{"id":186,"date":"2011-03-28T11:51:00","date_gmt":"2011-03-28T11:51:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/?p=186"},"modified":"2011-03-28T11:51:00","modified_gmt":"2011-03-28T11:51:00","slug":"que-hacia-presidente-ibm-embajador-moscu-cuando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/2011\/03\/28\/que-hacia-presidente-ibm-embajador-moscu-cuando\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 hac\u00eda el presidente de IBM de embajador en Mosc\u00fa cuando los sovi\u00e9ticos invadieron Afganist\u00e1n?"},"content":{"rendered":"<p>Cuando en la Navidad de 1979 la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica decidi\u00f3 invadir Afganist\u00e1n, el embajador  estadounidense en Mosc\u00fa no era ni un experto diplom\u00e1tico, ni un pol\u00edtico prominente, ni un ilustre veterano de la II Guerra Mundial. De hecho, en plena Guerra Fr\u00eda, el m\u00e1ximo representante norteamericano en la URSS apenas chapurreaba el ruso. Se trataba de <strong>Thomas Watson junior<\/strong>, el hombre que llev\u00f3 a IBM a entrar de lleno en el campo de la electr\u00f3nica y de los ordenadores; el hombre que, en definitiva, hizo de esta empresa centenaria lo que es hoy en d\u00eda. \u00bfC\u00f3mo lleg\u00f3 este hombre a ser embajador en la URSS?<\/p>\n<p><IMG src=\"\/aletheia\/wp-content\/uploads\/sites\/7\" id=\"img_0\" class=\"imgizqda\">Nacido en 1914, Thomas Watson junior era hijo de Thomas Watson senior, otra leyenda de la historia empresarial estadounidense y el responsable de que IBM se llame IBM. Descendiente de emigrantes escoceses, Watson logr\u00f3, sin llegar a cursar nunca estudios superiores, salir del trabajo en el campo y convertirse en vendedor, entre otras cosas, de m\u00e1quinas de coser. De ah\u00ed pas\u00f3 al negocio de las m\u00e1quinas registradoras, donde mostr\u00f3 una inusual habilidad para vender. Y finalmente lleg\u00f3 a una empresa llamado Computing Tabulating Recording Corporation, dedicada al negocio de las m\u00e1quinas en general, desde cortadoras de carne a relojes y b\u00e1sculas, pero sobre todo a las llamadas punched card machines o m\u00e1quinas de tarjetas perforadas, que serv\u00edan para llevar la contabilidad de las empresas. La CTRC, fundada en 1911, pas\u00f3 a denominarse en 1924, con Watson padre ya al mando, <strong>International Bussiness Machines<\/strong>, o sea, IBM (as\u00ed se explica que este a\u00f1o sea el centenario de la empresa).<\/p>\n<p>Siendo uno de los pocos hombres de negocios de tendencia dem\u00f3crata, Watson siempre pele\u00f3 por ascender socialmente y codearse con los \u2018grandes\u2019. Amigo y consejero del <strong>presidente Roosevelt<\/strong>, fue recibido por el rey Jorge VI de Inglaterra (la recepci\u00f3n coincid\u00eda con la graduaci\u00f3n de su hijo, as\u00ed que no pudo asistir a esta \u00faltima) y sol\u00eda organizar recepciones a altos dignatarios que acud\u00edan a Nueva York. De hecho, gran parte del \u00e9xito de IBM en aquellos a\u00f1os se debe al New Deal impulsado por su amigo el presidente. Aquella nueva forma de organizar la econom\u00eda en la que el estado tomar\u00eda un gran papel exig\u00eda una exhaustividad en la recogida de datos tal que la hac\u00eda inabarcable al trabajo manual. Y ah\u00ed estaba IBM con sus tarjetas perforadas para ganar dinero y m\u00e1s dinero.<\/p>\n<p>Mientras Watson padre se dedicaba a la empresa y a sus quehaceres sociales (lleg\u00f3 a recibir una medalla de Hitler por su contribuci\u00f3n a la paz mundial a trav\u00e9s del impulso del comercio, medalla que acab\u00f3 devolviendo cuando el nazismo desvel\u00f3 su verdadero car\u00e1cter), Watson hijo daba un quebradero de cabeza tras otro. P\u00e9simo estudiante, de car\u00e1cter irascible y con tendencia a las depresiones, el joven Watson fracas\u00f3 en su intento de entrar en Harvard (pese a los contactos de su padre). Finalmente fue aceptado, gracias, claro, a su progenitor, en la tambi\u00e9n prestigiosa Universidad de Brown. All\u00ed llev\u00f3 una vida de play boy gracias al salario mensual que recib\u00eda (300 d\u00f3lares, mucho si se tiene en cuenta que el salario medio era de 150). Estudiar, estudi\u00f3 poco, pero aprendi\u00f3 a pilotar aviones (su padre le lleg\u00f3 a presentar a <strong>Charles Lindbergh<\/strong>, s\u00ed, el primero en sobrevolar el Atl\u00e1ntico sin escalas. Curiosamente, entre los que fueron a recibir al aviador en Par\u00eds estaba un joven que respond\u00eda al nombre de Nehru, el futuro dirigente de la India independiente); privilegios, literalmente, de un ni\u00f1o rico. Terminada, no sin apuros, la carrera y tras fantasear con su independencia en viajes de trabajo a Jap\u00f3n y China, entr\u00f3 en IBM.<\/p>\n<p>Con la llegada de la II Guerra Mundial, este poco prometedor muchacho pens\u00f3 que podr\u00eda ayudar a su pa\u00eds como piloto. Pero ni as\u00ed pod\u00eda seguir adelante sin los contactos de su padre, con quien, por cierto, siempre tuvo una relaci\u00f3n tirante. Resulta que Watson junior no estaba demasiado a gusto con su superior, de manera que pidi\u00f3 ayuda a pap\u00e1. \u00c9ste, para casos as\u00ed, ten\u00eda un lema: \u201cApunta siempre a lo m\u00e1s alto\u201d. \u00bfQu\u00e9 hizo? \u00a1Ponerse en contacto con el Jefe del Estado Mayor del Ej\u00e9rcito, el c\u00e9lebre <strong>George Marshall<\/strong>, para que a su hijo le cambiaran de destino!!!!!!! Ni que decir tiene que lo consigui\u00f3. Logrado su su objetivo, durante la guerra fue ayudante del general Follet Bradley, con quien viaj\u00f3 a Rusia y ayud\u00f3 a trasladar la ayuda norteamericana a los sovi\u00e9ticos.<\/p>\n<p><strong>Presidente de IBM<\/strong><\/p>\n<p>Terminado el conflicto y ya pasados los treinta, Watson junior volvio a la empresa. Seg\u00fan cuenta en sus memorias (<strong>\u2018Father, Son &#038; Co. My life at IBM and beyond\u2019<\/strong>), hab\u00eda madurado y se encontraba ya preparado para asumir responsabilidades en la empresa. Hab\u00eda que tener en cuenta que a pesar de su gran vitalidad, su padre era ya un anciano. La coexistencia no fue en absoluto f\u00e1cil tanto por el irascible car\u00e1cter del hijo como por la personalidad del padre, que pr\u00e1cticamente hab\u00eda instaurado un culto hacia su persona en toda la empresa. En esos a\u00f1os los ordenadores comenzaron a mostrar parte del potencial que los hace hoy imprescindibles. Y aunque al principio no lo vieran claro, Watson hijo decidi\u00f3 apostar el todo por el todo por esta nueva tecnolog\u00eda pese a la opini\u00f3n de su padre, apegado a las viejas tarjetas perforadas.<\/p>\n<p>El relevo definitivo lleg\u00f3 en 1956. Tan solo seis semanas despu\u00e9s, Thomas Watson senior falleci\u00f3. Y lo hizo pr\u00e1cticamente por inanici\u00f3n. Un problema en su est\u00f3mago pr\u00e1cticamente le imped\u00eda alimentarse, pero su fobia a las intervenciones (tan fuerte como su aversi\u00f3n al alcohol, cuyo consumo prohibi\u00f3 terminantemente en la empresa) fue m\u00e1s fuerte. <strong>\u201cEra el hombre m\u00e1s aterrorizado de Estados Unidos\u201d<\/strong>, reconoce Watson junior al comienzo mismo de sus memorias. Estaba al frente de una empresa enorme y ten\u00eda que suceder a una leyenda que adem\u00e1s era su padre. A pesar de sus miedos, lo hizo con mucho \u00e9xito. Entre 1956 y 1971, cuando sufri\u00f3 un ataque al coraz\u00f3n que le hizo reflexionar y empuj\u00f3 a dejar la direcci\u00f3n, IBM multiplic\u00f3 varias veces su tama\u00f1o y se convirti\u00f3 en un coloso de la inform\u00e1tica. Su trabajo al frente de la compa\u00f1\u00eda le sirvi\u00f3 para que la revista <A href=\"http:\/\/www.time.com\/time\/magazine\/article\/0,9171,991227,00.html\" title=\"http:\/\/www.time.com\/time\/magazine\/article\/0,9171,991227,00.html\" id=\"link_0\">Time le incluyera entre las 100 personalidades m\u00e1s relevantes del siglo XX<\/a> .<\/p>\n<p>Finalizada esta etapa, Waston junior se dedic\u00f3 a viajar en barco; volar; salvar su matrimonio, en peligro por su erronea convicci\u00f3n de que pod\u00eda llevarlo de la misma forma, dictatorial, en la que hab\u00eda dirigido la empresa;&#8230; hasta que le lleg\u00f3 una oferta de la Administraci\u00f3n Carter para presidir un comit\u00e9 dedicado al desarme nuclear de las dos superpotencias. Establecido sus contactos con el Gobierno (tambi\u00e9n ten\u00eda una estrecha relaci\u00f3n con los Kennedy), su siguiento ocasi\u00f3n para brillar en la esfera p\u00fablica fue ni m\u00e1s ni menos que la embajada de Mosc\u00fa, todav\u00eda m\u00e1s importante si se tiene en cuenta que all\u00e1 por 1979 todav\u00eda el mundo se hallaban inmerso en la Guerra Fr\u00eda. Para su desgracia, al poco de su llegada, los sovi\u00e9ticos decidieron invadir <strong>Afganist\u00e1n<\/strong>. No hizo falta mucho tiempo para saber que aquel trabajo le superaba y s\u00f3lo restaba que Reegan ganase en las elecciones a Carter para que su estancia en Mosc\u00fa tocase a su fin.<\/p>\n<p>A partir de entonces, Watson se dedic\u00f3 a dar discursos y en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, a ayudar a IBM a superar la profunda crisis que atraves\u00f3 a principios de los noventa. Su vida termin\u00f3 un 31 de diciembre de 1993. Una vida de los m\u00e1s interesante.<\/p>\n<p>P.D. Lee <A href=\"http:\/\/www.nytimes.com\/1994\/01\/01\/obituaries\/ibm-s-computing-pioneer-thomas-watson-jr-dies-at-79.html?src=pm\" title=\"http:\/\/www.nytimes.com\/1994\/01\/01\/obituaries\/ibm-s-computing-pioneer-thomas-watson-jr-dies-at-79.html?src=pm\" id=\"link_1\">aqu\u00ed<\/a> el obituario que apareci\u00f3 en el The New York Times el 1 de enero de 1994<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando en la Navidad de 1979 la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica decidi\u00f3 invadir Afganist\u00e1n, el embajador estadounidense en Mosc\u00fa no era ni un experto diplom\u00e1tico, ni un pol\u00edtico prominente, ni un ilustre veterano de la II Guerra Mundial. De hecho, en plena Guerra Fr\u00eda, el m\u00e1ximo representante norteamericano en la URSS apenas chapurreaba el ruso. 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