Las primeras lluvias importantes del otoño han llenado de setas los campos españoles y con ellas, un año más, se han producido varias intoxicaciones. Las primeras de la que tenemos noticias han ocurrido en Soria. Así, el pasado miércoles (6 de octubre), ingresó en hospital San Esteban de Soria un paciente tailandés residente en la localidad de Olmillos, que presentaba un cuadro gastrointestinal con vómitos, diarrea y dolor abdominal tipo cólico.
Este primer afectado llegó acompañado por el encargado de la explotación agrícola donde trabajaba, según precisaron fuentes del centro de salud sanestebeño, que tras comprobar que podía tratarse de una intoxicación por setas le enviaron al hospital Santa Bárbara de Soria para que fuera estudiado y vigilado.
Dos horas después llegaron hasta el mismo centro otros seis tailandeses, que trabajaban en la misma finca de lechugas. Presentaban idénticos síntomas, pero habían tenido la prudencia de llevar una bolsa con setas similares a las que habían ingerido.
En torno a las dos de la tarde llegaron otros dos pacientes, que también habrían tomado la misma seta. Ante esta avalancha los pacientes fueron derivados al Hospital de los Santos Reyes de Aranda de Duero y de allí al General Yagüe de Burgos. Y posteriormente se presentaron otros tres. En total doce.
La razón de este envenenamiento presumiblemente por faloidina, es el de siempre. Ignorancia y osadía a partes iguales. En Olmillos algunos vecinos afirmaron que ya les habían aconsejado que no fueran a coger setas, porque no conocen las variedades locales.
La nota de agencia incurría (también es habitual) en algunas de las muchas tonterías que se dicen y se escriben sobre setas cuando no se tiene ni idea y hay que rellenar espacio. “Las setas venenosas se encontraban en el paraje conocido como cerro del Barco, cerca de la balsa que suministra el regadío de Olmillos, y a pesar de tener una apariencia hermosa son altamente tóxicas, incluso al contacto con la piel (sic)”.
Y remataba con “los vecinos saben que esas setas que crecen bajo los troncos de los árboles, y que además estaban secas, no son aptas para el consumo, por lo que esta intoxicación es la primera que conocen tanto en el pueblo como en el centro de salud ribereño”.
Desafortunadamente uno de los intoxicados, SC, 39 años, presenta una insuficiencia hepática grave. Los análisis realizados han concluido que este es el paciente que más consumo parece haber realizado de setas y tuvo que ser trasladado al Hospital del Río Hortega de Valladolid donde le están haciendo las pruebas para determinar si es posible realizarle un trasplante hepático. El equipo del Seprona de
La segunda de las intoxicaciones ocurrió en Molina de Aragón (Guadalajara). Allí un matrimonio y sus dos hijos, de 8 y 14 años de edad, también fueron ingresados al encontrarse en estado grave debido a una intoxicación de una seta de la familia ‘amanita’. Aunque en un primer momento se estabilizó su estado hoy han sido trasladados al Gregorio Marañón y al Doce de Octubre tras empeorar su estado de salud.
El hábitat más frecuente de todas estas Amanitas son los bosques de hoja ancha. Los primeros síntomas de intoxicación se presentan al cabo de algunas horas de haber ingerido las setas, normalmente entre ocho y diez horas. Los primeros síntomas son de tipo gastrointestinal, diarrea intensa, vómitos continuos, deshidratación. Más adelante se presentan trastornos nerviosos, hepáticos y empeoramiento del estado general que puede derivar en la muerte.
El envenenamiento de los tailandeses quizá se deba a que confundieron
Una interesante página www.amanitashop.com nos los explica. Con el título ‘Amanita phalloides. The World’s Most Dangerous Mushroom’, David W. Fischer escribe lo siguiente:
“There are other mushrooms which are as poisonous—or nearly as poisonous—as Amanita phalloides, but this one species causes far more poisonings than the others. There is an explanation for this. Most victims of life-threatening mushroom poisoning in North America are people from Southeast Asia –
Resumido, dice que la mayor parte de las personas que se envenenan con Amanita Phalloides en Norteamérica proceden de la antigua Indochina: Laos, Camboya, Vietnam, Birmania y por supuesto Tailandia. Lo hacen al confundir
Puede ser una explicación para la confusión sufrida por los asiáticos, pero no para los alcarreños. En su caso se trata del exceso de confianza o imprudencia temeraria de siempre.