{"id":124,"date":"2009-12-05T16:23:25","date_gmt":"2009-12-05T15:23:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ehu.es\/ehusfera\/cineliteraturaymedioambiente\/?p=124"},"modified":"2009-12-05T16:23:25","modified_gmt":"2009-12-05T15:23:25","slug":"cine-y-medio-ambiente-16-una-nube-sobre-bhopal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cine-literatura-y-medio-ambiente\/2009\/12\/05\/cine-y-medio-ambiente-16-una-nube-sobre-bhopal\/","title":{"rendered":"Cine y Medio Ambiente. 16.- Una nube sobre Bhopal"},"content":{"rendered":"<p><em>Una nube sobre Bhopal<\/em>, 2002, 56 min., Espa\u00f1a, Dir.: Gerardo Olivares y Larry Levene, basada en el libro <em>Era medianoche sobre Bhopal<\/em>, de Dominique Lapierre y Javier Moro.<\/p>\n<p>Fue hace 25 a\u00f1os, en la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984. Esa terrible noche murieron entre 16000 y 32000 habitantes de Bhopal, en el centro de la India, por el escape de isocianato de metilo de la f\u00e1brica que la multinacional americana Union Carbide ten\u00eda junto a la poblaci\u00f3n. En la factor\u00eda se fabricaba el insecticida Sevin y en el proceso se utilizaba el isocianato, sustancia tan t\u00f3xica que la propia Union Carbide hab\u00eda prohibido que se hiciera p\u00fablica su uso. Pero esa noche, para ahorrar gastos, se hab\u00eda ordenado desconectar los tres sistemas de alarma que controlaban las tres cisternas que conten\u00edan 63 toneladas del gas. Y todo fall\u00f3, el gas escap\u00f3 y produjo la mayor cat\u00e1strofe que una industria ha producido.<\/p>\n<p>En la pel\u00edcula se narran todos estos hechos, as\u00ed como el destino de los que no murieron y, tambi\u00e9n, los intentos, todav\u00eda en la actualidad, de la Union Carbide por eludir su responsabilidad en la tragedia. Pero todo esto lo relata Ana Gabriela Rojas en el excelente art\u00edculo que El Pa\u00eds public\u00f3 el pasado 29 de noviembre. Os dejo con \u00e9l y, sobre todo, no olvideis Bhopal.<\/p>\n<h1>Bhopal sigue muriendo<\/h1>\n<h3>El jueves se cumplen 25 a\u00f1os del terrible escape t\u00f3xico en la ciudad india. Tras decenas de miles de muertes, el veneno liberado a\u00fan sigue matando y destrozando vidas<\/h3>\n<div>\n<p><strong>ANA GABRIELA ROJAS<\/strong> <em>\u00a0<\/em>29\/11\/2009<\/div>\n<p><!-- ***** Contenido noticia ***** --><\/p>\n<div>\n<p>Panna Lal Yadav se despert\u00f3 aquella media noche por los gritos aterradores y el ruido de un tumulto de gente corriendo. Sinti\u00f3 que el aire &#8220;se convert\u00eda en fuego&#8221; y le quemaba ojos y pulmones. No pod\u00eda ver claramente, pero o\u00eda que sus hijos no dejaban de toser. Desesperado, le grit\u00f3 a su esposa que, al igual que sus vecinos, deb\u00edan huir. &#8220;En las calles vimos c\u00f3mo la gente ca\u00eda fulminada como moscas tras ser rociada por los gases. Ten\u00edamos que correr entre cad\u00e1veres&#8221;, recuerda todav\u00eda turbado.<\/p>\n<p>Panna y su familia vivieron la madrugada del 3 de diciembre de 1984 uno de los desastres m\u00e1s graves de la historia. En su ciudad, Bhopal, en el centro de la India, y muy cerca de su casa, 42 toneladas de uno de los qu\u00edmicos m\u00e1s t\u00f3xicos, el isocianato de metilo (MIC), escaparon en forma de gas de Union Carbide, una f\u00e1brica de pesticidas estadounidense.<\/p>\n<p>Esa noche murieron casi 3.000 personas y en los d\u00edas siguientes hasta 15.000, seg\u00fan las conservadoras cifras oficiales. Seg\u00fan diversas ONG y otros activistas, podr\u00edan ser hasta 25.000 muertos y unas 100.000 las personas con secuelas permanentes: c\u00e1ncer, males de estomago, de h\u00edgado, de ri\u00f1\u00f3n, de pulmones, trastornos hormonales y mentales&#8230; Transcurridos 25 a\u00f1os, Bhopal sigue sufriendo.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n todav\u00eda es desastrosa. Los directivos de Union Carbide, encabezados por su presidente, Warren Anderson, escaparon de India y han eludido la causa criminal abierta en su contra. La f\u00e1brica qued\u00f3 abandonada y sin limpiar. En lo que ahora es el centro de la ciudad permanecen m\u00e1s de 300 toneladas de qu\u00edmicos peligrosos -entre ellos DDT- en contenedores que estuvieron desprotegidos hasta hace s\u00f3lo cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p>Otras 10.000 toneladas de desechos t\u00f3xicos siguen enterradas cerca de la f\u00e1brica, seg\u00fan las ONG. Union Carbide manten\u00eda unos tanques de evaporaci\u00f3n por los que pasaban sus desechos qu\u00edmicos t\u00f3xicos y ah\u00ed est\u00e1n todav\u00eda con toneladas de sedimentos peligrosos. Y encima de ellos mucha gente va a hacer sus necesidades cada ma\u00f1ana, pues pocas de las chabolas cercanas tienen ba\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8220;Aunque no se hubiera producido una fuga de gas, el desastre era inminente. Y con el paso de los a\u00f1os y las lluvias, estos t\u00f3xicos se han filtrado al subsuelo y han llegado al agua que beben unas 30.000 personas&#8221;, asegura Rachna Dhingra, que est\u00e1 al frente de la Campa\u00f1a Internacional de Justicia en Bhopal, que agrupa a las asociaciones de v\u00edctimas.<\/p>\n<p>El agua disponible en algunos sectores contiene altos niveles de productos qu\u00edmicos da\u00f1inos, incluidos cloroformo y tetracloruro de carbono, conocido cancer\u00edgeno, de acuerdo con las comprobaciones de varios estudios. Y cerca de la f\u00e1brica se encontraron asimismo metales pesados nocivos, seg\u00fan denunci\u00f3 Greenpeace. El proceso judicial es largo y el a\u00f1o pasado se reabri\u00f3 el caso con el requerimiento de que la empresa limpie la zona y compense econ\u00f3micamente a las miles de personas que bebieron agua contaminada.<\/p>\n<p>El Gobierno del Estado del que Bhopal es capital, Madhya Pradesh, ha establecido un sistema de tuber\u00edas de agua potable, que todav\u00eda es insuficiente. En el barrio de Sunder Nagar, los vecinos hacen cola para conseguir agua limpia. Raju Raikwar, vendedor de pescado, dice que a veces el agua escasea durante una semana. &#8220;Pero al menos ya no tenemos que beber a diario la contaminada. Ten\u00eda un sabor amargo y enferm\u00e1bamos del est\u00f3mago. Nos dol\u00edan los pulmones y la garganta&#8221;, se queja.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la asociaci\u00f3n de v\u00edctimas, todav\u00eda es minor\u00eda la gente que recibe agua potable permanentemente. Muchos toman a\u00fan el l\u00edquido contaminado. &#8220;Sabemos que bebemos veneno y se lo damos en la boca a nuestros hijos. Pero, \u00bfqu\u00e9 podemos hacer?&#8221;, lamenta una afectada, Kalpana Rajarat, maestra de escuela.<\/p>\n<p>La familia de Panna Lal Yadav resume amargamente las consecuencias de la cat\u00e1strofe de Bhopal. D\u00edas despu\u00e9s del desastre muri\u00f3 su hija menor, con apenas un a\u00f1o de edad. &#8220;Se le empez\u00f3 a caer la piel a trozos&#8221;, cuenta un padre, ahora sexagenario, que fue obrero en la f\u00e1brica de Union Carbide. Ense\u00f1a los papeles que demuestran que a\u00fan le adeudan algunos pagos. Su vida ha sido siempre dura: cansancio cr\u00f3nico, y falta de apetito y de aliento. Ahora lo \u00fanico que puede hacer es vender cacahuetes, lo que le reporta muy pocos ingresos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sus hijos se sienten d\u00e9biles, padecen psoriasis y les duele el pecho. Hasta hace poco beb\u00edan el agua contaminada. Uno de los hijos de Panna Lal Yadavha ha engendrado dos ni\u00f1os con par\u00e1lisis cerebral: Vikas y Aman, de 10 y 8 a\u00f1os, tienen ojos brillantes y curiosos y una sonrisa encantadora, pero sus cuerpos no les responden. No pueden alimentarse por s\u00ed mismos, ni andar, ni ducharse, ni ir solos al ba\u00f1o. Su madre teme que nunca llegar\u00e1n a ser aut\u00f3nomos.<\/p>\n<p>Vikas y Aman pertenecen a la segunda generaci\u00f3n de v\u00edctimas de Bhopal, llamada as\u00ed por la elevada incidencia de ni\u00f1os con taras de nacimiento: hasta diez veces m\u00e1s que en las comunidades con agua potable, seg\u00fan un estudio de la cl\u00ednica Sambhavna, que atiende gratuitamente a 30.000 pacientes, gracias a donaciones privadas.<\/p>\n<p>Los padres de Vikas y Aman eran ni\u00f1os cuando ocurri\u00f3 el desastre y han bebido veneno casi toda su vida. &#8220;Mis ni\u00f1os est\u00e1n siempre sonriendo, pero no se enteran de nada, incluso cuando yo estoy llorando por ellos. Es muy triste. No s\u00e9 que va a pasar cuando no haya qui\u00e9n los cuide&#8221;. La abuela de los peque\u00f1os, Umvati Yadav, se lamenta: &#8220;Lo que m\u00e1s rabia me da es que ni la empresa ni el Gobierno asuman ninguna responsabilidad&#8221;.<\/p>\n<p>Ni\u00f1os ciegos, sordos, con retraso mental o cuerpos de extremidades r\u00edgidas, grotescamente entrelazadas, reciben rehabilitaci\u00f3n en Chingari Trust. Esta ONG tiene a 320 menores a su cargo. &#8220;Son muchos m\u00e1s los ni\u00f1os enfermos en Bhopal a causa del escape de Union Carbide, pero s\u00f3lo llevamos la cuenta de los que podemos ayudar y estamos seguros de que sus padres fueron v\u00edctimas de la fuga de gas&#8221;, asegura el administrador, Tarun Thomas.<\/p>\n<p>Muchos ni\u00f1os varones son mucho m\u00e1s bajos que sus coet\u00e1neos. Suraj, a sus 12 a\u00f1os, mide como su vecino de seis. Un estudio del Journal of American Medical Association revel\u00f3 en 2003 que los chicos con padres expuestos al gas pesan menos. El crecimiento sufre retrasos y la parte superior del cuerpo es desproporcionadamente m\u00e1s peque\u00f1a que la inferior.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os que ahora nacen enfermos no son reconocidos como v\u00edctimas por el Gobierno y, por tanto, no reciben ning\u00fan tipo de ayuda oficial. &#8220;No hay v\u00edctimas de segunda generaci\u00f3n. Ni\u00f1os con defectos de nacimiento los hay en todas partes. \u00bfNo los hay en tu pa\u00eds?&#8221;, pregunta a la periodista, en su fastuoso bungal\u00f3, el ministro para la rehabilitaci\u00f3n y el alivio de la tragedia del gas, Babulal Gaur. El pol\u00edtico octogenario, que fue gobernador del Estado, asegura que no ha recibido ninguna queja de las v\u00edctimas. &#8220;Fue una gran tragedia, pero las v\u00edctimas ya est\u00e1n muertas. Los afectados ya fueron indemnizados y ahora la rehabilitaci\u00f3n est\u00e1 funcionando bien. Ya no hay contaminantes en la f\u00e1brica porque las lluvias de 25 a\u00f1os ya lo han lavado todo&#8221;, comenta. \u00bfY entonces para qu\u00e9 su ministerio? &#8220;Porque le prometimos a la gente que siempre \u00edbamos a estar ah\u00ed para cuidar de ellos&#8221;, asegura.<\/p>\n<p>Pero esta opini\u00f3n es exactamente la opuesta a la que expresan las v\u00edctimas y los activistas. &#8220;A un cuarto de siglo de la tragedia la gente de Bhopal no ha recibido justicia y no ha logrado vivir en dignidad. Union Carbide se ha negado a hacerse cargo de sus responsabilidades y los Gobiernos, tanto nacional, como estatal, han fallado; han sido corrompidos por la empresa. Tenemos pruebas incontables de sobornos de miles de d\u00f3lares a pol\u00edticos&#8221;. La acusaci\u00f3n es realizada por la representante de las v\u00edctimas, Rachna Dhingra, quien habla de un intenso tr\u00e1fico de influencias. Entre otras perversiones, resulta que el abogado defensor de la compa\u00f1\u00eda en los tribunales es el portavoz del gobernante Partido del Congreso, Abhishek Manu Singhvi.<\/p>\n<p>La reclamaci\u00f3n de responsabilidades de los bhopal\u00edes se hizo m\u00e1s dif\u00edcil en 2001, cuando Union Carbide fue comprada por Dow Chemicals, tambi\u00e9n estadounidense, que se niega en rotundo a asumir ninguna responsabilidad. Dow Chemicals nunca fue propietario ni oper\u00f3 la planta y la compr\u00f3 m\u00e1s de 16 a\u00f1os despu\u00e9s de la tragedia. La empresa tiene intereses en el subcontinente, donde produce y vende su insecticida Dursban, que por su toxicidad est\u00e1 prohibido para uso comercial en Estados Unidos.<\/p>\n<p>La compensaci\u00f3n a las v\u00edctimas de Bhopal se limita, por el momento, al acuerdo que Union Carbide alcanz\u00f3 con el Gobierno indio en 1989: 470 millones de d\u00f3lares de indemnizaci\u00f3n, una peque\u00f1a parte de los 3.000 millones de d\u00f3lares originalmente exigidos. Cada una de las v\u00edctimas recibi\u00f3, en teor\u00eda, varios pagos por un total de 50.000 rupias (unos 720 euros de ahora), pero muchos denuncian que ni si quiera recibieron esa cantidad.<\/p>\n<p>La familia de Panna Lal s\u00ed la recibi\u00f3 para cada uno de los miembros enfermos. Pudieron as\u00ed construir la modest\u00edsima casa de ladrillo donde viven. No les alcanz\u00f3 para nada m\u00e1s. &#8220;El tratamiento de los ni\u00f1os es muy caro y adem\u00e1s requieren mucha atenci\u00f3n&#8221;, dice la abuela. La familia no acude a los hospitales establecidos por el Gobierno porque el servicio es p\u00e9simo.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo las v\u00edctimas se quejan de estos hospitales: un informe presentado este a\u00f1o ante la Corte Suprema por un comit\u00e9 de investigaci\u00f3n independiente encontr\u00f3 que la plantilla de m\u00e9dicos es escasa, las medicinas de poca calidad, la informaci\u00f3n de los pacientes precaria y la higiene brilla por su ausencia.<\/p>\n<p>Y como otras muchas historias en India, la pobreza lo agrava todo. Tras la cat\u00e1strofe, el terreno alrededor de la f\u00e1brica de pesticidas se abarat\u00f3 y fue tomado por el chabolismo: casuchas de pl\u00e1sticos, maderas y l\u00e1minas. Y adem\u00e1s, la contaminaci\u00f3n. Y tal vez a ra\u00edz de ello, un estudio de un hospital p\u00fablico sit\u00faa en la zona de la tragedia unos altos \u00edndices de mortalidad. &#8220;Y no podemos echarles de ah\u00ed, de sus chabolas. \u00c9ste es un pa\u00eds democr\u00e1tico y la gente puede vivir donde quiera&#8221;, dice el ministro Gaur.<\/p>\n<p>Con el crecimiento de la ciudad, el lugar ha quedado en el centro de esta capital que en 2011 tendr\u00e1 2.1 millones de habitantes, seg\u00fan las estimaciones oficiales.<\/p>\n<p>En teor\u00eda nadie puede pasar a la f\u00e1brica sin un permiso, pero aunque uno de los laterales est\u00e1 cercado y, vigilado por guardias, en los otros basta con saltar una peque\u00f1a tapia de menos de un metro para entrar. Los ni\u00f1os van habitualmente all\u00ed a jugar al cr\u00edquet, y las familias entran a cortar hierbas secas para alimentar el fuego.<\/p>\n<p>En el centro del solar, la antigua planta de pesticidas impone. Semeja el escenario de una pel\u00edcula de ciencia ficci\u00f3n abandonado tras un ataque biol\u00f3gico. Poco a poco, los gigantes de hierro abandonados han sido cubiertos por el \u00f3xido y la vegetaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Gobierno del Estado pretendi\u00f3 abrir la f\u00e1brica al p\u00fablico al cumplirse el 25\u00ba aniversario de la cat\u00e1strofe. &#8220;Se trataba de que la gente viera que no es peligroso&#8221;, aseguraba el ministro. Pero las manifestaciones de las v\u00edctimas detuvieron el intento. &#8220;El Gobierno quiere pregonar que est\u00e1 limpio, que no hay problema, para quitarse de encima la descontaminaci\u00f3n del lugar y, por otra parte, absolver as\u00ed a la empresa de sus responsabilidades&#8221;, dice la portavoz de las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en Bhopal y en algunas otras ciudades de India y del resto del mundo han comenzado una serie de campa\u00f1as recordando el desastre y exigiendo justicia. Amnist\u00eda Internacional sostiene en su campa\u00f1a que &#8220;Bhopal es una burla para los derechos humanos. El legado de Bhopal pervive porque sus habitantes nunca han podido reivindicar sus derechos. Es m\u00e1s, los efectos negativos del escape afectan a las nuevas generaciones&#8221;.<\/p>\n<p>Pero a pesar de todo este movimiento internacional, las v\u00edctimas tienen poca fe. Un cuarto de siglo de espera les ha arrebatado la esperanza. Panna Lal, afectado y abuelo de los ni\u00f1os Vikas y Aman, es tajante: &#8220;Tal vez hubiera sido mejor morir el d\u00eda del desastre. Al menos los que murieron ya no est\u00e1n aqu\u00ed. Nosotros llevamos 25 a\u00f1os sufriendo&#8221;.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una nube sobre Bhopal, 2002, 56 min., Espa\u00f1a, Dir.: Gerardo Olivares y Larry Levene, basada en el libro Era medianoche sobre Bhopal, de Dominique Lapierre y Javier Moro. Fue hace 25 a\u00f1os, en la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984. 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