{"id":131,"date":"2010-02-22T09:44:00","date_gmt":"2010-02-22T09:44:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/?p=131"},"modified":"2010-02-22T09:44:00","modified_gmt":"2010-02-22T09:44:00","slug":"somos-como-ninos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/2010\/02\/22\/somos-como-ninos\/","title":{"rendered":"Somos como ni\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>Cuenta Plutarco en Las vidas paralelas de Alejandro Magno y Julio C\u00e9sar que \u00e9ste, hall\u00e1ndose en Hispania, se puso a leer un escrito sobre las haza\u00f1as del maced\u00f3n y comenz\u00f3 a llorar. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 lloras?\u201d, le preguntaron sus amigos. Y C\u00e9sar respondi\u00f3: \u201c\u00bfPues no os parece digno de pesar el que Alejandro de esta edad -Alejandro Magno muri\u00f3 a los 33 a\u00f1os habiendo extendido sus posesiones hasta la India- reinase ya sobre tantos pueblos, y que yo no haya hecho todav\u00eda nada digno de memoria?\u201d<\/p>\n<p>Viene esta an\u00e9cdota a cuenta de la pretensi\u00f3n del<A href=\"http:\/\/www.elcorreo.com\/vizcaya\/v\/20100216\/pvasco-espana\/gobierno-quiere-jovenes-vascos-20100216.html\" title=\"http:\/\/www.elcorreo.com\/vizcaya\/v\/20100216\/pvasco-espana\/gobierno-quiere-jovenes-vascos-20100216.html\" id=\"link_0\"> Gobierno vasco de adelantar la edad de emancipaci\u00f3n de los j\u00f3venes<\/a> , que ahora se sit\u00faa en torno a los treinta a\u00f1os para situarla en los 26. C\u00e9sar, claro est\u00e1, ten\u00eda una ambici\u00f3n desmesurada, pero si la generaci\u00f3n que ahora est\u00e1 entre los 25 y 40 a\u00f1os se plantea esta pregunta respecto no a Alejandro, sino respecto a sus padres, \u00bfqu\u00e9 dir\u00eda?<\/p>\n<p>La respuesta, creo, deber\u00eda llevar a un fen\u00f3meno de lo m\u00e1s asombroso que afecta a esta generaci\u00f3n: <strong>la infantilizaci\u00f3n de la vida<\/strong>. Lo que antes se hac\u00eda a los 20 \u00f3 25 a\u00f1os, ahora se retrasa una d\u00e9cada o m\u00e1s. Para la generaci\u00f3n nacida en la d\u00e9cada de 1950, lo habitual era casarse apenas superados los veinte y tener dos o tres hijos antes de haber cumplido los treinta, por supuesto, ya emancipados de la tutela de sus progenitores. \u00bfQu\u00e9 sucede ahora? A los 22 \u00f3 23 a\u00f1os apenas se ha terminado la carrera universitaria; con suerte se acaba de comenzar la vida laboral, y la posibilidad de salir del hogar familiar se antoja no menos remota que la de casarse antes de los treinta. Adem\u00e1s, la incorporaci\u00f3n de la mujer a la vida laboral ha retrasado tambi\u00e9n la decisi\u00f3n de tener descendencia. <\/p>\n<p>Se me dir\u00e1 que existen razones sociol\u00f3gicas que explican y fuerzan esta infantilizaci\u00f3n: la mayor duraci\u00f3n de los estudios requerida por unos trabajos del sector terciario que requieren mayor preparaci\u00f3n; el consiguiente retraso en el acceso al mercado laboral, y como no suele ser frecuente ser capit\u00e1n general antes que soldado raso, los sueldos de los primeros a\u00f1os no dan para demasiadas aventuras en solitario. Conclusi\u00f3n: la emancipaci\u00f3n llega a los treinta o m\u00e1s adelante. <\/p>\n<p>Pero junto a esta evidencia impuesta por la realidad sociol\u00f3gica, aparece una caracter\u00edstica todav\u00eda m\u00e1s llamativa: <strong>la infantilizaci\u00f3n de los adultos<\/strong>. En principio seguramente consecuencia de esa prolongada vida dependiente, este fen\u00f3meno va adquiriendo existencia propia; esto es, ya no es una simple derivaci\u00f3n, sino que es un fin en s\u00ed mismo porque la vida as\u00ed, sin grandes responsabilidades, es mucho m\u00e1s f\u00e1cil. \u00bfCu\u00e1les son sus caracter\u00edsticas? La primera, la ya mencionada permanencia en la casa de los padres, implica seguir viviendo a los 25 \u00f3 30 a\u00f1os como cuando se era un adolescente, sin responsabilidades m\u00e1s all\u00e1 de cumplir con el trabajo. En otras palabras, se sigue siendo un adolescente que en lugar de estudiar, trabaja. Las fiestas de fines de semana y \u201cla mesa puesta\u201d sigue caracterizando la vida de este adulto infantilizado. <\/p>\n<p>Otra caracter\u00edstica llamativa es la est\u00e9tica. Seguramente por la pretensi\u00f3n de mantenernos eternamente j\u00f3venes, seguimos vistiendo a los treinta y cuarenta, incluso ya emancipados y con hijos, de modo muy similar a como cuando \u00e9ramos m\u00e1s j\u00f3venes. Uno tiene la impresi\u00f3n de que cuando nuestros padres se casaban, ca\u00eda sobre ellos cierto halo de gravedad que establec\u00eda bien claramente que ya hab\u00edan dejado de ser jovenzuelos y pasaban a ser j\u00f3venes adultos. La pronta llegada de los hijos confirmaban la asunci\u00f3n de todo un conjunto de responsabilidades que se reflejaban en su manera de vestir e incluso de peinarse. Ahora, como los ritos de paso como el matrimonio -o el vivir en pareja- y la descendencia se retrasan y han perdido importancia como tales, la est\u00e9tica no tiene raz\u00f3n para cambiar en demas\u00eda. Una pareja que ronde los 30 \u00f3 35 a\u00f1os viste de forma muy similar a como lo hac\u00edan a los 20 \u00f3 25 y pueden seguir llevando el peinado alborotado propio de la juventud m\u00e1s desordenada. A nadie le parece extra\u00f1o que sea as\u00ed.<\/p>\n<p>Y si la vida en pareja ha perdido peso como rito de paso, tampoco la llegada de los hijos implica los cambios radicales de las generaciones pasadas. Los dos miembros de la pareja trabajan y han de recurrir a los abuelos para que se hagan cargo de los nietos, pero este recurso de emergencia se convierte en subterfugio cuando existe la posibilidad de salir de fiesta, acudir a una comida&#8230;<\/p>\n<p>Y es que la comida es otro s\u00edntoma de esta infantilizaci\u00f3n de los adultos. Cocinar se est\u00e1 convirtiendo en todo un arcano para esta generaci\u00f3n; todo lo que vaya m\u00e1s all\u00e1 de preparar pasta parece una empresa inabordable. De ah\u00ed el recurso f\u00e1cil de las pizzas, las hamburguesas, la comida precocinada&#8230;, todo lo que hacen los chavales de 15 y 20 a\u00f1os. De hecho, como estos, s\u00f3lo ingieren comidas m\u00e1s elaboradas cuando se las preparan en casa o van a restaurantes, todo antes de prepararlas ellos mismos.<\/p>\n<p>Por supuesto, esta generaci\u00f3n no llorar\u00eda como C\u00e9sar al comprobar que llegada una etapa de la vida donde ya podr\u00edan haber iniciado su propio camino, no lo han hecho y siguen siendo tan dependientes como diez a\u00f1os atr\u00e1s. Est\u00e1n (estamos) a gusto en casa o recurriendo permanentemente a los cuidados y comidas de mam\u00e1 y pap\u00e1. Estamos a gusto siendo eternamente j\u00f3venes. Nuestro comportamiento, nuestra forma de vestir y nuestra forma de vivir nos delata.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuenta Plutarco en Las vidas paralelas de Alejandro Magno y Julio C\u00e9sar que \u00e9ste, hall\u00e1ndose en Hispania, se puso a leer un escrito sobre las haza\u00f1as del maced\u00f3n y comenz\u00f3 a llorar. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 lloras?\u201d, le preguntaron sus amigos. 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