{"id":162,"date":"2010-07-21T09:27:00","date_gmt":"2010-07-21T09:27:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/?p=162"},"modified":"2010-07-21T09:27:00","modified_gmt":"2010-07-21T09:27:00","slug":"el-general-cinco-estrellas-acabo-empresa-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/2010\/07\/21\/el-general-cinco-estrellas-acabo-empresa-de\/","title":{"rendered":"El general de cinco estrellas que acab\u00f3 en &#8230; una empresa de relojes"},"content":{"rendered":"<p>Cualquier aficionado a la II Guerra Mundial sabe que los libros sobre la misma est\u00e1n plagados de historias de las grandes batallas, de acciones heroicas, de operaciones fallidas, de barbaridades sin nombre, de rivalidades incomprensibles&#8230;, de historias que, en definitiva, inflaman la imaginaci\u00f3n del lector. Pero hay otras, m\u00e1s prosaicas, que no aparecen tan a menudo en los libros de historia y son, cuanto menos, de lo m\u00e1s llamativas.  Aqu\u00ed van algunos ejemplos. <\/p>\n<p>Es bien sabido que Eisenhower, tras la guerra, fue presidente de Estados Unidos entre 1953 y 1961, pero no tanto que justo antes, entre 1948 y 1952, lo fue tambi\u00e9n de la prestigiosa Universidad de Columbia. De Bedell Smith se sabe que fue el jefe de Estado Mayor de Eisenhower y su brazo ejecutor, pero se tiende a olvidar su papel como embajador en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica entre 1946 y 1948 o su condici\u00f3n de director de la CIA entre 1950 y 1953. De Patton son bien conocidos su incontinencia verbal y sus enfrentamientos con Montgomery, pero no tanto su papel en una campa\u00f1a de castigo en 1916 contra Pancho Villa o su participaci\u00f3n en los juegos Ol\u00edmpicos de 1912 (qued\u00f3, por cierto, quinto en pentatl\u00f3n) ; de MacArthur se conoce su papel en la guerra del Pac\u00edfico o sus a\u00f1os como gobernador en Jap\u00f3n tras la guerra, pero no tanto que hab\u00eda sido el presidente del Comit\u00e9 Ol\u00edmpico estadounidense durante los Juegos de 1928.<\/p>\n<p><IMG src=\"\/aletheia\/wp-content\/uploads\/sites\/7\" id=\"img_0\" class=\"imgizqda\">Pero para curioso, el caso de Omar Bradley, el jefe de las tropas estadounidenses de tierra en el desembarco de Normand\u00eda, presidente del Estado Mayor Conjunto en 1950&#8230; De su prestigio habla un dato: se trata del \u00faltimo hombre en alcanzar el grado de general de cinco estrellas en la ej\u00e9rcito estadounidense (antes s\u00f3lo lo hab\u00edan logrado George Marshall, Eisenhower, MacArthur y Henry Arnold). Pues bien, el caso es que este general de cinco estrellas acab\u00f3 como presidente de&#8230; una empresa de relojes. Entre 1958 y 1971 fue el m\u00e1ximo dirigente de \u2018Bulova\u2019, una marca estadounidense no muy conocida ahora, pero que fue la primera en poner el mercado el reloj electr\u00f3nico de pulsera. Otra muestra de su potencial es que su tecnolog\u00eda fue utilizada por la NASA en la carrera espacial. De hecho, la empresa de Bradley luch\u00f3 con Omega por el honor de dotar a los astronautas del Apolo XI -el viaje de Armstrong, Aldrin y Collins a la Luna- de sus relojes de mu\u00f1eca. <\/p>\n<p>En 1970, Bradley particip\u00f3 como asesor en la famosa pel\u00edcula \u2018Patton\u2019 , en la que presentaba a su amigo como un general tan agresivo y temible para el enemigo como dif\u00edcil de manejar e incapaz de huir de la pol\u00e9mica para el amigo. Resulta dif\u00edcil concebir este tipo de an\u00e9cdotas si s\u00f3lo hacemos caso de las batallas, heroicidades -reales o supuestas-, discursos grandilocuentes&#8230;, pero est\u00e1n ah\u00ed. S\u00f3lo hay que buscarlas.<\/p>\n<p> P.D. Para quien le interese, la batalla de los relojes de la Luna la gan\u00f3 Omega. <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cualquier aficionado a la II Guerra Mundial sabe que los libros sobre la misma est\u00e1n plagados de historias de las grandes batallas, de acciones heroicas, de operaciones fallidas, de barbaridades sin nombre, de rivalidades incomprensibles&#8230;, de historias que, en definitiva, inflaman la imaginaci\u00f3n del lector. 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