{"id":359,"date":"2010-05-05T11:51:00","date_gmt":"2010-05-05T11:51:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/basabide\/?p=359"},"modified":"2010-05-05T11:51:00","modified_gmt":"2010-05-05T11:51:00","slug":"annapurna-reflexiones-y-culpabilidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/basabide\/2010\/05\/05\/annapurna-reflexiones-y-culpabilidades\/","title":{"rendered":"Annapurna: reflexiones y culpabilidades"},"content":{"rendered":"<p>Ha pasado casi una semana desde la desaparici\u00f3n de Tolo Calafat. Los supervivientes de la ascensi\u00f3n y posterior rescate est\u00e1n ya en sus casas. La pol\u00e9mica al calor de los sucesos se va enfriando <IMG src=\"\/basabide\/files\/Juanitoruedaprensa.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgdcha\">y deja paso a la reflexi\u00f3n y el recuerdo. Juanito se cura en Vitoria (Tiene una infecci\u00f3n tan grande en los pies que hasta que no remita no podr\u00e1 ser tratado de las congelaciones) y se siente <A href=\"http:\/\/www.elcorreo.com\/alava\/rc\/20100504\/deportes\/mas-deporte\/oiarzabal-montanismo-culpable-201005041610.html\" title=\"http:\/\/www.elcorreo.com\/alava\/rc\/20100504\/deportes\/mas-deporte\/oiarzabal-montanismo-culpable-201005041610.html\" id=\"link_0\">vapuleado<\/a> . No entiende por qu\u00e9 cuando \u00e9l lo \u00fanico que hizo fue intentar salvar a un compa\u00f1ero por todos los medios.<\/p>\n<p>A este respecto, y ante la cr\u00edticas que han recibido Juanito y Carlos Pauner por su comportamiento all\u00ed arriba,Jos\u00e9 Manuel Ha\u00e9rraiz, compa\u00f1ero, editor y guionista de varias expediciones de Carlos Pauner, ha escrito el siguiente art\u00edculo dando su opini\u00f3n sobre todo lo que se ha hablado &#8216;aqu\u00ed&#8217; de los sucedido &#8216;all\u00ed&#8217;, de las acusaciones que determinada prensa generalista ha realizado sobre los monta\u00f1eros vasco y aragon\u00e9s:<\/p>\n<p><strong>HIMALAYISTAS DE SAL\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><em>Conozco a Carlos Pauner desde el a\u00f1o 2002. He sido editor y guionista de los documentales sobre sus expediciones al Makalu, Kangchenjunga, Gasherbrum I, Cho-Oyu, Everest y Nanga Parbat. En 2005, tuve la oportunidad de acompa\u00f1arle en su fallida expedici\u00f3n a la monta\u00f1a m\u00e1s alta de la tierra. Compart\u00ed con \u00e9l, junto a Javier P\u00e9rez, Jes\u00fas Calleja y los componentes de una expedici\u00f3n mallorquina, cuarenta d\u00edas sobre la morrena del glaciar del Khumb\u00fa, a 5.500 metros de altitud. All\u00ed conoc\u00ed a Tolo Calafat. &#8220;Tolito&#8221; era un chaval encantador, buena persona, deportista de una fuerza descomunal, y hombre sentimental que lloraba despu\u00e9s de hablar con su mujer y su hijo, a los que echaba terriblemente de menos en aquel desierto helado. Tolo era un hombre lleno de dudas. A menudo se preguntaba en voz alta sobre su capacidad para alcanzar la cima de la gran <\/em><IMG src=\"\/basabide\/files\/paunerllegaaespa%C3%B1a.JPG\" id=\"img_1\" class=\"imgdcha\"><em>monta\u00f1a y sobre su vocaci\u00f3n de himalayista. Tras hablar por tel\u00e9fono sat\u00e9lite con su familia sol\u00eda preguntarse: &#8220;\u00bfQu\u00e9 demonios estoy haciendo aqu\u00ed?&#8221;. Sin embargo, cuando llegaba el momento de partir hacia los campos de altura, el esp\u00edritu de superaci\u00f3n del grand\u00edsimo deportista que llevaba dentro, le empujaba a emprender el camino con los dem\u00e1s, sin una protesta, lleno de ambici\u00f3n por alcanzar la cima.<\/em><\/p>\n<p><em>Con estos antecedentes, por mi estrecha relaci\u00f3n con algunos de los protagonistas de la historia, podr\u00eda pensarse que estoy en situaci\u00f3n privilegiada para analizar la tragedia ocurrida en el Annapurna. No es verdad. En este complicado mundo del himalayismo, donde se mezclan desordenadamente el esp\u00edritu deportivo, el profesionalismo y hasta el orgullo nacional, existen dos tipos de personas. Aquellas que conocen la zona de la muerte por encima de los 7.500 metros y han respirado su aire fin\u00edsimo, y los que no. Los que han experimentado el cansancio infinito de jornadas interminables en los d\u00edas de cima, y los que han o\u00eddo hablar de ello. Los segundos son, somos, himalayistas de sal\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>De algo s\u00ed me han servido mis conocimientos te\u00f3ricos y mi relaci\u00f3n personal con monta\u00f1eros de prestigio. Consciente de la dificultad extrema de este deporte, del peligro mortal al que se enfrentan sus practicantes -sin parang\u00f3n con ninguna otra actividad- , pongo especial cuidado en reflexionar e informarme muy bien antes de valorar los comportamientos que se producen all\u00e1 arriba. No todos hacen lo mismo. En los d\u00edas posteriores a la desgraciada muerte de Tolo Calafat, se han podido leer en los medios de comunicaci\u00f3n, acusaciones m\u00e1s o menos veladas, dirigidas contra Carlos Pauner y Juan Oiarzabal. Desde Mallorca, personas cercanas a Tolo afirman que sus compa\u00f1eros de expedici\u00f3n no hicieron lo suficiente por salvarlo. Leo en el Diario de Mallorca que &#8220;la tragedia que cost\u00f3 la vida al mallorqu\u00edn, dejando viuda y dos hu\u00e9rfanos de padre, lleva camino de suponer un severo antes y despu\u00e9s en el prestigio de sus dos compa\u00f1eros de cordada&#8221;. El dolor por la p\u00e9rdida de un ser querido en los m\u00e1s cercanos puede disculpar, en parte, algunas actitudes. Respecto a los dem\u00e1s, no hay disculpa posible. Acusar a Pauner y Oiarzabal de no haber hecho lo suficiente por su compa\u00f1ero, de abandonarlo a su suerte, es una injusticia may\u00fascula. Una canallada. No solo hicieron todo lo que pudieron por salvar a Tolo, sino que arriesgaron su vida permaneciendo en el campo 4 en condiciones lamentables. Y lo hicieron porque, para ellos, Tolo era especial.<\/em><\/p>\n<p><em>Pauner y Oiarzabal son hombres curtidos, extraordinariamente duros, que quiz\u00e1 no dejan traslucir con facilidad la hondura de sus sentimientos. Son supervivientes. Sin embargo, ellos, como Javier P\u00e9rez, como los doctores Morandeira y Ner\u00edn, est\u00e1n rotos por dentro. Las declaraciones de Oiarzabal sobre los sherpas de la expedici\u00f3n coreana y sobre su l\u00edder, Oh Eun Sun, hay que interpretarlas, forzosamente, teniendo en cuenta las circunstancias terribles que estaba viviendo. La entereza del monta\u00f1ero vasco no debe confundirnos. Acababa de perder a un amigo muy querido y regresaba de un esfuerzo brutal en la altura extrema, que hab\u00eda estado a punto de costarle la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Durante el descenso del Kangchenjunga, en 2003, Carlos Pauner qued\u00f3 rezagado de sus compa\u00f1eros de expedici\u00f3n y no pudo alcanzar el campo 4. Nadie le esper\u00f3. Al d\u00eda siguiente, Mario Merelli y Silvio Mondinelli partieron hacia el campo base con la certeza de que no volver\u00edan a ver con vida a su amigo. Carlos protagoniz\u00f3 un descenso ag\u00f3nico, con dos noches a la intemperie, salvando milagrosamente la vida. He hablado con \u00e9l en infinidad de ocasiones sobre aquellos dif\u00edciles momentos. Jam\u00e1s le he escuchado un reproche, ni el m\u00e1s m\u00ednimo, sobre la conducta de sus compa\u00f1eros de expedici\u00f3n. Jam\u00e1s. Las normas del himalayismo a este respecto son muy claras: por encima de los siete mil metros, el alpinista s\u00f3lo depende de s\u00ed mismo para conservar la vida. Permaneciendo en el campo 4, Carlos Pauner, Juan Oiarzabal, el rumano Colibasanu y los sherpas Sonam y Dawa, rompieron esa regla. Y lo hicieron por Tolo Calafat.<\/em><\/p>\n<p><em>A &#8220;Tolito&#8221; se le rompieron el cuerpo y la mente en las laderas del Annapurna. Alcanz\u00f3 un grado de agotamiento tan extremo, que cay\u00f3 para no levantarse m\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo ser\u00eda ese cansancio para que un hombre como \u00e9l, corredor de maratones y carreras de monta\u00f1a, no pudiera superarlo? No lo s\u00e9. No puedo imaginarlo. Los que acusan con ligereza, los calumniadores, tampoco pueden hacerlo. Despu\u00e9s de todo, solo son, somos, himalayistas de sal\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Manuel H\u00e9rraiz<\/em><\/p>\n<p>Mientras tanto, sobresalen como los h\u00e9roes de esta tragedia los sherpas del equipo espa\u00f1ol, Sonam y Dawa. Para conocer un poco m\u00e1s la odisea que vivieron descendiendo desde el campo 4 y para conocerlos a ellos tambi\u00e9n mejor reproduzco a continuaci\u00f3n dos art\u00edculos realizados por Marian Antonia Ner\u00edn y Carlos Pauner:<\/p>\n<p><strong>SONAM, DAWA Y OTROS H\u00c9ROES DE LA MONTA\u00d1A<\/strong><\/p>\n<p><em>A Dios gracias, han llegado Sonam y Dawa al Campo Base esta madrugada, sanos y salvos, con 30 kg cada uno y habiendo esquivado una avalancha mientras bajaban del C3 al C2, en el &#8220;cono&#8221; que ha sido la pesadilla de todos los alpinistas. El jueves, despu\u00e9s de rechazar ser evacuados en helic\u00f3ptero, y a pesar de que Carlos, Juanito y Javier (por emisora) repitieron hasta<\/em><IMG src=\"\/basabide\/files\/SonamyDawa.jpg\" id=\"img_3\" class=\"imgdcha\"><em> la saciedad que abandonaran TODO para bajar sin peso lo m\u00e1s r\u00e1pido y seguro posible, desmontaron el C4, cargando tiendas, equipo y material, y bajaron a dormir al C3. En el primer r\u00e1pel perdieron la antena de la emisora, por eso no pod\u00edamos comunicar con ellos (ni ellos con el CB).<\/em><\/p>\n<p><em>El viernes, a las 7:30 de la ma\u00f1ana sal\u00edan de la repisa que hay encima del cono, con todo el C4 y C3 en las espaldas. Colgados de las cuerdas, en el mismo cono, esquivaron una avalancha. Las dos noches anteriores hab\u00eda nevado, as\u00ed que con m\u00e1s de 30 cm de nieve fresca, el grand\u00edsimo riesgo de desprendimientos y avalanchas, y toda la carga, llegaron al C2. All\u00ed recogieron todo, y organizaron un dep\u00f3sito, ya que no pod\u00edan transportar m\u00e1s peso.<\/em><\/p>\n<p><em>En el CB no sab\u00edamos nada de ellos desde la ma\u00f1ana del jueves. Pensando que hab\u00edan dormido en el C3, esper\u00e1bamos que llegaran entre la una y las dos del mediod\u00eda del viernes. En vista de que no aparec\u00edan, Javier P\u00e9rez y yo fuimos hasta el inicio del glaciar, con c\u00e1mara y prism\u00e1ticos para intentar verlos. Estuvimos una hora rastreando la v\u00eda, en la distancia, pero ni rastro. Eso s\u00ed, vimos caer cuatro avalanchas en distintos puntos. Cuando se nos ech\u00f3 la niebla encima, poco antes del ocaso, nos volvimos. Aprovechamos para dejar una losa de piedra con el nombre de Tolo en el &#8220;Memorial a los muertos en el Annapurna&#8221; que hay en CB de los franceses. Eran las 6 de la tarde. Abatidos por el recuerdo de Tolo y la terrible posibilidad de que nuestros sherpas tampoco volvieran, llegamos al CB. Segu\u00edamos sin comunicar con Sonam y Dawa. Decidimos retrasar la<\/em><IMG src=\"\/basabide\/files\/HoriaJorgeyCarlos.jpg\" id=\"img_2\" class=\"imgdcha\"><em> partida prevista para el d\u00eda siguiente, hasta saber la suerte que hab\u00edan corrido.<\/em><em> Horia, Jorge Egocheaga y Mart\u00edn Ramos saldr\u00edan a las 5 de la ma\u00f1ana hacia el C2 (y C3 si era necesario), <\/em><em>para ver si hab\u00eda alg\u00fan rastro de ellos.<\/em><\/p>\n<p><em>Nos acostamos tarde, con el \u00e1nimo totalmente abatido. Javier se qued\u00f3 escribiendo un art\u00edculo para el peri\u00f3dico en el domo de comunicaciones. Sobre las 00:30 o\u00ed voces en nepal\u00e9s y a Javier que gritaba &#8220;\u00a1\u00a1Han llegado los sherpas!!&#8221;. Me calc\u00e9 y sal\u00ed tropezando de la tienda. Llen\u00e9 a Dawa de mocos y l\u00e1grimas, mientras lo abrazaba y le daba besos (no s\u00e9 lo que debi\u00f3 pensar). Luego abrac\u00e9 y bes\u00e9 a Sonam. No s\u00e9 qui\u00e9n lloraba m\u00e1s de los dos. Sonam ven\u00eda muy muy cansado y bastante afectado por la muerte de Tolo. Hab\u00edan tardado 17 horas y media en bajar (y recoger) del C3 al CB; un recorrido que, en condiciones normales, se hace en 5 horas. Dawa se comi\u00f3 un plato de las pochas que hab\u00eda preparado Juanito para cenar, y luego otro de Dal-Baht (arroz blanco con pure de lentejas). Sonam fue incapaz de comer nada, pero se bebi\u00f3 todo lo que le daba: t\u00e9, zumo, agua caliente, y caldo. Le puse los pies a remojo. Lo suyo no eran congelaciones, m\u00e1s bien un pie de trinchera por las botas de pl\u00e1stico que llevaba. Dawa ten\u00eda la cara completamente quemada por el sol.<\/em><\/p>\n<p><em>Habl\u00e9 mucho con ellos, quise que me contaran de primera mano c\u00f3mo hab\u00edan pasado los dos \u00faltimos d\u00edas. Su ingl\u00e9s es limitado, les cuesta expresarse y no es f\u00e1cil entenderlos. Lo que puedo asegurar es que lamentan profundamente no haber podido ayudar a Tolo a sobrevivir al Annapurna. No voy a echar m\u00e1s le\u00f1a al fuego transcribiendo sus comentarios, pero terminar\u00e9 con una frase de Sonam: &#8220;En la monta\u00f1a, somos todos una familia. Si no nos ayudamos, estamos muertos. Muchos sherpas han convertido la monta\u00f1a en un negocio (business)&#8221;. Y saben muy bien que, los \u00fanicos dispuestos a ir a buscarlos eran Horia, Jorge y Mart\u00edn, porque los sherpas que hab\u00eda en el CB, ped\u00edan 400 euros por ir a echar un vistazo al C1.<\/em><\/p>\n<p><em>Sonam Sherpa, 28 a\u00f1os. Solo Khumbu Village. Un hijo de 3 a\u00f1os y una hija de 20 meses. Cima en el Cho Oyu en 2007, y en el Annapurna en 2010.<\/em><\/p>\n<p><em>Dawa Sherpa, 52 a\u00f1os. Makalu Village. Dos hijos y dos hijas; 30 a\u00f1os el mayor, 12 el peque\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p><em>Mar\u00eda Antonia Ner\u00edn<\/em><\/p>\n<p><strong>DAWA, EL HEROE ANONIMO<\/strong><\/p>\n<p><em>Ya estamos en Kathmand\u00fa, a punto de dejar este pa\u00eds de monta\u00f1as. Tras los terribles d\u00edas pasados, hemos conseguido recuperarnos y descansar antes de iniciar la vuelta a nuestro hogar. Atr\u00e1s han quedado todos los tristes acontecimientos pasados y los cuerpos se recuperan poco a poco de la tremenda paliza que supone ascender a una monta\u00f1a como el Annapurna. Gracias a nuestra aseguradora FIATC, las incipientes congelaciones y la ceguera no han ido a mayores y su ayuda en nuestra r\u00e1pida evacuaci\u00f3n ha cobrado suma importancia. Nuestra confianza en vosotros crece d\u00eda a d\u00eda. Gracias amigos.<\/em><\/p>\n<p><em>En este momento de reflexi\u00f3n y agradecimientos, no pod\u00eda dejar pasar por alto a una persona fundamental en toda esta aventura. El Sherpa Dawa, as\u00ed como su compa\u00f1ero Sonam. Ambos dos han trabajado para nosotros en esta dif\u00edcil expedici\u00f3n, ayud\u00e1ndonos en el duro trabajo en la monta\u00f1a. No obstante, su trabajo ha ido mucho mas all\u00e1 de lo cotidiano en esta extraordinaria vivencia. Cuando Tolo qued\u00f3 inmovilizado a 7.600 m, pedimos ayuda a Sherpas cercanos del equipo coreano y nos dijeron que estaban muy cansados del ascenso a la cumbre y que no pod\u00edan hacer nada. Estaban en su derecho y me parece totalmente razonable. Poco m\u00e1s que decir. Sonam se hab\u00eda quedado con Tolo toda la noche e intent\u00f3 traerlo hacia abajo, hacia la vida, pero Tolo ya no camin\u00f3 m\u00e1s. El decidi\u00f3, l\u00f3gicamente, salvar la vida y baj\u00f3 por la ma\u00f1ana al campo 4. Juanito, Horia y yo, venidos de la cumbre, no ten\u00edamos ninguna posibilidad de llegar hasta arriba, sin un descanso suficiente. Habl\u00e9 con Dawa, este fuerte Sherpa de casi 50 a\u00f1os. Era nuestro \u00faltimo cartucho all\u00e1 arriba y la verdad es que no lo dud\u00f3. Llevando ox\u00edgeno, comida, medicinas y un saco, salio para arriba al encuentro de Tolo, con fe y decisi\u00f3n. Yo se lo suger\u00ed y el acept\u00f3, eso fue todo. Dej\u00f3 la seguridad del campo 4 y sali\u00f3 hacia la zona de la muerte, no para trabajar, sino para buscar a un amigo, Tolo y devolverlo a la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando volvi\u00f3 tras m\u00e1s de 11 horas de ascenso, sin que el blanco manto de la nieve ca\u00edda le hubiera delatado ning\u00fan signo de vida, Dawa ten\u00eda l\u00e1grimas en los ojos. No lo he encontrado, no he podido, dijo&#8230; Mis l\u00e1grimas eran por los dos, puesto que hab\u00eda perdido a un gran amigo y casi hab\u00eda visto desaparecer a otro. Dawa hizo un sacrificio extraordinario, no por dinero, no por gloria, no por fama. Lo hizo tan s\u00f3lo porque comprendi\u00f3 que era el \u00fanico que lo pod\u00eda hacer y sab\u00eda que la vida de su compa\u00f1ero, que no de su jefe, estaba en juego. Cuando los hombres est\u00e1n tan cercanos al l\u00edmite entre la vida y la muerte, aparece lo mejor y lo peor de ellos. Los v\u00ednculos entre nosotros se estrechan y los lazos laborales se difuminan, dejando paso a sentimientos humanos y viscerales. Nunca me he alegrado tanto de poder abrazar a un Sherpa noble y poderoso, de decirle que estoy orgulloso de ser su amigo y que puede contar conmigo, al igual que \u00e9l nos entreg\u00f3 su val\u00eda. Gracias Dawa, gracias por tu esfuerzo, gracias por ayudarnos y espero que nosotros podamos hacer lo mismo contigo. Si alguien merece un premio, una ayuda, desde luego, es este h\u00e9roe an\u00f3nimo de 50 a\u00f1os, cuyo \u00fanico modo de vida es subir montanas, arriesgar la vida por un salario y que creo que deber\u00eda ya descansar tranquilo en su peque\u00f1o pueblo. Ojala podamos hacer algo por \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Carlos Pauner<\/em><\/p>\n<p>Foto 1: Juanito durante la rueda de prensa que dio en el hospital de Zaragoza (Efe)<\/p>\n<p>Foto 2: Carlos Pauner y Jorge P\u00e9rez a su llegada a Madrid desde Katmand\u00fa (Efe)<\/p>\n<p>Foto 3: La doctora Ner\u00edn ofrece las primeras atenciones a los sherpas Sonam y Dawa tras su llegada al campo base (Barrabes) <\/p>\n<p>Foto 4: Horia Colibasanu, Jorge Egocheaga y Mart\u00edn Ramos, a la epsera de noticias de los sherpas (Barrabes)<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ha pasado casi una semana desde la desaparici\u00f3n de Tolo Calafat. Los supervivientes de la ascensi\u00f3n y posterior rescate est\u00e1n ya en sus casas. La pol\u00e9mica al calor de los sucesos se va enfriando y deja paso a la reflexi\u00f3n y el recuerdo. 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