{"id":71,"date":"2009-05-07T10:17:00","date_gmt":"2009-05-07T10:17:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/?p=71"},"modified":"2009-05-07T10:17:00","modified_gmt":"2009-05-07T10:17:00","slug":"diario-un-ano-la-peste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/2009\/05\/07\/diario-un-ano-la-peste\/","title":{"rendered":"&#8220;Se\u00f1or, ten piedad de nosotros&#8221;"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/aletheia\/wp-content\/uploads\/sites\/7\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\"><IMG src=\"\/aletheia\/wp-content\/uploads\/sites\/7\" id=\"img_1\" class=\"imgizqda\">Todo lo que est\u00e1 sucediendo estos d\u00edas con la gripe A me ha recordado un libro que le\u00ed hace un par de a\u00f1os: &#8216;Diario de un a\u00f1o de la peste&#8217;, de Daniel Defoe.<\/p>\n<div> En 1665, la peste, la misma que hab\u00eda arrasado Europa en 1348, volvi\u00f3 a hacer acto de presencia en Londres. Dos a\u00f1os antes hab\u00eda sacudido Holanda, de donde salt\u00f3 el Mar del Norte por medio de unos comerciantes asentados en la ciudad inglesa. Defoe apenas era un ni\u00f1o entonces, por lo que estas p\u00e1ginas no constituyen estrictamente unas memorias; pero s\u00ed que se pueden extraer datos muy interesantes de lo que se hizo para hacer frente a este terrible mal. <\/p>\n<p>Por entonces no sab\u00edan que la causa de este morbo estaba en la bacteria &#8216;Yersinia pestis&#8217;, que se expande de la mano de las pulgas que pueblan la rata negra (<em>Rattus rattus<\/em>), la rata de campo actual. No por ello se quedaban de brazos cruzados y algunas de las medidas adoptadas recuerdan a las que se est\u00e1n tomando en M\u00e9xico y en otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>La m\u00e1s espectacular era el cierre durante un mes de las casas afectadas. Para garantizar que los ocupantes no salieran, se situaban dos guardianes juntos a ellas. Ellos eran los encargados de llevarles comida o aquello que necesitaran. Con el fin de verificar que se tratara de peste, se pagaba a las llamadas &#8216;inquisidoras&#8217; y a los cirujanos (este t\u00e9rmino no tiene nada que ver con lo que significa en la actualidad; eran poco m\u00e1s que sajadores), que obviamente corr\u00edan grandes riesgos. Estas casas eran se\u00f1aladas con grandes cruces rojas que se colocaban en sus puertas y un letrero que dec\u00eda: &#8220;Se\u00f1or, ten piedad de nosotros&#8221;. Como es obvio, estas tareas no eran las m\u00e1s demandadas, de manera que se utilizaron a los muchos pobres que habitaban la ciudad.<\/p>\n<p>Los espect\u00e1culos p\u00fablicos (entre ellos, \u00a1las peleas de osos!) que aglutinaban grandes multitudes tambi\u00e9n se prohibieron; como tambi\u00e9n lo fueron las simples reuniones en las calles. Adem\u00e1s, se orden\u00f3 matar a todos los perros y gatos para que no extendieran la enfermedad. <\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n tambi\u00e9n que a la hora de comprar alimentos, nunca recib\u00edan la carne de la mano del carnicero, sino que la retiraban directamente de los ganchos en que colgaba. Por su parte, el carnicero no tomaba directamente las monedas con que le pagaban, sino que hac\u00eda que las introdujesen en un tarro lleno de vinagre para desinfectarlas.<\/p>\n<p>Las medidas profil\u00e1cticas no terminaban a la muerte de los infectados. As\u00ed, los m\u00faltiples cad\u00e1veres que generaba la epidemia se enterraban a una profundidad m\u00ednima de seis pies (algo m\u00e1s de un metro), y se prohib\u00eda a los familiares dar el \u00faltimo adi\u00f3s a sus muertos por el evidente peligro que supon\u00eda.<\/p>\n<p>Como se ve, poco hay de nuevo en las medidas que se han tomado estos d\u00edas contra la gripe A. Si le\u00e9is este libro, seguro que lo disfrutar\u00e9is.\n <\/p><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo lo que est\u00e1 sucediendo estos d\u00edas con la gripe A me ha recordado un libro que le\u00ed hace un par de a\u00f1os: &#8216;Diario de un a\u00f1o de la peste&#8217;, de Daniel Defoe. En 1665, la peste, la misma que hab\u00eda arrasado Europa en 1348, volvi\u00f3 a hacer acto de presencia en Londres. 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