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	<title>El mirador del indianoRetórica Trump al estilo Chávez &#8211; El mirador del indiano</title>
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	<description>Sobre Venezuela en estos infaustos tiempos de supuesta revolución...</description>
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		<title>Retórica Trump al estilo Chávez</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Jul 2026 10:54:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El mirador del indiano</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p style="text-align: center;" align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter wp-image-7748" src="https://blogs.elcorreo.com/cantaclaro/wp-content/uploads/sites/150/2026/07/Trump.jpg" alt="" width="516" height="387" srcset="https://blogs.elcorreo.com/cantaclaro/wp-content/uploads/sites/150/2026/07/Trump.jpg 800w, https://blogs.elcorreo.com/cantaclaro/wp-content/uploads/sites/150/2026/07/Trump-295x221.jpg 295w, https://blogs.elcorreo.com/cantaclaro/wp-content/uploads/sites/150/2026/07/Trump-473x355.jpg 473w, https://blogs.elcorreo.com/cantaclaro/wp-content/uploads/sites/150/2026/07/Trump-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 516px) 100vw, 516px" /></span></span></span></p>
<p style="text-align: center;" align="justify"><strong>…</strong></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">Hay tiempos en los que las grandes potencias, en lugar de actuar como faros de estabilidad, se transforman en agentes de una ruleta rusa planetaria. Hoy, la sombra y la doctrina de Donald Trump proyectan esa desconcertante imagen ante el mundo. Quien debió ser el garante de la legalidad internacional ha adoptado los peores vicios de la autocracia y la rapacidad.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">El caso de Venezuela es, quizás, el síntoma más doloroso de esta metamorfosis. Washington no actúa movido por el altruismo democrático ni por el respeto a los derechos humanos, lo hace con el interés de quien ve un botín listo para ser repartido. Al actuar así, choca de frente contra los deseos legítimos de un pueblo que solo anhela una cosa, un gobierno propio, representativo y nacido del voto popular.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">Esta forma de entender la política responde a la clásica doctrina de la fuerza. Bajo ese mandato, el Departamento de Defensa ha sido despojado de su naturaleza histórico-institucional para convertirse, de facto, en un Departamento de Guerra que arremete contra las reglas que han mantenido la paz global durante décadas. Las evidencias, muy claras, van desde presionar a Ucrania para que capitulara ante la agresión criminal de Vladímir Putin, hasta enzarzarse en disputas públicas con el Papa.</span></span></span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">Esta megalomanía no conoce fronteras ni respeta alianzas tradicionales. Con la naturalidad de quien compra bienes raíces, Trump ha manifestado pretensiones expansionistas insólitas, como anexarse Groenlandia o añadir Canadá como el estado 51 tras imponer presiones comerciales, y ha planteado un estatus similar para Venezuela luego de la reciente intervención militar (que aplaudo por pragmático) en ese país.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">Su actitud manifiesta una profunda frustración frente a la excelencia ajena. Un ejemplo es el resentimiento público y sistemático contra quienes han sido galardonados con el Premio Nobel de la Paz. Al no poder “comprar” ni exigir un reconocimiento de tal calibre, culpa a los premiados de sus propios fracasos. Es la pataleta de la mediocridad, castigar y vengarse de los merecedores porque ponen en evidencia la carencia de sus méritos personales.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">La tragedia de este modelo de liderazgo es que nunca viaja solo, necesita una base social que actúe como caja de resonancia de sus peores instintos. Cuando la ciudadanía más consciente denuncia la evidente inestabilidad y la amenaza real que representa para los pilares democráticos, la respuesta de sus seguidores es la negación absoluta y la descalificación del adversario. Bajo esta lógica, cualquier crítica legítima, cualquier dato o advertencia sobre los peligros de deterioro institucional queda anulada. Lo que decida el líder se convierte en una verdad incuestionable.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">Esa postura destaca una paradoja colosal. Se promociona como el archienemigo del socialismo del siglo XXI, pero utiliza, palabra por palabra, los mismos trucos comunicacionales del que fue su supuesto enemigo ideológico. Sus discursos están impregnados de la misma demagogia populista de Hugo Chávez en sus años de gloria. Ambos comparten los mismos procederes, la división de la sociedad entre “buenos y malos”, el ataque a la prensa libre y la creación de enemigos imaginarios para justificar los desastres de sus gestiones.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">Este giro radical hacia el extremismo verbal tiene un objetivo muy claro, evitar a toda costa la debacle electoral. En fechas que deberían convocar a la unidad histórica y al respeto de las instituciones que hicieron grande a esa nación, el mensaje opta por ser destructor, pomposo y cargado de una arrogancia intolerable. Esta actitud choca de frente con la sencillez republicana y la sobriedad institucional que caracterizó a los grandes hombres que pasaron por la Casa Blanca.</span></span></span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">Es precisamente en Venezuela donde este terremoto (nunca mejor dicho) populista encuentra su epicentro más dramático. En el tablero actual de la crisis venezolana, el poder de decisión no está en manos de un bloque monolítico. La disputa es feroz entre cuatro protagonistas principales, donde cada uno defiende sus intereses desde posiciones encontradas.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">El primer actor es la cúpula chavista-madurista: una corporación criminal y política liderada por los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello. Este grupo no opera bajo pautas democráticas, sino como una mafia aferrada al poder para garantizar su propia supervivencia y el control de los recursos del Estado.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">El segundo actor es el trumpismo, que considera la tragedia de Venezuela una oportunidad perfecta de consumo interno para ganar votos latinos en Florida. Al mismo tiempo, busca utilizarla como plataforma geopolítica para expandir su influencia energética nacional y mundial, y desde luego, potenciar los negocios personales.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">El tercer lado de este cuadrado lo ocupa la oposición democrática liderada por María Corina Machado. Ella representa el único factor que mantiene viva la bandera de la legitimidad institucional, el rescate del voto libre y la reconstrucción económica y moral del país.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">Finalmente, el cuarto lado es el más silencioso, pero el más nocivo, es el grupo de los que van por la vía libre. Se trata de una fauna de políticos y empresarios oportunistas, carentes de ideología. Están listos para prestar su concurso, vender su silencio o negociar transiciones ficticias con cualquiera de los bandos que les ofrezca mejores expectativas de figuración pública, riqueza rápida o alguna cuota de poder personal.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">Lo meritorio es que, en medio de este fuego cruzado, los habitantes que aún resisten dentro del país y los millones que componen la dolorosa diáspora asisten a esta pugna con firmeza y un profundo compromiso. No se han entregado al conformismo de la desesperanza.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">Las naciones, al igual que las personas, atraviesan sus propias noches de oscuridad, pero ninguna noche es eterna. Las imposiciones foráneas y los continuismos locales no podrán imponer el desenlace de un pueblo que ha decidido ser dueño de su propio destino.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">Continuará… </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color: #000080;"><span style="font-family: arial;"><span style="font-size: large;">Cantaclaro                                                                                                                     <strong>                                                         …</strong></span></span></span></p>
<p align="justify">
</p></body></html>
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