{"id":14,"date":"2009-04-10T14:54:00","date_gmt":"2009-04-10T14:54:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/animaladas\/?p=14"},"modified":"2009-04-10T14:54:00","modified_gmt":"2009-04-10T14:54:00","slug":"el-mal-bueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/animaladas\/2009\/04\/10\/el-mal-bueno\/","title":{"rendered":"El mal bueno"},"content":{"rendered":"<p><P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 6pt 0cm\"><FONT size=3>Los anglosajones llaman \u201cmorning sickness\u201d (mal de la ma\u00f1ana) o \u201cpregnancy sickness\u201d (mal del embarazo) a la indisposici\u00f3n cuyos s\u00edntomas son nauseas y v\u00f3mitos matinales y que sufren dos terceras partes de las mujeres durante su primer trimestre de embarazo. En <?xml:namespace prefix = st1 ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags\" \/><st1:metricconverter ProductID=\"1992 l\" w:st=\"on\">1992 l<\/st1:metricconverter>a norteamericana <A href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Margie_Profet\">Margie_Profet<\/A> public\u00f3 un art\u00edculo<\/FONT><A title=\"\" style=\"mso-footnote-id: ftn1\" href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/trunk\/wysiwyg.html#_ftn1\" name=_ftnref1><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style=\"mso-special-character: footnote\"><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style=\"FONT-SIZE: 11pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">[1]<\/SPAN><\/SPAN><\/SPAN><\/SPAN><\/A><FONT size=3> en un libro colectivo en el que evaluaba la hip\u00f3tesis de que esa indisposici\u00f3n fuera, m\u00e1s que una enfermedad, un mecanismo con valor adaptativo. <\/FONT><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 6pt 0cm\"><FONT size=3>El punto de partida de su razonamiento es que algo que provoca el rechazo de la comida y, por lo tanto, la p\u00e9rdida de una significativa fuente de energ\u00eda y nutrientes, tanto para la madre como para el feto, es tan evidentemente maladaptativo que comporta quiz\u00e1s otras importantes ventajas en t\u00e9rminos tambi\u00e9n adaptativos. Hasta entonces se hab\u00edan considerado otras alternativas, como que se pudiese deber a t\u00f3xicos o agentes infecciosos de amplia distribuci\u00f3n, o que fuese la consecuencia de alg\u00fan \u201cconflicto\u201d de base hormonal entre la madre y el embri\u00f3n.<\/FONT><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 6pt 0cm\"><FONT size=3>Profet consider\u00f3 la posibilidad de que se tratase de un comportamiento tendente a rechazar sustancias consumidas habitualmente por seres humanos adultos pero que pudieran resultar da\u00f1inas para el feto, por no disponer \u00e9ste aun de los mecanismos necesarios para eliminarlas o para neutralizar sus efectos.<\/FONT><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 6pt 0cm\"><FONT size=3>Ya desde 1940 se dispon\u00eda de datos que indicaban que las mujeres que experimentaban los s\u00edntomas del \u201cmal de la ma\u00f1ana\u201d de forma m\u00e1s severa ten\u00edan menor probabilidad de sufrir abortos espont\u00e1neos. A esa observaci\u00f3n, Profet a\u00f1adi\u00f3 otras, a las que aludir\u00e9 m\u00e1s adelante, e incorpor\u00f3 en su an\u00e1lisis otros datos ya conocidos que suger\u00edan que las mujeres embarazadas no s\u00f3lo evitan ingerir determinados alimentos, sino que, adem\u00e1s, sus organismos realizan un mayor trabajo que permite desintoxicar el alimento que consumen. As\u00ed, el alimento se mueve con mayor lentitud a trav\u00e9s del intestino, se incrementa el flujo sangu\u00edneo a los ri\u00f1ones, el h\u00edgado eleva la producci\u00f3n de enzimas, y la capacidad olfativa tambi\u00e9n aumenta. Este conjunto de medidas puede interpretarse como integrantes de toda una bater\u00eda defensiva frente a las sustancias potencialmente t\u00f3xicas que pueda contener el alimento. <\/FONT><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 6pt 0cm\"><FONT size=3>Los bi\u00f3logos evolucionistas Samuel Flaxman y Paul Sherman, en un trabajo<\/FONT><A title=\"\" style=\"mso-footnote-id: ftn2\" href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/trunk\/wysiwyg.html#_ftn2\" name=_ftnref2><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style=\"mso-special-character: footnote\"><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style=\"FONT-SIZE: 11pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">[2]<\/SPAN><\/SPAN><\/SPAN><\/SPAN><\/A><FONT size=3> publicado en el a\u00f1o 2000 en <st1:PersonName ProductID=\"la revista The Quarterly\" w:st=\"on\">la revista <A href=\"http:\/\/www.journals.uchicago.edu\/toc\/qrb\/current\">The Quarterly Review of Biology<\/A><\/st1:PersonName>, analizaron toda la informaci\u00f3n disponible sobre esta materia y evaluaron de forma exhaustiva la hip\u00f3tesis de que las nauseas y los v\u00f3mitos constituyan un mecanismo para proteger al embri\u00f3n, al provocar, primero la expulsi\u00f3n f\u00edsica, y luego el rechazo de alimentos que contienen sustancias qu\u00edmicas da\u00f1inas o potencialmente abortivas.<\/FONT><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 6pt 0cm\"><FONT size=3>Aunque se trata de un terreno en el que no resulta sencillo alcanzar resultados concluyentes, al examinar esta hip\u00f3tesis, los autores encontraron un buen n\u00famero de datos y observaciones que la avalaban. En primer lugar, resulta significativo que los s\u00edntomas sean especialmente frecuentes cuando la formaci\u00f3n de \u00f3rganos en el embri\u00f3n es m\u00e1s susceptible de verse afectada por sustancias t\u00f3xicas, esto es, entre las semanas sexta y decimoctava. En segundo lugar, la probabilidad de que se malogre el embarazo es menor en las mujeres que experimentan esos s\u00edntomas. En tercer lugar, las mujeres que vomitan sufren menos abortos espont\u00e1neos que las mujeres que s\u00f3lo tienen nauseas. Y en cuarto lugar, muchas mujeres embarazadas desarrollan aversi\u00f3n a bebidas cafe\u00ednicas, bebidas alcoh\u00f3licas y vegetales de fuerte sabor, especialmente durante el primer trimestre.<\/FONT><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 6pt 0cm\"><FONT size=3>Sorprendentemente, sin embargo, Flaxman y Sherman encontraron que las mujeres embarazadas presentan mayor aversi\u00f3n a la carne, al pescado y a los huevos. El an\u00e1lisis de un conjunto de sociedades tradicionales puso de manifiesto que en 20 de dichas sociedades se ha documentado la \u201cenfermedad de la ma\u00f1ana\u201d, mientras que en siete de ellas no se tiene constancia de tal mal. En esas siete sociedades la probabilidad de que se consumiesen productos animales como componente principal de la dietas era menor y mayor la de que se consumiesen solo productos de origen vegetal como componente principal. <SPAN style=\"mso-spacerun: yes\"><\/SPAN><SPAN style=\"mso-spacerun: yes\"><\/SPAN><\/FONT><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 6pt 0cm\"><FONT size=3>Los productos de origen animal pueden resultar peligrosos para las mujeres embarazadas y sus embriones porque a menudo contienen par\u00e1sitos y pat\u00f3genos, especialmente si se mantienen a temperatura ambiente en climas c\u00e1lidos. Para las embarazadas tiene especial importancia evitar alimentos contaminados con microorganismos porque, para reducir la probabilidad de que se produzca rechazo de los tejidos de su propia progenie, el embarazo provoca un cierta inmunodepresi\u00f3n. Por esa raz\u00f3n, las mujeres embarazadas son m\u00e1s vulnerables a las infecciones graves, a menudo con efectos mortales.<\/FONT><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 6pt 0cm\"><FONT size=3>De acuerdo con este conjunto de observaciones, parece muy veros\u00edmil que la \u201cenfermedad de la ma\u00f1ana\u201d haga que las mujeres eviten alimentos que, antes de la generalizaci\u00f3n de la refrigeraci\u00f3n, pod\u00edan contener altas concentraciones de microorganismos y de toxinas. Las hip\u00f3tesis alternativas que se han manejado no cuentan, seg\u00fan Flaxman y Sherman, con suficientes evidencias a su favor. Los datos disponibles son m\u00e1s consistentes con la hip\u00f3tesis de que el \u201cmal de la ma\u00f1ana\u201d cumple una funci\u00f3n profil\u00e1ctica y tiene alto valor adaptativo. As\u00ed pues, teniendo en cuenta toda la informaci\u00f3n de que se dispone, puede que la denominaci\u00f3n anglosajona, que implica la considerci\u00f3n de nauseas y v\u00f3mitos como un mal o una enfermedad, sea correcta, dado que quien la padece se siente enferma, pero desde el punto de vista de los intereses del embri\u00f3n o, incluso, de la misma especie, merece otra consideraci\u00f3n.<\/FONT><\/p>\n<p> <DIV style=\"mso-element: footnote-list\"><BR clear=all><FONT size=3> <HR align=left width=\"33%\" SIZE=1> <\/FONT> <DIV id=ftn1 style=\"mso-element: footnote\"> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 6pt 0cm\"><A title=\"\" style=\"mso-footnote-id: ftn1\" href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/trunk\/wysiwyg.html#_ftnref1\" name=_ftn1><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style=\"mso-special-character: footnote\"><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style=\"FONT-SIZE: 11pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">[1]<\/SPAN><\/SPAN><\/SPAN><\/SPAN><\/A><SPAN lang=EN-GB style=\"mso-ansi-language: EN-GB\"><FONT size=3> M. Profet (1992): \u201cPregnancy Sickness as an Adaptation: A Deterrent to Maternal Ingestion of Teratogens\u201d. In: The adapted mind: Evolutionary Psychology and the Generation of Culture (J.H. Barkow, L. Cosmides y J. Tooby, eds.). <st1:City w:st=\"on\">Oxford<\/st1:City>, <st1:country-region w:st=\"on\">UK<\/st1:country-region>, <st1:place w:st=\"on\"><st1:PlaceName w:st=\"on\">Oxford<\/st1:PlaceName> <st1:PlaceType w:st=\"on\">University<\/st1:PlaceType><\/st1:place> Press, 327-365.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/FONT><\/SPAN><\/p>\n<p><\/DIV> <DIV id=ftn2 style=\"mso-element: footnote\"> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 6pt 0cm\"><A title=\"\" style=\"mso-footnote-id: ftn2\" href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/trunk\/wysiwyg.html#_ftnref2\" name=_ftn2><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style=\"mso-special-character: footnote\"><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style=\"FONT-SIZE: 11pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">[2]<\/SPAN><\/SPAN><\/SPAN><\/SPAN><\/A><FONT size=3><SPAN style=\"mso-ansi-language: EN-GB\"> <\/SPAN><SPAN lang=EN style=\"mso-ansi-language: EN\">Samuel M. Flaxman &#038; Paul W. Sherman (2000): \u201cMorning Sickness: A Mechanism for Protecting Mother and Embryo\u201d. <\/SPAN><SPAN lang=EN-GB style=\"mso-ansi-language: EN-GB\">The Quarterly Review of Biology<\/SPAN><SPAN lang=EN style=\"mso-ansi-language: EN\">, Vol. 75, No. 2 (Jun., 2000), pp. 113-148; URL: http:\/\/www.jstor.org\/stable\/2664252 <o:p><\/o:p><\/SPAN><\/FONT><\/p>\n<p> <P class=MsoFootnoteText style=\"MARGIN: 6pt 0cm\"><SPAN lang=EN style=\"mso-ansi-language: EN\"><o:p><FONT size=2><\/FONT><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p><\/DIV><\/DIV><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los anglosajones llaman \u201cmorning sickness\u201d (mal de la ma\u00f1ana) o \u201cpregnancy sickness\u201d (mal del embarazo) a la indisposici\u00f3n cuyos s\u00edntomas son nauseas y v\u00f3mitos matinales y que sufren dos terceras partes de las mujeres durante su primer trimestre de embarazo. 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