{"id":191,"date":"2010-05-14T07:21:02","date_gmt":"2010-05-14T06:21:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ehu.es\/ehusfera\/cineliteraturaymedioambiente\/?p=191"},"modified":"2010-05-14T07:21:02","modified_gmt":"2010-05-14T06:21:02","slug":"cine-y-medio-ambiente-28-la-ultima-caceria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cine-literatura-y-medio-ambiente\/2010\/05\/14\/cine-y-medio-ambiente-28-la-ultima-caceria\/","title":{"rendered":"Cine y Medio Ambiente. 28. La \u00faltima cacer\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>1956, USA, 108 minutos, T\u00edtulo original: <em>The Last Hunt<\/em>. Director: Richard Brooks. Gui\u00f3n: Richard Brooks, seg\u00fan la novela de Milton Lott. M\u00fasica: Daniele Amfithetatrof. Fotograf\u00eda: Russell Harlan. Int\u00e9rpretes: Robert Taylor, Stewart Granger, Lloyd Nolan, Debra Paget, Russ Tamblyn, Constance Ford.<\/p>\n<p>Historia de cazadores de b\u00fafalos ambientada en las praderas del noroeste americano a comienzos de 1880. Sandy McKenzie es un hombre cansado de cazar y matar b\u00fafalos. Charlie Gilson, en cambio, disfruta tanto matando b\u00fafalos como indios. A pesar de tener dos caracteres muy diferentes, ambos viajan juntos en busca de pieles de b\u00fafalo que puedan vender.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula comienza con un texto que nos dice que los b\u00fafalos eran 60 millones en 1853 y que, en la \u00e9poca en que transcurre la pel\u00edcula, 30 a\u00f1os despu\u00e9s, s\u00f3lo quedan unos 3000.\u00a0 Adem\u00e1s, nos avisan de que los b\u00fafalos, en la pel\u00edcula, son cazados de verdad, no es ficci\u00f3n, y que lo hacen expertos tiradores proporcionados por el Gobierno. Esto despu\u00e9s de agradecer que les hayan dejado filmar a una de las \u00faltimas manadas de b\u00fafalos que quedan, hacia 1950, cuando se realiz\u00f3 esta pel\u00edcula.<\/p>\n<p>McKenzie es un experto cazador de b\u00fafalos que, harto de tanta matanza, decide retirarse y dedicarse a la cr\u00eda de ganado, pero su peque\u00f1a manada es exterminada en una estampida de b\u00fafalos. Es consciente de que la caza de b\u00fafalos acabar\u00e1 con su extinci\u00f3n y, tambi\u00e9n, con los indios de las Grandes Llanuras que dependen de ellos para su comida y vestido adem\u00e1s de ser parte importante de su religi\u00f3n. Dice que es <em>un crimen contra la naturaleza y contra los indios matar b\u00fafalos<\/em>.<\/p>\n<p>Charlie Gilson, por el contrario, disfruta matando b\u00fafalos y hombres, sean blancos o indios; es un psic\u00f3pata violento y racista. Para \u00e9l, matar es parte de la naturaleza humana. Dice que <em>matar es natural\u2026 cuanto m\u00e1s se mata, m\u00e1s hombre se es&#8230;\u00a0 el matar es la mejor prueba de que uno est\u00e1 vivo\u2026 la misma sensaci\u00f3n que estar con una mujer<\/em>. Adem\u00e1s, considera que los b\u00fafalos son infinitos, que nunca desaparecer\u00e1n: no <em>habr\u00e1 \u00faltimos b\u00fafalos, no tienen fin<\/em>. Hay una escena verdaderamente extraordinaria y propia un western crepuscular y adelantado a su tiempo, en que Charlie Gilson siente un placer org\u00e1smico al exterminar decenas de b\u00fafalos; es \u00a0la representaci\u00f3n de lo que afirma, que <em>matar es como estar con una mujer<\/em>.<\/p>\n<p>Pero tanto el Gobierno como los propios cazadores saben que matando los b\u00fafalos acabar\u00e1n tambi\u00e9n con los indios. Lo dice McKenzie y tambi\u00e9n Gilson cuando resume que <em>b\u00fafalo muerto, indio hambriento<\/em>. En realidad, todo comienza con la llegada del caballo a las Grandes Llanuras en el siglo XVIII. Hasta entonces los indios, sin el transporte adecuado, no migraban, cazaban a los b\u00fafalos cuando estos pasaban por las cercan\u00edas de sus asentamientos. Con el caballo, los indios siguieron a los b\u00fafalos y acabaron dependiendo totalmente\u00a0 de ellos para comer, vestirse y en la guerra. Caballo y b\u00fafalo eran un binomio insustituible para los indios y, por ello, extinguir al b\u00fafalo era extinguir al indio. Y, por a\u00f1adidura, dejaban vastas llanuras libres con abundante pasto para los ganaderos que llegar\u00edan de inmediato a ocuparlas.<\/p>\n<p>Una gran pel\u00edcula, muy recomendable, adelantada a su tiempo y que dice las cosas con una claridad admirable para ser de la \u00e9poca de McCarthy y su caza de brujas y de la puritana y optimista d\u00e9cada de los 50.<\/p>\n<p>*Brereton, P. 2005. <em>Hollywood<\/em><em> utopia. Ecology in contemporary American cinema<\/em>. Intellect Books. Bristol. 270 pp.<\/p>\n<p>*Checa, A. &#038; J.A. Antol\u00edn. 1979. Los indios de las llanuras. En <em>La conquista del Oeste, Tomo IV<\/em>, p. 181-189. Ed. por A. Picazo. Ed. Picazo. Barcelona.<\/p>\n<p>*Cronon, W. 1992. A place for stories: Nature, history, and narrative. <em>Journal of American History<\/em> 78: 1347-1376.<\/p>\n<p>*Ingram, D. 2000. <em>Green Screen: Environmentalism and Hollywood Cinema<\/em>. University  of Exeter Press. \u00a0230 pp.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1956, USA, 108 minutos, T\u00edtulo original: The Last Hunt. Director: Richard Brooks. Gui\u00f3n: Richard Brooks, seg\u00fan la novela de Milton Lott. M\u00fasica: Daniele Amfithetatrof. Fotograf\u00eda: Russell Harlan. Int\u00e9rpretes: Robert Taylor, Stewart Granger, Lloyd Nolan, Debra Paget, Russ Tamblyn, Constance Ford. 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