Estamos en los años del cambio climático, del calentamiento global, de los gases con efecto invernadero. Se acepta que existe un cambio climático, causado por un calentamiento global, con una subida de la temperatura planetaria provocada por un aumento de la concentración de gases con efecto invernadero en la atmósfera. Y, en gran parte, el aumento de la concentración en la atmósfera de gases con efecto invernadero, por lo menos desde la Revolución Industrial del siglo XIX, se debe a las emisiones que provoca nuestra especie. Entre esos gases, con la mayor cantidad y el mejor estudiado, está el dióxido de carbono. También hay otros gases con efecto invernadero y, entre ellos, destaca el metano. El metano tiene un efecto invernadero 23 veces superior al del dióxido de carbono, aunque su concentración en la atmósfera es mucho menor y, por tanto, su contribución al calentamiento global se considera que alcanza alrededor del 20%.
El metano, en su mayor parte, es producido por la fermentación anaerobia utilizada por muchos microorganismos para alimentarse. En general, estos microorganismos aparecen en animales que se alimentan sobre todo de vegetales y su acción permite la digestión de las plantas y, en consecuencia, emiten metano. Así ocurre con los rumiantes, por ejemplo las vacas, que, en la actualidad, contribuyen significativamente, más o menos un 17%, a la cantidad de metano que llega a la atmósfera.
Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra, la temperatura era mayor que en la actualidad, como en lo que ahora consideraríamos un periodo de calentamiento global. Y a David Wilkinson y sus colegas, de la Universidad John Moores de Liverpool, se les ha ocurrido propones que, si los dinosaurios dominaban la Tierra y, quizá, desprendían metano de sus procesos de digestión, pues muchos de ellos eran herbívoros, podrían contribuir a las altas temperaturas de su época, y al clima cálido y húmedo tan del gusto de estos animales. Vamos, que los dinosaurios, con sus eructos y ventosidades contribuían a mantener un entorno a su gusto y condición.
Primero Wilkinson calcula la biomasa de dinosaurio herbívoro por kilómetro cuadrado. Si tuvieran un metabolismo como el del los mamíferos actuales, la densidad sería de entre 11 y 15 individuos por kilómetro cuadrado, con una biomasa de unas 42 toneladas por kilómetro cuadrado. Pero, como son reptiles y para conseguir el mismo metabolismo necesitan más tamaño, Wilkinson propone que biomasa debe ser entre 7 y 24 veces mayor de la necesaria en mamíferos. Así, el resultado sería entre 168 y 672 toneladas de biomasa de dinosaurio por kilómetro cuadrado.
Para calcular el metano emitido por esta biomasa en sus procesos de digestión, Wilkinson no pede utilizar los datos de los rumiantes actuales ya que son especialistas muy eficaces en la digestión anaerobia por medio de microorganismos. Así, utiliza los datos de mamíferos no rumiantes como, por ejemplo, el conejo, y lo que sabemos es desprenden, como media, unos 0.18 litro sde metano por día y kilo de peso. Si Wilkinson lleva esta cifra a los brontosaurios, con sus 20 toneladas de peso, le dan 2675 litros de metano al día y por individuo. Más o menos, 2 kilos de metano al día que, si consideramos la densidad de 10 brontosaurios por kilómetro cuadrado, nos da casi 7 toneladas de metano por kilómetro cuadrado y año. O, a nivel planetario y teniendo en cuenta la extensión geográfica en la que se supone había brontosaurios, llegamos a los 520 millones de toneladas de metano que desprenden al año los brontosaurios. Hay que agradecer que el metano sea inodoro, o, por lo menos, lo deben agradecer los brontosaurios aunque, también es cierto, que ya estarían hechos a ello y seguro que les gustaba: es el aroma del hogar.
Por otra parte, Wilkinson nos dice que esta cifra coincide, más o menos, con las emisiones de metano actuales, sumando las naturales más las de origen humano, que se calculan entre 400 y 600 millones de toneladas al año. Es decir, los dinosaurios, en cuanto al metano, contribuían a su calentamiento global tanto como lo hacemos actualmente sumando el natural con la aportación de nuestra especie y su Revolución Industrial.
*Wilkinson, D.M., E.G. Nisbet & G.D. Ruxton. 2012. Could methane produced by sauropod dinosaurs have helped drive Mesozoic Climate warmth? Current Biology 22: R292-R293.