{"id":19,"date":"2007-11-27T15:29:00","date_gmt":"2007-11-27T14:29:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ehu.es\/ehusfera\/cineliteraturaymedioambiente\/2007\/11\/27\/gran-jefe-seattle\/"},"modified":"2007-11-27T15:29:00","modified_gmt":"2007-11-27T14:29:00","slug":"gran-jefe-seattle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cine-literatura-y-medio-ambiente\/2007\/11\/27\/gran-jefe-seattle\/","title":{"rendered":"Gran Jefe Seattle"},"content":{"rendered":"<p><em>El gran caudillo de Washington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El gran caudillo nos ha mandado tambi\u00e9n palabras de amistad y de buena voluntad. Apreciamos mucho esta delicadeza porque conocemos la poca falta que le hace nuestra amistad. Queremos considerar su ofrecimiento, pues sabemos que si no lo hici\u00e9ramos, pueden venir los hombres de piel blanca a tomarnos las tierras con sus armas de fuego. Que el gran caudillo de Washington confie en la palabra del l\u00edder Seattle con la misma certidumbre que espera la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como estrellas.<br \/>\u00bfComo pod\u00e9is comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Se nos hace extra\u00f1a esta idea. No son nuestros el frescor del aire ni los reflejos del agua. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan ser comprados? Lo decidiremos m\u00e1s adelante. Tendr\u00edais que saber que mi pueblo tiene por sagrado cada rinc\u00f3n de esta tierra. La hoja resplandeciente; la arenosa playa; la niebla dentro del bosque; el claro en la arboleda y el zumbido del insecto son experiencias sagradas y memorias de mi pueblo. La savia que sube por los \u00e1rboles lleva recuerdos del hombre de piel roja.<br \/>Los muertos del hombre de piel blanca olvidan su tierra cuando empiezan el viaje en medio de las estrellas. Los nuestros nunca se alejan de la tierra, que es la madre. Somos un pedazo de esta tierra; estamos hechos de una parte de ella. La flor perfumada, el ciervo, el caballo, el \u00e1guila majestuosa: todos son nuestros hermanos. Las rocas de las cumbres, el jugo de la hierba fresca, la calor de la piel del potro: todo pertenece a nuestra familia.<br \/>Por esto, cuando el gran caudillo de Washington manda decirnos que nos quiere comprar las tierras es demasiado lo que nos pide. El gran caudillo quiere darnos un lugar para que vivamos todos juntos. El nos har\u00e1 de padre y nosotros seremos sus hijos. Hemos de meditar su ofrecimiento. No se nos presenta nada f\u00e1cil ya que las tierras son sagradas. El agua de nuestros r\u00edos y pantanos no es s\u00f3lo agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendi\u00e9semos las tierras, har\u00eda falta que recordaseis que son sagradas y lo tendr\u00edais que ense\u00f1ar a vuestros hijos y que los reflejos misteriosos de las aguas claras de los lagos narran hechos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.<br \/>Los r\u00edos son hermanos nuestros, porque nos libran de la sed. Los r\u00edos arrastran nuestras canoas y nos dan sus peces. Si os vendi\u00e9semos las tierras, tendr\u00edais que recordar y ense\u00f1ar a vuestros hijos que los r\u00edos son hermanos nuestros y tambi\u00e9n vuestros. Tendr\u00edais que tratar a los r\u00edos con el coraz\u00f3n.<br \/>Sabemos bien que el hombre de piel blanca no puede entender nuestra manera de ser. Tanto le importa un trozo de tierra que otro, porque es como un extra\u00f1o que llega de noche a arrancar de la tierra todo lo que necesita. No ve la tierra com una hermana, sino m\u00e1s bien como una enemiga. Cuando la ha hecho suya, la menosprecia y sigue andando. Deja atr\u00e1s las sepulturas de sus padres y no parece que eso le duela. No le duele desposeer la tierra de sus hijos. Olvida la tumba de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a la madre tierra y al hermano cielo como si fueran cosas que se compran y se venden; como si fuesen animales o collares. Su hambre insaciable devorar\u00e1 la tierra y detr\u00e1s suyo dejar\u00e1 tan s\u00f3lo un desierto.<br \/>No lo puedo comprender. Nosotros somos de una manera de ser muy diferente. Vuestras ciudades hacen da\u00f1o a los ojos del hombre de piel roja. Tal vez sea porque el hombre de piel roja es salvaje y no puede entender las cosas. No hay ning\u00fan lugar tranquilo en las ciudades del hombre de piel blanca; ning\u00fan lugar donde se pueda escuchar en la primavera el despliegue de las hojas, o el movimiento de las alas de un insecto. Tal vez me lo parece a mi porque soy un salvaje y no comprendo bien las cosas. El ruido de la ciudad es un insulto para el oido. Y yo me pregunto: \u00bfqu\u00e9 tipo de vida tiene el hombre cuando no es capaz de escuchar el grito solitario de una garza o la discusi\u00f3n nocturna de las ranas alrededor del charco? Soy un hombre de piel roja y no puedo entender. A los indios nos deleita el ligero murmullo del viento fregando la cara del lago y su olor despues de la lluvia del mediodia, con su peculiar fragancia.<br \/>El hombre de piel roja es conocedor del valor inapreciable del aire ya que todas las cosas respiran su aliento: el animal, el \u00e1rbol, el hombre. Pero parece que el hombre de piel blanca no sienta el aire que respira. Como un hombre que hace d\u00edas que agoniza, no es capaz de sentir la peste. Si os vendi\u00e9semos las tierras, tendr\u00edais que dejarlas en paz y que continuasen sagradas para que fuesen un lugar en el que hasta el hombre de piel blanca pudiese saborear el viento endulzado por las flores de la pradera.<br \/>Queremos considerar vuestra oferta de comprarnos las tierras. Si decidieramos aceptarlo tendr\u00e9 que poneros una condici\u00f3n: que el hombre de piel blanca mire a los animales de esta tierra como hermanos.<br \/>Soy salvaje, pero me parece que tiene que ser as\u00ed. He visto b\u00fafalos a miles pudri\u00e9ndose abandonados en las praderas; el hombre de piel blanca les disparaba desde el caballo de fuego sin ni tan s\u00f3lo parar. Yo soy salvaje y no entiendo por qu\u00e9 el caballo de fuego vale m\u00e1s que el b\u00fafalo, ya que nosotros lo matamos s\u00f3lo a cambio de nuestra propia vida. \u00bfQu\u00e9 puede ser del hombre sin animales? Si todos los animales desapareciesen, el hombre tendr\u00eda que morir con gran soledad de esp\u00edritu. Porque todo lo que les pasa a los animales, bien pronto le pasa tambi\u00e9n al hombre. Todas las cosas estan ligadas entre s\u00ed.<br \/>Har\u00eda falta que ense\u00f1aseis a vuestros hijos que el suelo que pisan son las cenizas de los abuelos. Respetar\u00e1n la tierra si les dec\u00eds que est\u00e1 llena de vida de los antepasados. Hace falta que vuestros hijos lo sepan, igual que los nuestros, que la tierra es la madre de todos nosotros. Que cualquier estrago causado a la tierra lo sufren sus hijos. El hombre que escupe a tierra, a s\u00ed mismo se est\u00e1 escupiendo.<br \/>De una cosa estamos seguros: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red que es la vida, s\u00f3lo es un hijo. El sufrimiento de la tierra se convierte a la fuerza en sufrimiento para sus hijos. Estamos seguros de esto. Todas las cosas estan ligadas como la sangre de una misma familia.<br \/>Hasta el hombre de piel blanca, que tiene amistad con Dios y se pasea y le habla, no puede evitar este destino nuestro com\u00fan. Tal vez sea cierto que somos hermanos. Ya lo veremos. Sabemos una cosa que tal vez descubrireis vosotros m\u00e1s adelante: que nuestro Dios es el mismo que el vuestro. Os pensais que tal vez teneis poder por encima de El y al mismo tiempo lo quereis tener sobre todas las tierras, pero no lo podeis tener. El Dios de todos los hombres se compadece igual de los de piel blanca que de los de piel roja. Esta tierra es apreciada por su creador y estropearla ser\u00eda una grave afrenta. Los hombres de piel blanca tambi\u00e9n sucumbir\u00e1n y tal vez antes que el resto de tribus. Si ensuciais vuestra cama, cualquier noche morireis sofocados por vuestros propios delitos. Pero vereis la luz cuando llegue la hora final y comprendereis que Dios os condujo a estas tierras y os permiti\u00f3 su dominio y la dominaci\u00f3n del hombre de piel roja con alg\u00fan prop\u00f3sito especial. Este destino es en verdad un misterio, porque no podemos comprender que pasar\u00e1 cuando los b\u00fafalos se hayan extinguido; cuando los caballos hayan perdido su libertad; cuando no quede ning\u00fan rinc\u00f3n del bosque sin el olor del hombre y cuando por encima de las verdes colinas nuestra mirada encuentre por todas partes las telara\u00f1as de hilos de hierro que llevan vuestra voz.<br \/>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el bosque espeso? Desapareci\u00f3. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el \u00e1guila? Desapareci\u00f3. \u00a1As\u00ed se acaba la vida y empezamos a sobrevivir!<\/em><\/p>\n<p>Carta de Seattle (1786-1866), enviada por el <a href=\"http:\/\/www.geocities.com\/Yosemite\/Geyser\/5659\/indio.htm?200631\" rel=\"external nofollow\">Gran Jefe <\/a>de la tribu Suwamish al Presidente de los Estados Unidos, Mr. Franklin Pierce, el a\u00f1o 1855, como respuesta a su oferta de compra de las tierras de los <a href=\"http:\/\/www.suquamish.nsn.us\/\" rel=\"external nofollow\">Suwamish<\/a>.<\/p>\n<p>Esta carta constituye uno de los textos b\u00e1sicos de los movimientos ecologistas, aparece en sus escritos y en sus p\u00e1ginas web y su popularidad en los medios de comunicaci\u00f3n va y viene seg\u00fan lo exijan las noticias del momento. Y, sin embargo, es <a href=\"http:\/\/www.ine.gob.mx\/ueajei\/publicaciones\/gacetas\/282\/loque.html\" rel=\"external nofollow\">falsa<\/a>. Es, entre los ecologistas, una tradici\u00f3n inventada que busca inculcar determinados valores y normas de conducta en relaci\u00f3n con un pasado que fue mejor, aunque sea ficticio.<br \/>La carta fue redactada en 1970 por un guionista, entonces en la Universidad de Texas, llamado Ted Perry, para un documental con tem\u00e1tica ambiental titulado <em>Home<\/em>, recreando el escrito inventado del jefe Seattle. El documental formaba parte de una serie de pel\u00edculas producidas por la Southern Baptists Convention. Una vez elaborado el gui\u00f3n, los propios baptistas introdujeron cambios en la carta, sobre todo en lo relacionado con la visi\u00f3n de Dios por parte del jefe Seattle.<\/p>\n<p>*Marc\u00f3 del Pont, R. 2005. Lo que nunca dijo el jefe Seattle. <a href=\"http:\/\/www.ine.gob.mx\/\" rel=\"external nofollow\">Instituto Nacional de Ecolog\u00eda<\/a>, M\u00e9xico, 19 pp.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El gran caudillo de Washington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El gran caudillo nos ha mandado tambi\u00e9n palabras de amistad y de buena voluntad. Apreciamos mucho esta delicadeza porque conocemos la poca falta que le hace nuestra amistad. 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