{"id":482,"date":"2011-03-03T16:36:00","date_gmt":"2011-03-03T16:36:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/basabide\/?p=482"},"modified":"2011-03-03T16:36:00","modified_gmt":"2011-03-03T16:36:00","slug":"la-guerra-mas-alta-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/basabide\/2011\/03\/03\/la-guerra-mas-alta-del-mundo\/","title":{"rendered":"La guerra m\u00e1s alta del mundo"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/basabide\/files\/G1ycarasur.JPG\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\">El Karakorum en invierno es uno de los lugares m\u00e1s inh\u00f3spitos del planeta. Solo un pu\u00f1ado de locos alpinistas osan adentrarse en este territorio dominado por las ventiscas, el hielo y las temperaturas g\u00e9lidas en pos de una gesta hasta hace unos d\u00edas imposible: la ascensi\u00f3n invernal de alguno de sus cuatro &#8216;ochomiles&#8217;.<\/p>\n<p>\u00bfSolo? No. Adem\u00e1s del m\u00edtico leopardo de las nieves, la cordillera m\u00e1s agreste del planeta tiene unos at\u00edpicos moradores permanentes: dos centenares de soldados paquistan\u00edes que viven -es un decir- en media docena de puestos militares repartidos por los glaciares Baltoro y Gasherbrum. El m\u00e1s alto se encuentra a 6.300 metros, en un collado, entre dos &#8216;sietemiles&#8217;, el Sia Kangri y el Baltoro Kangri, cerca de la frontera. \u00bfY qu\u00e9 hacen all\u00ed arriba? Protegen a su pa\u00eds de una posible invasi\u00f3n por parte de la India: esta zona se encuentra en el coraz\u00f3n de Cachemira, regi\u00f3n por cuyo control pugnan ambos pa\u00edses desde hace m\u00e1s de medio siglo.<\/p>\n<p>Todo comenz\u00f3 en 1984. Ese a\u00f1o, un escalador alem\u00e1n exploraba la zona cuando se top\u00f3 con una peque\u00f1a partida de militares hind\u00fas. Estuvieron a punto de matarlo, pero al final decidieron dejarlo libre con la condici\u00f3n de que no revelase su presencia. El escalador no cumpli\u00f3 su palabra y relat\u00f3 a las autoridades lo sucedido. Inmediatamente organizaron una peque\u00f1a patrulla de reconocimiento con 10 balt\u00eds -los nativos del Karakorum-, pero cayeron en una emboscada y los hind\u00fas mataron a siete de ellos antes de que lograran retirarse a su territorio. Aquella refriega fue suficiente para que el Ej\u00e9rcito decidiese instalar varios puestos militares fijos a lo largo de la cordillera, cerca de la frontera en disputa, aunque desde entonces no ha vuelto a registrarse ning\u00fan enfrentamiento. A lo sumo, de vez en cuando lanzan un ob\u00fas para recordar a sus invisibles enemigos que siguen all\u00ed.<\/p>\n<p>As\u00ed es la guerra m\u00e1s alta del mundo. El mism\u00edsimo Miguel Gila la hubiese firmado si no fuese porque en estos 25 a\u00f1os, y aunque no se ha disparado ni un solo tiro, se ha cobrado ya la vida de algo m\u00e1s de 200 militares, v\u00edctimas de enfermedades y, sobre todo, de las traicioneras grietas que surcan esos remotos glaciares. Casi la mitad de las muertes han tenido lugar en el itinerario entre los dos puestos m\u00e1s altos, Kankar (5.100 m.) y el ya mencionado Conway Saddle (6.300 m.), separados por seis kil\u00f3metros de glaciar.<\/p>\n<p>En este tramo, una de las grietas m\u00e1s famosas tiene incluso nombre propio: la grieta de Mansur, en honor de un oficial que falleci\u00f3 al caerse en ella a finales de los ochenta. D\u00edas despu\u00e9s, una patrulla entera de diez soldados que lo estaba buscando tambi\u00e9n desapareci\u00f3 en el abismo. Un segundo equipo de rescate lleg\u00f3 a adentrarse 300 metros grieta abajo en busca de sus compa\u00f1eros: no encontraron nada y tampoco se atrevieron a seguir bajando. Aunque tampoco hay que remontarse mucho para comprobar la peligrosidad del lugar. En enero, ocho soldados que iban de un campo a otro se perdieron y estuvieron durante 28 horas dando vueltas, a -25\u00ba y aislados entre dos grietas, una de ellas la Mansur.<\/p>\n<p>Este invierno, el destacamento Kankar cuenta con unos inesperados vecinos, la expedici\u00f3n del alpinista vizca\u00edno \u00c1lex Txikon, que est\u00e1 intentando escalar por primera vez en esta \u00e9poca del a\u00f1o el Gasherbrum I (8.080 m.). Txikon es conocido en los campos base como el &#8216;cocinillas&#8217; y no precisamente por sus dotes con los pucheros, sino porque no hay &#8216;kitchen&#8217; que se le resista. Y la cocina de toda expedici\u00f3n es el lugar donde se cuecen tanto los alimentos como los entresijos del grupo.<\/p>\n<p>200 d\u00f3lares al mes<\/p>\n<p>As\u00ed que a los pocos d\u00edas de llegar, \u00c1lex ya conoc\u00eda a casi todos los militares e incluso hab\u00eda visitado el campamento, a pesar de que los civiles tienen terminantemente prohibido incluso acercarse a sus instalaciones (fotografiarlas puede suponer directamente el final de la expedici\u00f3n para los monta\u00f1eros si son denunciados al oficial de enlace). No hay que olvidar que para Pakist\u00e1n esta regi\u00f3n sigue siendo una zona de guerra; aunque la soledad y las duras condiciones del invierno son una buena raz\u00f3n para relajar las siempre estrictas normas militares.<\/p>\n<p>Unos destacamentos, por cierto, que no guardan precisamente el bot\u00f3n de la bomba at\u00f3mica paquistan\u00ed. Estos puestos militares est\u00e1n formados simplemente por varios igl\u00fas prefabricados de pl\u00e1stico, de unos seis metros cuadrados cada uno, en los que se reparten las diferentes estancias: dormitorio, comedor, cocina, almac\u00e9n&#038;hellip Todo ello en un espacio delimitado por los bidones y las cajas en las que llega el avituallamiento v\u00eda a\u00e9rea (helic\u00f3pteros).<\/p>\n<p>All\u00ed viven durante tres meses los soldados -una treintena en Kankar- hasta que son<IMG src=\"\/basabide\/files\/Alexyamigomilitar.JPG\" id=\"img_1\" class=\"imgdcha\"> relevados. En el caso de Conway Saddle, la base m\u00e1s alta, tanto la estancia como el n\u00famero de integrantes es menor: quince militares y &#8216;solo&#8217; un mes. M\u00e1s tiempo a 6.300 metros de altitud supondr\u00eda un serio peligro para su salud. Los soldados cobran 200 d\u00f3lares al mes y los mandos, 400.<\/p>\n<p>En el mes que ya acumula en el Karakorum la expedici\u00f3n de \u00c1lex Txikon, el alpinista espa\u00f1ol ha hecho especialmente buenas migas con un joven capit\u00e1n llamado Fahar. Una afinidad en la que probablemente tenga mucho que ver el hecho de que compartan la misma edad (29 a\u00f1os). Fahar es m\u00e9dico y para \u00e9l esta estancia en el Karakorum ha supuesto nada menos que su bautismo de nieve.<\/p>\n<p><em>\u00abPese a lo que puedan parecer desde fuera, cuando les conoces y ves c\u00f3mo viven rompes el estereotipo que ten\u00edas sobre ellos\u00bb<\/em>, explica Txikon. \u00abEs gente bastante culta, al menos los mandos, y tienen muy claro por qu\u00e9 est\u00e1n aqu\u00ed y su papel en todo esto\u00bb, contin\u00faa. <em>\u00abY est\u00e1n bastante bien equipados, al menos, en cuanto al fr\u00edo, otra cosa son sus conocimientos sobre alpinismo\u00bb<\/em>. Por algo en la guerra m\u00e1s alta del mundo no matan las armas, sino los glaciares y el fr\u00edo.<\/p>\n<p>Caminando entre obuses<\/p>\n<p>El destacamento del Ej\u00e9rcito paquistan\u00ed est\u00e1 a apenas un kil\u00f3metro del campo base de la expedici\u00f3n de \u00c1lex Txikon. Un peque\u00f1o paseo por la nieve que, sin embargo, no est\u00e1 exento de sorpresas. En una de sus primeras visitas a los militares, casi llegando al campamento, \u00c1lex not\u00f3 que el terreno bajo la nieve se volv\u00eda irregular, como si caminase entre piedras. Cuando se lo hizo saber a su amigo Fahar, el capit\u00e1n-m\u00e9dico, este le coment\u00f3 con toda naturalidad que no eran piedras, sino obuses, que tuviese \u00abun poco\u00bb de cuidado, <em>\u00abque pod\u00eda andar sobre ellos, pero que no les diese patadas\u00bb<\/em>, explica el alpinista. <em>\u00abCuando me lo dijo, me dio un vuelco el coraz\u00f3n, aunque me tranquilic\u00e9 al ver que \u00e9l caminaba con toda tranquilidad\u00bb. \u00abPor si acaso\u00bb<\/em>, contin\u00faa, <em>\u00abno he vuelto a ir por ah\u00ed\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Y es que las visitas rec\u00edprocas entre militares y alpinistas se han convertido en algo habitual. Sobre todo desde que Txikon y sus compa\u00f1eros de expedici\u00f3n, el austriaco Gerfried G\u00f6schl y el canadiense Louis Rousseau, decidieron darles un curso b\u00e1sico de alpinismo al verles c\u00f3mo se desenvolv\u00edan en el glaciar. <em>\u00abNos quedamos alucinados la primera vez que les vimos marchar sobre el glaciar. \u00a1Iban en formaci\u00f3n como si fuese un desfile!\u00bb<\/em>. Un suicidio colectivo si se encontraban una grieta: <em>\u00abDespu\u00e9s de verles entendimos todas las historias que cuentan de destacamentos enteros desaparecidos\u00bb. As\u00ed que no es extra\u00f1o que \u00abel otro d\u00eda encontr\u00e1ramos un pierna en el glaciar. Se la dimos a ellos para ver si pod\u00edan identificarla por la ropa\u00bb<\/em>, aclara \u00c1lex. As\u00ed son los glaciares: siempre devuelven todo lo que engullen.<\/p>\n<p>El caso es que les propusieron unas clases b\u00e1sicas de escalada, encordamiento y marcha sobre glaciares. <em>\u00abCuando llegamos a su campamento no sal\u00edamos de nuestro asombro. Para el fr\u00edo y en general para la supervivencia diaria est\u00e1n bien equipados, pero en el aspecto alpin\u00edstico\u2026 \u00a1Solo ten\u00edan 6 mosquetones, 6 arneses y 2 pares de crampones para 35 t\u00edos! \u00a1As\u00ed c\u00f3mo no van a caer como moscas en las grietas!\u00bb<\/em>, lamenta Txikon. <em>\u00abLes ense\u00f1amos a encordarse en el glaciar, para que al menos si uno cae en una grieta los dem\u00e1s no vayan detr\u00e1s\u00bb<\/em>. Por eso la sentencia del alpinista vasco no ofrece dudas: <em>\u00abNo se dan cuenta que aqu\u00ed su guerra es contra el glaciar sobre el que viven, no contra otro Ej\u00e9rcito\u00bb<\/em>.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Karakorum en invierno es uno de los lugares m\u00e1s inh\u00f3spitos del planeta. Solo un pu\u00f1ado de locos alpinistas osan adentrarse en este territorio dominado por las ventiscas, el hielo y las temperaturas g\u00e9lidas en pos de una gesta hasta hace unos d\u00edas imposible: la ascensi\u00f3n invernal de alguno de sus cuatro &#8216;ochomiles&#8217;. \u00bfSolo? 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