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	<title>Animaladasalimentación &#8211; Animaladas</title>
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	<description>Por Juan Ignacio Pérez</description>
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		<title>El letargo del ratón</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 15:57:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanignacio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[metabolismo]]></category>
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		<description><![CDATA[El ratón, &#8211;Mus musculus de nombre científico-, es un pequeño mamífero roedor que convive con los seres humanos desde hace milenios. Es un mamífero que despliega una actividad enorme. Por esa razón, y también por su pequeño tamaño, tiene una tasa metabólica muy alta y, en consecuencia, sus necesidades energéticas son muy grandes. Esas altas [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/animaladas/wp-content/uploads/sites/24/2012/01/Mus-musculus.jpeg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-200" title="Mus musculus" src="/animaladas/wp-content/uploads/sites/24/2012/01/Mus-musculus.jpeg" alt="" width="250" height="202" /></a>El ratón, &#8211;<em>Mus musculus</em> de nombre científico-, es un pequeño mamífero roedor que convive con los seres humanos desde hace milenios. Es un mamífero que despliega una actividad enorme. Por esa razón, y también por su pequeño tamaño, tiene una tasa metabólica muy alta y, en consecuencia, sus necesidades energéticas son muy grandes.</p>
<p>Esas altas necesidades energéticas son, muy probablemente, la razón por la que en numerosas ocasiones el ratón entra en letargo. Pero curiosamente, que entre o no depende de las circunstancias. Por ejemplo, entra en letargo si se queda sin alimento o si la temperatura ambiental es muy baja. En cualquiera de esos dos casos, -ayuno o frío-, el ratón corre el riesgo de incurrir en un balance energético negativo. Si se encuentra en ayunas, el ratón no incorpora energía y el letargo es un modo excelente de ahorrarla. Y si la temperatura ambiental baja en exceso, debería gastar demasiada energía para producir el calor necesario que compensase las pérdidas. Así pues, la mejor vía para mantener el balance energético en esas condiciones, es la reducción de la temperatura corporal que caracteriza a ese estado; esa reducción reporta dos beneficios: por un lado, disminuye la diferencia térmica con el exterior, de manera que la pérdida de calor se atenúa mucho<a title="" href="#_ftn1">[1]</a>, y por el otro, esa reducción térmica conlleva, por razones puramente cinéticas, un descenso de la tasa metabólica y ese descenso permite que el balance energético no se deteriore en exceso.</p>
<p>Y hay una tercera circunstancia bajo la que puede ocurrir que el ratón entre en letargo. Si para conseguir el alimento debe realizar un gasto energético excesivo, también lo hará. La intensidad de la hipotermia (magnitud del descenso de su temperatura corporal) y la duración del tiempo durante el que los ratones permanecen en letargo dependen también de eso. Si el esfuerzo que han debido hacer para obtener el alimento es muy alto, la reducción térmica corporal será más intensa y el letargo se prolongará durante más tiempo que si ese esfuerzo ha sido menor. Todo depende de la magnitud del balance energético.</p>
<p>Es una característica curiosa, pero tiene sentido. Es curiosa, porque incluso los ratones alimentados <em>ad libitum</em> pueden entrar en letargo si para conseguir esa muy abundante comida se tienen que esforzar demasiado<a title="" href="#_ftn2">[2]</a>. Y tiene sentido porque en términos de balance energético, incluso bajo condiciones de alimentación abundante pueden los ratones comprometer su ganancia de energía.</p>
<p>Este comportamiento explicado aquí de cuenta de una considerable flexibilidad fisiológica. Pone de manifiesto que el letargo es una buena herramienta para mantener el balance energético. Y si bien hace años se consideraba como algo excepcional y muy restringido en el mundo animal, cada vez son más las especies de las que sabemos que lo adoptan de manera habitual. Y claro, enseguida surge la pregunta: ¿no será que el letargo está al alcance de todas o casi todas las especies de mamíferos?</p>
<p>Fuente: Kristin A. Schubert, Ate S. Boerema, Lobke M. Vaanholt, Sietse F. de Boer, Arjen M. Strijkstra y Serge Daan (2009): “Daily torpor in mice: high foraging costs trigger energy-saving hypothermia” Biology Letters 6: 132–135</p>
<div><br clear="all" /></p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref1">[1]</a> Esto ocurre porque el flujo de calor hacia fuera es directamente proporcional a la diferencia térmica entre el interior y el exterior</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref2">[2]</a> Esto, por cierto, constituye una novedad</p>
</div>
</div>
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		<title>La araña herbívora</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Oct 2010 12:34:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanignacio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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		<description><![CDATA[Hasta la fecha se han descrito del orden de 40.000 especies de arañas, y todas se alimentan de insectos y otros animalillos. Pero tal y como hemos sabido hace unos meses[1], se ha encontrado una pequeña araña en América central que se alimenta de plantas. Pertenece a una familia de arañas saltadoras y la han [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[
<p class="MsoNormal">Hasta la fecha se han descrito del orden de 40.000 especies de arañas, y todas se alimentan de insectos y otros animalillos. Pero tal y como hemos sabido hace unos meses<A style="" href="#_ftn1" name="_ftnref1" title=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: "Calibri","sans-serif";">[1]</span></span></span></span></a>, se ha encontrado una pequeña araña en América central que se alimenta de plantas. <span style=""> </span>Pertenece a una familia de <A href="http://es.wikipedia.org/wiki/Salticidae" title="http://es.wikipedia.org/wiki/Salticidae" id="link_1">arañas saltadoras</a>  y la han bautizado con un bonito y peculiar nombre científico: Bagheera kiplingi. </p>
<p class="MsoNormal">Estas pequeñas arañas viven en arbustos de acacias, arbustos bien conocidos en el mundo de la biología, porque mantienen una curiosa relación de mutualismo con unas hormigas. Las hormigas protegen a las acacias de la mayoría de herbívoros que pudieran consumir sus hojas, y las acacias ofrecen a las hormigas alimento y protección. Las hormigas se alimentan del nectar que producen las hojas y de otras hojas especializadas que reciben el nombre de “cuerpos de Belt”. </p>
<p class="MsoNormal">La araña Bagheera se aprovecha de ese sistema hormiga-acacia, pero hace trampa. Como las hormigas, consume el nectar y los cuerpos de Belt, pero a cambio no defiende a la acacia. Esto es, se vale de una relación de mutualismo pre-existente, pero solo para beneficiarse, no para proporcionar nada a cambio; por eso he dicho que hace trampa. Al parecer, las arañas tienen muy buena vista, son rápidas y, -para ser artrópodos-, tienen gran capacidad cognitiva. Por eso las hormigas no pueden atraparlas. Además, no hacen sus nidos en las acacias, sino en otras plantas que se encuentran lejos de las acacias.</p>
<p class="MsoNormal">La primera vez que se observó este curioso comportamiento alimenticio fue en Costa Rica, en 2001, y posteriormente se ha encontrado también en México. Las arañas de las poblaciones mexicanas tienen una mayor tendencia a comer material vegetal que las de Costa Rica. De hecho, los cuerpos de Belt constituyen el 90% del alimento que consumen las Bagheera de México, mientras éstas recurren en mayor medida a consumir presas animales, -larvas de hormigas incluidas-, para completar su dieta.</p>
<p class="MsoNormal">Para llevar a cabo las investigaciones en las que se han basado estos descubrimientos se han hecho filmaciones en alta definición en la selva y determinaciones en el laboratorio. En esos trabajos se analizó la composición isotópica, -basada en contenidos de <sup>15</sup>N, <sup>14</sup>N, <sup>13</sup>C y <sup>12</sup>C-, de las acacias y de las arañas, y de esa forma se ha podido establecer la contribución relativa del alimento vegetal al consumo energético total de las arañas saltadoras. Así se confirmaron las observaciones realizadas en la selva.</p>
<p>  <span style="font-size: 12pt; font-family: "Calibri","sans-serif";">Hace unos meses me ocupé </span><A href="../animaladas/2009/10/16/la-babosa-fantasma" title="http://blogs.elcorreo.com/animaladas/2009/10/16/la-babosa-fantasma" id="link_0">aquí</a> <span style="font-size: 12pt; font-family: "Calibri","sans-serif";"> de un limaco carnívoro, -el limaco fantasma-, y sabemos que hay algún otro limaco carnívoro. No sabemos si hay alguna otra araña herbívora </span><span style="font-size: 12pt; font-family: "Calibri","sans-serif";">parecida a Bagheera kiplingi; puede que sí, por supuesto, pero no dejará de ser, como esta y como los limacos carnívoros, una excepción. Esas excepciones son interesantes, porque son muestra de la gran flexibilidad de los animales, de su capacidad para adaptarse a medios muy diferentes y sacar partido de ellos.</span>  </p>
<div style="">
<hr align="left" width="33%" size="1">
<div style="" id="ftn1">
<p class="MsoFootnoteText"><A style="" href="#_ftnref1" name="_ftn1" title=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style=""><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: "Calibri","sans-serif";">[1]</span></span></span></span></a> Gracias a un artículo publicado en la revista Current Biology por C. Meehan y E. Olson. Según la revista Science, este descubrimiento se encuentra entre los diez más importantes de la década.</p>
<p class="MsoFootnoteText">
En el video se ve a la araña saltando, evitando, seguramente, a las hormigas</p>
</div></div>
<p><object style="border: 0pt none; background: none repeat scroll 0% 0% transparent; margin: 0pt;" width="480" height="385"><param  name="movie" value="http://www.youtube.com/v/jotAW9p_0Z8?fs=1&#038;hl=es_ES"></param><param  name="allowFullScreen" value="true"></param><param  name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed  src="//www.youtube.com/v/jotAW9p_0Z8?fs=1&#038;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>
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		<title>Inteligencia femenina, nalgas y caderas</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Apr 2009 17:19:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanignacio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[reproducción]]></category>
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		<description><![CDATA[El consumo de ácidos grasos omega 3 es bueno para la inteligencia. Esto se puede afirmar hoy con bastante certeza porque son numerosos los estudios que lo avalan. Por otro lado, también sabemos que los ácidos grasos omega 3 son muy abundantes en los peces marinos ricos en grasas. Lo que expondré a continuación, sin [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><P class=MsoNormal style="MARGIN: 12pt 0cm"><FONT size=3>El consumo de ácidos grasos omega 3 es bueno para <?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" /><st1:PersonName w:st="on" ProductID="la inteligencia. Esto">la inteligencia. Esto</st1:PersonName> se puede afirmar hoy con bastante certeza porque son numerosos los estudios que lo avalan. Por otro lado, también sabemos que los ácidos grasos omega 3 son muy abundantes en los peces marinos ricos en grasas.</FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 12pt 0cm"><FONT size=3>Lo que expondré a continuación, sin embargo, no es tan conocido como lo anterior. Por lo visto, y de acuerdo con investigaciones realizadas muy recientemente, el efecto de la ingestión de ácidos grasos omega 3 sobre las capacidades cognitivas es superior en las chicas que en los chicos. O expresado en otros términos, las chicas se benefician más de la ingestión de esas sustancias, pero también sufren en mayor medida el efecto negativo de su falta en <st1:PersonName w:st="on" ProductID="la dieta. A">la dieta. A</st1:PersonName> esa conclusión han llegado W. Lassek (Universidad de <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN>Pittsburgh en Pennsylvania) y S. Gaulin (Universidad de California en Santa Bárbara) tal y como dieron a conocer en el Simposio que celebró en Kioto (Japón) la Sociedad del Comportamiento y Evolución Humana en junio del pasado año. </FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 12pt 0cm"><FONT size=3>La base fisiológica de ese descubrimiento tiene que ver con el destino metabólico de esos ácidos grasos. Los omega 3 son componentes esenciales del cerebro, y a ese hecho se debe el efecto beneficioso de dichos ácidos grasos sobre <st1:PersonName w:st="on" ProductID="la inteligencia. Lo">la inteligencia. Lo</st1:PersonName> que ocurre es que las chicas, además de para su propio cerebro, también destinan esos ácidos grasos al cerebro de su futura progenie. O mejor dicho, lo que hacen las chicas es almacenar los ácidos grasos omega 3 en nalgas, caderas y muslos para, posteriormente, transferirlos al feto durante el embarazo. Esto es, el feto utiliza los ácidos grasos almacenados por la madre para construir su propio cerebro.</FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 12pt 0cm"><FONT size=3>Por ello, las chicas tienen una mayor necesidad que los chicos de adquirir ácidos grasos omega 3 y esa es la razón por la que es mayor el efecto de esos compuestos sobre la inteligencia en las chicas que en los chicos. Las conclusiones de cualquier investigación son, de suyo, cuestionables, por supuesto, pero este estudio parece muy bien fundamentado: se han utilizado datos obtenidos con 4.000 chicos y chicas de entre 6 y 16 años.<SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN></FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 12pt 0cm"><FONT size=3>A partir de conclusiones como estas, uno no puede dejar de pensar ciertas cosas. Por ejemplo, nos podemos plantear, por un lado, hasta qué punto son compatibles el mantenimiento de una dieta adecuada para un correcto desarrollo cognitivo con los modelos estéticos femeninos que promocionan algunos medios de comunicación y fabricantes de ropa. Y por el otro, si pensamos que las preferencias de los hombres por una configuración corporal femenina u otra han de tener valor adaptativo, es difícilmente comprensible que se promocionen configuraciones corporales tan manifiestamente maladaptativas como las de las modelos profesionales de alta costura. A no ser, claro está, que como sostiene un amigo mío, a las modelos profesionales las vistan personas a quienes no gustan las mujeres. Y algo de verdad debe haber en esa opinión, porque los estudios en los que se ha analizado la morfometría corporal femenina preferida por varones de todo tipo de culturas y orígenes arrojan resultados contundentes: los hombres las preferimos con curvas. Por algo será.</FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 12pt 0cm"><FONT size=3>Y para terminar, una última observación. Debe tenerse en cuenta que los ácidos grasos que deben ingerirse, &#8211; parte de los cuales se acumularán en nalgas, caderas y muslos-, son los que contiene el pescado graso: chicharros, verdeles y mojarras, por ejemplo. Comer chuletas o bollicaos no sirve; nalgas y muslos engordan, sí, pero el cerebro no obtiene beneficio alguno de ello.</FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 12pt 0cm"><FONT size=3>Notas: </FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 12pt 0cm"><FONT size=3>1) Eduardo Angulo escribió en <A id=link_0 title=http://blogs.elcorreodigital.com/labiologiaestupenda/posts href="http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/posts">Biología estupenda</A> una <A id=link_1 title=http://blogs.elcorreodigital.com/labiologiaestupenda/2008/11/12/hijos-ii- href="http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2008/11/12/hijos-ii-">entrada</A> relacionada con esta en mayo de 2008 sobre un trabajo de los mismos autores. En aquel trabajo, anterior a éste, venían a concluir que las mujeres con curvas tienen hijos con mayores capacidades cognitivas.</FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 12pt 0cm"><FONT size=3>2) En <A id=link_1 title=http://desdechiloe.wordpress.com/ href="http://desdechiloe.wordpress.com/">Desde Chiloé</A> abordo este tema desde una perspectiva algo diferente en <A id=link_0 title=http://desdechiloe.wordpress.com/2009/04/23/las-mujeres-de-verdad-tienen-curvas/ href="http://desdechiloe.wordpress.com/2009/04/23/las-mujeres-de-verdad-tienen-curvas/">Las mujeres de verdad tienen curvas</A>.</FONT></p>
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		<title>El mal bueno</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Apr 2009 14:54:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanignacio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[reproducción]]></category>
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		<description><![CDATA[Los anglosajones llaman “morning sickness” (mal de la mañana) o “pregnancy sickness” (mal del embarazo) a la indisposición cuyos síntomas son nauseas y vómitos matinales y que sufren dos terceras partes de las mujeres durante su primer trimestre de embarazo. En 1992 la norteamericana Margie_Profet publicó un artículo[1] en un libro colectivo en el que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><P class=MsoNormal style="MARGIN: 6pt 0cm"><FONT size=3>Los anglosajones llaman “morning sickness” (mal de la mañana) o “pregnancy sickness” (mal del embarazo) a la indisposición cuyos síntomas son nauseas y vómitos matinales y que sufren dos terceras partes de las mujeres durante su primer trimestre de embarazo. En <?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" /><st1:metricconverter ProductID="1992 l" w:st="on">1992 l</st1:metricconverter>a norteamericana <A href="http://en.wikipedia.org/wiki/Margie_Profet">Margie_Profet</A> publicó un artículo</FONT><A title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://blogs.elcorreo.com/trunk/wysiwyg.html#_ftn1" name=_ftnref1><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style="mso-special-character: footnote"><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style="FONT-SIZE: 11pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA">[1]</SPAN></SPAN></SPAN></SPAN></A><FONT size=3> en un libro colectivo en el que evaluaba la hipótesis de que esa indisposición fuera, más que una enfermedad, un mecanismo con valor adaptativo. </FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 6pt 0cm"><FONT size=3>El punto de partida de su razonamiento es que algo que provoca el rechazo de la comida y, por lo tanto, la pérdida de una significativa fuente de energía y nutrientes, tanto para la madre como para el feto, es tan evidentemente maladaptativo que comporta quizás otras importantes ventajas en términos también adaptativos. Hasta entonces se habían considerado otras alternativas, como que se pudiese deber a tóxicos o agentes infecciosos de amplia distribución, o que fuese la consecuencia de algún “conflicto” de base hormonal entre la madre y el embrión.</FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 6pt 0cm"><FONT size=3>Profet consideró la posibilidad de que se tratase de un comportamiento tendente a rechazar sustancias consumidas habitualmente por seres humanos adultos pero que pudieran resultar dañinas para el feto, por no disponer éste aun de los mecanismos necesarios para eliminarlas o para neutralizar sus efectos.</FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 6pt 0cm"><FONT size=3>Ya desde 1940 se disponía de datos que indicaban que las mujeres que experimentaban los síntomas del “mal de la mañana” de forma más severa tenían menor probabilidad de sufrir abortos espontáneos. A esa observación, Profet añadió otras, a las que aludiré más adelante, e incorporó en su análisis otros datos ya conocidos que sugerían que las mujeres embarazadas no sólo evitan ingerir determinados alimentos, sino que, además, sus organismos realizan un mayor trabajo que permite desintoxicar el alimento que consumen. Así, el alimento se mueve con mayor lentitud a través del intestino, se incrementa el flujo sanguíneo a los riñones, el hígado eleva la producción de enzimas, y la capacidad olfativa también aumenta. Este conjunto de medidas puede interpretarse como integrantes de toda una batería defensiva frente a las sustancias potencialmente tóxicas que pueda contener el alimento. </FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 6pt 0cm"><FONT size=3>Los biólogos evolucionistas Samuel Flaxman y Paul Sherman, en un trabajo</FONT><A title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://blogs.elcorreo.com/trunk/wysiwyg.html#_ftn2" name=_ftnref2><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style="mso-special-character: footnote"><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style="FONT-SIZE: 11pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA">[2]</SPAN></SPAN></SPAN></SPAN></A><FONT size=3> publicado en el año 2000 en <st1:PersonName ProductID="la revista The Quarterly" w:st="on">la revista <A href="http://www.journals.uchicago.edu/toc/qrb/current">The Quarterly Review of Biology</A></st1:PersonName>, analizaron toda la información disponible sobre esta materia y evaluaron de forma exhaustiva la hipótesis de que las nauseas y los vómitos constituyan un mecanismo para proteger al embrión, al provocar, primero la expulsión física, y luego el rechazo de alimentos que contienen sustancias químicas dañinas o potencialmente abortivas.</FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 6pt 0cm"><FONT size=3>Aunque se trata de un terreno en el que no resulta sencillo alcanzar resultados concluyentes, al examinar esta hipótesis, los autores encontraron un buen número de datos y observaciones que la avalaban. En primer lugar, resulta significativo que los síntomas sean especialmente frecuentes cuando la formación de órganos en el embrión es más susceptible de verse afectada por sustancias tóxicas, esto es, entre las semanas sexta y decimoctava. En segundo lugar, la probabilidad de que se malogre el embarazo es menor en las mujeres que experimentan esos síntomas. En tercer lugar, las mujeres que vomitan sufren menos abortos espontáneos que las mujeres que sólo tienen nauseas. Y en cuarto lugar, muchas mujeres embarazadas desarrollan aversión a bebidas cafeínicas, bebidas alcohólicas y vegetales de fuerte sabor, especialmente durante el primer trimestre.</FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 6pt 0cm"><FONT size=3>Sorprendentemente, sin embargo, Flaxman y Sherman encontraron que las mujeres embarazadas presentan mayor aversión a la carne, al pescado y a los huevos. El análisis de un conjunto de sociedades tradicionales puso de manifiesto que en 20 de dichas sociedades se ha documentado la “enfermedad de la mañana”, mientras que en siete de ellas no se tiene constancia de tal mal. En esas siete sociedades la probabilidad de que se consumiesen productos animales como componente principal de la dietas era menor y mayor la de que se consumiesen solo productos de origen vegetal como componente principal. <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN><SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN></FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 6pt 0cm"><FONT size=3>Los productos de origen animal pueden resultar peligrosos para las mujeres embarazadas y sus embriones porque a menudo contienen parásitos y patógenos, especialmente si se mantienen a temperatura ambiente en climas cálidos. Para las embarazadas tiene especial importancia evitar alimentos contaminados con microorganismos porque, para reducir la probabilidad de que se produzca rechazo de los tejidos de su propia progenie, el embarazo provoca un cierta inmunodepresión. Por esa razón, las mujeres embarazadas son más vulnerables a las infecciones graves, a menudo con efectos mortales.</FONT></p>
<p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 6pt 0cm"><FONT size=3>De acuerdo con este conjunto de observaciones, parece muy verosímil que la “enfermedad de la mañana” haga que las mujeres eviten alimentos que, antes de la generalización de la refrigeración, podían contener altas concentraciones de microorganismos y de toxinas. Las hipótesis alternativas que se han manejado no cuentan, según Flaxman y Sherman, con suficientes evidencias a su favor. Los datos disponibles son más consistentes con la hipótesis de que el “mal de la mañana” cumple una función profiláctica y tiene alto valor adaptativo. Así pues, teniendo en cuenta toda la información de que se dispone, puede que la denominación anglosajona, que implica la considerción de nauseas y vómitos como un mal o una enfermedad, sea correcta, dado que quien la padece se siente enferma, pero desde el punto de vista de los intereses del embrión o, incluso, de la misma especie, merece otra consideración.</FONT></p>
<p> <DIV style="mso-element: footnote-list"><BR clear=all><FONT size=3> <HR align=left width="33%" SIZE=1> </FONT> <DIV id=ftn1 style="mso-element: footnote"> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 6pt 0cm"><A title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://blogs.elcorreo.com/trunk/wysiwyg.html#_ftnref1" name=_ftn1><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style="mso-special-character: footnote"><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style="FONT-SIZE: 11pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA">[1]</SPAN></SPAN></SPAN></SPAN></A><SPAN lang=EN-GB style="mso-ansi-language: EN-GB"><FONT size=3> M. Profet (1992): “Pregnancy Sickness as an Adaptation: A Deterrent to Maternal Ingestion of Teratogens”. In: The adapted mind: Evolutionary Psychology and the Generation of Culture (J.H. Barkow, L. Cosmides y J. Tooby, eds.). <st1:City w:st="on">Oxford</st1:City>, <st1:country-region w:st="on">UK</st1:country-region>, <st1:place w:st="on"><st1:PlaceName w:st="on">Oxford</st1:PlaceName> <st1:PlaceType w:st="on">University</st1:PlaceType></st1:place> Press, 327-365.<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></FONT></SPAN></p>
<p></DIV> <DIV id=ftn2 style="mso-element: footnote"> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 6pt 0cm"><A title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://blogs.elcorreo.com/trunk/wysiwyg.html#_ftnref2" name=_ftn2><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style="mso-special-character: footnote"><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style="FONT-SIZE: 11pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA">[2]</SPAN></SPAN></SPAN></SPAN></A><FONT size=3><SPAN style="mso-ansi-language: EN-GB"> </SPAN><SPAN lang=EN style="mso-ansi-language: EN">Samuel M. Flaxman &#038; Paul W. Sherman (2000): “Morning Sickness: A Mechanism for Protecting Mother and Embryo”. </SPAN><SPAN lang=EN-GB style="mso-ansi-language: EN-GB">The Quarterly Review of Biology</SPAN><SPAN lang=EN style="mso-ansi-language: EN">, Vol. 75, No. 2 (Jun., 2000), pp. 113-148; URL: http://www.jstor.org/stable/2664252 <o:p></o:p></SPAN></FONT></p>
<p> <P class=MsoFootnoteText style="MARGIN: 6pt 0cm"><SPAN lang=EN style="mso-ansi-language: EN"><o:p><FONT size=2></FONT></o:p></SPAN></p>
<p></DIV></DIV></p>
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