{"id":212,"date":"2009-05-29T16:59:00","date_gmt":"2009-05-29T16:59:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/basabide\/?p=212"},"modified":"2009-05-29T16:59:00","modified_gmt":"2009-05-29T16:59:00","slug":"alberto-zerain-y-sus-companeros-estan-ya-katmandu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/basabide\/2009\/05\/29\/alberto-zerain-y-sus-companeros-estan-ya-katmandu\/","title":{"rendered":"Alberto Zerain y sus compa\u00f1eros est\u00e1n ya en Katmand\u00fa"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/basabide\/files\/3190.jpg\" id=\"img_2\" class=\"imgcen\">Alberto Zerain y todos sus compa\u00f1eros de expedici\u00f3n est\u00e1n ya a salvo en Katmand\u00fa. A salvo, aunque no sanos, ya que varios de ellos, incluido Alberto, sufren algunos problemas f\u00edsicos, que van desde congelaciones leves hasta un edema pulmonar en el caso de Koke Lasa que lleg\u00f3 a poner en peligro su vida. El grupo ha vivido momentos muy duros durante la \u00faltima semana en el campo base del Kangchenjunga, en el que han estado bloqueados por culpa del mal tiempo. <\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n reproducimos el \u00faltimo post del diario de Alberto Zerain que ha venido publicando en <A href=\"http:\/\/blog.albertozerain.com\/\" title=\"http:\/\/blog.albertozerain.com\/ \" id=\"link_0\">su blog personal<\/a>  y en el que relata las vicisitudes vividas por elgrupo desde el d\u00eda de cumbre de sus primeros miembros, un ya lejano 18 de mayo. El texto es mucho m\u00e1s que un mero relato de lo sucedido. El alpinista alav\u00e9s ofrece tambi\u00e9n sus reflexiones sobre todo los sucedido en la monta\u00f1a durante los \u00faltimos diez d\u00edas.<\/p>\n<p>\u00c9ste es su relato:<\/p>\n<p>&#8220;Resumir todas las vivencias que he pasado el d\u00eda antes de cumbre y despu\u00e9s de coronarla y bajar al campo base, me resulta algo complejo pero digno de hacer el esfuerzo para contarlo y compartir penas y glorias con los que siguen esta p\u00e1gina cargada de sentimientos que afloran sin ataduras, cuando uno se pasea por los espacios que anulan la condici\u00f3n humana. <\/p>\n<p>Por eso, desde esta cama del hotel de Katmand\u00fa donde estoy postrado, con Koke Lasa adormecido en la cama de al lado, las im\u00e1genes de d\u00edas pasados brotan en mi mente y no queda otra que intentar hacer diana con los dardos de la palabra para expresar semejantes d\u00edas que iban revistiendo una situaci\u00f3n que nadie se imaginaba. <\/p>\n<p>En primer lugar, c\u00f3mo no, \u201cel d\u00eda de cumbre\u201d. En una monta\u00f1a tan alta como el Kangchenjunga, tan compleja como ella misma y tan selecta como para que s\u00f3lo, unos pocos elegidos puedan mirar desde lo alto, me resultaba sospechoso que no pasara nada en el ataque a cumbre que se realiz\u00f3 el d\u00eda 18 de Mayo y en el que tomaron parte todos los que estaban en el campo 4, a excepci\u00f3n de Miguel Fern\u00e1ndez y yo, que lo quisimos dejar para el d\u00eda siguiente. <\/p>\n<p>A pesar de que la monta\u00f1a estaba completamente domesticada, ya que los m\u00e1s de tres mil metros de cuerda colocados por sherpas coreanos, hab\u00edan amansado a la fiera, algunos de los que iban llegando a la cumbre no midieron las consecuencias que podr\u00eda tener llegar a la cima, demasiado cansados y sin respetar las reglas b\u00e1sicas de cualquier ochomil. <\/p>\n<p>En este caso hubo suerte. Se activ\u00f3 la alarma y llegaba a nuestro walki desde el campo base. Nos ped\u00edan que sali\u00e9ramos a ayudar al equipo de \u201cal filo\u201d porque algunos estaban en serias dificultades y se tem\u00edan lo peor. Justo cuando salimos a las siete de la tarde hacia arriba, Koke y Patxi, de nuestra expedici\u00f3n, llegaban agotados al campo 4, habiendo renunciado a la cumbre a unos cien metros.<\/p>\n<p>En fin, como he dicho, hubo suerte. Los fuimos encontrando descendiendo por la cuerda fija por s\u00ed mismos y vernos llegar y ofrecerles bebida y ayuda, les sorprend\u00eda. Todos pensaron que est\u00e1bamos atacando la cima. <\/p>\n<p>Lo normal hubiera sido que este tipo de imprudencias de los del campo base que dan el aviso o de los que vienen de cumbre, me hubieran hecho desistir a la cima. Finalmente, como persona de recursos, continu\u00e9 hacia la cumbre. Para ello, le pas\u00e9 a Miguel la botella de ox\u00edgeno que nos hab\u00edamos agenciado de una expedici\u00f3n americana que esa misma noche atacar\u00eda la cumbre, y sin bebida, sin la c\u00e1mara de video y con la c\u00e1mara de fotos congel\u00e1ndose en la tapa de la mochila sin saberlo, continu\u00e9 a las diez de la noche, lo que en estos momentos, es dif\u00edcil arrepentirse por las consecuencias que me ha tra\u00eddo. Miguel fue m\u00e1s listo y no decidi\u00f3 acompa\u00f1arme. La cumbre ya la hab\u00eda conseguido por el gesto de salir sin pens\u00e1rselo a socorrer a la gente. <IMG src=\"\/basabide\/files\/152485_zeras.jpg\" id=\"img_3\" class=\"imgdcha\"><\/p>\n<p>Pas\u00e9 la peor noche que os pod\u00e9is imaginar por el fr\u00edo. No pod\u00eda satisfacer los deseos de ir m\u00e1s deprisa para que el cuerpo se calentara. Ten\u00eda que ir tranquilo y par\u00e1ndome muchas veces para no llegar de noche a la cumbre. Hubo algunos momentos en los que quise darme la vuelta porque la mordedura del fr\u00edo iba m\u00e1s que en serio. Si me daba por pararme un poco m\u00e1s de cualquier l\u00edmite, notaba que los ojos se me cerraban y que el cuerpo se mec\u00eda en una especie de sue\u00f1o, que de seguir su antojo, ahora estar\u00eda como un gendarme helado saludando a los que pasasen por ah\u00ed. <\/p>\n<p>Finalmente, consegu\u00ed llegar a la cima poco despu\u00e9s del amanecer. Reci\u00e9n me enter\u00e9 que la c\u00e1mara de fotos, de tenerla, estar\u00eda en la capota y de aquella manera. Como no me funcionaba en la cima llam\u00e9 a Aitor para que quedara constancia de la llamada. Tras un cuarto de hora metida la c\u00e1mara en las partes calientes empez\u00f3 a funcionar.<\/p>\n<p>&#8211;> El americano que estaba ascendiendo con ox\u00edgeno y sus tres serpas, se cruzaron conmigo cuando bajaba de la arista cimera. A partir de ese momento, escap\u00e9 de ese tormento de pisar cumbre al amanecer y corr\u00ed despavorido hasta el calor del campo base. Antes, tuve que rellenar la mochila con todo lo que cab\u00eda y que estaba por los diferentes campos de altura, 20 kilos pasados. <\/p>\n<p>Atr\u00e1s quedaba la mole ri\u00e9ndose de todos los que hab\u00edamos osado conquistarla como si fuera una simple monta\u00f1a m\u00e1s. En un acto de generosidad, mantuvo en calma sus vientos, siempre tan inquietos, y obsequi\u00f3 a todos un sol espl\u00e9ndido que permit\u00eda a la gente que transportada su pesado cansancio, largas sentadas en la nieve, en definitiva, seguir el ritmo que la monta\u00f1a hab\u00eda dejado a cada uno en el cuerpo. <\/p>\n<p>Al campo base no lleg\u00f3 nadie de los que hab\u00edan hecho cima el d\u00eda anterior o lo hab\u00edan intentado, hasta dos o tres d\u00edas despu\u00e9s. El agotamiento y la enfermedad se hab\u00edan cebado con los que iban descendiendo, bien de nuestra expedici\u00f3n, o de otras diferentes. El Kangchenjunga, la cumbre no pisada, hab\u00eda pisado a la mayor\u00eda, entre ellos a m\u00ed mismo. Cuando me quit\u00e9 las botas descubr\u00ed mis pies doloridos y las marcas que la noche anterior hab\u00edan causado en los dedos. Nada como para alarmarse demasiado pero que desde ese mismo momento hab\u00eda que empezar a tratar e incluso sopesar la posibilidad de ser evacuado en Helic\u00f3ptero.<\/p>\n<p>VOLAR TAN ALTO Y QUEDARSE EN TIERRA<\/p>\n<p> La monta\u00f1a sigui\u00f3 port\u00e1ndose bien y permiti\u00f3 que nuestra expedici\u00f3n al completo estuviera a salvo en el campo base. Sin embargo, las heridas que la monta\u00f1a nos hab\u00eda causado a algunos, nos obligaban a valernos de nuestro seguro e intentar ser evacuados del campo base. Koke y yo activamos la emergencia y al parecer al d\u00eda siguiente mismo vendr\u00edan a recogernos en helic\u00f3ptero. <\/p>\n<p>A las seis de la ma\u00f1ana apareci\u00f3 del cielo un helic\u00f3ptero que se llev\u00f3 a Kinga y a Oriol. El nuestro, nos hab\u00edan dicho que antes de las ocho estar\u00eda para llevarnos. Tras tres horas de ilusionada espera, las nubes que entraron nos conminaron a subir de nuevo los doscientos metros de altitud que separan este punto de nuestro campo base. La ampolla de uno de mis pies con este paseo acab\u00f3 revent\u00e1ndose. Koke subi\u00f3 como pudo acompa\u00f1ado de sus pies doloridos y el poco garbo que la monta\u00f1a le hab\u00eda dejado. Mala suerte, pensamos, mientras hablamos con los compa\u00f1eros que hab\u00edan volado a la ma\u00f1ana y que estaban ya en el hotel de Katmand\u00fa. Al d\u00eda siguiente repetimos la operaci\u00f3n de bajar y tras dos horas de ansiada espera tuvimos que volver sobre nuestros pies. \u201cPaciencia, ma\u00f1ana, lo conseguiremos\u201d, me dije para m\u00ed. Sin embargo, Koke a partir de esta bajada y posterior subida fue cambiando hasta volverse irreconocible. Su expresi\u00f3n, hablaba por s\u00ed misma, ya que mostraba que algo en su interior no marchaba bien, a parte de estar tocado por congelaci\u00f3n y dolores en general. Su car\u00e1cter se volvi\u00f3 irritable hasta decir basta y empez\u00f3 a quejarse de que apenas pod\u00eda respirar por unos dolores en el costado. Una vez que se instal\u00f3 en el saco, nos pidi\u00f3 algo que hiciera de coj\u00edn porque no pod\u00eda estar tumbado. Le llevamos una maleta y as\u00ed, en esa postura, sin levantarse para cenar pero atendido por cualquiera de nosotros a lo que necesitara, pas\u00f3 la noche entera. <\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente el d\u00eda se presentaba prometedor, por lo que me volv\u00ed a levantar antes de las cinco y despert\u00e9 a Koke. Esta vez, bajamos con la ayuda de cuatro, todos atentos para cuidar en la bajada al maltrecho Koke. Adem\u00e1s, la bajada ten\u00eda una capa de unos ocho cent\u00edmetros de nieve. Aqu\u00ed se nos cay\u00f3 el alma al suelo cuando o\u00edamos helic\u00f3pteros por el valle abajo y Antonio, de la compa\u00f1\u00eda de seguros, insist\u00eda en que la m\u00e1quina estaba a punto de llegar.<\/p>\n<p>&#8211;> Cuando parec\u00eda que ya lo ve\u00edamos, la niebla se ech\u00f3 al completo y nos agu\u00f3 la fiesta de nuevo. Una vez llegamos a nuestro campo, &#8211; el \u00fanico que quedaba dando la nota en todo el espacio donde d\u00edas antes reluc\u00eda un surtido colorido de tiendas -, comenzamos a indagar lo que Koke pudiera tener. Llamamos a Ram\u00f3n G\u00e1rate y por los s\u00edntomas podr\u00eda tratarse de un neumotorax. Al momento comenzamos a medicarle y as\u00ed esperamos resultados de mejora que sutilmente fueron apareciendo. Koke, comenzar\u00eda a ser tratado como una m\u00e1quina cuando se le va parcheando para que vaya tirando hacia delante. <\/p>\n<p>El cuarto d\u00eda no nos planteamos ni tan siquiera bajar puesto que la climatolog\u00eda hablaba por s\u00ed misma. Adem\u00e1s, en la ma\u00f1ana Koke, luc\u00eda su peor rostro que invitaba al nerviosismo y a actuar con contundencia para frenar lo que pudiera estar padeciendo.<br \/>\n Tras hablar con los m\u00e9dicos de la compa\u00f1\u00eda de seguros y comentarles que probablemente Koke estuviera sufriendo un edema pulmonar, y deb\u00edamos meterlo en la c\u00e1mara hiperb\u00e1tica pero no pod\u00edamos hacer que estuviera echado, nos fueron indicando qu\u00e9 tipo de medicina hab\u00eda que suministrarle para conseguir tumbarlo dentro.<br \/>\n Tras varias sesiones dentro de la c\u00e1mara, koke fue resucitando a pesar de las fugas que el viejo aparato de Oscar Cadiach, ten\u00eda. Entre parches de chicle y pegotes de cinta americana, la vida abraz\u00f3 al pobre Koke. <\/p>\n<p>Esa noche, por fin, nos metimos m\u00e1s tranquilos al saco olvid\u00e1ndonos del helic\u00f3ptero. Esa noche misma, comenc\u00e9 a sentir que los ganglios de ambas piernas se me hinchaban y que una infecci\u00f3n me iba dejando fuera de combate. Volv\u00ed a hablar con el m\u00e9dico de la compa\u00f1\u00eda y me sugiri\u00f3 qu\u00e9 medicina pod\u00eda tomar, tanto para el dolor como para la infecci\u00f3n. <\/p>\n<p>Esa noche, para qu\u00e9 dejarlo para otra ocasi\u00f3n, comenz\u00f3 un cicl\u00f3n que se originaba en el Golfo de Bengala y de paso nos visitaba para no sentirnos solos en el campo base. Las r\u00e1fagas de viento sacud\u00edan una y otra vez la tienda y d\u00e1bamos gracias a Dios por no salir volando, cosa que por otra parte, tanto ansi\u00e1bamos. <\/p>\n<p>Esa noche nuestro compa\u00f1ero, Oscar Cadiach, estaba aislado en el campo 3. No quiero ni pensar qu\u00e9 sensaciones recorr\u00edan su cuerpo. Oscar, el cicl\u00f3n y el Kangchenjunga: una compa\u00f1\u00eda perfecta para marcar un antes y un despu\u00e9s en la vida de cualquier persona. Y amaneci\u00f3. El viento llamaba una y otra vez a la puerta. A pesar de su insistencia, s\u00f3lo le hice caso a las doce del mediod\u00eda, y al salir, el metro y medio de nieve que hab\u00eda ca\u00eddo y la ventisca que todo lo envolv\u00eda, me hicieron retroceder sin lograr llegar a la tienda-comedor, donde el equipo. A las cuatro de la tarde pude conseguirlo, el viento hab\u00eda amainado y s\u00f3lo segu\u00eda cayendo copos ordenados e inofensivos de nieve.<br \/>\n Cuando ya todo se nos pon\u00eda en contra y comenz\u00e1bamos a revelarnos contra nuestro destino cruel, un nuevo d\u00eda nos trajo todo lo que hab\u00edamos necesitado: Oscar, el helic\u00f3ptero y hasta la sonrisa. <\/p>\n<p>Ya en la cl\u00ednica, nos han examinado, primero el m\u00e9dico nepal\u00ed y despu\u00e9s, por suerte, una pareja de m\u00e9dicos espa\u00f1oles que Oriol hab\u00eda conocido: Jos\u00e9 Ram\u00f3n Morandeira y Mar\u00eda Antonia Ner\u00edn. Ambos expertos en congelaciones y que han tomado parte como m\u00e9dicos en la expedici\u00f3n al Manaslu de Carlos Pauner. Lo primero que me ofrece el m\u00e9dico nepal\u00ed es quedarme unos d\u00edas para someterme a cirug\u00eda quit\u00e1ndome la ampolla que envuelve la congelaci\u00f3n. El doctor Morandeira me explica lo que yo ya s\u00e9, precisamente ese envoltorio del dedo que es la ampolla, es la verdadera protecci\u00f3n. As\u00ed que los doctores espa\u00f1oles convencen al nepal\u00ed para que haga las curas en el hotel y que ellos me observar\u00e1n la evoluci\u00f3n. <\/p>\n<p>Con respecto a Koke, despu\u00e9s de la revisi\u00f3n y placas de las v\u00edas respiratorias, el edema y un pinzamiento en la zona aparecen bien visibles. No obstante, los m\u00e9dicos recomiendan reposo en el hotel. <\/p>\n<p>Por la tarde, nos visitan para ver sobre todo la evoluci\u00f3n de Koke. Al ver que padece fiebre y que est\u00e1 pachucho, le someten a un an\u00e1lisis exhaustivo y viendo los datos que va dando en las diferentes pruebas, le van suministrando inyecciones y medicamentos. Ahora, un d\u00eda despu\u00e9s, reci\u00e9n empieza a cambiarle la cara y en esas nos encontramos ahora&#8221;.<\/p>\n<p> <strong>Alberto Zerain<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto Zerain y todos sus compa\u00f1eros de expedici\u00f3n est\u00e1n ya a salvo en Katmand\u00fa. A salvo, aunque no sanos, ya que varios de ellos, incluido Alberto, sufren algunos problemas f\u00edsicos, que van desde congelaciones leves hasta un edema pulmonar en el caso de Koke Lasa que lleg\u00f3 a poner en peligro su vida. 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