{"id":50,"date":"2009-01-08T12:12:00","date_gmt":"2009-01-08T12:12:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/?p=50"},"modified":"2009-01-08T12:12:00","modified_gmt":"2009-01-08T12:12:00","slug":"que-ricos-dulces-que-ricas-grasas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/2009\/01\/08\/que-ricos-dulces-que-ricas-grasas\/","title":{"rendered":"\u00a1Qu\u00e9 ricos los dulces! \u00a1Qu\u00e9 ricas las grasas!"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/aletheia\/files\/comida.jpg\" id=\"img_1\" class=\"imgizqda\">Ya han pasado las fiestas de los polvorones, mazapanes, roscones, cordero y dem\u00e1s manjares. Las op\u00edparas comidas de estos d\u00edas han estado presididas por estas viandas que tanto mal hacen en estos d\u00edas en que el 25% de la poblaci\u00f3n sufre sobrepeso. La pregunta que cabe plantearse es la siguiente: \u00bfpor qu\u00e9 nos gustan tanto los dulces y las grasas si son tan perjudiciales?<\/p>\n<p>Desde la perspectiva de la especie, este fen\u00f3meno tiene una explicaci\u00f3n. La primera etapa de nuestra historia alimentaria corresponde a un momento de abundancia permanente de alimentos, vegetales en su mayor\u00eda. En aquellos tiempos, hace entre 15 y 6 millones de a\u00f1os, nuestros antepasados primates acced\u00edan con facilidad a todo tipo de frutas y vegetales muy poco energ\u00e9ticos pero abundantes. Su preferencia ser\u00edan los frutos maduros, precisamente los m\u00e1s dulces<span style=\"font-weight: bold;\"><\/span><strong><\/strong>.<\/p>\n<p>Una segunda etapa se inici\u00f3 hace unos 5 millones de a\u00f1os, cuando la selva tropical en la que viv\u00edan dio paso a un paisaje de sabana en el que las viandas brillaban por su ausencia. La dentici\u00f3n tuvo que cambiar para adaptarse a las poco nutritivas ra\u00edces, y los australopitecos, a pasar hambre, una caracter\u00edstica fundamental para la especie y que est\u00e1 detr\u00e1s de esa preferencia por las grasas y los dulces.<\/p>\n<p>La tercera y \u00faltima etapa lleg\u00f3 hace dos millones de a\u00f1os y vino determinada por la citada escasez de vegetales. La necesidad hizo que tuvieran que recurrir a la carne. Fue \u00e9ste un paso decisivo para el g\u00e9nero homo, porque las prote\u00ednas animales, m\u00e1s completas y de m\u00e1s f\u00e1cil digesti\u00f3n que las vegetales, permitieron reducir el enorme aparato digestivo propio de los herb\u00edvoros y destinar toda esa energ\u00eda al crecimiento del cerebro.<\/p>\n<p>El organismo de nuestros antepasados se prepar\u00f3, por tanto, para pasar hambre. La clave ser\u00eda desarrollar una gran capacidad para comer cuanto pudieran en ocasiones contadas. <\/p>\n<p>El caso de las grasas tambi\u00e9n tiene su raz\u00f3n de ser: son el mejor combustible. Por cada gramo de esta sustancia se obtiene nueve kilocalor\u00edas. Prote\u00ednas e hidratos de carbono s\u00f3lo proporcionan cuatro y el alcohol, siete. Queda claro entonces la raz\u00f3n de la preferencia por las grasas: simplemente ofrecen m\u00e1s energ\u00eda comiendo la misma cantidad.<\/p>\n<p>Al margen de estas dos razones, \u00a1qu\u00e9 ricos est\u00e1n estos alimentos! Tampoco esto<IMG src=\"\/aletheia\/files\/Mcdonalds.jpg\" id=\"img_3\" class=\"imgdcha\"> es casualidad. El sentido del gusto est\u00e1 localizado en la lengua y en el paladar y son cinco los sabores que los receptores sensoriales humanos pueden distinguir: dulce, amargo, salado, agrio y &#8220;umani&#8221;, un sabor ligado a la comida china que se suele describir como &#8220;carnoso, caldoso o lleno de sabor&#8221;. Los dos primeros son los m\u00e1s interesantes. Las papilas gustativas que detectan el sabor dulce se hallan en la punta de la lengua y son muy raros los casos de insensibilidad a \u00e9l, seguramente por lo explicado antes: es un rasgo de supervivencia. Sin embargo, el sabor amargo es se\u00f1al de veneno. Las almendras amargas, por ejemplo, tienen una peque\u00f1a cantidad de cianuro, y la cafe\u00edna, presente en el t\u00e9, el caf\u00e9 y el chocolate, es un pesticida que muchas plantas emplean para disuadir a los molestos insectos (no se inquieten los bebedores compulsivos de caf\u00e9, porque s\u00f3lo inyect\u00e1ndose cafe\u00edna pura podr\u00edan correr peligro). Como escribi\u00f3 el zo\u00f3logo Desmond Morris, \u00abtenemos &#8220;dulcer\u00edas&#8221;, pero no tiendas de agrios. Y cuando comemos entre horas, casi siempre escogemos caramelo, chocolate, helados o bebidas azucarada\u00bb.<\/p>\n<p>En definitiva, la conclusi\u00f3n es que estamos enfermando por seguir nuestros instintos. Nunca antes hab\u00edamos disfrutado de esta superabundancia de alimentos y nuestro cuerpo se adapt\u00f3 a una situaci\u00f3n de escasez de recursos que no se da en estos d\u00edas. Por eso nos gusta tanto lo que tan mal nos hace. Ya se sabe que lo que no mata, engorda.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya han pasado las fiestas de los polvorones, mazapanes, roscones, cordero y dem\u00e1s manjares. 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