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Después del madrugonazo gringo que puso a buen recaudo al “presidente obrero” venezolano y a la primera combatiente, están apareciendo hasta debajo de las berzas los opinadores que dicen saber todo de todo lo ocurrido. No me parece nada malo que se haga uso de las libertades, es más, lo veo positivo.
Pero ¿Dónde estaban todos estos defensores del derecho internacional, la libertad y los derechos humanos, cuando se secuestraban, torturaban y asesinaban a mansalva centenares de ciudadanos venezolanos a nombre del Socialismo Progresista? ¿Qué hacían cuando a la vista de todos se robaban una y otra vez todas las elecciones, alegando el “libre albedrío de soberanía nacional” ?
Con la agravante, que no solo eran los medios de información privados quienes asumían esas posturas ambivalentes, lo verdaderamente vergonzoso es que gobiernos de países supuestamente democráticos, miraran para otro lado y hasta blanquearan al tirano bananero y su camarilla.
Estos izquierdosos de pandereta de hoy (me perdonan la expresión) tan conocidos que ni es preciso señalarlos aquí, siguen con su relato cínico-hipócrita afirmando que EEUU ha actuado contra la “democracia venezolana” con un solo propósito: apropiarse de su petróleo.
Pues bien, voy a decir lo que pienso de ese gastado argumento, tantas veces repetido, que ha terminado por ser precepto grabado en las tablas de la ley del monte Sinaí, no de Moisés, sino de Fidel Castro.
A ver como lo explico, sin desfallecer antes, y de otra buena vez:
En los últimos 27 años, todas las riquezas, oro, diamantes, minerales raros y por supuesto petróleo, que quedaban como líquido remanente después de descontado lo que se robaban los camaradas del siglo XXI locales, fueron saqueados sin misericordia por Cuba, China, Irán y Rusia, eso es así y hay sobrada documentación que lo certifica. La población venezolana, no enchufada al sistema, recibía las migajas del festín, lo que llevó al país a niveles de miseria extrema generalizada jamás vista en el continente americano. Esto son hechos, esa es la realidad que hizo emigrar a más de 9 millones de sus ciudadanos.
Dicho lo anterior, es obligado decir lo que dejaron esos países que he mencionado, en contraprestación por las riquezas venezolanas que se llevaron:
Dejaron tecnologías de tortura y lugares donde se aplicaba, como la que se comoce hoy con el nombre de la tumba. Lugar de suplicio infernal bajo el metro de Caracas.
Dejaron gran parte de sur del país contaminado con mercurio en las vías fluviales, por las prácticas obsoletas y contaminadoras empleadas en la extracción especialmente de oro.
Dejaron a medio construir, una fábrica de drones operada por personal iraní, con la finalidad de permitirle a Maduro atacar a EEUU en su territorio.
Dejaron una pequeña fábrica de fusiles rusos Kalasnikov que está funcionando bajo mínimos.
Dejaron material y equipos para deprimir manifestaciones opositoras, cuyos resultados en muertes de estudiantes, amas de casa y demás personal civil han estado a la vista de todos.
Dejaron tecnología de vigilancia y contra inteligencia.
¿Y los gringos qué es lo que dejaron?
Dejaron toda la infraestructura y logística de sus campos petroleros, que fue firmada como sujetos de compensación, y quedó como todo lo que prometían, o sea, jamás lo cumplieron ni Chávez y menos Maduro. Allí quedaron taladros, balancines oleoductos y demás equipos costosísimos. No recuperaron un dólar ni hubo compensación alguna por perdidas. De ello ha hablado Trump recientemente.
Dejaron autopistas, centrales eléctricas modernas como Gury, ciudades industriales, modélicas como Ciudad Guayana, Ciudad Piar y otras con empresas que producían acero, aluminio, vidrio, ensamblablan vehículos, tractores y camiones, fabricaban neumáticos etc. etc. que competían y daban beneficios muy importantes al país. Todo ello, como es lógico, fue pagado por el estado venezolano, pero con la ayuda inestimable de los EEUU.
Quisiera saber de un país de este planeta que sea una ONG, o dicho de otra manera, de alguno que no prime sus intereses políticos, estratégicos y económicos. Y dado el caso de que nadie hasta ahora me ha señalado alguno, afirmo lo siguiente:
Si tengo que pagar a alguien en compensación por algo que haya recibido, prefiero mil veces que el beneficiario sea, llámese como se llame, un gringo cualquiera. Los gringos pagan puntualmente y son de fiar, al menos hasta ahora. Nunca escogería a un comunista cubano, a un mentiroso y delincuente ruso, a un superproductor y vendedor lejano como China o a un fanático iraní por más santón que sea.
Eso es así y lo demás es hablar paja.
Continuará…
Cantaclaro
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Nota:
Quiero pedir disculpas a todos aquellos que se hayan podido sentir ofendidos o que no estén de acuerdo con lo que he dicho. He perdido demasiadas batallas (incluyendo las familiares y las de amigos), y no quisiera seguir cosechando más hostilidades gratuitas.
Gracias
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