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El mirador del indiano

Voces y Letras

Este 27 de mayo se cumplirán casi 20 años de aquel asalto descarado de Hugo Chávez a Radio Caracas Televisión (RCTV). Asalto que perfeccionó la técnica del saqueo aplicada a un medio de difusión. Fue la embestida que señaló la ruta, años después, de otro acontecimiento de similar catadura. La invasión, cierre y robo por Nicolás Maduro del diario El Nacional el 16 de abril de 2021.

Lo ocurrido a RCTV en 2007 fue el ensayo general del espolio masivo que siguió: 51 medios de prensa escrita, 85 emisoras de radio y 9 canales de televisión. Y no contamos las fincas agrícolas y ganaderas, ni las miles de empresas y activos inmobiliarios que al grito “¡exprópiese, exprópiese!”, saqueaban la Nación, rapiña que hoy sigue impune.

Aquel 27 de mayo de 2007, mientras el reloj avanzaba hacia la medianoche, millones de venezolanos veían con incredulidad cómo el Canal 2 de Radio Caracas Televisión se despedía entre lágrimas y el Himno Nacional. Si bien la orden inicial era de Chávez, la aplicación de Jesse Chacón (Ministro de Telecomunicaciones) fue más precisa: no solo había que apagar la señal, había que desvalijar totalmente la empresa.

Se apropiaron de activos privados valorados en millones de dólares para equipar a un canal oficialista que nunca logró superar el 1% de audiencia. Hoy, esos transmisores (chatarra desgastada por falta de mantenimiento) son el monumento al fracaso de un régimen que creyó que con emisoras robadas se compraba la respetabilidad. Ya no necesitaban esperar al vencimiento de una concesión, ahora bastaba con una demanda civil por “daño moral” interpuesta por el número dos del chavismo, Diosdado Cabello.

La figura detrás de este infame andamiaje fue Luisa Estela Morales, entonces presidenta del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Bajo su control, se dictaminó que los equipos de transmisión (antenas, repetidoras y microondas distribuidos por toda la geografía nacional) eran “necesarios” para garantizar el derecho a la información a través de una nueva emisora revolucionaria llamada TVes.

Más recientemente, el 16 de abril del 2021 el país y el mundo vio cómo militares y funcionarios judiciales comandados por Diosdado Cabello y bajo las órdenes de Nicolás Maduro tomaban la sede del diario más importante del país: El Nacional. Sacaron a punta de pistola a los periodistas y se apoderaron de las rotativas y demás equipos. Hoy, el edificio es un cascarón vacío, un trofeo de caza en manos de un sistema que no sabe difundir noticias ni opiniones en libertad, solo las silencia. Es el mismo patrón importado de la Cuba castrista, se apropian de la estructura física para aniquilar las libertades y hacer valer su totalitarismo.

La situación política actual añade a todo esto una capa de ironía trágica. Tras la captura de Nicolás Maduro, el ascenso ilegal de Delcy Rodríguez como “presidenta” encargada (avalada por el mismo TSJ que legalizó los saqueos) no ha traído ni una pizca de rectificación. Este nuevo interinato se presenta ante el mundo con un discurso de “normalización” y “diálogo”, pero en la práctica mantiene los activos robados bien escondidos.

Un país no puede decir que ha vuelto a la democracia mientras estos medios de comunicación históricos que he mencionado hoy, sigan operando desde el exilio digital o bajo embargo. El robo de RCTV y El Nacional es el pecado original de una era de censura que no terminará con la firma en un acuerdo de diálogo en el extranjero.

Más temprano que tarde llegará el día en que un técnico de RCTV pueda subir de nuevo a una repetidora en el Ávila caraqueño, no para reparar un equipo viejo y oxidado, sino para instalar tecnología propia en una propiedad recuperada. Y en que las rotativas de El Nacional volverán a manchar de tinta las manos de los venezolanos con verdades que el poder no pueda silenciar.

Continuará…

Cantaclaro

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Sobre Venezuela en estos infaustos tiempos de supuesta revolución...

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