{"id":210,"date":"2012-02-16T21:11:15","date_gmt":"2012-02-16T20:11:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/animaladas\/?p=210"},"modified":"2012-02-16T21:11:15","modified_gmt":"2012-02-16T20:11:15","slug":"tragarse-un-sapo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/animaladas\/2012\/02\/16\/tragarse-un-sapo\/","title":{"rendered":"Tragarse un sapo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_211\" style=\"width: 291px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/animaladas\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2012\/02\/Pseudechis-porphyriacus.jpeg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-211\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-211\" title=\"Pseudechis porphyriacus\" src=\"\/animaladas\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2012\/02\/Pseudechis-porphyriacus.jpeg\" alt=\"\" width=\"281\" height=\"180\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-211\" class=\"wp-caption-text\">Pseudechis porphyriacus<\/p><\/div>\n<p>Como vimos <a href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/animaladas\/2012\/02\/08\/el-sapo-de-cana\/\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a>\u00a0unos d\u00edas atr\u00e1s, hace aproximadamente ochenta a\u00f1os fue introducido en Queensland, en el noreste de Australia, el sapo de la ca\u00f1a, <em>Rhinella marina<\/em>. La intenci\u00f3n de quienes lo llevaron all\u00ed era la de que acabase o, al menos, mantuviese bajo control a los escarabajos que atacan a la ca\u00f1a de az\u00facar; pero hay que decir que el intento no tuvo \u00e9xito, puesto que los sapos no com\u00edan suficientes escarabajos. Y por si eso fuese poca desgracia, los sapos han tenido un efecto muy negativo sobre la fauna de la zona, porque se trata de una especie muy venenosa, de manera que sus depredadores mueren al poco tiempo de comerse un ejemplar.<\/p>\n<p>Pero resulta que el veneno (bufotoxina) del sapo de la ca\u00f1a ha acabado teniendo otro tipo de efectos, ya que algunas de las especies a las que ha hecho da\u00f1o han desarrollado a lo largo de estos ochenta a\u00f1os adaptaciones espec\u00edficas para tolerar o evadir los efectos letales de la bufotoxina. Esa es la conclusi\u00f3n a la que han llegado unos investigadores australianos que han estudiado este fen\u00f3meno. Al parecer, en la zona en que introdujeron el sapo hay varias especies que solo comen anfibios o comen principalmente anfibios; algunos de ellos son muy vulnerables a la acci\u00f3n del veneno de <em>Rhinella marina<\/em>, pero otros no lo son tanto. Los investigadores escogieron para su trabajo dos especies de cada grupo y examinaron caracter\u00edsticas morfol\u00f3gicas que est\u00e1n estrechamente relacionadas con la vulnerabilidad o susceptibilidad frente a la bufotoxina.<\/p>\n<p>Las serpientes<em> Pseudechis porphyriacus<\/em>\u00a0(familia Elapidae) y <em>Dendrelaphis punctulatus<\/em>\u00a0(familia Colubridae) son muy vulnerables. Por un lado, no son inmunes a la bufotoxina y, por el otro, sus bocas son lo suficientemente grandes como para que puedan ingerir los sapos sin mayor dificultad. De hecho, para que el sapo de la ca\u00f1a resulte letal basta con la anchura de su cabeza sea un 43% de la de la cabeza de <em>Pseudechis<\/em> y un 49% de la de <em>Dendrelaphis<\/em>. Si la cabeza del sapo es menor, ello implica que el ejemplar es de tama\u00f1o demasiado peque\u00f1o como para que la bufotoxina que contiene sea suficiente para matar a la serpiente. En otras palabras, si la cabeza de la serpiente y, por lo tanto, la misma serpiente, supera esos tama\u00f1os cr\u00edticos, su masa es demasiado grande y el veneno ingerido no alcanzar\u00eda la concentraci\u00f3n suficiente en los tejidos como para ocasionarle la muerte. Esa es la raz\u00f3n por la que se utiliza la relaci\u00f3n entre los tama\u00f1os cef\u00e1licos del sapo y la serpiente como criterio de letalidad del veneno.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, un cuerpo grande de la serpiente tiene una mayor capacidad para resistir los efectos de la bufotoxina, debido, simplemente, a la mayor diluci\u00f3n que experimenta el veneno en una mayor masa corporal. Y aqu\u00ed entra de nuevo en escena el tama\u00f1o de la boca. La mejor configuraci\u00f3n posible es la de una serpiente de mucha masa con una boca (cabeza) peque\u00f1a. Por eso, si la masa de una especie aumenta con el tiempo pero aumenta a la vez el tama\u00f1o de su cabeza, esa especie no gana demasiado en t\u00e9rminos de defensa frente a los sapos de la ca\u00f1a, ya que ser\u00eda capaz de comer sapos m\u00e1s grandes y se envenenar\u00eda igual.<\/p>\n<p>Pues bien, las caracter\u00edsticas morfom\u00e9tricas de esas dos especies se han modificado con el tiempo en la zona en la que se ha introducido el sapo de la ca\u00f1a. Y el cambio ha ido en la direcci\u00f3n de reducir el tama\u00f1o relativo de la cabeza. Esto es, los ejemplares actuales de <em>Pseudechis porphyriacus<\/em>\u00a0y <em>Dendrelaphis punctulatus<\/em>\u00a0que viven en la zona invadida por los sapos tienen cabezas de menores tama\u00f1os relativos que las que ten\u00edan cuando se produjo la introducci\u00f3n. Los investigadores han comprobado que esa proporci\u00f3n ha venido cambiando a lo largo de los a\u00f1os. El cambio ha consistido, b\u00e1sicamente, en un aumento del tama\u00f1o corporal, aumento que no ha venido acompa\u00f1ado por un cambio proporcional en las dimensiones cef\u00e1licas.<\/p>\n<div id=\"attachment_212\" style=\"width: 285px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"\/animaladas\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2012\/02\/Hemiaspis-signata.jpeg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-212\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-212\" title=\"Hemiaspis signata\" src=\"\/animaladas\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2012\/02\/Hemiaspis-signata.jpeg\" alt=\"\" width=\"275\" height=\"183\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-212\" class=\"wp-caption-text\">Hemiaspis signata<\/p><\/div>\n<p>Los autores de la investigaci\u00f3n, tras un an\u00e1lisis de los datos hist\u00f3ricos de las caracter\u00edsticas ambientales de Queensland, proponen que se trata de un fen\u00f3meno de selecci\u00f3n natural que ha obedecido a la actuaci\u00f3n de la presi\u00f3n selectiva que constituye la presencia de sapos venenosos. Calculan que a lo largo de estos ochenta a\u00f1os se han sucedido m\u00e1s de veinte generaciones y consideran que veinte generaciones es un n\u00famero suficiente para que, actuando una fuerte presi\u00f3n selectiva, se hayan producido cambios anat\u00f3micos de rango evolutivo.<\/p>\n<p>Un \u00faltimo dato a favor de la interpretaci\u00f3n del fen\u00f3meno en t\u00e9rminos adaptativos, -siempre seg\u00fan los autores-, proviene del examen de las otras dos especies, las que no son tan vulnerables a los efectos de la bufotoxina. Esas especies son <em>Hemiaspis signata<\/em>\u00a0(de la familia Elapidae) y <em>Tropidonophis mairii<\/em>\u00a0(de la familia Colubridae). <em>Hemiaspis<\/em> es peque\u00f1a y tiene, adem\u00e1s, la cabeza especialmente peque\u00f1a; est\u00e1 por ello obligada a comer anfibios peque\u00f1os. Y lo cierto es que para morir por efecto de la bufotoxina debiera comer un sapo con la cabeza mayor que la suya. <em>Tropidonophis<\/em>, por su parte, es de tama\u00f1o similar a las anteriores, pero resulta tener una gran resistencia a la bufotoxina. Es tan resistente que, para morir, debiera comer un sapo cuya cabeza fuera el doble de grande que la suya propia. Por esas razones, ni <em>Hemiaspis<\/em>\u00a0ni <em>Tropidonophis<\/em>\u00a0se han visto afectados por los sapos de la ca\u00f1a y, en coherencia con esa resistencia, ni las poblaciones de esas dos serpientes se han visto afectadas por <em>Rhinella marina<\/em> ni su morfometr\u00eda ha variado durante los ochenta a\u00f1os de su presencia en Queensland.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: Ben L. Phillips &#038; Richard Shine (2004): \u201cAdapting to an invasive species: Toxic cane toads induce morphological change in Australian snakes\u201d Proceedings of the National Academy of Sciences USA 101 (49): 17150-17155<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como vimos aqu\u00ed\u00a0unos d\u00edas atr\u00e1s, hace aproximadamente ochenta a\u00f1os fue introducido en Queensland, en el noreste de Australia, el sapo de la ca\u00f1a, Rhinella marina. 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