{"id":7767,"date":"2026-07-24T23:54:00","date_gmt":"2026-07-24T21:54:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cantaclaro\/?p=7767"},"modified":"2026-07-26T15:02:36","modified_gmt":"2026-07-26T13:02:36","slug":"cronica-pajaros-de-cuenta-flacosformato-cona-marinera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cantaclaro\/2026\/07\/24\/cronica-pajaros-de-cuenta-flacosformato-cona-marinera\/","title":{"rendered":"La dieta Brooklyn (Formato co\u00f1a marinera)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-7768\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cantaclaro\/wp-content\/uploads\/sites\/150\/2026\/07\/MADURO.jpeg\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"340\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><strong>&#8230;<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">El mundo de la alta cocina carcelaria ha alcanzado su cl\u00edmax definitivo en la planta 23 del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York. El verdadero lujo gastron\u00f3mico se luci\u00f3 en una sesi\u00f3n expr\u00e9s de menos de veinte minutos bajo la atenta mirada del juez Alvin Hellerstein.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Los finos paladares de la jornada, Nicol\u00e1s Maduro Moros y su inseparable esposa, Cilia Flores, pareja estelar del &#8220;Socialismo del Siglo XXI&#8221; y herederos de Hugo Ch\u00e1vez que parti\u00f3 al otro barrio sin dejar propina, reaparecieron tras pasar m\u00e1s de 200 d\u00edas a la sombra en el Centro de Detenci\u00f3n Metropolitana de Brooklyn. Su cambio de look tan dr\u00e1stico oblig\u00f3 a los caricaturistas del tribunal a afilar los l\u00e1pices para no dibujar figuras fantasmales.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">La estampa rompi\u00f3 internet en segundos y resucit\u00f3 de inmediato el motivo de una de las iron\u00edas m\u00e1s crueles y amargas de la historia caribe\u00f1a, la denominada &#8220;dieta Maduro&#8221;. Para quienes tengan memoria de pez, este era el eufemismo tr\u00e1gico con el que los venezolanos bautizaron la p\u00e9rdida masiva de peso que sufrieron durante los a\u00f1os m\u00e1s salvajes de la escasez y la crisis humanitaria. La iron\u00eda po\u00e9tica ha sido tan brutal que las redes sociales se inundaron de notas celebrando que, por fin, el inventor de la receta est\u00e1 probando las delicias de su propio men\u00fa. No obstante, en las altas esferas de Washington la gracia no ha sentado tan bien.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">El exsubsecretario de Estado de EEUU, Marshall S. Billingslea, salt\u00f3 a la palestra para pedir que se guarde el chiste en el caj\u00f3n de las bromas pesadas. Seg\u00fan el diplom\u00e1tico, usar el t\u00e9rmino &#8220;dieta&#8221; para comentar el baj\u00f3n de peso de los detenidos minimiza una realidad atroz. Aclara que el hambre en Venezuela no fue un accidente nutricional, sino un mecanismo deliberado de control social ejecutado desde los despachos de Miraflores. Billingslea record\u00f3 que, mientras los ciudadanos de a pie estiraban una bolsa de comida para que durara un milenio, la c\u00fapula disfrutaba de banquetes televisados.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">As\u00ed que verlos hoy perdiendo peso con tres comidas garantizadas por el sistema penitenciario federal estadounidense no es un acto de justicia po\u00e9tica, es simplemente, el resultado de cambiar las arepas con mantequilla por el pur\u00e9 de patatas y los huevos deshidratados de Brooklyn.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Dentro de la sala, el choque de realidades no fue solo est\u00e9tico, sino gramatical. Se vivi\u00f3 un aut\u00e9ntico duelo de etiquetas que dej\u00f3 al descubierto la estrategia de la defensa para intentar salvar los muebles antes de que el barco termine de hundirse en el Atl\u00e1ntico Norte.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Por un lado, el juez federal Alvin Hellerstein, un veterano de 92 a\u00f1os que maneja el tribunal con la paciencia de quien lo ha visto todo y la fatiga de quien ya no est\u00e1 para aguantar habladera de paja ideol\u00f3gica, se dirigi\u00f3 a la pareja con un seco &#8220;se\u00f1or y se\u00f1ora&#8221;, ni &#8220;presidente&#8221;, ni &#8220;mandatario&#8221;, ni &#8220;primera combatiente&#8221;. Para la justicia norteamericana, los dos acusados son simplemente dos ciudadanos con uniforme color caqui y zapatillas deportivas que est\u00e1n sentados en el banquillo por cargos criminales de gran calado.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Por la parte legal se encontraba Barry Pollack el car\u00edsimo abogado defensor. Pollack, perro viejo en estas lides y famoso por haber defendido en su d\u00eda a Julian Assange, sabe perfectamente que la \u00fanica forma de sacar a su cliente de Nueva York es jugando la carta de la magia diplom\u00e1tica. Por eso, al presentar a su defendido, insisti\u00f3 en llamarlo &#8220;Presidente de Venezuela&#8221;. No es un capricho de cortes\u00eda, es la primera piedra de una catedral jur\u00eddica que busca la desestimaci\u00f3n total de la acusaci\u00f3n alegando la inmunidad de un jefe de Estado.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">La jugada es audaz, pretende convencer al tribunal de que un mandatario en ejercicio no puede ser secuestrado ni juzgado por un tribunal extranjero. El problema de la defensa es que la Casa Blanca lleva desde 2019 repitiendo que el Gobierno de Maduro tiene la misma legitimidad que un billete de tres d\u00f3lares.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">El duelo legal est\u00e1 servido para el pr\u00f3ximo 17 de noviembre, fecha en la que el juez escuchar\u00e1 los llantos de la defensa sobre la inmunidad diplom\u00e1tica. Si el juez Hellerstein dice que &#8220;no&#8221; a la inmunidad, el equipo de Pollack tendr\u00e1 que pasar a la segunda ronda, pelear contra la monta\u00f1a de pruebas de narcoterrorismo y dem\u00e1s\u00a0 cr\u00edmenes que la fiscal\u00eda tiene a buen recaudo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">El inicio del juicio formal ha quedado fijado para el 1 de junio de 2027, casi un a\u00f1o m\u00e1s de papeleo, revisi\u00f3n de material clasificado y tazas de caf\u00e9 en las oficinas del Departamento de Justicia. Para entonces, &#8220;la otra pareja m\u00e1s poderosa de Caracas&#8221; tendr\u00e1 tiempo de sobra para aprender algo de ingl\u00e9s, y terminar de meditar sobre lo que les puede y deber\u00eda suceder.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Quienes asistieron a la breve audiencia de 13 minutos coincidieron en un detalle que destroza cualquier narrativa de romance revolucionario, la absoluta frialdad y desconexi\u00f3n entre Nicol\u00e1s y Cilia. Ni una mirada, ni un roce de manos, ni un gesto de complicidad de esos que sol\u00edan ensayar en las tarimas de la avenida Bol\u00edvar. Sentados con los auriculares de traducci\u00f3n puestos, parec\u00edan dos desconocidos compartiendo la sala de espera de un aeropuerto hacia un destino que ninguno quiere visitar.\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">El contraste con sus primeras apariciones en enero, donde Maduro entr\u00f3 saludando al p\u00fablico euf\u00f3rico y soltando frases en ingl\u00e9s como si estuviera inaugurando un monumento a Bol\u00edvar en Nueva York, fue demoledor. Esta vez se vio a dos personas grises, asimilando el peso de una realidad que ya no controlan con cadenas nacionales de radio, televisi\u00f3n y publicidad a toda mecha.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Mientras tanto, afuera del tribunal de Manhattan, la calle era un reflejo del caos geopol\u00edtico actual. De un lado, un pu\u00f1ado de activistas anti-guerra con meg\u00e1fonos gritando consignas contra el &#8220;secuestro imperialista&#8221; y pidiendo la liberaci\u00f3n del &#8220;presidente&#8221;, del otro, venezolanos con la bandera tricolor al hombro recordando los a\u00f1os de miseria y celebrando la captura con el fervor de quien ve el final de una pesadilla de un cuarto de siglo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Lo \u00fanico seguro en este drama judicial es que las tallas M del traje caqui les van a seguir quedando gramdes. Nicol\u00e1s Maduro, que pas\u00f3 de manejar autobuses a pilotar un pa\u00eds entero hacia el abismo, se enfrenta ahora a un calendario que podr\u00eda terminar con una condena de cadena perpetua en una prisi\u00f3n de m\u00e1xima seguridad. Para entonces, la famosa &#8220;dieta&#8221; ya no ser\u00e1 un chiste de Internet, sino el r\u00e9gimen institucional permanente del resto de sus d\u00edas.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Llegados a este punto, querido lector, solo nos queda tomarnos un cafecito, en mi caso es t\u00e9, ajustar el cintur\u00f3n que a mi al menos me aprieta por motivos distintos a los de Maduro, y esperar a ver c\u00f3mo se resuelve esta tragedia neoyorquina.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Al fin y al cabo, la historia tiene un sentido del humor muy retorcido, pero hay que reconocer que, cuando se pone a repartir iron\u00edas, no escatima en gastos. S\u00edrvete ese caf\u00e9, respira aliviado por no llevar un pijama caqui y disfruta del espect\u00e1culo, que esto va para largo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Continuar\u00e1&#8230; <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Cantaclaro\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/span><\/span><\/span><strong style=\"font-size: large; font-family: arial; color: #000080; text-align: center;\">&#8230;<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230; El mundo de la alta cocina carcelaria ha alcanzado su cl\u00edmax definitivo en la planta 23 del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York. 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