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	<title>BasabideSimone Moro &#8211; Basabide</title>
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	<description>Por Fernando J. Pérez e Iñigo Muñoyerro</description>
	<lastBuildDate>Fri, 05 Jul 2019 06:12:02 +0000</lastBuildDate>
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		<title>&#8220;De las 13 horas del ataque a cumbre solo disfruté unos segundos&#8221;</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Mar 2016 00:25:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando J. Pérez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ochomiles]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; &#160; Alex Txikon relata desde el campo base del Nanga Parbat la ascensión «más dura» de su vida para lograr su primera  cumbre en invierno &#160; La voz de Alex Txikon (Lemoa, 1981) suena firme y satisfecha al otro lado del teléfono satélite. Pero nada de euforias. Al contrario, a lo largo de la conversación transmite un [&#8230;]]]></description>
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<div id="attachment_1265" style="width: 1716px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Simone-y-Alex-en-la-cima.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1265" class=" wp-image-1265 " title="Simone y Alex en la cima" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Simone-y-Alex-en-la-cima.jpg" alt="" width="1706" height="1280" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Simone-y-Alex-en-la-cima.jpg 1706w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Simone-y-Alex-en-la-cima-300x225.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Simone-y-Alex-en-la-cima-768x576.jpg 768w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Simone-y-Alex-en-la-cima-1024x768.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1706px) 100vw, 1706px" /></a><p id="caption-attachment-1265" class="wp-caption-text">Alí Sadpara y Alex Txikon en la cima del Nanga Parbat.</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Alex Txikon relata desde el campo base del Nanga Parbat la ascensión </strong><strong>«más dura» de su vida para lograr su primera  cumbre en invierno</strong></p>
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<p>La voz de Alex Txikon (Lemoa, 1981) suena firme y satisfecha al otro lado del teléfono satélite. Pero nada de euforias. Al contrario, a lo largo de la conversación transmite un halo de paz interior, de tranquilidad, poco habitual en este hombre hiperactivo y de vida acelerada. Hasta reconocer que «la ascensión más dura» de su vida ha cambiado su sentimiento sobre las montañas para pasar a verlas como «entes vivos, que te tratan como tú les tratas». Hasta el punto que hoy mismo volverá a ella para retirar todas las cuerdas y recoger los campos de altura. La conciencia del hito histórico que han conseguido llegará más adelante.</p>
<p><strong>– Antes de nada, felicidades.</strong><br />
– Eskerrik asko. Ya era hora después de cinco años. Desde 2011. Ya nos ha costado, , eh??. Y dos años aquí. Y este lo hemos trabajado duro. 15 días durmiendo por ahí arriba en unas condiciones durísimas. Lo hemos conseguido pero solo nosotros sabemos lo que nos ha costado. Hay que estar aquí para saber lo que hemos sufrido.</p>
<p><strong>– Físicamente como está?</strong><br />
– Bien, bien. Los pies duelen, pero es normal después de tantos días de cramponear y de no quitarme las botas en una semana. Y el cuerpo un poco dolorido después de la paliza que le hemos dado. Pero de congelaciones ni rastro. Solo tengo un poco tocada la nariz. Me duele un poco y la tengo un poquito negra&#8230; No es grave pero duele.</p>
<p><strong>– Desde la distancia, el día les salió perfecto, aunque tomaron decisiones arriesgadas, como la de salir de día.</strong><br />
– Después de la experiencia del año pasado, en la que salimos a las 3 de la madrugada y pasamos un frío atroz que creo que luego nos pasó factura, el viernes decidimos esperar a que amaneciese para empezar a andar, no cometer otra vez ese error y evitar congelaciones. Sabíamos que el día bueno era el sábado, sin nada de viento, pero no nos quisimos arriesgar esperando 24 horas en el C4 y decidimos salir. Ya habíamos estado un día entero en el C2 aguantando un viento de la hostia y era suficiente.</p>
<div id="attachment_1266" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Cumbre-desde-el-C4.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1266" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1266" title="Cumbre desde el C4" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Cumbre-desde-el-C4.jpg" alt="" width="300" height="167" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Cumbre-desde-el-C4.jpg 1191w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Cumbre-desde-el-C4-300x168.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Cumbre-desde-el-C4-768x429.jpg 768w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Cumbre-desde-el-C4-1024x573.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-1266" class="wp-caption-text">Imagen nocturna de la tienda del campo 4, con la cumbre al fondo.</p></div>
<p><strong>– Desde el campo base comentaron que ellos no tuvieron viento.</strong><br />
– Sería allí abajo&#8230; En todo momento, en las 12 o 13 horas de ataque a cumbre que tuvimos, entre subida y bajada, no dejo de soplar ni un segundo. De 30 o 40 km/h y rachas incluso más fuertes. Ufff.</p>
<p><strong>– El frío lo daban por descontado.</strong><br />
– Sí, pero fue demasiado. El plan era comenzar a subir a las seis, así que a las cuatro de la mañana salimos de los sacos y empezamos a prepararnos. El parte que teníamos hablaba de 35 bajo cero, pero se quedó corto. Seguro. Más la sensación térmica del viento. Creo que ha sido el año que más frío he tenido. Fijate, yo llevaba cuatro capas. Unas mallas termicas, un peto de polartec, el mono de plumas y un goretex por encima. Y aún así iba tieso del frío. Llevaba la cantimplora y tres cámaras dentro del mono de plumas y no pude quitarmelas ni un momento para beber o sacar una foto.</p>
<p><strong>– ¿Cómo fue la ascensión?</strong><br />
– Ali y yo salimos primero y diez minutos después Tamara y Simone. Atravesamos la cuenca Bafhin bien pero con mucho ojito, buscando el camino acertado y muy atentos porque había algunas grietas. Nos acercamos al trapecio cimero más abajo que el año pasado, porque entrando por arriba es mucho más técnico. Y llegamos a la roca que lleva a una especie de colladito, que es donde el año pasado tuvimos el problema y nos equivocamos. A 7.650 metros. Fue un momento clave, porque el sol aún no nos pegaba y desde el CB nos veían hacer zetas. Ellos se pensaron que era porque estábamos dudando, pero es que había mucha pendiente y era la forma más cómoda de subir. Y además teníamos que ir en todo momento moviendo las manos y los pies para calentarlas porque el frío era una pasada. En ese momento me di cuenta que el día iba a ser verdaderamente largo y duro porque no iba a poderme quitarme las manoplas para comer ni beber. Pero era mejor eso que congelarme una mano.</p>
<p><strong>– ¿Ahí es donde se separó Alí?</strong><br />
– Sí. Él había subido dos veces ya al Nanga y conocía bien ese tramo. No dudó en decirnos que le siguiesemos por las rocas. Pero yo lo tenía claro. Desde el CB nos estaban guiando con los prismáticos y íbamos a seguir sus indicaciones. Y lo que nos decían era que giráremos a la izquierda para meternos en el corredor que lleva a la cima. Así que le dije a Simone que yo abría huella mientras el me seguía a unos metros cogiendo algo de distancia para tener perspectiva y recibir las indicaciones del campo base. Fueron un tramo muy duro porque el viento formaba unos ventisqueros de medio metro de altura sobre los que teníamos que pasar. Era como una carrera de obstáculos. Y algunos se rompían y nos caían encima. Eran bloques de hielo algunos de cerca de cien kilos. Andar pegando salto a 7.700 metros&#8230; tú me dirás&#8230;</p>
<div id="attachment_1276" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Simone-Alex-y-Tamara-en-la-ascensión-final.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1276" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1276" title="Simone, Alex y Tamara en la ascensión final" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Simone-Alex-y-Tamara-en-la-ascensión-final.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><p id="caption-attachment-1276" class="wp-caption-text">Simone, Alex y Tamara en la ascensión final.</p></div>
<p><strong>– ¿Fue un momento de tensión que Alí decidiese y por otro sitio?</strong><br />
– ¡Noooo! Para nada. Lo hablamos, el estaba convencido y al final dijimos, bueno, así tenemos dos opciones. Si uno se equivoca que por lo menos el otro haga cima.</p>
<p><strong>– ¿Esa parte final también fue más difícil de lo esperado, no?</strong><br />
– Cuando nos metimos en el coulour, alucinamos de como estaba. Tenía 55 o 60 grados de pendiente mínimo y totalmente helado&#8230; Tuvimos que pasarlo con muchísimo cuidado. La alegría es que al poco de meternos en él vimos una barrita energética tirada y un viejo piolet y me dije «bueno, al menos vamos por el camino bueno». Mientras subíamos no me podía quitar de la cabeza que luego íbamos a tener que bajar por ahí&#8230;</p>
<p><strong>– Luego Tamara se dio la vuelta.</strong><br />
– Seguimos progresando. Yo por delante y Simone un poco por detrás, haciendo la goma en algunos momentos para no perder contacto con Tamara, que iba algo más retrasada. Hasta que al llegar a ochomil metros se dio la vuelta. Una pena. Fue un momento triste, porque es una chica muy fuerte y hubiera sido un hito. La primera mujer en lograr una primera ascensión a un ochomil. Y se quedó a nada, a las puertas.</p>
<p><strong>– ¿Qué le pasó?</strong><br />
– Había vomitado durante la noche y el frío le paso factura. Pero bueno&#8230; Su decisión fue la correcta. Fue muy emocionante cuando al bajar, en el campo 4, Alí le pregunto por qué se había dado la vuelta y ella le respondió “Si hubiera subido no habría vuelto al campo base”. Creo que ese tiempo de decisiones honran a cualquier alpinista y hablan de su grandeza y madurez. Es una alpinista de la que oiremos hablar mucho a partir de ahora.  Es muy fuerte y tiene madera para hacer grandes cosas.</p>
<p><strong>– Y llegaron por fin a la cima.</strong><br />
– Sí. El primero fue Alí, luego yo como a veinte minutos y Simone a otros veinte de mí.</p>
<p><strong>– ¿Fue emocionante?</strong><br />
– Pues si quieres que te sea sincero no mucho. No hubo tiempo para emocionarse. Yo solo pensaba en la bajada, en que tenía que estar al 100% de concentración con lo que nos esperaba. Y no tuve tiempo ni de</p>
<p>emocinarme ni de disfrutarlo. ¿Entiendes? ¿Tú sabes lo que es subir por ahí sin arnés y con un piolet?, que si pegas un traspiés acabas en el glaciar cuatro mil metros más abajo? El tema no estaba como para celebraciones. Si acaso unos segundos, en los que fijé en los demás ochomiles, el K2, los Gasherbrum, en el Masherbrum&#8230; y pensé “joder que pasada, que bonito”, pero fueron nada, unos segundos. En 13 horas de ataque a cumbre, solo disfruté unos segundos. Esos. Ha sido muy duro. De verdad. El frío ha sido tan intenso, el viento, las dificultadas del terreno&#8230;</p>
<div id="attachment_1277" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-en-los-últimos-metros.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1277" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1277" title="Alex en los últimos metros" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-en-los-últimos-metros.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><p id="caption-attachment-1277" class="wp-caption-text">Alex, afrontando los últimos metros de la ascensión.</p></div>
<p><strong>– ¿El viento fue lo peor?</strong><br />
– Es que no dejo de soplar ni un momento. Constante, constante&#8230; Nos machacó. Nos iba comiendo la energía. En las cuatro conversaciones que tuvimos entre nosotros en la ascensión fue lo único que comentamos. Este puto viento no nos va a dar tregua ni un segundo. Nos fue desgastando. Machacando. Ha sido el primer ochomil en el que no he sacado ni una foto. Pero no quería quitarme las manoplas. Menos mal que Simone sí sacó en la cima.</p>
<p><strong>– Simone y usted se conocen desde hace años, pero nunca habían escalado juntos. ¿La experiencia ha sido buena?</strong><br />
– Sí. Creo que hemos hecho muy bien equipo. Hemos trabajado muy bien juntos, muy coordinados. Como si llevasemos muchas expediciones juntos. Casí no teníamos ni que decirnos las cosas. Mientras unos hacían agua otros se masajeaban los pies, mientras dos desmontaban la tienda los otros dos recogían las cosas. En ese sentido hemos funcionado muy bien. Hemos tenido mucha complicidad.</p>
<p><strong>– ¿Las circunstancias han alumbrado una cordada de futuro?</strong><br />
– Pues no hay que descartarla, la verdad. Mira por donde, antes de venir hablamos de la posibilidad de hacer algo juntos pero al final no concretamos nada. Y el otro día, en el CB lo volvimos a comentar. Y mira, el tiempo da la razón a las cosas. Y además me siento muy orgulloso de haberle ayudado a hacer historia con su cuarta apertura invernal. Creo que nos podemos aportar cosas importantes mutuamente.</p>
<p><strong>– La frase más repetida desde el viernes es que han hecho historia ¿Lo ve así?</strong><br />
– No lo tengo asumido porque estamos aquí todavía en plena vorágine de recogida. Me imagino que tendrán que pasar unos días para darme cuenta. Lo que sí me hace ilusión, y lo pensé en la cima, es ir personalmente a un museo que hay en Polonia sobre los ochomiles que conocí este verano. Hay una sala dedicada a las ascensiones invernales donde las vitrinas del Nanga y el K2 estaban vacías y su director me dijo que ahí quería verme en los próximos años. Y mira, acertó. Pero no tengo más sensaciones. Aquí estamos como en una burbuja, aislados, y no somos conscientes de nada.</p>
<div id="attachment_1278" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-cubierto-de-escarcha-en-el-C41.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1278" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1278" title="Alex cubierto de escarcha en el C4" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-cubierto-de-escarcha-en-el-C41.jpg" alt="" width="300" height="224" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-cubierto-de-escarcha-en-el-C41.jpg 976w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-cubierto-de-escarcha-en-el-C41-300x225.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-cubierto-de-escarcha-en-el-C41-768x575.jpg 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-1278" class="wp-caption-text">Alex descansa cubierto de escarcha en el C4 tras bajar de la cima.</p></div>
<p><strong>– Ahora le saldrán mucho amigos.</strong><br />
– Bueno&#8230; yo reconozco que durante estos años igual mi manera de comunicar no ha sido la más acertada, pero también creo que muchas veces se ha hablado muy poquito de mí o incluso se me ha ninguneado. Llevo 5 expediciones en invierno en el Karakorum, incluida la del 2012, donde fuimos 7 y regresamos 4&#8230; No sé. Se me ha dicho de todo pero creo que es justo que se reconozcan cosas como que este invierno hemos equipado entre solo dos personas toda la montaña. Hemos sido dos pelados los que hemos hecho todo el curro como para recordar algunas críticas injustas que hemos tenido en el pasado.</p>
<p><strong>– ¿Su sentimiento hacia la montaña ha cambiado?</strong><br />
– No sé si ha cambiado, pero la verdad es que antes pensaba que las montañas como una piedra grande y ya está. Las veía como un objetivo deportivo, sin darles más trascendencia. Y ahora, después de lo que he vivido y sufrido allí arriba ahora tengo una sensacion un poquito diferente, como de más respeto hacia la montaña. Como de que es algo vivo que te corresponde según cómo tú le trates. De verdad, como mañana (por hoy) no suba para arriba a quitar las cuerdas no me marcho de aquí. Tengo la necesidad de dejarla lo más limpia posible&#8230; no sé&#8230; una responsabilidad para con las montañas y la naturaleza, un respeto que quizás antes no tenía.</p>
<p><strong>– La estrategia ha sido perfecta. Me imagino que las lecciones aprendidas el año pasado han sido fundamentales.</strong><br />
– No tengo ninguna duda. Si el año pasado no hubiesemos estado aquí, este año no habríamos hecho cumbre. Porque claro, el año pasado pensamos que el poner el campo base tan abajo era un error, pero en absoluto. Lo que hay que hacer es moverse. Hemos hido 20 veces hasta el campo 1, que se dice rápido. Esa ha sido una de las claves del éxito. La experiencia me ha demostrado que lo importante es hacer más desnivel y no tantas noche en altura. Pero a la vez esa estrategia también es muy dura psicológicamente. Subir desde el CB hasta el campo 2, muro Kinshofer incluido&#8230; equipado hasta arriba para el frío&#8230; lo hemos hecho 4 veces&#8230; Había días que además de las cuatro capas de ropa que llevaba se me formaba una quinta de hielo.</p>
<div id="attachment_1279" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-Tamara-Simone-y-Ali-nada-más-llegar-al-CB-tras-hacer-cima.1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1279" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1279" title="Alex, Tamara, Simone y Ali, nada más llegar al CB tras hacer cima." src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-Tamara-Simone-y-Ali-nada-más-llegar-al-CB-tras-hacer-cima.1-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-Tamara-Simone-y-Ali-nada-más-llegar-al-CB-tras-hacer-cima.1-300x225.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-Tamara-Simone-y-Ali-nada-más-llegar-al-CB-tras-hacer-cima.1-768x576.jpg 768w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-Tamara-Simone-y-Ali-nada-más-llegar-al-CB-tras-hacer-cima.1.jpg 1000w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-1279" class="wp-caption-text">Alex, Tamara, Simone y Ali, nada más llegar al CB tras hacer cima.</p></div>
<p><strong>– ¿Esta ascensión le va a cambiar?</strong><br />
– Yo creo que no. En todo caso me puede abrir alguna puerta, como por ejemplo aparecer en las listas que corren por ahí para el intento invernal del año que viene. Pero también te digo que estoy un poco cansado de las montañas de ochomil metros. En invierno quizás no tanto, pero es que en esta época es demasiado duro&#8230; Dos meses llevamos ya en este congelador, tres meses desde que salimos de casa&#8230; es duro, muy duro. Y económicamente ni te cuento. Es una ruina.</p>
<p><strong>– ¿Y el K2? Está ahí, el viernes lo vio bien cerca desde la cumbre y es el único que queda por subir en invierno&#8230;</strong></p>
<div id="attachment_1270" style="width: 235px" class="wp-caption alignright"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-agotado.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1270" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1270" title="Alex agotado" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-agotado.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-agotado.jpg 1189w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-agotado-225x300.jpg 225w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-agotado-768x1024.jpg 768w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><p id="caption-attachment-1270" class="wp-caption-text">Alex, visiblemente agotado nada más llegar al campo base.</p></div>
<p><strong></strong><br />
– Bueno&#8230; si quieres que te diga la verdad. El único momento en el que me calenté el viernes fue cuando lo vi desde la cima&#8230; ufff, fue un subidón. Sentí un cosquilleo y pensé “¡Hostia!, igual este no es el último invierno aquí”&#8230; jajaja. Lo que sí me gustaría es intentar una invernal en un ochomil de Pakistán. Aquí llevo ya 5 años seguidos y me apetece probar allí.</p>
<p><strong>– ¿Pero en invierno?</strong><br />
– Si, si. Para mi lo de ir en temporada normal creo que se ha acabado. Si algo me ha enseñadp estps años es lo agusto que estás solo, en el campo base, abriendo tu propio camino en la montaña, trabajando. Que lo mucho o poco que hagas lo hagas tú y tu equipo. Eso es bestial y cuando lo pruebas no tiene vuelta atrás.</p>
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<div id="attachment_1271" style="width: 874px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/tarta-recibimiento.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1271" loading="lazy" class="size-full wp-image-1271" title="tarta recibimiento" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/tarta-recibimiento.jpg" alt="" width="864" height="576" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/tarta-recibimiento.jpg 864w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/tarta-recibimiento-300x200.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/tarta-recibimiento-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 864px) 100vw, 864px" /></a><p id="caption-attachment-1271" class="wp-caption-text">Alí Sadpara y Alex Txikon celebran la cumbre con una tarta.</p></div>
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<div id="attachment_1272" style="width: 4010px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-con-carambanos.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1272" loading="lazy" class="size-full wp-image-1272" title="Alex con carambanos" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-con-carambanos.jpg" alt="" width="4000" height="3000" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-con-carambanos.jpg 4000w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-con-carambanos-300x225.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-con-carambanos-768x576.jpg 768w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/03/Alex-con-carambanos-1024x768.jpg 1024w" sizes="(max-width: 4000px) 100vw, 4000px" /></a><p id="caption-attachment-1272" class="wp-caption-text">Fotos: Expedición Nanga Parbat&#39;2016.</p></div>
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		<title>Nanga Parbat, un ochomil con guardaespaldas</title>
		<link>https://blogs.elcorreo.com/basabide/2016/02/16/escalar-un-ochomil-con-escoltas/</link>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2016 20:52:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando J. Pérez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Expediciones]]></category>
		<category><![CDATA[Ochomiles]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Alex Txikon]]></post_tag>
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		<description><![CDATA[Un cuerpo especial de policías protege a los alpinistas que van a escalar el Nanga Parbat desde que en 2013 un comando talibán asesinó a once en el campo base &#160; El 22 de junio de 2013 oscureció un día tranquilo en el Nanga Parbat. Los últimos rayos de sol se reflejaron en la pirámide [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Un cuerpo especial de policías protege a los alpinistas que van a escalar el Nanga<br />
Parbat desde que en 2013 un comando talibán asesinó a once en el campo base</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El 22 de junio de 2013 oscureció un día tranquilo en el Nanga Parbat. Los últimos rayos de sol se reflejaron en la pirámide superior del noveno ochomil del planeta antes de sumir en la oscuridad un campo base semivacío aquel día. Apenas dormían una decena de alpinistas de los casi cincuenta que estaban intentando escalar la montaña. Menos mal. Los demás habían aprovechado el buen tiempo y se encontraban en los campos de altura equipando la ruta y realizando una de las últimas rotaciones del proceso de aclimatación. Para muchos, la siguiente sería el ataque a cima.</p>
<p>Sobre las diez y media de la noche, los habitantes del campamento –junto con los alpinistas había casi una veintena de paquistaníes empleados en tareas de cocina y servicio a las expediciones– se despertaron sobresaltados por los gritos de una docena de policías locales, que reclamaban su presencia. En realidad, se trataba de talibanes que habían robado los uniformes y habían obligado a punta de fusil a dos guías locales a llevarles hasta el campo base. Hicieron salir a todos de las tiendas y, tras separar a los locales, vaciaron sus Kalashnikov sobre los escaladores –tres alpinistas ucranios, tres chinos (uno de ellos con doble nacionalidad estadounidense), dos eslovacos, un lituano y un sherpa nepalí– y un cocinero paquistaní que había salido en su defensa.</p>
<div id="attachment_1258" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3881.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1258" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1258" title="IMG_3881" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3881.jpg" alt="" width="300" height="207" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3881.jpg 1595w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3881-300x208.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3881-768x532.jpg 768w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3881-1024x709.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-1258" class="wp-caption-text">Alex y tres de los policías con el Nanga Parbat al fondo.</p></div>
<p>La tragedia conmocionó al mundo, especialmente al alpinístico. Y puso en alerta a las autoridades de Pakistán, para las que el turismo de montaña en el Karakorum y el macizo del Nanga Parbat se ha convertido en una creciente y jugosa fuente de ingresos. La decisión llegó a las pocas semanas: Hasta nuevo aviso, todas las expediciones al Nanga Parbat, un ochomil aislado de los otros cuatro que hay en Pakistán y situado en una zona de fuerte implantación talibán, tendrían que llevar escolta.</p>
<p>Se lo tomaron tan en serio que las autoridades nacionales crearon un cuerpo de élite de cien policías que instruyeron en alpinismo y supervivencia en alta montaña en la Army High Altitude School de Rattu, en la zona de Astore. Cuatro de ellos acompañan este invierno a la expedición de Alex Txikon en el Nanga, que intenta lograr la primera ascensión invernal a la conocida como <em>Montaña Asesina</em>, un siniestro sobrenombre que se remonta a los años treinta del siglo pasado, cuando la Alemania nazi fijó su orgullo ario en este ochomil y las dos expediciones que intentaron escalarlo a sangre y fuego se saldaron con el balance de 26 muertos.</p>
<p>A estas alturas del invierno, en el campo base solo quedan ya dos expediciones de las cinco que iniciaron la temporada. Y con ellas, los cuatro policías que velan por su seguridad. Ikramatjan Naqepa, con 37 años, es el más veterano y el que ejerce de jefe. También el más locuaz, y menos reticente a salir en las fotos, «<em>quizás porque es el único que sabe ingles»</em> explica Alex Txikon a través del teléfono satélite.</p>
<p>En realidad, Ikramatjan reivindica unos galones no concedidos oficialmente en su condición de número uno de la promoción instruida en la Army High Altitude School. <em>Chachu</em>, como se hace llamar para los amigos, fue galardonado por ese motivo con una medalla y 5.000 rupias (unos 50 euros) a parte del correspondiente certificado que entregaron a todos.</p>
<div id="attachment_1259" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3884.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1259" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1259" title="IMG_3884" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3884.jpg" alt="" width="300" height="193" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3884.jpg 1719w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3884-300x193.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3884-768x495.jpg 768w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3884-1024x660.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-1259" class="wp-caption-text">Los policías han acabado convirtiéndosee en unos miembros más de la expedición.</p></div>
<p>Chachu, al que le gusta posar orgulloso con su kalashnikov, <em>«nos muestra sus fotos y nos asegura excitado que con ellos aquí estamos ‘en buenas manos’, porque se trata de un curso muy completo de 80 días en los que combinan horas de teoría con prácticas de tiro, prácticas también en río, escalada en hielo, rápeles, orientación, running…»</em>, explica Alex.</p>
<p>Sin embargo, la mente de <em>Chachu</em> vuela lejos del Nanga Parbat. <em>«En el cuartel de Goharabad gano 32.000 rupias al mes (unos 320 euros), no está mal si lo comparamos con otros salarios, pero prácticamente vivo en el cuartel, lejos de mi pueblo y mi familia»</em>, explica. Solo tiene tres o cuatro días de permiso al mes y siempre y cuando los pida.</p>
<p>Así que <em>Chachu</em> ya tiene entre manos una alternativa. China ha puesto sus ojos en Pakistán y está invirtiendo ingentes cantidades de dinero en sus infraestructuras a cambio de electricidad y la libre explotación de algunas de sus materias primas como las piedras preciosas. Una de esas infraestructuras es una gran presa que anegará unas tierras de Chachu en Chilas, la ciudad más cercana al Nanga. Así que le ha tocado la lotería. El Gobierno paquistaní ha valorado en 25.000 dólares esos terrenos, aunque de momento sólo ha cobrado 6.000. En todo caso, toda una fortuna allí en Pakistán. Y ya tiene planes para invertirlos: La construcción de un pequeño hotel en su pueblo (Fairymedow), en la vertiente Rupal del Nanga Parbat, a tan sólo tres horas del campo base. <em>«Los cimientos ya están, a ver si ingreso más dinero y puedo empezar con los tabiques. En cuanto el hotel esté en marcha y empiece a generar lo suficiente, dejaré el servicio militar y me dedicaré a viajar junto a mi mujer y mis cuatro hijos»</em>.</p>
<div id="attachment_1260" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3913.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1260" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1260" title="IMG_3913" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3913.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3913.jpg 1728w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3913-300x200.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3913-768x512.jpg 768w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/IMG_3913-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-1260" class="wp-caption-text">Chachu enseya a Alex el funcionamiento de su kalashnikov.</p></div>
<div id="attachment_1262" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/Inside_bigtent_s.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1262" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1262" title="Inside_bigtent_s" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/Inside_bigtent_s.jpg" alt="" width="300" height="207" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/Inside_bigtent_s.jpg 3296w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/Inside_bigtent_s-300x207.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/Inside_bigtent_s-768x531.jpg 768w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/Inside_bigtent_s-1024x708.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-1262" class="wp-caption-text">Tres de los policías, en la cocina junto a los dos jóvenes ayudantes del cocinero.</p></div>
<p>Pero cuando la vida parecía comenzar a sonreír a <em>Chachu</em>, un trágico suceso sacudió hace unos días la vida de su familia. <em>«Hace tres días se enteró que han matado a uno de sus primos», cuenta Alex. «Lo pillaron acostándose con una mujer casada y el hermano de ella mató a los dos. Ella tenía tres hijos y él deja once hijos y una viuda que seguramente será repudiada por su familia y condenada así a la pobreza extrema»</em>, continúa el alpinista vizcaíno. <em>«Aquí los crímenes familiares de honor están a la orden del día. Todo el mundo tiene un kalashnikov en casa y no hace falta ningún permiso para hacerse con uno. Y normalmente estos crímenes quedan impunes»</em>, concluye.</p>
<p>Ese mismo honor que ha traído la desgracia a su familia impide a <em>Chachu</em> moverse del campo base, que solo abandonará cuando Alex y sus compañeros vuelvan a casa. Así que su rutina diaria que comienza con el proceso de descongelar el fusil en el fuego de la cocina continúa invariable. <em>«El Gobierno no nos cobra por ellos, pero a cambio nosotros les tenemos que proporcionar alimento y techo durante toda la expedición, así que comparten con nosotros cocina y mesa»</em>, explica Alex.</p>
<p><em>«Son gente maja, sencilla. Al principio te impone un poco verlos siempre con el kalashnikov colgado al hombro, pero te acabas acostumbrando»</em>. Y pese a lo que pueda parecer, se toman su trabajo en serio. <em>«El otro día, escuchamos unos pasos cerca del campamento por la noche y no dudaron en salir con las linternas a ver que podía ser. Hasta que no se cercioraron que se trataba de un zorro no volvieron»</em>.</p>
<p><strong>Alex Txikon hace equipo con Simone Moro</strong></p>
<p>La conquista en invierno de un ochomil como en Nanga Parbat es lo más parecido a un asedio que puede haber. Y la paciencia y la resistencia son tan importantes (o más) que las aptitudes técnicas de los escaladores. La meteorología lo condiciona todo y pueden pasar semanas (y casi meses) sin una una ventana de buen tiempo que permita el ataque a cumbre. Y eso es algo que desgasta, y mucho, a los alpinistas. Txikon y su equipo llegaron al campo base del Nanga poco antes de Nochevieja. Otras cuatro expediciones estaban ya allí en pos del mismo objetivo. Mes y medio después, de aquellos cinco grupos solo quedan Alex y su compañero Ali Sadpara, porque el tercer integrante de la cordada, el italiano Daniele Nardi, también ha tirado la toalla y hace una semana se volvió a casa.</p>
<div id="attachment_1261" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/ATxikon_Team_tent_S.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1261" loading="lazy" class="size-medium wp-image-1261" title="DCIM100GOPROGOPR0439." src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/ATxikon_Team_tent_S.jpg" alt="" width="300" height="220" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/ATxikon_Team_tent_S.jpg 3793w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/ATxikon_Team_tent_S-300x220.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/ATxikon_Team_tent_S-768x563.jpg 768w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/ATxikon_Team_tent_S-1024x751.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-1261" class="wp-caption-text">Alex, Ali, Tamara y Simone comprueban la &#39;meteo&#39; en el ordenador.</p></div>
<p>Pero el vizcaíno ha encontrado un inesperado aliado, Simone Moro. El alpinista con mayor número de ochomiles invernales en activo llegó a finales de enero al Nanga con su compatriota Tamara Lunger. Tenían previsto intentar otra ruta, pero tras comprobar su estado, acabaron por pedir permiso a Alex para subir por la suya. El de Lemoa no solo se lo concedió, sino que finalmente han acordado unir fuerzas para realizar el ataque a cumbre todos juntos.</p>
<p>Y en ello están. El mal tiempo les tiene bloqueados en el CB desde hace dos semanas, pero estos días les ha dado una pequeña tregua. Justo la que necesitan para ascender hasta el campo 3 y completar la última rotación del proceso de aclimatación, en el que Simone y Tamara están algo más justos que Alex y Ali. Hoy (lunes) han escalado hasta el C2 (6.100 m.) tras una dura jornada en la que han tenido que abrir huella y recuperar las cuerdas fijas tapadas por la nieve. Allí están pasando la noche y mañana tienen previsto subir hasta el C3 (6-700 m.). Con ello darán por concluida la aclimatación y retornarán al campo base. La próxima vez que vuelvan a la montaña será para subir hasta su cima por primera vez en invierno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fotos: Colección Alex Txikon.</p>
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		<title>El Dhaulagiri se queda con Juanjo</title>
		<link>https://blogs.elcorreo.com/basabide/2013/05/27/el-dhaulagiri-se-queda-con-juanjo/</link>
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		<pubDate>Mon, 27 May 2013 21:07:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando J. Pérez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alpinismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ochomiles]]></category>
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		<description><![CDATA[Lo más difícil ya lo había conseguido Juanjo. Aguantar cuatro días –y tres noches– a casi 8.000 metros, con una pierna rota, a la intemperie y sin comida ni agua. Así que cuando dos sherpas llegaron hasta él el domingo y lo encontraron aún con vida, acompañado de Kheshap, el sherpa que ha permanecido junto [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lo más difícil ya lo había conseguido Juanjo. Aguantar cuatro días –y tres noches– a casi 8.000 metros, con una pierna rota, a la intemperie y sin comida ni agua. Así que cuando dos sherpas llegaron hasta él el domingo y lo encontraron aún con vida, acompañado de Kheshap, el sherpa que ha permanecido junto a él hasta el final tras provocar la caída que le fracturó un tobillo, el milagro parecía estar hecho. Lo imposible parecía hacerse posible.</p>
<p>Por eso, la frase «Juanjo se queda en el cielo» publicada pasadas las dos de la madrugada del lunes en su blog cayó como un mazazo. No solo en la comunidad alpinística, sino en toda la gente, aficionada o no al monte, que llevaba desde el jueves pendiente del rescate. Había que leerla dos veces para dar crédito a su significado. Pero el texto que le seguía, escrito por su familia, no dejaba lugar a las dudas. «A pesar de los esfuerzos de muchísima gente; a pesar de la fuerza que habéis hecho todos y, sobre todo, a pesar de la resistencia heroica que ha puesto Juanjo Garra, acompa ñado hasta el último aliento por Kheshap Sherpa, la montaña ha decidido quedarse para siempre con la compañía de quien tanto la quería».<br />
Juanjo se había apagado en el último momento, tras aguantar como un titán durante cuatro días y con un tobillo roto el frío, el hambre, la sed y, sobre todo, la falta de oxígeno en la ‘zona de la muerte’ del Dhaugiri (8.167 m.).</p>
<p>Sin embargo, cuando en la tarde del domingo los dos anónimos sherpas que llegaron hasta él le dieron de comer y de beber y le suministraron oxígeno, el rescate estaba muy lejos de darse por concluido. Los alpinistas nativos se encontraron con Juanjo y Kheshap justo al inicio del tramo más técnico de la ascensión, conocido como ‘la travesía’, una zona donde los montañeros tienen que escalar en oblicuo una pared con una pendiente de 50 grados entre los 7.400 y los 7.800 metros de altitud. Hasta ese punto habían podido descender a duras penas Juanjo y Kheshap.</p>
<p>A partir de ahí y con una pierna rota, la ayuda para seguir descendiendo era imprescindible. Y si no era en helicóptero hacían falta más de dos personas. Por eso más abajo ascendían dos cordadas. Por delante, Jorge Egocheaga, que es médico, y Nigma, un sherpa de la zona del Makalu que había decidido también sumarse al rescate. El helicóptero había cogido una ventana de buen tiempo y había podido dejarlos en el campo III (7.200 m.), desde donde habían partido inmediatamente hacia arriba. Menos suerte tuvieron Alex Txikon y Ferran Latorre, a los que el helicóptero solo pudo subir hasta los 6.100 m.</p>
<p>Allí iniciaron una frenética ascensión contra el reloj que les llevó hasta el campo III –1.100 metros de desnivel en unas pocas horas–, donde ya de noche se encontraron con los dos sherpas anónimos, Kheshap, Jorge y Nigma. Pero faltaba Garra. Entonces sobraron las palabras para entender lo que había sucedido. Después de tantas horas aguantando, y pese a recibir los primeros auxilios médicos y oxígeno, Juanjo se había apagado en brazos de sus rescatadores. En silencio, con la impotencia incrustada en su corazón, iniciaban el rápido descenso de una montaña que volvía a ser tremendamente injusta con los alpinistas españoles.</p>
<p>Un ochomil en el que Juanjo descansará para siempre por expreso deseo de la familia. «Para no poner más vidas en peligro», según explicó su portavoz, Miquel Àngel Corts. «El Juanjo se quedará donde quería estar, en el cielo», añadió.</p>
<p>Tras alcanzar el campo base, todos los miembros del equipo de rescate eran trasladados a la ciudad de Phokara. Y de allí a Katmandú, donde durmieron anoche.</p>
<p>Atrás quedaba un despliegue de rescate sin precedentes en el Himalaya, que ha recordado mucho al organizado en el Annapurna en 2008 con Iñaki Ochoa de Olza. Un nuevo ejemplo de solidaridad en el que, coordinados desde España por Sebastián Álvaro, han participado sherpas, alpinistas occidentales y pilotos de helicóptero, jugándose todos ellos la vida de forma desinteresada por salvar la vida de Juanjo. Un buen amigo para alguno de ellos, pero un desconocido para otros. Esa es la grandeza de la solidaridad alpina.</p>
<p>Un esfuerzo colectivo que en absoluto ha resultado baldío. Además de demostrar que los más altos valores del alpinismo siguen en vigor, el operativo montado para salvar a Juanjo Garra ha servido para rescatar a otras ocho personas. La primera el viernes, cuando Simone Moro avistó desde el helicóptero a un alpinista indio perdido en la montaña y al que salvó de una muerte segura. Al día siguiente, también fueron evacuados del campo III otros siete alpinistas, alguno de ellos con congelaciones.</p>
<p>Y la familia y amigos de Juanjo Garra así lo ha sabido reconocer. «Queremos expresar de manera muy especial su agradecimiento a todos los que, de una forma u otra, han participado en la operación de rescate más espectacular que se ha visto jamás en el Himalaya. No menos de ocho personas han salvado la vida gracias al operativo montado especialmente para rescatar a Juanjo. Ésta es una victoria más que debemos apuntar en su balance».</p>
<p>  <strong>Una montaña traicioner</strong>a</p>
<p>El Dhaulagiri no es uno de los ochomiles más altos –es el séptimo, justo en mitad de la tabla de los catorce–; tampoco es de los más técnicos. Ni tan siquiera tiene fama de ser muy peligroso. Sin embargo, en la última década acumula una estadística devastadora, con una veintena larga de muertos que en proporción con las cumbres que cosecha lo sitúan como uno de los ochomiles más letales.</p>
<p>A lo largo de los años ha sido especialmente cruel con los escaladores españoles. La estadística mortal se remonta a 1989, año en que el catalán Quico Dalmases desapareció cuando ascendía por la ruta normal. Uno de los grandes del alpinismo aragonés, Pepe Garcés, también encontró la muerte en el Dhaulagiri. Fue en 2001, cuando resbaló cerca de la cumbre nada más iniciar el descenso.</p>
<p>En 2007 se cobraba la vida de otro aragonés, Santiago Sagasta, y del navarro Ricardo Valencia, sepultados por una avalancha mientras descansaban en el siempre peligroso campo II. Hasta el domingo cerraba la lista Rafael Guillén, muerto al sufrir una caída en 2008.</p>
<p><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2013/05/desafio-everest-2011-juanjo-garra-al-cii_21.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-880" title="desafio-everest-2011-juanjo-garra-al-cii_2" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2013/05/desafio-everest-2011-juanjo-garra-al-cii_21.jpg" alt="" width="1024" height="713" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2013/05/desafio-everest-2011-juanjo-garra-al-cii_21.jpg 1024w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2013/05/desafio-everest-2011-juanjo-garra-al-cii_21-300x209.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2013/05/desafio-everest-2011-juanjo-garra-al-cii_21-768x535.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></p>
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<div id="attachment_881" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2013/05/c2-al-fondo-anapurnas-juanjo-garra.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-881" loading="lazy" class="size-full wp-image-881" title="c2-al-fondo-anapurnas-juanjo-garra" src="/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2013/05/c2-al-fondo-anapurnas-juanjo-garra.jpg" alt="" width="1024" height="768" srcset="https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2013/05/c2-al-fondo-anapurnas-juanjo-garra.jpg 1024w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2013/05/c2-al-fondo-anapurnas-juanjo-garra-300x225.jpg 300w, https://blogs.elcorreo.com/basabide/wp-content/uploads/sites/31/2013/05/c2-al-fondo-anapurnas-juanjo-garra-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><p id="caption-attachment-881" class="wp-caption-text">Juanjo Garra, en el C-II del Dhaulagiri, con los Annapurnas al fondo.</p></div>
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