{"id":7747,"date":"2026-07-24T12:54:15","date_gmt":"2026-07-24T10:54:15","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cantaclaro\/?p=7747"},"modified":"2026-07-24T14:36:58","modified_gmt":"2026-07-24T12:36:58","slug":"retorica-trump-al-estilo-chavez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cantaclaro\/2026\/07\/24\/retorica-trump-al-estilo-chavez\/","title":{"rendered":"Ret\u00f3rica Trump al estilo Ch\u00e1vez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-7748\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cantaclaro\/wp-content\/uploads\/sites\/150\/2026\/07\/Trump.jpg\" alt=\"\" width=\"516\" height=\"387\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cantaclaro\/wp-content\/uploads\/sites\/150\/2026\/07\/Trump.jpg 800w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cantaclaro\/wp-content\/uploads\/sites\/150\/2026\/07\/Trump-295x221.jpg 295w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cantaclaro\/wp-content\/uploads\/sites\/150\/2026\/07\/Trump-473x355.jpg 473w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/cantaclaro\/wp-content\/uploads\/sites\/150\/2026\/07\/Trump-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 516px) 100vw, 516px\" \/><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><strong>&#8230;<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Hay tiempos en los que las grandes potencias, en lugar de actuar como faros de estabilidad, se transforman en agentes de una ruleta rusa planetaria. Hoy, la sombra y la doctrina de Donald Trump proyectan esa desconcertante imagen ante el mundo. Quien debi\u00f3 ser el garante de la legalidad internacional ha adoptado los peores vicios de la autocracia y la rapacidad.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">El caso de Venezuela es, quiz\u00e1s, el s\u00edntoma m\u00e1s doloroso de esta metamorfosis. Washington no act\u00faa movido por el altruismo democr\u00e1tico ni por el respeto a los derechos humanos, lo hace con el inter\u00e9s de quien ve un bot\u00edn listo para ser repartido. Al actuar as\u00ed, choca de frente contra los deseos leg\u00edtimos de un pueblo que solo anhela una cosa, un gobierno propio, representativo y nacido del voto popular.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Esta forma de entender la pol\u00edtica responde a la cl\u00e1sica doctrina de la fuerza. Bajo ese mandato, el Departamento de Defensa ha sido despojado de su naturaleza hist\u00f3rico-institucional para convertirse, de facto, en un Departamento de Guerra que arremete contra las reglas que han mantenido la paz global durante d\u00e9cadas. Las evidencias, muy claras, van desde presionar a Ucrania para que capitulara ante la agresi\u00f3n criminal de Vlad\u00edmir Putin, hasta enzarzarse en disputas p\u00fablicas con el Papa.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Esta megaloman\u00eda no conoce fronteras ni respeta alianzas tradicionales. Con la naturalidad de quien compra bienes ra\u00edces, Trump ha manifestado pretensiones expansionistas ins\u00f3litas, como anexarse Groenlandia o a\u00f1adir Canad\u00e1 como el estado 51 tras imponer presiones comerciales, y ha planteado un estatus similar para Venezuela luego de la reciente intervenci\u00f3n militar (que aplaudo por pragm\u00e1tico) en ese pa\u00eds.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Su actitud manifiesta una profunda frustraci\u00f3n frente a la excelencia ajena. Un ejemplo es el resentimiento p\u00fablico y sistem\u00e1tico contra quienes han sido galardonados con el Premio Nobel de la Paz. Al no poder &#8220;comprar&#8221; ni exigir un reconocimiento de tal calibre, culpa a los premiados de sus propios fracasos. Es la pataleta de la mediocridad, castigar y vengarse de los merecedores porque ponen en evidencia la carencia de sus m\u00e9ritos personales.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">La tragedia de este modelo de liderazgo es que nunca viaja solo, necesita una base social que act\u00fae como caja de resonancia de sus peores instintos. Cuando la ciudadan\u00eda m\u00e1s consciente denuncia la evidente inestabilidad y la amenaza real que representa para los pilares democr\u00e1ticos, la respuesta de sus seguidores es la negaci\u00f3n absoluta y la descalificaci\u00f3n del adversario. Bajo esta l\u00f3gica, cualquier cr\u00edtica leg\u00edtima, cualquier dato o advertencia sobre los peligros de deterioro institucional queda anulada. Lo que decida el l\u00edder se convierte en una verdad incuestionable.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Esa postura destaca una paradoja colosal. Se promociona como el archienemigo del socialismo del siglo XXI, pero utiliza, palabra por palabra, los mismos trucos comunicacionales del que fue su supuesto enemigo ideol\u00f3gico. Sus discursos est\u00e1n impregnados de la misma demagogia populista de Hugo Ch\u00e1vez en sus a\u00f1os de gloria. Ambos comparten los mismos procederes, la divisi\u00f3n de la sociedad entre &#8220;buenos y malos&#8221;, el ataque a la prensa libre y la creaci\u00f3n de enemigos imaginarios para justificar los desastres de sus gestiones.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Este giro radical hacia el extremismo verbal tiene un objetivo muy claro, evitar a toda costa la debacle electoral. En fechas que deber\u00edan convocar a la unidad hist\u00f3rica y al respeto de las instituciones que hicieron grande a esa naci\u00f3n, el mensaje opta por ser destructor, pomposo y cargado de una arrogancia intolerable. Esta actitud choca de frente con la sencillez republicana y la sobriedad institucional que caracteriz\u00f3 a los grandes hombres que pasaron por la Casa Blanca.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Es precisamente en Venezuela donde este terremoto (nunca mejor dicho) populista encuentra su epicentro m\u00e1s dram\u00e1tico. En el tablero actual de la crisis venezolana, el poder de decisi\u00f3n no est\u00e1 en manos de un bloque monol\u00edtico. La disputa es feroz entre cuatro protagonistas principales, donde cada uno defiende sus intereses desde posiciones encontradas.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">El primer actor es la c\u00fapula chavista-madurista: una corporaci\u00f3n criminal y pol\u00edtica liderada por los hermanos Rodr\u00edguez y Diosdado Cabello. Este grupo no opera bajo pautas democr\u00e1ticas, sino como una mafia aferrada al poder para garantizar su propia supervivencia y el control de los recursos del Estado.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">El segundo actor es el trumpismo, que considera la tragedia de Venezuela una oportunidad perfecta de consumo interno para ganar votos latinos en Florida. Al mismo tiempo, busca utilizarla como plataforma geopol\u00edtica para expandir su influencia energ\u00e9tica nacional y mundial, y desde luego, potenciar los negocios personales.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">El tercer lado de este cuadrado lo ocupa la oposici\u00f3n democr\u00e1tica liderada por Mar\u00eda Corina Machado. Ella representa el \u00fanico factor que mantiene viva la bandera de la legitimidad institucional, el rescate del voto libre y la reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica y moral del pa\u00eds.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Finalmente, el cuarto lado es el m\u00e1s silencioso, pero el m\u00e1s nocivo, es el grupo de los que van por la v\u00eda libre. Se trata de una fauna de pol\u00edticos y empresarios oportunistas, carentes de ideolog\u00eda. Est\u00e1n listos para prestar su concurso, vender su silencio o negociar transiciones ficticias con cualquiera de los bandos que les ofrezca mejores expectativas de figuraci\u00f3n p\u00fablica, riqueza r\u00e1pida o alguna cuota de poder personal.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Lo meritorio es que, en medio de este fuego cruzado, los habitantes que a\u00fan resisten dentro del pa\u00eds y los millones que componen la dolorosa di\u00e1spora asisten a esta pugna con firmeza y un profundo compromiso. No se han entregado al conformismo de la desesperanza.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Las naciones, al igual que las personas, atraviesan sus propias noches de oscuridad, pero ninguna noche es eterna. Las imposiciones for\u00e1neas y los continuismos locales no podr\u00e1n imponer el desenlace de un pueblo que ha decidido ser due\u00f1o de su propio destino.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Continuar\u00e1&#8230; <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #000080;\"><span style=\"font-family: arial;\"><span style=\"font-size: large;\">Cantaclaro\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0&#8230;<\/strong><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230; Hay tiempos en los que las grandes potencias, en lugar de actuar como faros de estabilidad, se transforman en agentes de una ruleta rusa planetaria. 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