{"id":9,"date":"2014-06-19T20:20:09","date_gmt":"2014-06-19T18:20:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.vocento.com\/caipiroska\/?p=9"},"modified":"2014-06-19T20:20:09","modified_gmt":"2014-06-19T18:20:09","slug":"pido-perdon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/2014\/06\/19\/pido-perdon\/","title":{"rendered":"Pido perd\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_10\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/caipiroska\/wp-content\/uploads\/sites\/138\/2014\/06\/rio-janeiro.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-10\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-10\" title=\"Mural pintado junto al campo de Maracan\u00e1. \/ Afp\" src=\"\/caipiroska\/wp-content\/uploads\/sites\/138\/2014\/06\/rio-janeiro.jpg\" alt=\"Mural pintado junto al campo de Maracan\u00e1. \/ Afp\" width=\"300\" height=\"195\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-content\/uploads\/sites\/138\/2014\/06\/rio-janeiro.jpg 4928w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-content\/uploads\/sites\/138\/2014\/06\/rio-janeiro-300x195.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-content\/uploads\/sites\/138\/2014\/06\/rio-janeiro-768x499.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-content\/uploads\/sites\/138\/2014\/06\/rio-janeiro-1024x666.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-10\" class=\"wp-caption-text\">Mural pintado junto al campo de Maracan\u00e1. \/ Afp<\/p><\/div>\n<p>No hay excusas pero las exigencias del periodismo moderno del aqu\u00ed te pillo, aqu\u00ed te mato, y la necesidad de escribir a veces sin tiempo para una reflexi\u00f3n y un an\u00e1lisis sesudos, te hacen cometer con frecuencia errores de los que luego te arrepientes si tienes un m\u00ednimo de \u00e9tica y deontolog\u00eda profesional, una asignatura que en mis tiempos se estudiaba a fondo en la Universidad Complutense, la p\u00fablica, y que igual se ha ido perdiendo valor a tenor de lo que a diario se lee, se escucha y se ve. Pero eso es harina de otro costal y uno no est\u00e1 aqu\u00ed para impartir lecciones de nada y a nadie.\u00a0 Bastante tiene con sobrevivir dignamente y hacer autocr\u00edtica.<br \/>\nSi en una primera comparaci\u00f3n r\u00e1pida entre mi primera percepci\u00f3n de este Mundial y el anterior en Sud\u00e1frica escrib\u00ed un art\u00edculo concluyente, titulado de las \u2018vuvuzelas a las pistolas\u2019, despu\u00e9s de diez d\u00edas por Brasil me siento en la obligaci\u00f3n moral de rectificar y concluir que al ambiente por aqu\u00ed es extraordinario. Comprendan que uno aterriz\u00f3 en Sao Paulo un domingo, que al salir al anochecer las calles estaban desiertas en el barrio residencial y repleto de hospitales donde me hospedaba, y que el taxista que me llev\u00f3 del aeropuerto al hotel me alert\u00f3 de que no entrase en los bares porque podr\u00edan entrar bandidos con pistolas para atracarte o secuestrarte.<br \/>\nPreso de la curiosidad, deso\u00ed aquel consejo bienintencionado y entr\u00e9 una cantina para saciar el apetito y la sed, por supuesto sin ordenador port\u00e1til, sin m\u00f3vil, sin credencial, sin tarjetas de cr\u00e9dito y con el dinero justo en el bolsillo. Desde luego que el ambiente no era el m\u00e1s recomendable para un turista o un enviado especial, insisto ya de noche y en d\u00eda festivo.<br \/>\nPed\u00ed una cerveza -por Brasil las sirven habitualmente en botellas de cristal de 600 ml- y un plato de frango (pollo), y me sent\u00e9 junto a una mesita para observar con atenci\u00f3n. Cruc\u00e9 miradas c\u00f3mplices con diversas personas muy humildes pero con un sobrepeso brutal por la desequilibrada alimentaci\u00f3n que me sobrecogi\u00f3. Pas\u00e9 algo de miedo por la desconfianza, pero nadie se meti\u00f3 conmigo. Esa sensaci\u00f3n no la hab\u00eda sufrido nada m\u00e1s llegar hace cuatro a\u00f1os a Sandton, un barrio rico de Johannesburgo. All\u00ed, por reminiscencias racistas frente a las que ya no pudo luchar m\u00e1s Nelson Mandela, los ricos y los pobres, los negros y los blancos, viven m\u00e1s separados y no tan mezclados como en Brasil. Hay guetos.<br \/>\nPero comenz\u00f3 el Mundial, pasaron los d\u00edas, me traslad\u00e9 a R\u00edo de Janeiro y por aqu\u00ed s\u00f3lo hay fiesta, jarana, crisol de culturas y una atm\u00f3sfera genial, por ejemplo, en la inmensa \u2018fun fest\u2019 que tiene montada la FIFA en plena playa de Copacabana. Aficionados de todos los pa\u00edses, sobre todo argentinos y chilenos, al margen claro est\u00e1 de brasile\u00f1os, construyen una Torre de Babel inolvidable. Se intercambian bromas, iron\u00edas y chanzas futboleras, pero hasta ahora siempre en buena armon\u00eda.<br \/>\nEs cierto que la vigilancia policial es enorme y que no conviene perderse mucho buscando zonas poco concurridas, como tampoco es muy recomendable hacerlo en nuestro pa\u00eds, pero los brasile\u00f1os hacen gala de una hospitalidad extraordinaria. Buena gente, encantadora, acogedora, servicial, amable y atenta. Pobre muchas veces en lo material, pero inmensa de esp\u00edritu. Y nada que ver, por cierto, los miles de hinchas argentinos que me he cruzado con la fama, ganada a pulso, de los \u2018barras bravas\u2019.<br \/>\nMucho cuidado con los estereotipos porque quiz\u00e1 el pa\u00eds con m\u00e1s chorizos por metro cuadrado sea Espa\u00f1a.\u00a0 Atracadores encorbatados y de todo rango. Calles sucias, aceras rotas y llenas de agujeros, y gentuza que arroja los paquetes de tabaco vac\u00edos al suelo o rompe los cristales de las botellas. Y a ver qui\u00e9n es el valiente que se pone la camiseta del Bar\u00e7a y pasea por Madrid, o viceversa, sin recibir alguna amenaza o improperio. Ya saben aquello tan espa\u00f1ol de ver la paja en el ojo ajeno&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay excusas pero las exigencias del periodismo moderno del aqu\u00ed te pillo, aqu\u00ed te mato, y la necesidad de escribir a veces sin tiempo para una reflexi\u00f3n y un an\u00e1lisis sesudos, te hacen cometer con frecuencia errores de los que luego te arrepientes si tienes un m\u00ednimo de \u00e9tica y deontolog\u00eda profesional, una asignatura [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":63367,"featured_media":10,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[3,4,6],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-json\/wp\/v2\/users\/63367"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/caipiroska\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}