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Eduardo Angulo Pinedo

Cine, literatura y medio ambiente

Terraformación

La terraformación es el proceso por el cual se modifica un planeta, una luna o cualquier otro cuerpo celeste hasta conseguir que sea habitable. Para nuestra especie, por supuesto. Esta es la definición que aparece en Wikipedia (y en The Encyclopaedia of Science Fiction: http://www.sf-encyclopedia.com/entry/terraforming), y a mí me vale. Es un concepto que procede de la ciencia ficción, inventado por el escritor Jack Williamson en 1942, hace ya 70 años, y que ha sido aceptado por los científicos.

El proceso en sí, por su definición original, se aplica a cuerpos celestes distintos de la Tierra, pero, nosotros, nuestra especie, también estamos cambiando nuestro planeta para hacerlo más habitable para el hombre. Estamos terraformando la Tierra. Estamos modificando el clima, la composición del aire y del agua, la biodiversidad y, además, la propia tierra, el suelo, la parte emergida de nuestro planeta pues, después de todo, somos una especie terrestre. Esos cambios los han revisado Roger Hooke y sus colegas, de la Universidad de Maine en Orono, Estados Unidos.

Algunos datos para hacernos una idea de lo que estamos creando. El porcentaje de suelo libre de hielo afectado por la acción humana va del 20% al 100% según el lugar (por ejemplo, el campo o la ciudad). Nos hemos apropiado ya del 20% al 40% de la producción biológica neta de todo nuestro planeta. Cerca del 24% de la superficie de la Tierra ha experimentado un deterioro en el funcionamiento de los ecosistemas entre 1981 y 2003. Hace casi 20 años, en 1995, más o menos el 43% de la superficie de la Tierra estaba degradada por la actividad de nuestra especie. Y más del 75% de nuestro planeta no se puede, en la actualidad, considerar como salvaje, es decir, más o menos libre de la interferencia de los hombres. Los seres humanos llegan ya, habitualmente, al 83% de la superficie libre de hielo.

Mientras la población crece, desde 1700 ala actualidad, de unos 1000 millones a casi 7000 millones en la actualidad, la tierra dedicada a la agricultura va, en las mismas fechas, del 3-4% a casi el 30%, la dedicada a los pastos va del 3% a más del 20%, el terreno urbano crece del 1% en 1800 hasta más del 5% en este siglo, y el bosque disminuye de más del 40% a cerca del 30%. Y además ocupamos suelo con carreteras, ferrocarriles, minas y más…

En conclusión, según Roger Hooke, la especie humana ha modificado directamente más del 50% de las tierras libres de hielo del planeta. Y algunas de estas actividades, además, tienen consecuencias indirectas y permanentes sobre el suelo: insecticidas, herbicidas, fertilizantes, metales pesados, especies invasoras, fragmentación de ecosistemas,… Pero ya queda poca tierra por cambiar, sobre todo en relación con la agricultura. Solo queda suelo pobre o difícil de cultivar y, además, ese suelo disminuye al aumentar el área ocupada por las ciudades y las infraestructuras. Incluso algunas áreas agrícolas están tan sobreexplotadas que se están abandonando.

Para Hooke, si queremos que el uso de la tierra sea sostenible debe reducirse la demanda de energía y alimentos, con más reciclaje y menos derroche; desarrollar nuevas soluciones tecnológicas, desde la construcción de edificios hasta el ahorro de agua en los regadíos, y también en la biotecnología o la mejora genética; y se debe reducir la población disminuyendo la fertilidad, con el control de la natalidad y la promoción de la mujer.

 

*Hooke, R.L., J.F. Martin-Duque & J. Pedraza. 2012. Land transformation by humans: A review. GSAToday doi:10.1130/GSAT151A.1

Temas

La percepción social del medio ambiente a partir del tratamiento que recibe en el cine y la literatura

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