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	<title>Bank Notescomision europea &#8211; Bank Notes</title>
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	<description>Por Manu Alvarez</description>
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		<title>La venganza fría de la Comisión Europea</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Nov 2010 09:15:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manu Alvarez</dc:creator>
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 <DIV align=justify>“El problema es que los vascos son demasiado conocidos en la DG-4”. Así, con sentido de humor, me explicaba ayer un alto cargo de la Administración, el problema que se ha gestado durante 17 años en el seno de la Comisión Europea y que está a punto de escalar un nuevo peldaño: la imposición de sanciones –a España, ergo a las Diputaciones forales- por las ayudas fiscales concedidas a determinadas empresas vascas en la década de los años 90. El anuncio de una multa diaria por no haber recuperado esas ayudas, que el Tribunal Europeo ya dictaminó como ilegales, se producirá en los próximos días.</p>
<p>Los matices técnicos y jurídicos de la cuestión son suficientemente enrevesados como para sobrevolarlos. El fondo de la cuestión ya fue juzgado por el Tribunal de Luxemburgo y dictó sentencia: no se ajustaban a la legalidad. Me da la sensación de que en la persecución que ahora hace la Comisión Europea de este tema puede haber algo de ensañamiento, quizá también de maniobra ejemplarizante –cómo enseñar a los europeos el rigor en las normas de la competencia, pateando el trasero de las Diputaciones forales- e incluso me atrevo a intuir que hay algo de revancha. Ya sé que semejante actitud no encaja para nada con el espíritu de Robert Schuman pero la naturaleza humana tiene esas flaquezas.</p>
<p>Ahora, con perspectiva histórica, tengo que concluir que me equivoqué hace aproximadamente una década al juzgar a los altos funcionarios de la Comisión Europea. Pensé entonces que eran unos indolentes, que tenían las gónadas y los ovarios de un material similar al mármol y que, más o menos, les daba igual el desplante permanente de las autoridades vascas de la época. ¿Cómo si no se podía interpretar que ni se inmutasen ante las respuestas que recibían de las diputaciones forales? “Que me mande usted la lista de las empresas que han aplicado deducciones”, le decía una alta funcionaria de la UE a las haciendas forales. “Busque usted mismo los nombres. Se han publicado en el Boletín Oficial de Bizkaia”, le respondía entonces con sorna el Ejecutivo foral vizcaíno, presidido por Josu Bergara. Y ni se inmutaban, oiga. O, al menos, eso parecía.</p>
<p>Me equivoqué. Sí se inmutaban, pero ni nos dábamos cuenta. Iban a su ritmo, pausado, funcionarial, protocolizado, infinito y agotador….al tiempo que acumulaban en silencio inquina, mala leche y sed de venganza. Y de aquellos polvos…&#8230;<br />
Es pronto todavía para vislumbrar un final en la historia pero, al menos en el corto plazo, algunos cientos de empresas vascas van a sudar frío. En sus auditorías ya hay una nota en la que se señala que hay un procedimiento abierto. En los balances de algunas existe una provisión por si esto salía como está saliendo –es decir, mal- pero nadie les va a quitar el susto de encima.</p>
<p>Y, no se engañen. Con esto no salen perdiendo los empresarios, sino las empresas, que no es exactamente lo mismo e implica a mucha más personas.</p>
<p></DIV></p>
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		<title>La Comisión Europea cae en la depresión</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Jul 2009 23:30:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manu Alvarez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Aunque desde la lejanía de los “Estados miembros” no se aprecia con claridad, lo cierto es que el corazón de la maquinaria de la Unión Europea está sumido en la depresión. Los casi 38.000 funcionarios de la Unión –el número asusta- comienzan a no saber exactamente qué hacen en sus puestos. Para ser exactos, saben [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><IMG id=img_0 class=imgcen src="/banknotes/wp-content/uploads/sites/5"><br />
 <DIV align=justify>Aunque desde la lejanía de los “Estados miembros” no se aprecia con claridad, lo cierto es que el corazón de la maquinaria de la Unión Europea está sumido en la depresión. Los casi 38.000 funcionarios de la Unión –el número asusta- comienzan a no saber exactamente qué hacen en sus puestos. Para ser exactos, saben perfectamente cuál es la misión que tienen encomendada, pero no alcanzan a entender por qué lo que hacen apenas sirve para algo. </p>
<p>Pasar buena parte de la pasada semana en Bruselas, invitado por la Comisión Europea para conocer sus “esfuerzos” en I+D y la esencia de su política energética, me ha servido para dos cosas más: comprender que la moral de la tropa está realmente baja y, además, que el ‘ejército’ es inmenso. Uno siempre tiende a pensar que en su municipio, en su región o en su Estado, la burocracia es excesiva. Una pasadita por Bruselas y se te quitan todos los complejos. ¡Eso es burocracia y no lo que tenemos en casa! Estoy seguro de que la Comisión no me había invitado para esto último pero…. ya se sabe del peligro que acecha cuando le abres la puerta de tu casa a un periodista. No sólo se queda a comer, sino que se fija en las grietas de las paredes. </p>
<p>¿Las claves de la depresión? Probablemente, la principal la desvelaba Eneko Landaburu en la entrevista que ha concedido esta misma semana al corresponsal de EL CORREO en Bruselas, Fernando Pescador: A la nueva Europa le faltan líderes que crean en el proyecto. Abatidos por las dificultades para sacar adelante una “Euroconstitución” y con la mentalidad de que son la mortadela o el salami que se aplasta entre dos trozos de pan, la corte funcionarial de la Comisión ha perdido el rumbo. “Trabajas mucho –me decía un alto funcionario en una cena de confidencias-, te pasas el día proponiendo cosas y luego te las destrozan al primer roce con el Consejo”. Donde antes se peleaban 12, ahora lo hacen 27 y el carajal es ingobernable. Y no es un problema de idiomas –comienzan a ser prácticos y el inglés y el francés se imponen ya como vehículos de comunicación-, sino de luchas por mantener e incluso incrementar parcelas de poder.</p>
<p>Con pan, sin embargo, las penas se pasan mejor. Y en esto hay que señalar que la Comisión alimenta bien a sus ‘soldados’. Unos salarios de envidia y totalmente libres de impuestos -¡toma goma, jeroma!- permiten surfear por encima de las dificultades y mantener la sonrisa de oreja a oreja.</p>
<p>¿Será posible definir una política europea en materia nuclear?, cuestionaba yo a otro representante comunitario. Fue tajante: “Imposible”, respondió con rotundidad. “En una Europa en la que hay estados pro nucleares, como Francia y otros, como Austria, que preferirían no tener calefacción en invierto antes de tener una central en su territorio, no hay forma de establecer una directriz”. </p>
<p>Y si fuese el único caso……, pero basta echarle un vistazo al tema de la fiscalidad para ver que el sueño de Schuman está lleno de muros tan altos como la sede de la Comisión, el Edificio Berlaymont. Sólo de pensar lo que puede suceder si algún día cambiamos de la “Europa de los Estados” a la “Europa de las Regiones”, como pretenden algunos partidos nacionalistas, me entran mareos. Los problemas para tejer estrategias comunes del momento se multiplicarían de forma exponencial.</p>
<p></DIV></p>
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