{"id":178,"date":"2010-11-08T09:35:00","date_gmt":"2010-11-08T09:35:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/?p=178"},"modified":"2010-11-08T09:35:00","modified_gmt":"2010-11-08T09:35:00","slug":"la-sonrisa-gebreselassie-atlanta-1996","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/2010\/11\/08\/la-sonrisa-gebreselassie-atlanta-1996\/","title":{"rendered":"La sonrisa de Gebreselassie en Atlanta 1996"},"content":{"rendered":"<p>Una calurosa noche de verano de 1996, las c\u00e1maras de televisi\u00f3n enfocaban la fila de participantes de la final masculina de los 10.000 metros de los Juegos de Atlanta. La mayor parte de los atletas permanec\u00edan, como suelen, concentrados y solo cambiaban su rictus para saludar escuetamente a la c\u00e1mara cuando les llegaba su turno. Todos, menos uno. All\u00ed estaba Gebreselassie, ese diminuto et\u00edope que hab\u00eda irrumpido tres a\u00f1os antes para ganar el campeonato mundial de esta misma distancia. \u2018Gebre\u2019, al contrario que sus rivales, sonre\u00eda. Simplemente sonre\u00eda y saludaba alegre a la c\u00e1mara. Ten\u00eda ante s\u00ed la oportunidad de ser campe\u00f3n ol\u00edmpico, pero no parec\u00eda preocupado. Cuando un fondista sabe que puede correr un 1.500 en pista cubierta en \u00a13.31.76!!!!!! (lo hizo dos a\u00f1os despu\u00e9s) y hab\u00eda batido ya los r\u00e9cords de 5.000 y 10.000, realmente no tiene por qu\u00e9 preocuparse. Si el ej\u00e9rcito keniata quer\u00eda imponer, como sol\u00edan y siguen haciendo, un ritmo infernal, no hab\u00eda problema. \u00c9l, &#8216;Gebre&#8217;, ten\u00eda el r\u00e9cord, as\u00ed que era capaz de ir r\u00e1pido el tiempo que hiciera falta. Si prefer\u00edan esperar al final, solo ten\u00edan que tener presente que se enfrentaban al hombre que dos a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda campe\u00f3n mundial de 1.500 indoor. Dicho de otra forma, \u2018Gebre\u2019 sonre\u00eda porque se sab\u00eda imbatible.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia, ha habido atletas que han dominado un amplio abanico de distancias. El m\u00e1s c\u00e9lebre, Zatopek, que gan\u00f3 el 5.000, 10.000 y marat\u00f3n en los Juegos de Helsinki de 1952. Lasse Vir\u00e9n y Mirus Yifter lo consiguieron a\u00f1os despu\u00e9s en las dos primeras distancias. Paavo Nurmi y Elgerrouj hicieron lo propio en 1.500 y 5.000 (el primero tambi\u00e9n fue capaz de hacerlo en 10.000). Pero nunca ha habido un atleta capaz de ser campe\u00f3n mundial de 1.500 y batir el r\u00e9cord mundial de marat\u00f3n. Por el medio, por supuesto, rompi\u00f3 todas las marcas habidas y por haber desde los 2.000 metros en pista cubierta, hasta los diez kil\u00f3metros en ruta o el r\u00e9cord de la hora. As\u00ed, hasta haber batido 27 r\u00e9cords del mundo. Este hombre no ha conocido l\u00edmites.<\/p>\n<p>Y no es que sus rivales fueran \u2018cojos\u2019. Dos de ellos fueron Paul Tergat y Daniel Komen. Del primero se recuerda la \u00e9pica batalla en la final de 10.000 de los Juegos de Sidney, cuando \u2018Gebre\u2019 literalmente gan\u00f3 por un golpe de pecho. Siempre suced\u00eda lo mismo: Tergat tiraba y tiraba para sucumbir al demoledor final del et\u00edope. De Komen, basta decir que sus r\u00e9cords de 3.000 metros tanto en pista cubierta como al aire libre permanecen inasequibles para atletas tan grandes como El Guerrouj o Bekele. El caso es que \u2018Gebre\u2019 pudo con ellos.<\/p>\n<p><IMG src=\"\/aletheia\/wp-content\/uploads\/sites\/7\" id=\"img_0\" class=\"imgizqda\">Uno de los momentos m\u00e1s hermosos que se recuerdan de \u2018Gebre\u2019 es, curiosamente, el de su derrota ante otro fen\u00f3meno como Kenenisa Bekele. \u00c9ste ven\u00eda avisando desde 2002 de que se avecinaba alguien verdaderamente grande. Sus exhibiciones en las pruebas de cross aventuraban lo que estaba por venir. En 2003, en los Mundiales de Par\u00eds, ambos se turnaron para \u2018reventar\u2019 los 10.000; al final, el heredero se impuso al maestro. El verdadero relevo se dio un a\u00f1o despu\u00e9s, en los Juegos de Atenas. La superioridad et\u00edope hizo que Bekele y Shiine trataran de esperar al \u2018jefe\u2019, al que miraban y remiraban para ver si pod\u00eda seguir con ellos. Pero no pudo. Su tiempo en las pistas hab\u00eda pasado. Bekele gan\u00f3 con una de sus ya legendarias \u00faltimas vueltas a 54 segundos (\u2018normal\u2019 en una  prueba de 800, \u00a1pero no en un 10.000!!!!!!!!). El territorio de Gebre ser\u00eda, desde entonces y hasta ayer, <A href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/2008\/1\/19\/el-gran-haile\" title=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/2008\/1\/19\/el-gran-haile\" id=\"link_0\">el asfalto<\/a>.<\/p>\n<p>\u201cHe sido el mejor y he ganado a los mejores\u201d, dijo una vez Michael Doohan, pentacampe\u00f3n mundial de 500cc. Esta frase la pod\u00eda haber firmado tambi\u00e9n \u2018Gebre\u2019. S\u00f3lo unos pocos se han permitido el lujo de afrontar una final ol\u00edmpica con la sonrisa dibujada en la cara.<\/p>\n<div>P.D. Respecto a la versatilidad, solo Bekele puede compararse e incluso superar a &#8216;Gebre&#8217;. De hecho, Kenenisa es el \u00fanico hombre en ser campe\u00f3n mundial al aire libre, en pista cubierta y en cross y ha batido pr\u00e1cticamente todas las marcas del &#8216;Jefe&#8217;, desde el 1.500 al 10.000. Solo resta por ver si su salto al asfalto es igual de exitoso.<\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una calurosa noche de verano de 1996, las c\u00e1maras de televisi\u00f3n enfocaban la fila de participantes de la final masculina de los 10.000 metros de los Juegos de Atlanta. La mayor parte de los atletas permanec\u00edan, como suelen, concentrados y solo cambiaban su rictus para saludar escuetamente a la c\u00e1mara cuando les llegaba su turno. [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[8,58,59,72,256,312,409,542,622,678,720],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/178"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=178"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/178\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=178"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=178"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=178"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}