{"id":130,"date":"2010-02-15T09:32:00","date_gmt":"2010-02-15T09:32:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/?p=130"},"modified":"2010-02-15T09:32:00","modified_gmt":"2010-02-15T09:32:00","slug":"estais-todos-invitados-cenar-paga-estado-por-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/aletheia\/2010\/02\/15\/estais-todos-invitados-cenar-paga-estado-por-la\/","title":{"rendered":"Os invito a cenar (a ver qui\u00e9n paga)"},"content":{"rendered":"<p>En el post anterior trat\u00e9 de exponer que las especiales condiciones de trabajo de los funcionarios no  incentivaban a estos a dar lo mejor de s\u00ed mismos en sus labores. No deja de ser contradictorio que acceder a tales empleos sea terriblemente competitivo por el sistema de oposiciones y una vez en el cargo, tal exigencia desaparezca por completo, precisamente en el momento que m\u00e1s interesar\u00eda a la sociedad que rindieran al m\u00e1ximo.<\/p>\n<p>Toca ahora dar un paso m\u00e1s y ver por qu\u00e9 la gesti\u00f3n p\u00fablica de los recursos tiende a ser ineficiente. Para ello, citar\u00e9 la explicaci\u00f3n -con alguna variante- que ofrece Milton Friedman en el libro &#8216;Libertad de elegir&#8217;, escrito junto a su esposa Rose en 1979. Se puede arg\u00fcir en contra del ejemplo que procede del mayor enemigo de la intervenci\u00f3n estatal en los \u00faltimos treinta a\u00f1os e inspirador de las pol\u00edticas econ\u00f3micas de Pinochet, Reegan o Tatcher, pero ello no implica que su explicaci\u00f3n carezca de validez. Imaginemos que tenemos por costumbre salir a cenar todas las noches. Teniendo en cuenta la elecci\u00f3n del men\u00fa y qui\u00e9n paga la cuenta,  se nos presentan cuatro posibilidades:<\/p>\n<p>1- Cada uno elige lo que quiere comer y paga por ello. En este caso, el incentivo es tratar de sacar el m\u00e1ximo partido a cada euro que invertimos. Puede que alguna noche nos demos un capricho, pero a la larga tenderemos a tratar de sacar el m\u00e1ximo partido a nuestro dinero.<\/p>\n<p>2- Uno paga la cuenta y elige para los dem\u00e1s. En este caso, persiste el incentivo de tratar de economizar al m\u00e1ximo, pero puede que no tanto el de elegir el mejor producto. De ser as\u00ed, la mejor opci\u00f3n ser\u00eda dejar elegir a los comensales su propio men\u00fa.<\/p>\n<p>3- Uno elige lo que quiere y paga un tercero, por ejemplo, la empresa para la que trabaja. Aqu\u00ed el incentivo parece claro: yo me puedo olvidar del gasto y optar por aquello que m\u00e1s me apetezca sin importar lo que cueste.<\/p>\n<p>4- Yo elijo el men\u00fa del resto de comensales y paga la empresa. Se trata de un caso parecido al anterior, s\u00f3lo que ahora no tengo el incentivo de elegir los mejores productos, pues yo no participo en la misma.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 categor\u00eda pertenece el gasto p\u00fablico? Parece claro que a las posibilidades 3 y 4. Los ciudadanos poco pueden decir sobre la forma en que  el Estado gasta el dinero de los impuestos; es \u00e9ste quien hace las veces del comensal que elije el men\u00fa de los dem\u00e1s a cargo de un tercero. He aqu\u00ed la clave para entender una de las razones por las que se tiene tan poco cuidado a la hora de gestionar el gasto p\u00fablico: se gestiona el dinero ajeno para fines que te pueden beneficiar o no. <\/p>\n<p>Toca ahora pensar si la soluci\u00f3n a la crisis pasa por aumentar el gasto p\u00fablico. Si a lo reci\u00e9n expuesto le sumamos el inter\u00e9s de los pol\u00edticos por aumentar el gasto social para ganarse al electorado y los pocos incentivos que tienen los funcionarios para dar lo mejor de s\u00ed mismos, deber\u00edamos meditar un poco m\u00e1s sobre ello. Quiz\u00e1s la soluci\u00f3n keynesiana pueda servir como v\u00eda de emergencia -la II Guerra Mundial es ejemplo de ello-, pero es bastante m\u00e1s problem\u00e1tica si se piensa en ella como forma de administraci\u00f3n en etapas de normalidad.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el post anterior trat\u00e9 de exponer que las especiales condiciones de trabajo de los funcionarios no incentivaban a estos a dar lo mejor de s\u00ed mismos en sus labores. 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