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El mirador del indiano

¿Habrá que aprender el chino?

Y siguiendo con el tema Irán. Hay ocasiones en que la política deja de ser un juego de estrategias para convertirse en un desconcierto de errores, hoy vivimos una de esas situaciones. De momento no hay misiles cruzando el cielo de Ormuz, pero tampoco se aprecia una solución aceptable entre las partes. El cuello de botella del mundo sigue sellado con dos candados, uno lo pusieron los persas y el otro los gringos, pero ninguno de ellos encuentra las llaves para abrirlos.

Da la impresión que esta parálisis no es algo “planificado”, parece ser la consecuencia de los errores de bulto cometidos hasta ahora. Errores que también tienen dos candados más, el de la soberbia prepotente de un lado, y el del fanatismo teocrático y odio secular del otro. Los Iraníes, persas al fin, llevan la cosa entre rezos y navajazos como históricamente lo han hecho. Mientras que EEUU con un Trump desatado, cierra el grifo de Ormuz por su “genialidad” y abre el del Caribe por necesidad.

Si no fuera trágico, resulta hasta cómico. Tras años de retórica incendiaria del presidente de los Estados Unidos de América contra el “régimen criminal chavista”, la realidad ha golpeado la puerta de la Casa Blanca. Con el petróleo de Medio Oriente bloqueado, Trump ha tenido que tragarse los sapos y culebras que no hace mucho lanzaba contra Maduro y sus camaradas extranjeros. Hoy Venezuela se ha convertido, por puro accidente y obligación, en el segundo proveedor de crudo de EEUU, desplazando incluso a Arabia Saudita. El matrimonio de conveniencia que contrajo con Caracas, está cumpliendo por ahora su función.¿Cuanto durará?

Para intentar contener la escalada de precios que está asfixiando a los votantes estadounidenses, Trump ha relajado selectivamente las sanciones permitiendo que bajo licencias de emergencia, empresas como Chevron, Repsol y Shell operen de nuevo a plena capacidad en suelo venezolano. Pero una cosa es el querer y otra el hacer. Las petroleras que no son “idiotas” exigen legitimidad, seguridad política y sobre todo garantías económicas. Bastante les robaron los Chávez y los Maduros para volver a repetir la misma historia.

Son de urgencia novedosas políticas para evitar que la gasolina en EEUU llegue a los 10 dólares por galón, así que el Secretario de Estado, Marco Rubio, ha pasado de ser el “halcón” contra Maduro a un fantasma invisible en las negociaciones. Es el Departamento del Tesoro quien emite licencias de emergencia para que el petróleo venezolano fluya sin limitaciones. Pero hay un pequeño detalle que parece que no terminan de entender: los gigantes petroleros no son inocentes criaturas, son lo que son, por no tener un pelo de “pendejos”.

Otro que también parece desconectado es el Vicepresidente J.D. Vance, mantiene un silencio sepulcral mientras su jefe planea controlar indefinidamente los envíos de crudo venezolano que permitan subsidiar el consumo interno. Es un gabinete de parches y contraparches, donde la mano izquierda en Washington no sabe lo que la mano derecha está negociando en las selvas del Orinoco.

Pero que no se engañen, las píldoras que recetan no son la cura, son si acaso, calmantes para dolores de cabeza. Al estirar la gomita de un conflicto que no saben o no pueden manejar, Trump y su círculo de “expertos” están rodeados de fuego que tampoco saben o pueden apagar.

El escenario final es desolador. ¿Veremos (los que quedemos para contarlo) un Medio Oriente en llamas, una Europa sumida en un invierno gélido permanente y una economía global con una depresión de la que se tardarán décadas en salir?

Trump verá desde su retiro cómo el país que prometió “hacerlo grande” se desmoronó bajo el peso de su propia prepotencia, ineptitud y alguna “cosita” más.

No será una derrota heroica, será el colapso patético de una superpotencia que, en sus horas más críticas, eligió el liderazgo de unos negociantes de bienes raíces, que después de todo, se vieron obligados a aprender el chino.

Y cierro este mal presagio que no es sino una pésima fantasía, con un par de frases de alguien que sí sabía de estas cosas:

…”El problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles, sino importantes”…

…” El precio de la grandeza es la responsabilidad”…

Winston Churchill

Continuara…

Cantaclaro

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Sobre Venezuela en estos infaustos tiempos de supuesta revolución...

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