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Facebook me pregunta en qué pienso. Si le soltara todo, colapsaría ese invento. Hoy bajaré a la pradera y diré las cosas como son, aunque incomoden.
Estamos rodeados de ruido. Redes sociales, expertos de sofá y charlatanes que te ofrecen la luna, pero buscan sacarte los cuartos, los votos o ambas cosas. Todo lo queremos fácil, bonito y rápido. Pero, ¿sabes qué? La realidad no tiene nada de cuento, es lo que es, así sin más.
Nos han vendido el relato de que “si quieres, puedes”. ¡Mentira! Puedes dejarte la piel y que las cosas no te salgan porque el mercado cambió, porque no era el momento, o por ese comodín que tanto usamos: mala suerte.
Ahora bien, la verdad como un templo es que si te quedas sentado esperando un milagro, te vas a encontrar conque hoy en día ya ni los santos los hacen.
Tu esfuerzo, tu terquedad en insistir, es lo único que pudiera ayudarte, y desde luego tampoco es garantía de nada. Apunta esto: el mundo no te debe una explicación, ni un trabajo, ni una palmadita en el hombro.
A veces esperamos que la vida sea justa, pero la “justicia” es un concepto muy humano, la naturaleza no incluye para nada esa palabra. Si quieres algo, sal a buscarlo tú, porque nadie va a llamar a tu puerta para regalarte el futuro que quieres y crees merecer.
Deja de perder tu precioso tiempo, que la vida es muy corta, y lo perdido nunca se recupera. El tiempo es como un grifo que gotea y no tiene arreglo. O decides en qué lo gastas tú, u otros lo gastarán por ti. Cada vez que dices “sí” a algo que no te aporta nada, le estás diciendo “no” a tu propia vida. Así de claro.
Vivimos pendientes del “qué dirán”, pero la verdad del barquero es que la gente está demasiado ocupada pensando en sus propias inseguridades como para fijarse de verdad en las tuyas. Vive para ti, porque cuando las cosas se pongan feas, los que opinaban desde la barrera no van a estar ahí para ayudarte a recoger los trozos.
En resumen: Menos postureo y más pies en el suelo. La vida es corta, es caótica y a menudo, bastante injusta. Pero es la única que hay. Así que deja de buscar el pelo blanco de un gato negro y empieza a escribir lo tuyo, aunque sea con borrones.
Feliz primavera para todos.
Continuará…
Cantaclaro
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