de pesca a nivel mundial. Los resultados, despu\u00e9s del an\u00e1lisis estad\u00edstico, implican un aumento de las capturas en latitudes altas, es decir, m\u00e1s al norte en el hemisferio norte (por ejemplo, en el Mar del Norte) y m\u00e1s al sur en el hemisferio sur, y una disminuci\u00f3n en las latitudes medias y bajas, en concreto en las zonas templadas y tropicales (por ejemplo, en las Islas Canarias). Hay que tener en cuenta que las variaciones regionales son muy grandes aunque rara vez, en la previsi\u00f3n para 2050, suben o bajan m\u00e1s del 10%, con una media global del 3.4%. Las \u00e1reas geogr\u00e1ficas con los cambios m\u00e1s extremos ser\u00edan \u00c1frica Occidental\u00a0 (en el Golfo de Guinea) con un aumento, y el sur y sudeste de Asia, con una disminuci\u00f3n de las capturas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>En el mar<\/strong><\/p>\n<p>No solo las pesquer\u00edas, una parte importante de la alimentaci\u00f3n y la econom\u00eda de nuestra sociedad, sino el mar en su totalidad responde al cambio clim\u00e1tico. Elena Poloczanska, de la Universidad de Queensland en St. Lucia, en Australia, y 19 colegas de 21 instituciones de 8 pa\u00edses han revisado lo que sabemos de las respuestas de la vida marina al cambio clim\u00e1tico. Entre los firmantes est\u00e1 Carlos Duarte, del Instituto Mediterr\u00e1neo de Estudios Avanzados del CSIC en Esporles, Mallorca.<\/p>\n<p>Los autores revisan los trabajos publicados, de 1990 a 2009, sobre respuestas, globales o regionales, de la vida marina al cambio clim\u00e1tico. Deben describir alguna respuesta biol\u00f3gica despu\u00e9s de alg\u00fan ensayo y, adem\u00e1s, discutida en relaci\u00f3n con los impactos que se espera provoque el cambio clim\u00e1tico. El 96% de los estudios se centran en los cambios de la temperatura y, el resto, en el pH, la desaparici\u00f3n del hielo y la subida del nivel del mar.<\/p>\n<p>En total revisan 208 estudios, con 857 especies y grupos de especies y, de ellos, los autores extraen 1735 observaciones, con datos de muchos a\u00f1os, 41 de media y un rango de 19 a 343 a\u00f1os. El 82% de los resultados que aparecen en estos trabajos es consistente con los impactos que se esperan del cambio clim\u00e1tico. Las especies cambian su distribuci\u00f3n seg\u00fan var\u00eda la temperatura del agua del mar. Adem\u00e1s, estas variaciones en la distribuci\u00f3n y en los ciclos de reproducci\u00f3n y migraci\u00f3n se asemejan a lo observado en el medio terrestre.<\/p>\n<p>La velocidad de cambio geogr\u00e1fico en el mar es, de media, de 72 kil\u00f3metros por d\u00e9cada. Las m\u00e1s r\u00e1pidas son las especies del fitoplancton que llegan hasta 470 kil\u00f3metros por d\u00e9cada, seguidas de los peces con 277 kil\u00f3metros por d\u00e9cada. Cuando las \u00e1reas de distribuci\u00f3n disminuyen, se encogen, las velocidades detectadas son m\u00e1s lentas, con una media de 15.5 kil\u00f3metros por d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Los ciclos de migraci\u00f3n o reproducci\u00f3n se adelantan una media de 4.4 d\u00edas por d\u00e9cada en primavera y verano, aunque hay grupos con mayor velocidad de cambio como las especies del fitoplancton, con una media de 6.3 d\u00edas por d\u00e9cada, m\u00e1s o menos un 50% m\u00e1s que la media, o los invertebrados pel\u00e1gicos con 11.6 d\u00edas por d\u00e9cada.<\/p>\n<p>En la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, los estudios en el Cant\u00e1brico y en el Mediterr\u00e1neo son consistentes con los efectos que se esperan del cambio clim\u00e1tico y, en cambio, en la fachada atl\u00e1ntica, sobre todo en Portugal, los resultados o son contrarios a lo esperado o, por lo menos, son equ\u00edvocos y poco concluyentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>En la monta\u00f1a<\/strong><\/p>\n<p>En ese h\u00e1bitat tan particular como es la ladera de una monta\u00f1a, la hip\u00f3tesis l\u00f3gica es que, con los efectos del cambio clim\u00e1tico, es decir, con la subida de la temperatura, la distribuci\u00f3n de las especies subir\u00e1 en altura, buscando zonas acordes con su temperatura ideal, y desaparecer\u00e1n de las zonas bajas por tener una temperatura demasiado alta. Para verlo en detalle en un estudio concreto nos vamos a Arizona, a las monta\u00f1as Sky Islands, con Richard Brusca y sus colegas de la Universidad de Arizona en Tucson.<\/p>\n<p>En Arizona, la temperatura ha subido 1.4\u00baC de media desde 1976 y, en la d\u00e9cada 2001-2010, ha marcado un r\u00e9cord desde 1900 y, adem\u00e1s, desde 1950 hasta la actualidad es el periodo m\u00e1s c\u00e1lido en los \u00faltimos 600 a\u00f1os. Por tanto, hay que esperar que las plantas hayan cambiado su distribuci\u00f3n en las laderas de las Sky Islands.<\/p>\n<p>Como es habitual, la respuesta de las especies puede ser diferente. Algunas han desaparecido de la zona de menos altitud de su \u00e1rea de distribuci\u00f3n y no han subido en altura como, por ejemplo, el Juniperus deppeana que ha desaparecido en los 313 metros inferiores de altura en la ladera de las monta\u00f1as, o el Quercus gambelli\u00a0 con 252 metros menos, o el Thalictrum fendleri con 450 metros menos. Otras especies no han cambiado la banda inferior pero han subido en altitud en la ladera, como el Arctostraphy pungens con 132 metros m\u00e1s en altura. Hay algunas especies que han subido en altura tanto el margen inferior como el superior, como el Lotus greenei 593 metros m\u00e1s por arriba y 272 metros hacia arriba tambi\u00e9n en el l\u00edmite inferior de su \u00e1rea de distribuci\u00f3n. Y, finalmente, otras especies han encogido su distribuci\u00f3n subiendo el l\u00edmite inferior y bajando el superior, como la Mimosa aculeaticarpa con 244 metros menos por abajo y 337 menos por arriba, en total, unos 600 metros menos de \u00e1rea de distribuci\u00f3n en las laderas de las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bosques lluviosos del norte<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, podemos suponer que, con el cambio clim\u00e1tico, hay especies beneficiadas si ampl\u00edan su \u00e1rea de distribuci\u00f3n hacia los polos y, a la vez, resisten temperaturas m\u00e1s altas en su distribuci\u00f3n hacia los tr\u00f3picos. Algo as\u00ed describen Tara Barrett y sus colegas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en Portland, Oregon, para algunas especies de \u00e1rboles de la costa del Pac\u00edfico de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Como ya hemos visto, no todas las especies responden por igual. En la regi\u00f3n de bosques templados h\u00famedos que va del norte de California hasta el Golfo de Alaska, en 13 a\u00f1os, de 1995 a 2008, la biomasa del cedro rojo del Pac\u00edfico (Thuja plicata) ha crecido el 4.2% mientras que la\u00a0 del pino de playa (Pinus contorta) ha disminuido el 4.6%. En el Golfo de Alaska, la biomasa del bosque de zonas altas ha crecido el 8% en los mismos 13 a\u00f1os. A los propios autores les parece sorprendente que, seg\u00fan su expansi\u00f3n los \u00faltimos 13 a\u00f1os y calculando su extensi\u00f3n futura para los pr\u00f3ximos 100 a\u00f1os, la planta par\u00e1sita mu\u00e9rdago enano, que crece sobre otros \u00e1rboles, aumentar\u00e1 su biomasa en un rango que va del 374% hasta el 757%.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Los mam\u00edferos del \u00c1rtico<\/strong><\/p>\n<p>El \u00c1rtico es una zona que debemos suponer que es muy susceptible al calentamiento global, al cambio clim\u00e1tico en definitiva. El clima templado se extender\u00e1 hacia el norte seg\u00fan aumente la temperatura, la tundra desaparecer\u00e1 en grandes \u00e1reas y las especies que viven en estos h\u00e1bitats norte\u00f1os se ver\u00e1n afectadas. Anouschka Hof y sus colegas, de la Universidad de Umea en Suecia, han modelado lo que puede ocurrir con las especies de mam\u00edferos que viven en el norte de Escandinavia y de Rusia.<\/p>\n<p>Revisan los datos conocidos de distribuci\u00f3n, de 2000 a 2010, de 61 especies de mam\u00edferos que viven en estas zonas. Encuentran unas 426 citas de media para cada especie. Solo tres especies son raras y tienen menos de 30 citas y, adem\u00e1s, el zorro \u00e1rtico es una especie en peligro de extinci\u00f3n. Con modelos de ordenador predicen la distribuci\u00f3n de las 61 especies para 2080 bas\u00e1ndose en las variaciones que se han observado en el clima entre 1950 y 2000.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el modelo, 43 de las 61 especies de mam\u00edferos estudiadas aumentar\u00e1n su \u00e1rea de distribuci\u00f3n hacia el norte y hacia el este. El aumento de las \u00e1reas ser\u00e1 muy potente e ir\u00e1 desde el 8335% hasta el 12068%. Aparecer\u00e1n, adem\u00e1s, en el Sub\u00e1rtico especies desconocidas hasta ahora procedentes de las zonas templadas situadas m\u00e1s al sur.<\/p>\n<p>Las especies se mover\u00e1n hacia el norte una media de 7.9 kil\u00f3metros por a\u00f1o, es decir, 632 kil\u00f3metros de media para el 2080. Pero tambi\u00e9n hay algunas especies que disminuir\u00e1n y algunas, como el lemming y el zorro \u00e1rtico, pueden llegar a desaparecer. Son los animales m\u00e1s especializados en clima fr\u00edo que, si sube la temperatura por el calentamiento global, no tienen a d\u00f3nde ir hacia el norte, all\u00ed estar\u00e1 el Oc\u00e9ano \u00c1rtico seguramente deshelado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Nuestra respuesta<\/strong><\/p>\n<p>Somos la especie que, seg\u00fan el mayor consenso entre cient\u00edficos, estamos causando el cambio clim\u00e1tico. Aceptar esta hip\u00f3tesis nos obliga a pensar que algo debemos hacer para mitigarlo y para adaptarnos a sus consecuencias. Aunque solo sea por puro ego\u00edsmo evolutivo de nuestra especie y ya que somos los \u00fanicos en ser conscientes y razonar sobre ello, algo debemos hacer. Pero, para hacer, para planificar qu\u00e9 hacer, debemos saber y, como todos no somos expertos en el cambio clim\u00e1tico, dependemos\u00a0 de lo que se investiga y de lo que nos cuentan.\u00a0 Y, en nuestra sociedad, esto significa, sobre todo, que dependemos de lo que nos cuentan los medios. Por tanto, los medios de comunicaci\u00f3n tienen un papel crucial en lo que los ciudadanos saben, en este caso concreto, sobre el cambio clim\u00e1tico. Veamos un par de estudios al respecto.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos, siendo como son y como es su trabajo, rara vez nos transmiten certezas absolutas y, a menudo, se centran en posibilidades, probabilidades e incertidumbres. Todo esto aparece en los informes del IPCC (International Panel on Climate Change), el organismo que re\u00fane a los expertos en cambio clim\u00e1tico. Cuando hablan del pasado, nos cuentan certezas, pero cuando proyectan hacia el futuro solo pueden comunicar posibilidades y probabilidades. Por ello, Adriana Bailey y sus colegas, de la Universidad de Colorado en Boulder, han estudiado la elecci\u00f3n de t\u00e9rminos que hacen varios peri\u00f3dicos cuando transmiten al p\u00fablico los informes del IPCC.<\/p>\n<p>Han estudiado la transmisi\u00f3n al p\u00fablico de los informes del IPCC de los a\u00f1os 2001 y 2007 en los peri\u00f3dicos de Estados Unidos New York Times y Wall Street Journal y en los espa\u00f1oles El Pa\u00eds y El Mundo. Casi hay el doble de textos en los peri\u00f3dicos espa\u00f1oles que en los norteamericanos, aunque los art\u00edculos de estos \u00faltimos son mucho m\u00e1s largos. En general, en todos los peri\u00f3dicos examinados hay m\u00e1s textos en 2007 que en 2001.<\/p>\n<p>Todos eligen parecidos t\u00e9rminos para transmitir, sobre todo, incertidumbre y, curiosamente, cuanto m\u00e1s acuerdo hay entre los expertos de que es la especie humana la causante del cambio clim\u00e1tico, m\u00e1s t\u00e9rminos de incertidumbre utilizan los periodistas al tratar de ello. Adem\u00e1s, destacan los t\u00e9rminos que utilizan los expertos del IPCC cuando diferencian, como dec\u00eda antes, entre lo que ya ha pasado y se sabe y la incertidumbre del futuro siempre adornada de estad\u00edsticas, cifras, posibilidades y probabilidades, t\u00e9rminos que frecuentemente desaparecen en los titulares.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se han analizado las noticias sobre el cambio clim\u00e1tico en televisi\u00f3n. Lo han hecho Sol Hart y Lauren Feldman, de las universidades de Michigan en Ann Arbor y de Rutgers en New Brunswick, respectivamente. Han estudiado el contenido de los noticiarios nacionales de las cadenas de televisi\u00f3n ABC, CBS y NBC entre 2005 y 2011 e identificado el p\u00e1rrafo central de cada noticia que es, adem\u00e1s, el que resume el contenido. Consiguen aislar 789 p\u00e1rrafos y codifican, en estos titulares, los sustantivos que dan sentido a las noticias. En total, son 440 sustantivos a analizar en detalle.<\/p>\n<p>Los autores encuentran que titulares y sustantivos llevan a dos conceptos diferentes referidos al cambio clim\u00e1tico: impactos del cambio sobre el medio ambiente y sobre nuestra sociedad, y acciones necesarias para mitigar el cambio y adaptarnos a sus consecuencias. Por tanto, impactos y acciones.<\/p>\n<p>Rara vez impacto y acci\u00f3n se analizan a la vez. Incluso aunque aparezcan en el mismo texto, lo habitual es describir el impacto real o previsto y, a continuaci\u00f3n, plantear las acciones para tratar las consecuencias del impacto. En general, ambos conceptos se discuten independientemente uno de otro. Adem\u00e1s, en los titulares suele haber consenso sobre los impactos y, despu\u00e9s, se da un mensaje de poca eficacia en las acciones para solucionarlo. Es m\u00e1s, en el 53% de las noticias el impacto se refiere al medio ambiente mientras que en cerca del 40% las acciones son un asunto pol\u00edtico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Bailey, A., L. Giangola &#038; M.T. Boykoff. 2014. How grammatical choice shapes media representations of climate (Un)certainty. Environmental Communication 8: 197-215.<\/p>\n<p>*Barange, M. y 8 colaboradores. 2014. Impact of climate change on marine ecosystem production in societies dependen ton fisheries. Nature Climate Change DOI: 109.1038\/NCLIMATE2119<\/p>\n<p>*Brusca, R.C. y 6 colaboradores. 2013. Dramatic response to climate change in the Southwest: Robert Whittaker\u2019s 1963 Arizona Mountain plant transect revisited. Ecology and Evolution DOI: 10.1002\/ece3.720<\/p>\n<p>*Grimm, N.B. y 7 colaboradores. 2013. Climate-change impacts on ecological systems: introduction to a US assessment. Frontiers in Ecology and Environment 11: 456-464.<\/p>\n<p>*Hart, P.S. &#038; L. Feldman. 2014. Threat without efficacy? Climate change on U.S. network news. Science Communication 36: 325-351.<\/p>\n<p>*Hof, A.R., R. Jansson &#038; C. Nilsson. 2012. Future climate change will favour non-specialist mammals in the (Sub)Artics. PLOS ONE 7: e52574<\/p>\n<p>*Melillo, J.M., T.C. Richmond &#038; G.W. Yohe (eds.). 2014. Highlights of climate change impacts in the United States: The Third National Climate Assessment. Global Change Research Program. Washington, DC. 148 pp.<\/p>\n<p>*Parks, N. 2013. Tangled trends for temperate rain forests as temperatures take up. Science Findings January.<\/p>\n<p>*Poloczanska, E.S. y 19 colaboradores. 2013. Global imprint of climate change on marine life. Nature Climate Change DOI: 10.1038\/NCLIMATE1958<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El presidente Barack Obama ha hecho p\u00fablico el tercer informe sobre el seguimiento del clima en Estados Unidos. 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