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	<title>Animaladasletargo &#8211; Animaladas</title>
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	<description>Por Juan Ignacio Pérez</description>
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		<title>Los osos no hibernan igual</title>
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		<pubDate>Wed, 23 May 2012 19:51:19 +0000</pubDate>
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		                		<category><![CDATA[metabolismo]]></category>
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		<description><![CDATA[En efecto, los osos hibernan de un modo diferente al del resto de mamíferos hibernantes. El naturalista Georges Louis Leclerc, más conocido como conde de Buffon, ya se había percatado de esa diferencia. En el capítulo de su obra “Histoire naturelle, générale et particulière“ dedicado a los osos dice lo siguiente: “en el invierno los [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/animaladas/wp-content/uploads/sites/24/2012/05/oso1.jpeg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-222" title="oso" src="/animaladas/wp-content/uploads/sites/24/2012/05/oso1.jpeg" alt="" width="259" height="194" /></a>En efecto, los osos hibernan de un modo diferente al del resto de mamíferos hibernantes. El naturalista Georges Louis Leclerc, más conocido como conde de Buffon, ya se había percatado de esa diferencia. En el capítulo de su obra “Histoire naturelle, générale et particulière“ dedicado a los osos dice lo siguiente: “en el invierno los osos se refugian en sus madrigueras, pero a diferencia de las marmotas, no pierden completamente los sentidos y no se encuentran aletargados del todo“. Como expliqué en el artículo “Hibernación de oso“, en sentido estricto, solo los mamíferos de pequeño tamaño que tienen grasa parda hibernan. Pero entonces, si el estado de los osos no es una hibernación en toda regla, ¿en qué consiste ese estado?</p>
<p>Para empezar hay que decir que de lo que se trata es de ahorrar energía. Así pues, en ese aspecto los osos no se diferencian de los demás mamíferos hibernantes, ya que experimentan esa condición de letargo en la época del año en que el alimento escasea o, sencillamente, no se encuentra disponible. Igualmente, durante el letargo, los osos, al igual que las marmotas, reducen considerablemente la tasa respiratoria y la frecuencia cardiaca: la frecuencia de latido, por ejemplo, se reduce desde los habituales 40-50 latidos min<sup>-1</sup> hasta 8-10 latidos min<sup>-1</sup>.</p>
<p>Pero además de las similitudes, también hay, como antes he señalado, importantes diferencias entre las dos estrategias de ahorro energético. Por un lado, los pequeños mamíferos despiertan ocasionalmente a lo largo del periodo de hibernación y parece ser que esos despertares son necesarios y es en esos momentos cuando eliminan los residuos que han almacenado. Los osos, por el contrario, no salen nunca de la madriguera mientras dura el letargo (3-6 meses); entre tanto no comen nada, ni tampoco eliminan orina o heces. Y sin embargo, tal y como se percató Buffón, no llegan a alcanzar el estado comatoso en que se encuentran los pequeños mamíferos que hibernan.</p>
<p>Por otro lado, las diferencias más importantes entre las dos formas de hibernar son las relativas a la temperatura corporal. Los osos, a diferencia de los pequeños mamíferos, solo reducen en unos pocos grados la temperatura interna pasan de los habituales 37-39ºC a unos 31-35ºC, por lo que mantienen el cuerpo a una temperatura bastante más alta que la del ambiente. Eso es algo en lo que ayudan de manera notable cuatro factores: la gran masa de los osos, la postura recogida que adoptan para hibernar, la capa de grasa superficial que acumulan antes de empezar el letargo, así como el grueso pelaje del que se dotan en otoño. Es más, tanto el cerebro como los órganos vitales se mantienen a una temperatura muy próxima a la normal durante casi todo el period de letargo.</p>
<p>Así pues, si los comparamos con los “verdaderos hibernantes“, la diferencia más notable es la que se refiere a la temperatura corporal. Aquéllos la reducen hasta el valor de la temperatura ambiental y solo la elevan durante los despertares ocasionales, elevación que es posible gracias a la producción de calor que realiza la grasa parda. De hecho, la razón por la que en ocasiones se afirma que los osos no son verdaderos hibernantes, es porque no experimentan un estado de hipotermia similar al de los pequeños mamíferos. Por esa razón, al estado de mínima actividad en que se encuentran durante los meses fríos se le suele denominar letargo invernal, estableciéndose así una diferencia con el estado de hibernación.</p>
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		<title>El letargo del ratón</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 15:57:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanignacio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[metabolismo]]></category>
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		<description><![CDATA[El ratón, &#8211;Mus musculus de nombre científico-, es un pequeño mamífero roedor que convive con los seres humanos desde hace milenios. Es un mamífero que despliega una actividad enorme. Por esa razón, y también por su pequeño tamaño, tiene una tasa metabólica muy alta y, en consecuencia, sus necesidades energéticas son muy grandes. Esas altas [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/animaladas/wp-content/uploads/sites/24/2012/01/Mus-musculus.jpeg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-200" title="Mus musculus" src="/animaladas/wp-content/uploads/sites/24/2012/01/Mus-musculus.jpeg" alt="" width="250" height="202" /></a>El ratón, &#8211;<em>Mus musculus</em> de nombre científico-, es un pequeño mamífero roedor que convive con los seres humanos desde hace milenios. Es un mamífero que despliega una actividad enorme. Por esa razón, y también por su pequeño tamaño, tiene una tasa metabólica muy alta y, en consecuencia, sus necesidades energéticas son muy grandes.</p>
<p>Esas altas necesidades energéticas son, muy probablemente, la razón por la que en numerosas ocasiones el ratón entra en letargo. Pero curiosamente, que entre o no depende de las circunstancias. Por ejemplo, entra en letargo si se queda sin alimento o si la temperatura ambiental es muy baja. En cualquiera de esos dos casos, -ayuno o frío-, el ratón corre el riesgo de incurrir en un balance energético negativo. Si se encuentra en ayunas, el ratón no incorpora energía y el letargo es un modo excelente de ahorrarla. Y si la temperatura ambiental baja en exceso, debería gastar demasiada energía para producir el calor necesario que compensase las pérdidas. Así pues, la mejor vía para mantener el balance energético en esas condiciones, es la reducción de la temperatura corporal que caracteriza a ese estado; esa reducción reporta dos beneficios: por un lado, disminuye la diferencia térmica con el exterior, de manera que la pérdida de calor se atenúa mucho<a title="" href="#_ftn1">[1]</a>, y por el otro, esa reducción térmica conlleva, por razones puramente cinéticas, un descenso de la tasa metabólica y ese descenso permite que el balance energético no se deteriore en exceso.</p>
<p>Y hay una tercera circunstancia bajo la que puede ocurrir que el ratón entre en letargo. Si para conseguir el alimento debe realizar un gasto energético excesivo, también lo hará. La intensidad de la hipotermia (magnitud del descenso de su temperatura corporal) y la duración del tiempo durante el que los ratones permanecen en letargo dependen también de eso. Si el esfuerzo que han debido hacer para obtener el alimento es muy alto, la reducción térmica corporal será más intensa y el letargo se prolongará durante más tiempo que si ese esfuerzo ha sido menor. Todo depende de la magnitud del balance energético.</p>
<p>Es una característica curiosa, pero tiene sentido. Es curiosa, porque incluso los ratones alimentados <em>ad libitum</em> pueden entrar en letargo si para conseguir esa muy abundante comida se tienen que esforzar demasiado<a title="" href="#_ftn2">[2]</a>. Y tiene sentido porque en términos de balance energético, incluso bajo condiciones de alimentación abundante pueden los ratones comprometer su ganancia de energía.</p>
<p>Este comportamiento explicado aquí de cuenta de una considerable flexibilidad fisiológica. Pone de manifiesto que el letargo es una buena herramienta para mantener el balance energético. Y si bien hace años se consideraba como algo excepcional y muy restringido en el mundo animal, cada vez son más las especies de las que sabemos que lo adoptan de manera habitual. Y claro, enseguida surge la pregunta: ¿no será que el letargo está al alcance de todas o casi todas las especies de mamíferos?</p>
<p>Fuente: Kristin A. Schubert, Ate S. Boerema, Lobke M. Vaanholt, Sietse F. de Boer, Arjen M. Strijkstra y Serge Daan (2009): “Daily torpor in mice: high foraging costs trigger energy-saving hypothermia” Biology Letters 6: 132–135</p>
<div><br clear="all" /></p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref1">[1]</a> Esto ocurre porque el flujo de calor hacia fuera es directamente proporcional a la diferencia térmica entre el interior y el exterior</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref2">[2]</a> Esto, por cierto, constituye una novedad</p>
</div>
</div>
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